1,600 académicos y estudiantes piden a AMLO que no desaparezca el instituto que evalúa la educación
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Cuartoscuro Archivo

1,600 académicos y estudiantes piden a AMLO que no desaparezca el instituto que evalúa la educación

Desaparecer un órgano autónomo, como el INEE, sería un “retroceso” en el país y “una cosa inédita en la administración pública”, consideró Alma Maldonado, investigadora del Cinvestav y académica de la UNAM.
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30 de octubre, 2018
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El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, dijo en un acto el 16 de octubre pasado que desaparecería el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) para ya no “humillar ni degradar” a los maestros. Sin embargo, más de mil 600 académicos, investigadores, estudiantes y sociedad civil han firmado una carta en la que argumentan su oposición, y ya fue entregada en la casa de transición.

Desaparecer un órgano autónomo, como el INEE, sería un “retroceso” en el país y “una cosa inédita en la administración pública”, asegura Alma Maldonado, investigadora del Cinvestav y académica de la UNAM, una de las impulsoras de la carta, en la cual otros académicos y directivos exponen que el Instituto cumple una función indispensable para el sistema educativo: evaluar las políticas y programas aplicadas en la educación desde preescolar hasta media superior, y proponer lineamientos de mejora.

Dicha tarea, dice la investigadora, no puede hacerlo la Secretaría de Educación Pública porque sería “juez y parte”. De ahí la necesidad de tener un órgano independiente de la Secretaría para evaluar las políticas públicas.

Sin embargo, el Instituto ha cargado con uno de los costos políticos tras la Reforma Educativa, que, entre otras cosas, obligó a los maestros a presentar evaluaciones y ser retirados de la docencia en caso de reprobarlas. Por eso es que es visto por los maestros como el “verdugo más visible” y en el sistema parece el “eslabón más débil”.

Aunque se reconoce que el INEE se equivocó al no defender su autonomía respecto a la autoridad educativa sobre la evaluación docente, la desaparición “de un plumazo” pondría en riesgo al resto de órganos autónomos, porque cualquiera podría correr con la misma suerte. Tal es el caso de Instituto Nacional Electoral, el INEGI, el Instituto Federal de Telecomunicaciones o el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), por ejemplo.

Desaparecerlo requiere reformar la Constitución

La extinción del Instituto requeriría una reforma Constitucional, advierte la investigadora Alma Maldonado, quien con otros colegas de universidades e institutos impulsó la recolección de firmas de especialistas y sociedad civil para defender la permanencia del INEE. 

Si bien el Instituto funciona desde 2002 por decreto presidencial durante el mandato de Vicente Fox, como un organismo descentralizado de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en 2013 se convirtió en un organismo público autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propio.

Esto último fue gracias a la reforma Constitucional al artículo Tercero, como parte de la Reforma Educativa, impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto. En la Constitución se refiere que para garantizar la prestación de servicios educativos de calidad, se crearía el Sistema Nacional de Evaluación Educativa, coordinado por el INEE.

Por eso, en la Constitución se estableció la autonomía del Instituto y sus funciones: evaluar la calidad, el desempeño y resultados del sistema educativo nacional en la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. Además “diseñar y realizar las mediciones que correspondan a componentes, procesos o resultados del sistema”.

También “expedir los lineamientos a los que se sujetarán las autoridades educativas federal y locales para llevar a cabo las funciones de evaluación que les correspondan, y generar y difundir información para, con base en ésta, emitir directrices relevantes para contribuir a las decisiones”.

Por eso es que el INEE hace más que evaluar a los maestros. Ha sido señalado debido a la resistencia de los docentes a presentar las evaluaciones, con el argumento de que no se pueden aplicar las mismas pruebas a profesores que trabajan en diferentes contextos, y que no puede haber una medida “punitiva”, toda vez que en la Ley se establece que los maestros que no aprueben serán reubicados en actividades administrativas pero pierden la posibilidad de seguir dando clases.

Incluso, pese a que existía un calendario para evaluar al millón y medio de maestros en el país, en 2016 se cedió a las presiones y se anunció que los docentes podrían elegir cuándo presentar su examen.

Aunque el INEE puede ser perfectible, académicos de la UNAM, UAM, el CINVESTAV, universidades de Puebla, Nuevo León, Querétaro, Veracruz, FLACSO, CIDE, CREFAL, entre otras, se oponen a su desaparición por lo que entregaron una carta en la que exponen la importancia del Instituto en el país, a la casa de transición del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Suman más de 1,600 firmas de académicos, investigadores, directivos, estudiantes y sociedad civil en la carta, en la cual aseguran que si bien según la visión de algunos sectores la reforma afectó los derechos laborales de los profesores “debe prevalecer la escucha, el diálogo razonado y el contraste de ideas informadas. Hacemos un llamado a todos los interesados en mejorar la educación del país a aprovechar esos elementos a fin de analizar la relevancia de la permanencia del INEE (por la cual estamos abogando)”.

Por lo tanto, la desaparición del Instituto implicaría “cancelar la oportunidad de contar con datos, evidencias y conocimiento que enriquecen el debate público y permiten conducir la política educativa con base en información de calidad, lo cual resulta especialmente importante ante el complejo contexto de cambio que nos espera”.

La SEP y la capacitación

Otro aspecto es que aunque el INEE no se encarga de capacitar a los maestros, sus insumos de evaluación han servido para que la Secretaría de Educación Pública establezca los cursos de actualización docente.

Al 3 de agosto de 2018, la SEP reportó 1 millón 198 mil 626 maestros formados y más del 90% en entornos virtuales de aprendizaje, por lo que se espera superar la meta total de maestros mexicanos que suman 1 millón 200 mil maestros, antes de concluir este año.

Para identificar necesidades en la formación continua, la SEP aplicó encuestas en las que se identificó que las principales demandas de los maestros fueron tener mayor oferta en el ámbito pedagógico con 39.67%; le siguió la gestión escolar con 17.29%, y el desarrollo personal y social con 17.13%; por último el 25.91 % se dividió en otros ámbitos, los que se refieren a temas relacionados con el dominio y actualización en las disciplinas, Inclusión y Equidad, Convivencia Escolar.

Además, en junio de 2018, el INEE indicó a la SEP las directrices para mejorar la formación continua, a partir de trayectorias profesionales con un enfoque integral y contextualizado; formación dentro y fuera de la escuela, y condiciones institucionales que incentiven la participación de los docentes en las acciones de formación.

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La pesadilla de la montaña de basura tan alta como un edificio de 18 pisos en India

El primer ministro Narendra Modi anunció a principios de mes un plan para cerrar los enormes vertederos a cielo abierto en los que se acumula basura desde hace años.
19 de octubre, 2021
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Las “montañas de basura” de India pronto serán reemplazadas por plantas de tratamiento de desechos, prometió el primer ministro Narendra Modi a principios de este mes. Saumya Roy* escribe para la BBC sobre la más antigua de todas, tan alta como un edificio de 18 plantas, ubicada en la ciudad costera occidental de Bombay.

Todas las mañanas Farha Shaikh se para en la cima de una montaña de desechos de más de un siglo de antigüedad en Bombay, esperando que los camiones de basura suban.

Esta joven de 19 años ha estado hurgando en este vertedero del suburbio de Deonar desde que tiene memoria.

Normalmente recupera de entre los desechos viscosos botellas de plástico, vidrio y alambre que luego vende en los prósperos mercados de residuos de la ciudad.

Pero, sobre todo, busca teléfonos móviles rotos.

Cada pocas semanas Farha encuentra un celular “muerto” en la basura y con sus escasos ahorros lo repara.

Una vez que cobra vida, pasa las tardes viendo películas, jugando a los videojuegos, enviando mensajes de texto y llamando a sus amigos.

Cuando días o semanas después el aparato vuelve a dejar de funcionar, la conexión de Farha con el mundo exterior se desvanece.

Entonces regresa a las largas jornadas de rebuscar entre la basura, para conseguir botellas que vender y celulares que restaurar.

Deonar

Saumya Roy

Más de 16 millones de toneladas de desechos forman la montaña de basura de Deonar, ocho de ellas repartidas en una extensión de 121 hectáreas.

Los desechos se apilan hasta alcanzar una altura de 36,5 metros.

Se puede ver el mar desde la cima y sobre los sólidos montones de basura se han construido villas miseria.

Gases nocivos y contaminantes

Los desechos en descomposición liberan gases nocivos como metano, sulfuro de hidrógeno y monóxido de carbono.

Y en 2016 fue escenario de un incendio que ardió durante meses y llenó de humo gran parte de Bombay.

De acuerdo a un estudio que el regulador de polución de la India llevó a cabo en 2011, otros incendios similares contribuyeron con el 11% del material particulado que inunda el aire de Bombay, una de sus principales causas de contaminación.

Los vecinos de los alrededores llevan luchando en los tribunales desde hace 26 años, exigiendo el cierre del vertedero de Deonar.

Pero esa montaña de basura no es una excepción en el país. Una investigación realizada en 2020 por el Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente (CSE), un think tank independiente con sede en Nueva Delhi, identificó en toda India 3.159 montañas de este tipo que contienen 800 millones de toneladas de desechos.

Estas han sido durante años un dolor de cabeza para funcionarios y políticos.

El 1 de octubre, Modi anunció un “programa nacional de limpieza” de casi US$13.000 millones que incluirá la instalación de una serie de plantas de tratamiento de aguas residuales para reemplazar gradualmente los vertederos de basura al aire libre como el de Deonar.

Pero los expertos se muestran escépticos.

“Si bien se ha logrado en ciudades más pequeñas, es difícil proporcionar una solución para las montañas de desechos a esta escala”, dice Siddharth Ghanshyam Singh, subdirector de programas de CSE.

“Se reconoce que es un problema, pero hemos aceptado que si vamos a vivir en grandes ciudades como Bombay o Nueva Delhi estas montañas de basura van a estar allí”, señala Dharmesh Shah, coordinador en el país de la Alianza Global para Alternativas de Incineradores, una coalición de grupos que abogan por la reducción de residuos.

Deonar

Reuters
La montaña de basura se incendi[o en marzo de 2016;.

Desde el año 2000, India ha aprobado regulaciones que obligan a los municipios a que procesen los desechos.

Pero la mayoría de los estados informan de un cumplimiento solo parcial y no hay suficientes plantas de tratamiento de desechos.

Bombay, la capital comercial y del entretenimiento de la India y hogar de unos 20 millones de personas, tiene una sola planta de este tipo.

Ahora hay planes para instalar una planta que convierta los residuos en energía en Deonar.

Modi dijo que espera que el plan cree nuevos empleos ecológicos. Pero esto preocupa a los recolectores como Farha que llevan toda la vida dedicados a ello.

Aunque desde el incendio de 2016 acceder a la montaña de basura de Deonar se ha vuelto más difícil.

El municipio incrementó la seguridad para evitar que los recolectores entren y provoquen incendios: las llamas derriten la basura más liviana, quedando con ello expuesto el metal que se vende a precios altos.

Los recolectores que logran colarse a menudo son golpeados, detenidos y expulsados, aunque algunos sobornan a los guardias o acceden al vertedero antes del amanecer, cuando comienzan las patrullas de seguridad.

Pero ese no es el único motivo por el que los recolectores de basura de Deonar han visto su modo de vida. Y es que ahora gran parte de la separación de residuos se hace en la ciudad.

Como consecuencia, Farha no tiene teléfono desde hace meses. Y se ve obligada a sobornar a los guardias con al menos 50 rupias (US$0,67) todos los días para entrar y trabajar en los terrenos de Deonar.

Para recuperar esto, incluso pensó en buscar entre la basura que comenzó a llegar desde las salas del hospital en las que se atendía a los pacientes de covid-19 el año pasado.

Pero su familia le pidió que no recogiera esos desechos “dañinos”.

Así que ahora se queda cerca, observando a los recolectores que usan equipo de protección para seguir recogiendo plástico bajo la lluvia para revender.

La ciudad estaba enviando basura nueva y, como lo habían hecho durante años, las montañas tenían que acomodarla y los recolectores tenían que recolectarla y revenderla.

“El hambre nos matará si no nos mata la enfermedad”, dice Farha.

*Saumya Roy es una periodista con sede en Bombay y autora del libro Mountain Tales: Love and Loss in the Municipality of Castaway Belonging (Profile Books / Hachette India).


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