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Cuartoscuro

Víctima de un intento de feminicidio acusa represalias de autoridades y su agresor

Dos de los testigos de Marcela, quien fue privada de la libertad y casi asesinada a golpes por su expareja, fueron detenidos por no acudir a una audiencia por no ser notificados. Hay una orden de arresto contra la víctima por el mismo motivo.
Cuartoscuro
Por Eréndira Aquino
6 de septiembre, 2018
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Este miércoles, elementos de la Secretaria de Seguridad Pública capitalina detuvieron a Eduardo Grecco, testigo en el proceso judicial de Marcela de León, quien en 2011 fue golpeada hasta casi ser asesinada por Jorge Ignacio, quien fue su pareja.

Grecco fue arrestado en su centro de trabajo, una universidad en la Ciudad de México. Él es el segundo testigo de Marcela que ha sido detenido por la demanda que interpuso contra su agresor.

Ana Katiria Suárez, abogada de la víctima, acusó que esta medida judicial es “excesiva”, y la calificó como una represalia por parte de la autoridades, pues el pasado viernes 31 de agosto se transmitió una nota del caso en medios nacionales.

Desde noviembre de 2017 el proceso contra el agresor se encuentra suspendido, debido a que éste interpuso un recurso de apelación en contra de una orden de aprehensión en su contra, por la causa penal 201/2012. Actualmente, Jorge Ignacio se encuentra en libertad.

En marzo de 2018, Patricia García, quien labora en la empresa de la familia de Marcela, fue detenida mientras se encontraba en su domicilio. Los policías que la arrestaron le explicaron que la orden en su contra se debía a que no había acudido a una audiencia por el caso citada en marzo de 2013, de la que no fue notificada.

Patricia tuvo que cumplir con un arresto de 36 horas y, al salir de los separos, se encontró con Marcela, quien acudió a recibirla. Fue entonces cuando la víctima se enteró que también había una orden para detenerla a ella y a Grecco, por no acudir a la misma audiencia.

De acuerdo con Ana Katiria Suárez, Marcela, Patricia y Eduardo no fueron notificados en sus domicilios, como solicitaron desde el inicio del proceso, sino “por estrados, como si las autoridades no hubiesen contado con información para localizarlos y darles el aviso en la dirección que proporcionaron.

A su salida del Centro de Sanciones Administrativas y de Integración Social, conocido como “torito”, Grecco explicó que, incluso, en noviembre de 2017 él acudió a un careo como parte del proceso contra Jorge Ignacio, “y no me notificaron nada. No me detuvieron, y pudieron verificar que no estoy desaparecido”.

Marcela, quien sabe que cuenta con una orden de arresto por el mismo motivo, acudió a la salida de Grecco del torito, ahí señaló que “persiguen más a las víctimas que al propio acusado. Yo tengo que vivir con el miedo a que me arresten, o a que Jorge Ignacio vuelva a intentar asesinarme, y que esta vez lo logre”.

Siete años buscando justicia

El 29 de octubre de 2011, Marcela fue golpeada y retenida ilegalmente durante horas por Jorge Ignacio, su expareja, quien la convenció de acudir a su departamento bajo la advertencia de que quería suicidarse.

Aunque ella denunció a su agresor por el delito de tentativa de feminicidio y privación ilegal de la libertad, pues mientras la golpeaba él le manifestó su intención de asesinarla y la mantuvo cautiva durante horas, él está bajo investigación por el delito de lesiones dolosas que ponen en riesgo la vida, un cargo que le ha permitido llevar su proceso en libertad.

Por la denuncia de Marcela se abrió la causa penal 201/2012 contra Jorge Ignacio “N”, quien en 2012 se dio a la fuga, por lo que fue incluido en la lista de “Los 10 más Buscados” en la página oficial de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal; la policía capitalina  logró detenerlo el 12 de noviembre de 2013, pero fue puesto en libertad una semana después, por órdenes del juez Alberto Ruvalcaba.

Ante la inconformidad de la víctima por el proceso de investigación contra Jorge Ignacio, a finales de 2013 se giró una segunda orden de aprehensión contra el agresor, quien estuvo prófugo por cuatro años, hasta el pasado 20 de septiembre, cuando fue detenido por policías de la Ciudad de México.

Esta vez el asunto fue turnado con otro juez, Santiago Ávila Negrón, quien con una multa de 50 mil pesos le permitió a Jorge Ignacio llevar su proceso nuevamente en libertad.

Al enterarse de que nuevamente habían puesto a Jorge Ignacio en libertad, Marcela hizo público su caso a través de medios de comunicación, lo que llevó a que el juez Santiago Ávila Negrón se excusara para dejar el caso, mediante un documento en el que acusa a la víctima de intentar hacer un uso de la justicia a capricho y por venganza.

Consultado por Animal Político en enero pasado, el Tribunal Superior de Justicia señaló que el caso ha tenido un curso favorable para la víctima, y dijeron no tener registro documental de que Marcela exigiera que a Jorge Ignacio se le juzgue por tentativa de feminicidio y privación legal de la libertad, sino que únicamente ha solicitado que se cataloguen sus lesiones como graves que ponen en riesgo la vida.

Al respecto, Ana Katiria informó que para el proceso de Marcela, lo primero es que las autoridades reconozcan como graves las lesiones que sufrió y que reaprehendan al presunto agresor.

Posteriormente, informaron, buscarán que se reclasifique el delito de lesiones por el de tentativa de feminicidio, para que Marcela, “sobreviviente de un intento de homicidio, tenga justicia”.

Sobre la ejecución de estas órdenes de aprehensión y la cumplimentación de dos de ellas, contra testigos de la víctima, Animal Político pidió al Tribunal Superior una postura, sin que hasta el momento esta haya sido realizada.

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Anton Kusters

Por qué en Japón los tatuajes se asocian con la Yakuza, el grupo mafioso más temido del país (y qué significan)

El arte corporal es visto en Japón como ofensivo para algunas personas por su relación con el crimen organizado. Te contamos de dónde viene esa tradición y por qué es tan importante para la sociedad japonesa.
Anton Kusters
22 de septiembre, 2019
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Tal vez pienses que un elefante tatuado en el tobillo de ninguna manera podría vincularte con la mafia, pero en Japón puede ponerte en problemas.

Los fanáticos y jugadores que visitan estos días el país asiático para la Copa Mundial de Rugby (20 sept. – 2 nov.) fueron instados por las autoridades deportivas a cubrir la tinta en sus pieles para evitar ofender a algunas personas.

El motivo de esa advertencia es la relación entre los tatuajes y la Yakuza, una de las pandillas más poderosas y temidas de la mafia japonesa, que lleva cientos de años operando en el país.

“Algunos ven a los yakuza como un mal necesario; otros los ven como algo que, simplemente, debería desaparecer”, le dijo a la BBC Anton Kusters, un fotógrafo belga que estuvo dos años (2009 – 2011) infiltrado en la Yakuza y documentando su estilo de vida.

“Fue, por decir algo, una experiencia muy interesante”, explicó en el programa de radio de la BBC Newsbeat.

¿Quiénes son los yakuza?

Los yakuza están involucrados en actividades criminales como la prostitución, las apuestas organizadas o la extorsión.

“Crecieron en este tipo de movimiento clandestino de vendedores ambulantes y jugadores de apuestas que comenzaron a unirse entre ellos y a sentir que eran los guardianes del Japón más antiguo y glorioso“, dijo Kusters.

Un hombre mostrando sus tatuajes

anton kusters
Los tatuajes son muy importantes para los yakuza.

Aunque les gustaba extorsionar a políticos, empresarios y empresas, algunos de los jefes más antiguos de la Yakuza estabán “muy en contra” de cosas como el tráfico de drogas.

“Siempre encontraban razones para hacer las cosas de cierta manera o para no hacerlas”, dijo Kusters.

Lo más importante que aprendió Anton durante su tiempo con una familia yakuza fue que juzgar a la mafia japonesa no es una cuestión de blanco y negro, como pudiera parecer.

“Hay una zona muy gris, muy turbia, en la que hacen cosas buenas. Por ejemplo, tras el tsunami, fueron los primeros en aparecer en la escena a ayudar.

“Pero al mismo tiempo se involucraban en cosas malas”.

Él dice que eso es lo que dificulta que los yakuza sean completamente rechazados por la sociedad.

¿Qué significan sus tatuajes?

“Los tatuajes son cruciales para los miembros de la Yakuza”, según Kusters.

Sin embargo, no se usan para marcar a quienes identifican como parte de una pandilla, como sí ocurre en algunas partes de Centroamérica y América del Norte.

En lugar de eso, son “un dibujo muy personal” de una escena de la vida de un miembro de la Yakuza o de algo simbólicamente importante para ellos y que pueda mostrar los atributos por los que se conoce a esa persona.


Significado de algunos tatuajes yakuza

  • Akira Nishikiyama: el pez koi significa la fuerza y ​​la valentía.
  • Daigo Dojima: rodeado de llamas, este personaje es el “yey de la sabiduría inamovible”.
  • Goro Majima: tiene una máscara y una serpiente blanca, que simboliza la buena fortuna.
  • Kazuma Kiryu: un dragón ascendente.
  • Taiga Saejima: tigre (fortaleza).

Fuente: Japanese Tattoos: History * Culture * Desig, de Brian Ashcraft y Hori Benny


Pueden cubrir casi todo el cuerpo, desde la espalda hasta las nalgas y la parte superior de las piernas, hasta los brazos, aunque debido al estigma de la sociedad japonesa con los tatuajes, a menudo terminan antes de los antebrazos y las espinillas.

manos con tatuajes

Anton Kusters
Los yakuza se amputan el dedo meñique como forma de castigo o disculpa por las ofensas hechas a alguien.

“Mi contacto directo tuvo una juventud difícil y superó una gran adversidad, por eso tenía un tatuaje de un pez koi nadando río arriba, lo cual se traduce como una fuerte voluntad y el poder de superar algo. Es ese tipo de simbolismo“.

Kusters dice que los miembros de la Yakuza suelen reunirse en saunas públicos principalmente porque la falta de ropa significa que las pandillas rivales que se conocen pueden descubrir con quién están lidiando según los tatuajes de su cuerpo.

“La otra razón es poder ver que nadie tenga un arma oculta, pues estás completamente desnudo”.

No cualquier yakuza puede tener un tatuaje

“En realidad, es el tatuador quien decide si esa persona es lo suficientemente buena como para hacerse un tatuaje”, explicó el fotógrafo.

Si decide que merece la pena, el proceso puede demorarse en ser completado hasta un año, en sesiones semanales que cuestan más de US$12.000.

Esa es, de hecho, una de las principales maneras en que la Yakuza atrae a los miembros más jóvenes, señaló Kusters.

A woman with a tattoo on this leg

anton kusters

“Los más jóvenes, que tienen 16 o 17 años, se impresionan fácilmente. Los jóvenes perdidos que deambulan por las calles de Japón se sentirán, sin duda, muy atraídos por el estilo de vida de los yakuza porque de cierta manera son vistos como criminales ‘suaves’.

“Tener un tatuaje está obviamente en lo más alto de su lista de deseos. Y ahí sería cuando el yakuza dijera: ‘De acuerdo, te pagaremos esto y puedes devolvérnoslo’.

“Y así es como te conviertes en un miembro de la mafia”.

Un hombre siendo tatuado

Anton Kusters
Algunos tatuajes de los yakuza tardan en completarse un año.

Los tatuajes japoneses cuestan tanto dinero y tardan tanto en completarse porque todavía se realizan sin equipos eléctricos, con aprendices que trabajan durante varias décadas.

“Usan un palo de madera fino con cuatro agujas en la parte superior y las empujan manualmente, a aproximadamente dos punzadas por segundo. Y varían el ángulo dependiendo de la cantidad de grasa en el área del cuerpo.

“Firman sus tatuajes, pero todavía lo hacen con el nombre de su maestro, pues existe una vieja tradición para que siga siendo así”.

“Se trata de respeto”

Anton Kusters dice que los yakuza mantienen sus tatuajes cubiertos en público porque son muy conscientes de que están mal vistos.

hombre de la yakuza

anton kusters
La mafia japonesa lleva siglos actuando.

Pero agrega que los occidentales que caminan en público con mangas largas no causarán ningún problema, siempre que obedezcan las reglas en los baños públicos, populares en todo el país.

“Históricamente no se atrevieron a decir ‘no queremos que la Yakuza tenga reuniones aquí y que ahuyente a los otros clientes’. Entonces dicen de una manera muy opaca ‘no permitimos tatuajes’, pues hace cientos de años solo los yakuza tenían tatuajes“.

La advertencia para los turistas es llevar una camiseta en las saunas, como lo han estado haciendo los equipos de rugby de Nueva Zelanda y Samoa, y como el equipo de rugby de Gales dice que hará.

“Cubrir tu tatuaje y mostrarles a otras personas en la piscina que entiendes que podría ser ofensivo y que has tomado medidas para cubrirlo, es mostrar que eres consciente de tu entorno y que los respetas”, explicó Kusters.


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