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Archivo histórico UNAM
1968: Someten a golpes y simulacros de fusilamiento a detenidos en el Campo Militar número 1
Los estudiantes detenidos están siendo sometidos a golpizas, interrogatorios, tortura sicológica y simulacros de fusilamiento.
Archivo histórico UNAM
Por Viétnika Batres
4 de octubre, 2018
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Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.

Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre. Hubo un contexto que lo explica. Y eso es lo que les presentamos aquí: 

Ciudad de México, 3 de octubre de 1968.- Los miles de estudiantes detenidos en el Campo Militar número 1, en particular los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga (CNH) del movimiento estudiantil, están siendo sometidos a golpizas, interrogatorios, tortura sicológica y simulacros de fusilamiento.

Los “interrogatorios” son conducidos por militares de alto rango y agentes de la Dirección Federal de Seguridad, aunque en algunos casos los estudiantes alcanzan a detectar a personas con tipo de extranjeros.

Alternadas con golpes y vejaciones, las “preguntas” están dirigidas a “fabricar” declaraciones: quieren que los dirigentes acepten haber sido parte de una conjura comunista para boicotear los Juegos Olímpicos y desestabilizar al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, además de enfrentar por la vía armada al régimen.

Luego de que fueron recluidos en unos minúsculos cuartos destinados a las visitas conyugales de los soldados que viven en esa instalación militar, esta mañana han comenzado a interrogar a los dirigentes del movimiento estudiantil.

Aunque no existe aún listado oficial de los estudiantes capturados la noche de ayer en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, entre ellos se encuentran los líderes Luis González de Alba, Félix Hernández Gamundi, Raúl Álvarez Garín, Eduardo Valle Espinosa, Anselmo Muñoz, Gilberto Guevara Niebla, Florencio López Osuna, Pablo Gómez Álvarez, así como cientos de activistas y brigadistas.

“No vayas a voltear”

No saben entre ellos quién ha sido capturado y quién pudo escapar. Guevara Niebla, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ve “con angustia” a Luis González de Alba, representante de Filosofía y Letras, descamisado y con un pantalón de niño que apenas le llega a las rodillas; a Pablo Gómez, de la Escuela de Economía de la UNAM, y a Florencio López Osuna, salvajemente golpeado y en calzones.

Pero desconoce, por ejemplo, que también han detenido al dirigente politécnico Raúl Álvarez Garín.

A las ocho de la mañana de este día han comenzado los interrogatorios. Un oficial y unos soldados fueron por Gilberto Guevara Niebla a su celda. Lo esposaron con las manos en la espalda y lo llevaron ante un oficial militar de alto rango, sentado en un escritorio en una pequeña habitación, con otros soldados de pie.

Era un hombre rubio, muy alto, pero la más alta jerarquía era la de un hombre moreno, sentado también ahí.

Lo pusieron de espaldas a la puerta y el militar moreno le dijo: “No vayas a voltear hacia la puerta”. Era de mañana, la luz entraba con fuerza y entre el baño de luz el dirigente alcanzó a ver una sombra que se detuvo en el umbral.

El oficial volteó a ver a la sombra, la sombra se retiró y entonces Guevara Niebla supo que lo habían delatado e identificado. El oficial le dijo: “A ver, ¿cómo te llamas tú?”. El dirigente respondió con un nombre inventado. No acababa de decirlo cuando ya habían comenzado a golpearlo. “Mira, cabrón”, le dijo el oficial, “tú eres fulano de tal y déjate de chingaderas”. Más golpes. Obviamente, terminó aceptando: “Sí, soy fulano de tal”. Y más golpes de cualquier modo.

Lo llevaron de regreso a la celda, luego lo sacaron de vuelta de la misma y volvieron a interrogarlo. Junto con los golpes, lo más recurrente que hacían los militares era preguntarle: “A ver, ¿dónde compraron las armas?”.

“Nosotros no usamos armas”, respondió cada vez, y cada vez volvían a golpearlo.

–A ver, ¿y la dinamita? –interrogaron los oficiales.

–No sé nada de ninguna dinamita –respondió, pero volvieron a golpearlo.

–A ver, ¿a quién mandaron a Estados Unidos?”. Y otra vez lo golpearon.

–¿Quién disparó?

–No sé –contestó y de nuevo lo golpearon.

Luis González de Alba, el dirigente de Filosofía, también fue sacado de su celda. Él había escuchado antes los signos de que iban por cada uno. Oyó el tronar de botas del rondín, luego la exclamación: “¡Sale Gilberto Guevara Niebla!”. Escuchó ruido metálico de llaves, pasos. Luego de un tiempo, quizás horas, oyó de nuevo las botas a paso de  marcha: “¡Vuelve Gilberto Guevara Niebla!”.

Así todos salían y volvían. Fueron por él. Caminó entre los soldados y preguntó:

—¿Y eso?

—Acabamos de fusilar a uno de los tuyos… el que sigue eres tú…

No les creyó. Lo llevaron a uno de los interrogatorios.

“El más valiente de los estudiantes” 

Otro de sus compañeros del CNH, Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, representante de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, ya había sido sometido a torturas y simulacros de fusilamiento unos días antes en el mismo Campo Militar número 1.

Gracias al testimonio de Salvador del Toro Rosales, uno de los agentes del Ministerio Público encargados de procesar y consignar a los detenidos, ha sido posible saber de la crueldad y las torturas a las que sometieron al dirigente estudiantil.

Del Toro Rosales contó a los investigadores de la Fiscalía Especial para los Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femossp) muchos detalles, entre ellos los siguientes: “Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, el más valiente de los estudiantes, fue detenido el 27 de septiembre de 1968 por agentes de la DFS, con motivo de la denuncia de uno de éstos, Ayax Segura Garrido, infiltrado en el movimiento como representante estudiantil de la Escuela Normal Rural. Fue internado en la penitenciaria del Distrito Federal, de donde indebidamente fue sacado y entregado a los militares, quienes lo ingresaron al Campo Militar número 1”.

Ahí, relató el ministerio público, fue despiadadamente atormentado y sujeto a simulacros de castración y de castración y fusilamiento para obtener su declaración imputativa contra el profesor Juan Gil Preciado, secretario de Agricultura en el gabinete de Gustavo Díaz Ordaz”.

Detalló en su testimonio que en “los simulacros de castración y fusilamiento se utilizó agua tibia y bisturí para lesionar el escroto y que (Cervantes Cabeza de Vaca) sintiera correr la sangre, y se efectuaron maniobras militares con paredón y formación de cuadro con pelotón de fusilamiento, utilizando balas de salva”.

El estudiante no declaró nada de lo que le pedían, así que lo regresaron a la cárcel de Lecumberri, donde lo metieron a una mazmorra. Y así estuvo hasta el 2 de octubre.

“El 2 de octubre en la mañana nos sacaron a hacer fajina. Mientras hacía la limpieza, un policía me preguntó: ‘Oiga, usted es fulano’. ‘Sí’. ‘Pues ya se lo cargó la chingada’. En una celda habían escrito: ‘Chingue a su madre el asesino Díaz Ordaz. Su padre, Cabeza de Baca’. Pero ni mi apellido lo escribo con b grande, ni asesino con z. Me hicieron borrar aquello con la lengua y con la cara”.

Lo separaron luego de sus compañeros y como a las 10 de la noche lo sacaron de Lecumberri y lo entregaron a los militares. “Ahí me tuvieron desde las 10 hasta las seis de la mañana, que me regresaron. Después me pasé una semana obrando y orinando sangre por los golpes internos. Tenía una cortada en el escroto por un simulacro de castración. También me hicieron un simulacro de fusilamiento (…). Todo lo que querían estos cabrones era que involucráramos a gobiernos extranjeros y a funcionarios del equipo de Díaz Ordaz. Querían que uno denunciara a sus compañeros, pero eso sí no se pudo”.

Referencias

“El 2 de octubre”, entrevista con Gilberto Guevara Niebla, Nexos, 1 de octubre de 1988, en www.nexos.com.mx/?p=5007

Guevara Niebla, Gilberto, “Volver al 68”, Nexos, 1 de octubre de 1993, en www.nexos.com.mx/?p=6899.

 

“El 2 de octubre”, Nexos, 1 de octubre de 1988.

Guevara Niebla, “Volver al 68”, Nexos, 1 de octubre de

Ídem.

Ídem.

González de Alba, Luis, “Tlatelolco, aquella tarde”, Nexos, 1 de noviembre de 2016, en www.nexos.com.mx/?p=30019

Castillo García, Gustavo, “Gutiérrez Oropeza dio la orden de disparar en Tlatelolco, sostiene Salvador del Toro”, La Jornada, 6 de septiembre de 2002.

Idem.

Avilés, Víctor, “‘Ya vienen por mí’, entrevista con Luis Tomás Cabeza de Vaca”, Nexos, enero de 1988, en www.nexos.com.mx/?p=5019

Idem.

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Qué son los números imaginarios y por qué sin ellos no podrías leer esto
Fueron un invento de matemáticos renacentistas y, de acuerdo a la lógica convencional, no pueden existir. Sin embargo, aunque tardaron siglos en adoptarse, hoy están detrás de algunas de las tecnologías más esenciales que usamos.
18 de mayo, 2019
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En la Italia renacentista de comienzos del siglo XVI uno de los espectáculos callejeros más populares en la ciudad universitaria de Bolonia eran los duelos. Pero no solo los de espadas. También había combates puramente intelectuales.

Se trataba de desafíos matemáticos, en los que dos o más expertos batallaban por encontrar la solución a un problema. El duelo se llevaba a cabo en plazas públicas y era seguido por miles de habitantes.

Fue en esta época que algunos matemáticos italianos se empezaron a dar cuenta de que algunas ecuaciones eran imposibles de resolver.

En particular, aquellas cuya resolución requería calcular la raíz cuadrada de números negativos.

Como quizás recuerdes de la escuela, los números negativos no tienen raíces cuadradas: no hay un número que, cuando se multiplica por sí mismo, da un número negativo.

Esto se debe a que los números negativos, cuando son multiplicados, siempre producen un resultado positivo. Por ejemplo: -2 × -2 = 4 (no -4).

Pero los matemáticos Niccolo Fontana (alias Tartaglia) y Gerolamo Cardano se dieron cuenta de que si permitían la existencia de raíces cuadradas negativas, podían resolver ecuaciones verdaderas -o con “números reales”, como se conoce a los números que poseen una expresión decimal-.

Fue así como crearon una unidad nueva, imaginando la raíz cuadrada de -1 (o √-1 en términos matemáticos).

Ilustración de Gerolamo Cardano.

Getty Images
Gerolamo Cardano fue el primero que difundió la idea de la unidad imaginaria, que había pensado Niccolo Fontana (alias Tartaglia).

En 1573 otro matemático renacentista, Rafael Bombelli, explicó cómo funcionaba la aritmética con este nuevo concepto, en una obra llamada “Álgebra”.

Allí señaló que la unidad nueva no era positiva ni negativa y, por lo tanto, no obedecía las reglas habituales de la aritmética.

Por cerca de un siglo muchos pensadores rechazaron esta nueva idea, llamando a esta unidad inventada “ficticia, imposible o sin sentido”.

Uno de los detractores fue el filósofo francés René Descartes, quien en su obra “La Géométrie” (1637) bautizaría a la invención con el término despectivo de “números imaginarios“.

i

Pasarían muchas décadas más para que los matemáticos empezaran a aceptar a estos números imaginarios, que desafiaban la lógica, como algo válido y genuino.

En 1707, otro francés, Abraham de Moivre, relacionó los números imaginarios con la geometría, logrando así usar esta disciplina para resolver complejos problemas algebraicos.

Setenta años más tarde, los números imaginarios tendrían finalmente su propio símbolo: i (gracias al matemático suizo Leonhard Euler).

Y su uso permitiría extender el sistema de números reales (R) al sistema de números complejos (C), donde se combinan números reales con números imaginarios.

Un hombre escribiendo fórmulas en un pizarrón.

iStock
Podrá sonarte como un montón de números y fórmulas sin sentido, pero en realidad tienen muchos usos prácticos.

Quizás todo esto suena como algo completamente abstracto y sin utilidad real, que solo podría interesarle a intelectuales que viven en el mundo de las ideas, pero esa está lejos de la realidad.

En el siglo XX, los números imaginarios empezaron a tener muchos usos prácticos, permitiendo a ingenieros y físicos, entre otros, resolver problemas que de otra forma no hubieran tenido solución.

Telecomunicaciones

Hoy estos números imaginarios y complejos están detrás de algunas de las tecnologías más esenciales que usamos.

Resultaron especialmente valiosos cuando se inventó la electricidad, ya que son muy útiles para analizar cualquier cosa que se expresa en ondas (como las ondas eléctricas).

La ingeniería eléctrica utiliza números complejos, en los que “i” es usado para indicar la amplitud y la fase de una oscilación eléctrica.

Ondas de sonido

iStock
Los números imaginarios y complejos son especialmente útiles para analizar ondas: desde la electricidad y el sonido hasta la mecánica cuántica.

Sin estos números, no se hubiera podido desarrollar las telecomunicaciones. No existiría la radio, la televisión e internet y hoy no estarías leyendo esta nota en tu computadora, tablet o celular.

Los números imaginarios también permitieron todo tipo de desarrollos tecnológicos y científicos, desde el radar y el GPS hasta la resonancia magnética y las neurociencias.

La física cuántica reduce todas las partículas a formas de onda, lo que significa que los números complejos son fundamentales para comprender ese extraño mundo.

No sólo podrían ser clave para el futuro, sino que algunos creen que eventualmente podrían servir para responder una de las grandes incógnitas que siguen dejando perplejos a los científicos: ¿qué pasó antes del Big Bang y cuándo empezó realmente el tiempo?

¿En serio?

La clásica teoría general de la relatividad de Albert Einstein vinculó el tiempo con las tres dimensiones espaciales con las que todos estamos familiarizados (arriba-abajo, izquierda-derecha y adentro-afuera), creando un “espacio-tiempo” cuatridimensional en el que el tiempo solo puede avanzar.

Una teoría brillante, pero cuando se aplica a la creación del Universo surgen problemas.

Pero si invocas la teoría cuántica y le agregas algo de tiempo imaginario y todo empieza a cobrar sentido… al menos para los cosmólogos.

El tiempo imaginario se mide en números imaginarios y, a diferencia del tiempo real, puede avanzar y retroceder como una dimensión espacial adicional.

Y eso le da al Big Bang un momento para comenzar.


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