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Alemania enjuicia a fábrica de armas usadas contra normalistas; en México, el Ejército destruye evidencias

El caso de los normalistas de Ayotzinapa es pieza clave en el juicio que se sigue en Alemania contra Heckler & Koch, indicó una abogada del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez; se está juzgando por presunta corrupción a cinco funcionarios de esa fábrica.
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El pasado 26 de septiembre, mientras el presidente electo Andrés Manuel López Obrador se reunía con familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa que fueron detenidos y desaparecidos hace cuatro años, al otro lado del mundo, en Alemania, Aldo Gutiérrez, uno de los sobrevivientes del ataque, hizo presencia simbólica en el juicio que se sigue en ese país contra la empresa Heckler & Koch, la cual ilegalmente proveyó parte del armamento que se usó contra los normalistas.

Aldo Gutiérrez Solano es el joven que, desde la noche del 26 de septiembre de 2014, permanece en coma tras recibir un disparo de arma en la cabeza, durante el ataque que las autoridades perpetraron contra normalistas en la esquina de Juan N. Álvarez y Periférico, en Iguala, Guerrero.

“Cuando los normalistas comenzaron a ser tiroteados por la policía en Iguala, ellos intentaron huir a bordo de los autobuses que acababan de sacar de la terminal, a través de la calle Juan N. Álvarez; sin embargo, casi a punto de salir de esa calle, la policía interpuso una patrulla en su camino, para impedirles escapar”, narró la abogada Sofía de Robina, integrante del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, que da acompañamiento legal a las víctimas de Ayotzinapa.

“Como los policías seguían disparándoles por detrás, lo que hicieron algunos normalistas que venían en el primer autobús fue descender, para intentar retirar la patrulla que les impedía el paso, Aldo fue uno de los jóvenes que bajó para mover esa patrulla y en ese momento recibió un disparo en la cabeza, que lo mantiene en coma hasta la fecha”, detalló.

Aunque luego del ataque, los policías agresores limpiaron la escena del crimen (retirando todos los casquillos que pudieron encontrar), y a pesar de que la Fiscalía de Guerrero no realizó ninguna acción posterior para preservar las evidencias en la zona, se pudo comprobar que los uniformados usaron en contra de los normalistas, entre otras armas, al menos siete fusiles de asalto alemanes Heckler & Coch, y de hecho, en la zona de Juan N. Álvarez se pudieron rescatar casquillos de tres de estas ametralladoras.

Desde 2010, esta empresa fabricante de armamento de guerra comenzó a ser investigada en Alemania, luego de que el gobierno de ese país le prohibiera vender armas cuyo destino final fueran los estados de Chihuahua, Jalisco, Chiapas y Guerrero, debido a la situación de violencia y violación de derechos humanos en esas entidades.

Con el paso de los años, sin embargo, se pudo comprobar que el veto a la venta de armas alemanas a esos estados no fue cumplido, y de hecho, de los 10 mil fusiles de guerra que esta empresa vendió a México, 49% terminaron precisamente en esas cuatro entidades vetadas.

Tal como consta en documentación oficial, de esos 4 mil 900 fusiles que se entregaron a estados mexicanos vetados por las normas alemanas, 2 mil llegaron a Guerrero, y de ellas un centenar terminó en manos de las policías de Cocula, Iguala y Huitzuco, controladas por el crimen organizado.

Entre ellas iban los fusiles de guerra disparados contra los normalistas el 26 de septiembre de 2014.

Por ello, explicó la abogada del Centro Pro, “el caso de los normalistas de Ayotzinapa es pieza clave en el juicio que se sigue en Alemania contra la empresa Heckler & Koch, porque prueba fehacientemente que estas armas no sólo terminaron en estados mexicanos vetados por la ley alemana, sino que fueron usadas para violar los derechos humanos de personas indefensas”.

Por el momento, detalló la abogada, “en Alemania se está juzgando a cinco funcionarios de la fábrica de armas, así como a la empresa misma Heckler & Koch, por presunta corrupción, al haber establecido, junto con la Secretaría de la Defensa Nacional (del gobierno mexicano), un método para burlar la prohibición de venta de armas cuyo destino final fueran los estados de Guerrero, Jalisco, Chihuahua y Chiapas”.

La venta de armas, subrayó la abogada, se realizó directamente con la Secretaría de la Defensa Nacional, y este órgano del gobierno mexicano fue el encargado de repartir el armamento.

Así, por un lado, la empresa alemana no hizo nada para evitar que esas armas terminaran en las entidades prohibidas previamente, y el Ejército mexicano no hizo nada para respetar las normas alemanas que enmarcaban la compra de ese armamento.

“Los testimonios que se han vertido en el juicio –señaló la abogada– apuntan a que cada vez que un arma alemana era entregada a una entidad vetada, un general del Ejército mexicano que recibía una cantidad de dinero”. De acuerdo con la información obtenida por Animal Político, este personaje ocupaba el cargo de Director de Comercialización de Armamento y Municiones del Ejército.

El amplio número de armas que terminaron en dichos estados vetados (casi 5 mil fusiles de asalto) “demuestra que Guerrero, Jalisco, Chihuahua y Chiapas eran un mercado importante para la empresa Heckler & Koch, entonces, en conjunto con funcionarios de la Sedena, idearon un mecanismo para ocultar que las armas eran destinadas a dichas entidades”.

El juicio que se inició en Alemania en mayo pasado, detalló la abogada, está previsto para concluirse en octubre. Y mientras eso pasa allá, en México las autoridades no han realizado investigación alguna en torno a este presunto caso de tráfico ilegal de armas.

Por el contrario, en junio de 2018, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunció que al menos 16 fusiles de guerra Heckler & Koch entregados a la Policía de Iguala, fueron destruidos por el mismo Ejército Mexicano luego del ataque a los normalistas, impidiendo así analizarlas para determinar si esas armas se emplearon en el atentado contra los estudiantes.

El pretexto usado por el Ejército para justificar esta destrucción de evidencia fue que ese es el trato habitual para el armamento viejo.

Esta destrucción deliberada de “evidencia balística” fue calificada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como una “grave falta” por parte de las autoridades mexicanas.

La fuerza

De las cien armas Heckler & Koch con las que contaban las policías de Cocula, Iguala y Huitzuco en 2014, al menos siete fueron disparadas contra los normalistas la noche del 26 de septiembre de ese año.

Debido a que los mismos policías agresores limpiaron la escena del crimen, y a que la Fiscalía de Guerrero no realizó ninguna acción encaminada a preservar las evidencias, “es muy probable que no sólo se hayan usado siete de las armas alemanas contra los estudiantes normalistas, sino muchas más –afirma la abogada Sofía de Robina–.

Pero, lamentablemente, las pocas evidencias que sobrevivieron a la mala labor de las autoridades judiciales sólo permiten identificar el uso de siete armas alemanas, de las cuales tres fueron disparadas en Juan N. Álvarez, donde Aldo cayó gravemente herido”.

Una de esas tres armas disparadas en Juan N. Álvarez es el fusil de asalto Heckler & Koch asignado al policía José Vicencio Flores.

Las declaraciones de este policía, luego de ser capturado, ilustran bajo qué criterios eran empleadas esas armas, y cómo asumían los integrantes de esta corporación de seguridad pública sus responsabilidades ante la población.

La noche del 26 de septiembre de 2014, el policía José Vicencio Flores reconoce haber estado en servicio activo en la ciudad de Iguala, sin embargo, en su declaración negó haberse percatado de la presencia de normalistas de Ayotzinapa en la zona, ni de que éstos hayan sido tiroteados por sus compañeros de corporación en al menos seis puntos distintos de la ciudad, para luego ser raptados en patrullas y desaparecidos.

Aunque casquillos disparados esa noche por su rifle de asalto alemán fueron descubiertos en la calle Juan N. Álvarez, este policía negó haber participado en la agresión a los normalistas y, de hecho, el único recuerdo que admitió guardar de esos hechos fue cuando (en la mañana del 27 de septiembre de 2014, horas después de los ataques) él y todos sus compañeros policías fueron puestos bajo arresto por cuerpos de seguridad federales.

Cuando a este policía de Iguala se le preguntó qué entendía él por el concepto “uso de la fuerza pública”, el uniformado respondió: “Sé que se emplea el uso de la fuerza cuando hay una manifestación”.

Cuando se le preguntó cuándo podía él hacer uso legítimo de la fuerza, la respuesta fue “no me acuerdo”.

Esa misma fue la frase que repitió cuando se le preguntó cuáles protocolos aplicaba en su trabajo policial; qué significa “uso de la fuerza necesaria”; cuáles son los casos en los que puede hacer uso legítimo de la fuerza letal; o cuáles son las limitaciones al uso de la fuerza. Para todo, la respuesta fue “no me acuerdo”, “no me acuerdo”, “no me acuerdo”.

Aldo

Aunque Aldo no fue reconocido por la Corte de Stuttgart, Alemania, como “víctima” en el juicio que se sigue en ese país contra la empresa Heckler & Koch, los funcionarios judiciales que participan en el juicio, e incluso los cinco ejecutivos de la fábrica de armas que están acusados de corrupción, pudieron conocer al joven normalista este 26 de septiembre de 2018, tal como era antes del ataque, y cómo vive hoy.

“Aldo se encuentra en estado vegetativo, conectado a tres sondas: una para respirar, otra para comer, y una más para evacuar –narra la abogada Sofía de Robina–, él no pudo estar físicamente en la audiencia que se celebró en la Corte de Stuttgart, y quien acudió en su representación fue su hermano, Leonel, que desde entonces está pendiente de sus cuidados, junto con sus otros 13 hermanos.” 

Leonel acudió a la sala de audiencias con dos fotos: una de Aldo antes del ataque, y una de él, en su estado actual de salud, y “tanto los ministros como los inculpados pudieron no sólo ver las consecuencias que generó este tráfico ilegal de armamento, sino que pudieron escuchar del sufrimiento de Aldo, en voz de su hermano Leonel, y eso fue muy importante”. 

Aldo no fue reconocido como víctima en este juicio, aclaró la abogada, no por desdén de las autoridades alemanas, sino porque se concluyó que en este momento sólo deben analizarse las violaciones cometidas por Heckler & Koch en materia de derecho comercial, y al concluir ese juicio puede iniciarse uno nuevo, por las consecuencias concretas que esa venta ilegal de armas generó en los estados en los que estaba prohibida su distribución.

“El juicio inició en mayo y está programada su conclusión en este mes de octubre –señaló la abogada–, por lo que en breve podrá saberse cuál es la conclusión a la que llegan los jueces alemanes.”

–¿Cuáles son sus expectativas en relación con este juicio?- se preguntó a la abogada del Centro Pro.

–Sabemos que Stuttgart es una zona con una importante actividad económica, en donde las empresas tienen mucha influencia, y sabemos que la Corte de Stuttgart ha mostrado posturas conservadoras y favorables a los intereses empresariales en el pasado, así que no podemos asegurar que el veredicto será adverso para la fábrica de armas.

Sin embargo, está claramente demostrado el mecanismo empleado para traficar armas hacia zonas de México a donde dichas armas no podían llegar. Por eso, aún si la Corte de Stuttgart emite un fallo favorable a Heckler & Koch, será posible impugnar ese fallo.

–¿Cuál es la situación que enfrentan Aldo y su familia en la actualidad? –

–Aldo está en estado vegetativo, y eso quizás no vaya a cambiar. El disparo que recibió destruyó alrededor de 70% de su cerebro. Durante los primeros momentos y días posteriores a la lesión, Aldo no recibió una atención médica adecuada: al día siguiente de los hechos, cuando su familia llegó al Hospital General de Iguala para saber su estado de salud, se encontraron con que los médicos de ese hospital no habían hecho nada, sólo le habían puesto una bolsa de hielos en la cabeza, y de hecho le dijeron a la familia que estaba por morir, que mejor se lo llevaran a morir a su casa.

Luego de permanecer 12 días bajo prácticamente nula atención médica en el Hospital General de Iguala, Aldo fue trasladado al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de la Secretaría de Salud federal, en la Ciudad de México, donde recibió atención durante los dos años siguientes, y finalmente fue transferido al Instituto Nacional de Rehabilitación, también en la capital del país, donde permanece hasta la fecha.

“Estos cuatro años que Aldo ha estado en diferentes hospitales, la familia se ha tenido que hacer cargo de él las 24 horas del día, los siete días de la semana –explicó la abogada–. La verdad es que se trata de una familia, como todas las familias de Ayotzinapa, con una dignidad impresionante y una fuerza y una moral impresionantes: Lo que hacen lo hacen con mucho amor, es muy tierno verlos platicarle cosas, cómo intentan bromear con él, cómo le ponen los partidos de futbol que tanto le gustaba ver, es un cuidado muy lindo por parte de personas que no pueden hacer mucho más que estar ahí, junto a Aldo”. 

Pero el costo para la familia ha sido inconmensurable: no sólo vieron truncado el proyecto de vida del menor de la familia, hoy postrado en estado de coma; sino que, para poder permanecer a su lado, muchos de ellos han tenido que abandonar sus trabajos, total o parcialmente, y dejar en Guerrero a sus hijos y cónyuges, para poder estar en la Ciudad de México.

Para atenuar esta crisis económica y afectiva en la que se encuentra la familia de Aldo, pero sobre todo para cumplir la recomendación médica de acercarlo a su hogar, en la actualidad se construye en Ayutla, el municipio de procedencia de esta familia, una casa para Aldo, que contará con una habitación acondicionada y técnicamente equipada con todos los instrumentos que requiere la terapia de rehabilitación de Aldo.

Esta casa contará también con espacios para que los familiares encargados de su cuidado puedan habitar con él dignamente, y tendrá un patio donde la familia, campesina, pueda mantener a sus animales.

El compromiso de las autoridades, además, es proveer de capacitación tanto a las enfermeras que deberán estar al cuidado de Aldo de forma permanente, como a los familiares que lo asistan, así como mantener una ambulancia a su disposición, y un área especial para su atención médica en el hospital de Ayutla, para que pueda recibir auxilios médicos adecuados en caso de emergencia.

“No hay en realidad muchas posibilidades de que la situación de Aldo cambie para mejor, entonces, el trabajo es mantenerlo estable –señaló la abogada–. La mejoría, sin embargo, es evidente. Sus hermanos cuentan que Aldo sigue siendo berrinchudo, como siempre lo fue, y que cuando le toca bañarse notan cómo se tensa, porque no le gusta. Y cuentan también que cuando comienzan a hablar de la noche de Iguala, perciben cómo Aldo se tensa, y es ahora algo evidente porque Aldo es muy grande, y muy fuerte. En los dos primeros años, perdió mucha masa muscular, pero luego de eso, con las terapias, ha recuperado fuerza muscular, y eso habla de la buena reacción ante el cuidado que su familia le está dando”.

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Las 2,500 personalidades que desarrolló Jeni para sobrevivir a los abusos de su padre

Es la primera vez que los testimonios de diferentes personalidades de alguien trastorno de identidad disociativo han sido tomados al pie de la letra en el sistema judicial y han llevado a una condena.
7 de septiembre, 2019
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Ese día solo había una mujer en el estrado de los testigos. Pero de ella emergieron otras seis personas preparadas para testificar sobre el abuso extremo que había sufrido.

“Entré a la corte, me senté, hice el juramento y luego, un par de horas después, volví a mi cuerpo y salí”, le dijo Jeni Haynes a la BBC.

Cuando era niña, Jeni fue violada y torturada repetidamente por su padre, Richard Haynes. La policía australiana afirma que es uno de los peores casos de abuso infantil de ese país.

Para hacer frente al horror, la mente de Jeni creó una táctica extraordinaria: se inventó nuevas identidades con el fin de escapar del dolor.

El abuso fue tan extremo y tan persistente, que la mujer dice que finalmente generó 2.500 personalidades distintas para sobrevivir.

Y en el juicio histórico que inició en marzo, Jeni se enfrentó a su padre para presentar pruebas contra él a través de sus personalidades, incluida una niña de cuatro años llamada Symphony.

Se cree que es el primer caso en Australia, y tal vez en el mundo, donde una víctima con un trastorno de identidad disociativo ha testificado con sus otras personalidades, obteniendo una condena para el inculpado.

“No teníamos miedo. Habíamos esperado tanto tiempo para decirles a todos exactamente lo que nos hizo y ahora no podía callarnos”, dijo Jeni.

El 6 de septiembre, Richard Haynes, ahora de 74 años, fue sentenciado a 45 años de prisión por un tribunal de Sydney.

Advertencia: este artículo contiene descripciones de violencia y abuso infantil

“No estaba segura en mi propia mente”

La familia Haynes se mudó de Bexleyheath, en las afueras de Londres, a Australia en 1974. Jeni tenía solo cuatro años, pero su padre ya abusaba de ella, pero en Sídney comenzaron las violaciones sádicas, casi diarias.

Jeni Haynes

JENI HAYNES
Las múltiples personalidades de Jeni fueron su manera de esconder su verdadero yo del abuso.

“El abuso de mi padre fue planeado, calculado y deliberado. Disfrutó de cada minuto“, le dijo Jeni a la corte en una impactante declaración en mayo de este año.

La mujer renunció al derecho al anonimato que le correspondía como víctima de abuso para que su padre pudiera ser identificado.

“Me escuchó rogarle que se detuviera, me escuchó llorar, vio el dolor y el terror que me estaba infligiendo, vio la sangre y el daño físico que me estaba causando. Y al día siguiente decidía hacerlo todo de nuevo”.

Según Jeni, su padre le lavó el cerebro para que pensara que podía “leerle la mente”. La amenazó con matar a su madre, a su hermano y hermana si ella incluso pensaba en el abuso o si les decía algo.

“Mi vida interior fue invadida por mi papá. Ni siquiera podía sentirme segura en mi propia cabeza”, dijo Jeni.

“Ya no podía analizar lo que me estaba pasando y sacar mis propias conclusiones”.

Canciones para olvidar

Jeni Haynes plasmó sus pensamientos en letras de canciones para tratar de ocultarlos:

“No es pesado/es mi hermano”, cuando se preocupaba por sus hermanos.

“¿Realmente quieres lastimarme?/¿Realmente quieres hacerme llorar?”, cuando pensaba en su terrible experiencia.

Su padre restringió sus actividades sociales en la escuela para minimizar la supervisión de otros adultos.

Aprendió a pasar desapercibida, a ser silenciosa, porque si alguien se fijaba en ella —como cuando su entrenador de natación se acercó a su padre para alentar su talento natural—, era castigada.

Richard Haynes en la foto con sus tres hijos: Jeni está a la derecha

Jeni Haynes
Jeni Haynes (en la foto, a la derecha) dijo durante el juicio que ni siquiera en su cabeza podía sentirse a salvo de su padre, Richard Haynes.

A pesar de las graves lesiones causadas por palizas y abusos sexuales, Richard Haynes nunca llevó a Jeni al médico.

Y hoy, a sus 49 años, Jeni tiene por ello lesiones permanentes en la vista, mandíbula, intestino, ano y coxis. Estos han requerido cirugías extensas, incluida una operación de colostomía en 2011.

El abuso continuó hasta que Jeni tuvo 11 años, cuando la familia se mudó de vuelta a Reino Unido.

Sus padres se divorciaron poco después, en 1984. Ella cree que nadie, ni siquiera su madre, sabía lo que estaba pasando.

“En realidad estaba abusando de Symphony”

Los expertos se refieren a la condición de Jeni como un trastorno de identidad disociativo, y dicen que está fuertemente relacionado con las experiencias de abuso extremo contra un niño en lo que se supone que es un entorno seguro.

“Realmente fue una estrategia de supervivencia”, le dijo a la BBC la doctora Pam Stavropoulos, especialista en trauma infantil.

Jeni Haynes

JENI HAYNES
Jeni dice que fue Symphony la mayor parte de su primera infancia.

“Este trastorno sirve como una estrategia de afrontamiento muy sofisticada que es ampliamente considerada como extrema. Pero hay que recordar que es la respuesta al abuso y al trauma extremo que ha sufrido el niño”, agregó Stavropoulos.

Cuanto antes es el trauma y más extremo es el abuso, es más probable que un niño tenga que depender de la disociación para sobrellevarlo, lo que lo lleva a crear estos “múltiples estados de uno mismo“.

La primera personalidad que Jeni dice que desarrolló fue la de Symphony, la niña de cuatro años que, según ella, aún existe en su propia realidad.

“Ella sufría cada minuto del abuso de papá y cuando él abusó de mí, su hija Jeni, en realidad estaba abusando de Symphony”, le dijo Jeni a la BBC.

A medida que pasaron los años, Symphony creó otras personalidades para soportar el abuso, cientos y cientos en realidad.

Cada una de las tenía un papel particular en contener un elemento del abuso, ya fuera un ataque particularmente horrible o un dolor insufrible.

“Un alter ego salía de la cabeza de Symphony y se encargaba de la distracción”, le dijo Jeni a la BBC.

“Mis personalidades fueron mis defensas contra mi padre”, añadió

Aproximadamente media hora después de nuestra conversación, y mientras Jeni hablaba de sus personalidades, Symphony se presentó. Jeni me advirtió que esto podría suceder, y hay una señal cuando sucede: antes de hacer la transición, se esfuerza por articular una respuesta.

“Hola, soy Symphony. Jeni se ha metido en un aprieto, yo te contaré todo esto si no te importa”, dice rápidamente.

La voz de Symphony es más alta y su tono es más femenino. Hablamos durante 15 minutos y su recuerdo microscópico de eventos de hace décadas en torno a la “maldad de papá” es asombroso.

“Lo que hice fue rescatar todo lo que creía que era valioso sobre mí, todo lo importante y encantador, y se lo escondí a papá para que cuando abusaba de mí no estuviera abusando de un ser humano pensante”, dijo Symphony.


Las “personas” que ayudaron a Jeni a sobrevivir

Ilustración de Jeni Haynes con sus múltiples personalidades.

BBC
Ilustración de las múltiples personalidades de Jeni Haynes.
  • Músculos: un adolescente con el estilo del músico británico Billy Idol. Es alto y usa ropa que muestra sus fuertes brazos. Es tranquilo y protector.
  • Volcán: es muy alto y fuerte, y está vestido de cuero negro de arriba a abajo. Él lleva decolorado el cabello rubio.
  • Ricky: solo tiene ocho años pero usa un viejo traje gris. Su cabello es corto y de color rojo brillante.
  • Judas: es bajo con el pelo rojo. Lleva pantalones escolares grises lisos y un jersey verde brillante.
  • Linda: es alta y delgada, usa una falda de los años 50. Lleva el pelo recogido en un elegante moño y tiene las cejas afiladas.
  • Rick: usa lentes enormes, del mismo tipo que solía usar su padre, Richard Haynes.

En marzo, a Jeni se le permitió testificar en la corte como Symphony y otras cinco personalidades, cada una de las cuales habría sufrido diferentes aspectos del abuso.

Lo hizo frente a una única jueza, porque los abogados consideraron que el caso era demasiado traumático para un jurado completo.

Inicialmente, Haynes enfrentó 367 cargos, entre ellos múltiples cargos de violación, sexo anal, asalto indecente y relaciones sexuales con una niña menor de 10 años.

Jeni, a través de sus múltiples personalidades, pudo proporcionar evidencia detallada de cada delito en la corte.

Las identidades separadas la ayudaron a preservar recuerdos que de otro modo se habrían perdido debido al trauma.

Los fiscales llamaron a psicólogos y expertos en trastorno de identidad disociativo, para dar evidencia sobre la condición y la fiabilidad de lo que diría Jeni.

“Hoy, mis recuerdos como persona con este trastorno son tan inmaculados como lo fueron el día en que se formaron”, dijo Jeni a la BBC, antes de cambiar al plural.

“Nuestros recuerdos están congelados en el tiempo; si los necesito, voy y los busco”.

Symphony revivió “con intensos detalles” las particularidades de los crímenes de los que fue víctima durante los siete años en Australia.

Muscles, un fornido hombre de 18 años, presentó pruebas de abuso físico, mientras que Linda, una joven elegante, testificó sobre el impacto en la educación y en las relaciones de Jeni.

La casa de la familia Haynes en Greenacre, en el oeste de Sídney.

JENI HAYNES
La casa de la familia Haynes en Greenacre, en el oeste de Sídney.

Durante el segundo día de juicio, y aproximadamente dos horas y media después del testimonio de Symphony, su padre cambió su declaración de culpabilidad por 25 cargos, “los peores”, dice Jeni.

Se agregaron docenas más para su sentencia.

“El trastorno salvó mi alma”

“Este es un caso histórico. Hasta donde sabemos, es la primera vez que los testimonios de diferentes personalidades de una persona con trastorno de identidad disociativo han sido tomados al pie de la letra en el sistema judicial y han llevado a una condena”.

Así lo asegura Cathy Kezelman, la presidenta de Blue Knot Foundation, una organización australiana que ayuda a los sobrevivientes de traumas infantiles.

Richard Haynes

JENI HAYNES
Richard Haynes se declaró culpable de 25 cargos de abuso sexual infantil.

Jeni denunció el abuso por primera vez en 2009. La investigación policial tardó 10 años en culminar con la condena y el encarcelamiento de Richard Hayne.

Fue extraditado de Darlington, en el noreste de Inglaterra, en 2017, donde había cumplido una condena de siete años por otro delito.

Había estado viviendo con la familia lejana de Jeni, a quien calificó como mentirosa y manipuladora.

Desde que se enteró del abuso, la madre de Jeni —que se divorció de Haynes en 1984—, se ha convertido en su mayor aliada en la búsqueda de justicia.

Pero durante décadas, Jeni estuvo luchando para recibir ayuda por su trauma.

Cuenta que los consejeros y terapeutas la rechazaron porque su historia provocó incredulidad o era tan traumática que no podía lidiar con eso.


Trastorno de identidad disociativo

  • La disociación —desconectarse de uno mismo o del mundo—, se considera una respuesta normal al trauma.
  • El trastorno puede desencadenarse si una persona, especialmente un niño, tiene que sobrevivir un trauma complejo durante mucho tiempo.
  • No contar con el apoyo de un adulto, o un adulto que dice que el trauma no fue real, puede contribuir al desarrollo del trastorno.
  • Una persona con este trastorno puede sentir que tiene múltiples seres que piensan, actúan o hablan de manera diferente, o incluso tienen recuerdos y experiencias conflictivas.
  • No existe un tratamiento farmacológico específico. Los especialistas principalmente utilizan terapias de conversación para ayudar a los pacientes.

Fuente: Mind


A pesar de que hoy es un diagnóstico ampliamente aceptado y respaldado por la evidencia, el trastorno de identidad disociativo suele generar dudas en la población en general e incluso entre algunos círculos médicos.

“La naturaleza de la afección es tal que genera incredulidad e incomodidad por las causas de la misma, en parte porque a las personas les resulta difícil creer que los niños puedan ser sometidos a abusos tan extremos”, señaló la doctora Pam Stavropoulos.

“Es por eso que el caso de Jeni es tan importante, porque brinda una mayor conciencia de esta condición tan desafiante pero no infrecuente y que aún no se ha considerado lo suficiente”, agregó

Jeni asegura que su trastorno le salvó la vida y el alma. Pero la misma condición, y su trauma subyacente, también le han traído grandes dificultades.

Jeni Haynes

JENI HAYNES
“No se equivoquen, mi papá fue quien causó mi trastorno de personalidad múltiple”, dijo Jeni. En la foto, con 20 años.

Aunque ha pasado su vida estudiando, haya obtenido una maestría y un doctorado en estudios jurídicos y filosofía, Jeni ha tenido problemas para trabajar a tiempo completo.

Hoy vive con su madre y ambas dependen de sus pensiones para subsistir.

“Pasamos nuestras vidas siendo cautelosas, constantemente en guardia”, dijo Jeni de ella y sus personalidades durante juicio.

“Tenemos que ocultar nuestra multiplicidad y luchar por una consistencia en el comportamiento, actitud, conversación y creencias que a menudo es imposible”, añadió.

“Tener 2.500 diferentes voces, opiniones y actitudes es extremadamente difícil de manejar”.

“Pero yo no debería tener que vivir así. No se equivoquen, mi papá fue quien causó mi trastorno de personalidad múltiple”, agregó.

Crímenes “perturbadores” y “pervertidos”

Ese 6 de septiembre, Jeni se sentó a metros de su padre en la corte para verlo ser sentenciado a 45 años.

Haynes, quien sufre de mala salud, deberá cumplir al menos 33 años antes de ser elegible para la libertad condicional.

La jueza de sentencia, Sarah Huggett, dijo que probablemente moriría en la cárcel.

Sus crímenes fueron “profundamente perturbadores y pervertidos” y “completamente abominables y atroces”.

La jueza Huggett añadió, además, que era “imposible” que la sentencia reflejara la gravedad del daño.

“Quiero apasionadamente contar mi historia”, dijo Jeni a la BBC antes de la sentencia. “Quiero que mi lucha de 10 años porque se haga justicia sea como el fuego que arrasa con un campo, para que las personas que vienen detrás de mí tengan un camino mucho más fácil”.

“Si alguien tiene trastorno de identidad disociativo como resultado de un abuso, ahora es posible que se haga justicia. Puede ir a la policía y contarlo, y le van creer. Su diagnóstico ya no es una barrera para que se haga justicia”.

Si tú o alguien de tu entorno es víctima de abuso, contacta a las autoridades y organismos de ayuda locales.


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