La tendencia de los flower boys, jóvenes que se maquillan para parecerse a estrellas de K-pop
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La tendencia de los flower boys, jóvenes que se maquillan para parecerse a estrellas de K-pop

En los últimos años, tanto las bandas de K-Pop como los dramas coreanos se han convertido en la mayor influencia para los jóvenes en el país.
Por BBC Mundo
5 de septiembre, 2018
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Para aquellos que se sienten incómodos con los hombres que usan maquillaje, la escena en un salón de alta gama para hombres en el distrito de Gangnam, en Seúl, podría ser desconcertante.

El maquillista Han Hyun-jae aplica con destreza la base, el delineador de ojos y el lápiz labial en un hombre.

Elije de una variedad de productos y marcas que son probablemente más conocidos por las mujeres. Luego hace los retoques finales a lo que él llama el aspecto K-pop, como se conoce al popular fenómeno de la música por coreana.

Es una escena que se repite día tras día.

Decenas de jóvenes entran tranquilamente al salón, del que salen con la piel y el cabello perfectos. Muchos de ellos son cantantes o actores en camino a eventos promocionales.

Uno está allí para el maquillaje de su boda, una práctica común en los hombres en Corea del Sur. Elige que le pinten los labios de rojo para su día especial.

“Hacemos que el cutis quede más limpio, las cejas más oscuras, perfilamos el rostro y extraemos la masculinidad de una manera que ellos mismos no pueden hacer”, dice Han, quien también afirma que los hombres entran a su establecimiento deseando verse como los ídolos de sus agrupaciones musicales favoritas.

“Pionero en belleza masculina”

En los últimos años, tanto las bandas de K-Pop como los dramas coreanos se han convertido en la mayor influencia para los jóvenes en el país y el año pasado este género musical irrumpió en la escena de países como Estados Unidos y Reino Unido.

Joven coreano maquillado.
BBC

En Corea del Sur se maneja el término Khonminam (una combinación de las palabras “flor” y “hombre hermoso”) para referirse a la tendencia del maquillaje en los hombres.

“Creo que Corea es un pionero en la cultura de la belleza masculina”, dice Joanna Elfving-Hwang de la Universidad de Western Australia, quien realizó una amplia investigación sobre belleza e imagen en Corea del Sur.

“La forma en que ellos (las estrellas del K-pop) juegan con la masculinidad abre las posibilidades para los hombres en la calle y, finalmente, lo hace más aceptable”.

Esto no significa que todos los hombres en Seúl vayan por la calle repletos de maquillaje.

Pero en los vecindarios jóvenes y de moda, como Myeung-dong, es común ver a los hombres caminando con base o crema BB, una loción para ocultar imperfecciones de la piel.

gráfico.

BBC

Esta tendencia ha hecho que se extienda una interpretación mucho más flexible de lo que es aceptable para los hombres, en términos de belleza.

De chico duro a chico bonito

Pero las cosas no siempre fueron así.

En los años 80 y 90, la estética masculina predominante se componía de trajes, relojes de lujo y una apariencia masculina fuerte.

En Corea del Sur, el servicio militar obligatorio moldeó y definió la idea de lo que era un hombre atractivo.

Joven coreano maquillado.

BBC
En Corea del Sur es común que los hombres usen maquillaje para el día de su boda.

“En esas décadas, los hombres conocidos en la cultura popular fueron en gran parte retratados como tipos duros en películas de detectives y gánsteres, y jóvenes rebeldes en algunos dramas televisivos”, dice Sun Jung, autora del libro “Masculinidades coreanas y consumo transcultural”.

Pero todo eso cambió a mediados de los 90, cuando el grupo musical Seo Taeji and The Boys entró en escena, dice la profesora Elfving-Hwang.

Esta banda comenzó la cultura de los fans, que ahora se ha convertido en una fuerza importante en la industria de la música, señala.

Y más recientemente las grandes compañías de entretenimiento han producido bandas K-pop de chicas y chicos, cuya influencia ha llegado a niveles sin precedentes.

Masculinidades suaves

Para las llamadas “masculinidades suaves” hay un término en Corea del Sur: khonminam, una combinación de las palabras “flor” y “hombre hermoso”.

Pero no tiene una connotación femenina.

Dos jóvenes coreanos maquillados.

BBC
Los hombres en Corea del Sur gastan más en productos para el cuidado de la piel que los hombres en cualquier otro país del mundo.

“Creo que el fenómeno debería explicarse más bien a través de la noción de masculinidad híbrida o versátil. Suave, pero varonil al mismo tiempo, lo cual es diferente de la feminización”, dice Sun Jung.

“Los Descendientes del Sol” y otros programas de televisión coreanos han ayudado a exportar los cánones de belleza de Corea del Sur hacia Asia, y ahora hacia muchos otros lugares del mundo.

En Seúl, los ídolos masculinos protagonizan las vallas publicitarias de productos como máscaras faciales e hidratantes, y las empresas están contratando cada vez más hombres para usar su imagen en la venta de productos de maquillaje para mujeres.

El boom de la belleza coreana

Además de en Asia, los productos coreanos de belleza empiezan a venderse bien en Estados Unidos y Europa.

Por ejemplo, las cadenas Walmart y Sephora ahora ofrecen la marca K-beauty (belleza coreana) en sus estantes y muchos blogueros de belleza celebran en sus videos las virtudes de la rutina de maquillaje K-beauty, 10 pasos para dejar una piel brillante.

Los entusiastas del maquillaje estadounidenses y europeos se están familiarizando rápidamente con las marcas que antes solo eran populares en Asia, como TonyMoly, Innisfree y Etude House.

Productos de maquillaje.

BBC
Algunas marcas coreanas de maquillaje han ganado popularidad en el mercado occidental.

Y resulta interesante que marcas de belleza establecidas como Clinique, Lancome y L’oreal estén haciendo sus propias versiones de productos que se originaron en Corea del Sur.

Sin duda alguna, la voluntad por un rostro perfecto también ha contribuido al aumento de las operaciones cosméticas en Corea del Sur. Pero también deriva de la profunda y arraigada preocupación por cómo te presentas frente a otras personas.

Es un sentimiento común en Corea del Sur. La gente aquí realmente le importa cómo se ven y cómo se presentan ante el mundo. Tanto hombres como mujeres.

Es imposible caminar unos pasos en Seúl sin tropezar con una tienda de productos cosméticos o de cuidado de la piel, o con un vendedor que intenta venderte una máscara facial.

Y las compañías definitivamente están sacando provecho de esa cultura de auto cuidado, para crear y vender más productos.

Pero ahora sus campañas también apuntan a los hombres… pues ellos están comenzando a sentir la voluntad -o quizá presión- por mejorar su imagen que las mujeres llevan sintiendo varias generaciones.


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Cuartoscuro Archivo

Denuncian brote de COVID en hospital Fray Bernardino y carencias para atender pacientes

Médicos que están cursando su especialidad denuncian que ingresó al hospital psiquiátrico un paciente con Covid, hubo varios contagios y quedó expuesta la falta de preparación para enfrentar el virus.
Cuartoscuro Archivo
4 de agosto, 2020
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Hace más o menos dos semanas ingresó al Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez un paciente que no presentaba síntomas de infección respiratoria, pero los presentó estando ya hospitalizado en el quinto piso. Tenía Covid. El contacto con él bastó para que otros cinco pacientes se contagiaran, además de tres residentes.

Así lo denuncian médicos de segundo y cuarto año que cursan la especialidad de psiquiatría en este hospital, donde dicen, se ha respondido a la contingencia de Covid de forma improvisada, sobre la marcha, y con lo que se ha podido.

Entérate: Salud federal dice que no le toca informar sobre situación de hospitales psiquiátricos durante epidemia; remite a estados

En la institución ya se había dispuesto una zona para enviar ahí a los pacientes afectados con el coronavirus, en el primer piso de la torre de hospitalización, en el ala izquierda.

Hasta hace dos semanas, cuenta uno de los residentes, a quien llamaremos Juan para proteger su identidad, no había ningún paciente ahí. El triage respiratorio a la entrada del hospital, una carpa acondicionada en la intemperie, había sido efectivo. Nadie con síntomas había ingresado.

Pero hace dos semanas, eso cambió. “Llegó un paciente que al parecer no tenía la enfermedad, pero ya estando internado, presentó síntomas, se le hizo la prueba y dio positivo”.

Ese paciente inauguró el área de aislados del Fray Bernardino. “Después tuvimos que ingresar ahí a ocho más, cinco también del quinto piso que estuvieron con él. Y después otros tres, de otros pisos, que también ingresaron sin síntomas y después los presentaron”.

De acuerdo a los residentes, solo el primer paciente contagió a personal del hospital, “a tres compañeros, aunque no tenemos el dato de si también se contagió personal de enfermería, solo sabemos de los residentes porque ellos nos lo comentaron. Las autoridades del hospital no nos dijeron nada y tampoco se nos hizo la prueba a todos los que estuvimos en contacto con ellos”, sostiene Juan.

Jimena, también nombre ficticio, otra de las residentes de segundo año, dice que hay otros compañeros contagiados, al menos cinco, pero no se puede asegurar que hayan adquirido el virus en el Fray Bernardino. De ellos, dos estuvieron hospitalizados en la extensión que se montó en el CitiBanamex.

La residente resume así lo que ha pasado en el hospital frente a la epidemia: “se ha hecho lo mejor que se puede con lo que se tenía, porque no hay protocolos de atención a Covid en centros de atención psiquiátrica, que estén basados en evidencia, ha sido un poco empírico como todo en lo de Covid”.

De ahí se desencadena toda una serie de denuncias que este lunes hicieron públicas los residentes de cuarto año en una carta dirigida a la doctora Rosa María Osiris Pazarán, directora del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, y al doctor Rafael Salín Pascual, jefe de la Unidad de Investigación, Enseñanza y Capacitación.

En esta enumeran una serie de irregularidades, desde que el triage respiratorio es una simple carpa a la intemperie, hasta la falta de material de protección, infraestructura y protocolos en el área de aislados y sobrecarga de trabajo para los médicos que cursan aquí la especialidad de psiquiatría.

Uno de los más grandes problemas, señala “Rosa”, residente de cuarto año, es que como la delimitación de las áreas se hizo de forma improvisada, en la zona de aislados no hay un lugar por donde el personal entre y otro por donde salga. Se entra y se sale por la misma puerta, todavía portando el equipo de seguridad, con el riesgo de contaminación que eso implica. Por ahí también ingresan carritos de comida, de basura y todo lo que haga falta.

Además, el área donde se cambian los residentes, al entrar y salir de donde están los aislados, está delimitada solo por una cortina de plástico. “Está el plástico, lo pasas, ahí está la zona gris donde nos cambiamos, y después ya está la puerta para entrar con los pacientes Covid. Lo ideal sería que en lugar de esa cortina plástica hubiera otra puerta para mayor contención de los agentes patógenos”, explica Juan.

La carta de los residentes también denuncia que esa zona de aislados no se desinfecta de forma adecuada, en especial los fines de semana, cuando hay menos personal de limpieza. “Entre semana sí sanitizan una vez cada 12 horas, más o menos, pero este domingo, por ejemplo, que me tocó guardia tuvimos que pedirles que fueran porque estaba todo sucio y no pasaban”, asegura el residente.

De material de protección dicen que sí hay, pero de donaciones, no porque la institución lo provea. “En este hospital siempre hay carencias, siempre falta material, pero todo se vuelve más visible ahora en pandemia. Lo que tenemos nos lo han donado, y, por ejemplo, lo que falta mucho son los cubre botas, tenemos que usar los gorros para cubrir nuestro calzado, pero eso pasa siempre aquí”, cuenta Jimena.

Otra cosa que pasa siempre y en la mayoría de los hospitales, pero que es peor ahora es la carga de trabajo y de responsabilidad para los residentes, que en sentido estricto son todavía médicos en formación, cursando su especialidad.

En el Fray Bernardino, como en casi todos los hospitales del país, ellos son los que están en la primera línea. “Hay poco personal ahora porque se fueron muchos médicos adscritos de permiso por estar en los grupos de riesgos, así que nos toca a nosotros atender a los pacientes con Covid”, señala Juan.

Una atención que para estos jóvenes médicos implica un doble desafío. “Con los pacientes psiquiátricos es difícil seguir protocolos –subraya Jimena– si es difícil lograr que se quieran bañar, imagínate conseguir que usen el cubre bocas o que respeten la sana distancia. Es muy complejo y eso sube el riesgo de contagios tanto entre ellos como entre nosotros”.

Lo otro es que ellos son residentes de psiquiatría, no tienen todos los conocimientos para tratar a pacientes con insuficiencia respiratoria ni los fármacos ni la infraestructura adecuada.

Por eso en el Fray Bernardino no se puede tener a pacientes intubados, si uno se agrava, es necesario trasladarlo. “Ya fue necesario llevar a uno a otro hospital, y no querían aceptarlo, en ningún lado quieren aceptar a pacientes psiquiátricos por el difícil manejo –cuenta Juan– los compañeros que lo acompañaron anduvieron dando vueltas con él en la ambulancia hasta que lo aceptaron en uno, así que también eso es un problema”.

En el Fray Bernardino se quedan solo los pacientes con Covid que no están graves. “Aquí ni siquiera podemos tenerlos a todos con puntas nasales, porque solo hay una toma de oxígeno. Si se requiere, usamos tanques de los pequeños, que es todo lo que hay”, dice Jimena.

Frente a todo esto es que los residentes solicitan a las autoridades del hospital, a través de la carta difundida hoy: tener un protocolo de seguimiento para los residentes del hospital infectados por COVID-19 y sus contactos, no minimizar signos y síntomas de probable infección, solicitar asesoría por parte de dirección a otros hospitales con mayor experiencia, como el Instituto de Nutrición o el INER.

También sugieren a las autoridades realizar una visita guiada por las instalaciones del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez para conocer el funcionamiento y emitir recomendaciones específicas. Los residentes piden una respuesta a sus peticiones en un plazo de 48 horas.

Animal Político solicitó a la Secretaría de Salud, de la que depende el Hospital Fray Bernardino, una entrevista o una postura ante las denuncias de los residentes, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

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