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Día para salir del clóset: por qué no puedo decir en casa que soy gay

El 11 de octubre se celebra un día en el que se anima a la población LGBT a hacerse visible en la sociedad, pero "salir del clóset" sigue siendo difícil en muchos casos, y especialmente en algunos países.
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11 de octubre, 2018
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Cada 11 de octubre se celebra el Día Internacional para Salir del Clóset (o del armario), con el que se quiere fomentar la visibilidad de los miembros de la comunidad LGBT.

El día fue establecido en 1988 en Washington DC, Estados Unidos, junto a la celebración de una gran marcha por la igualdad de derechos para gays y lesbianas a la que acudieron cientos de miles de personas.

El momento de reconocer la orientación sexual de uno ante la familia es ciertamente duro para muchas personas que temen el rechazo de los suyos.

Pero en algunos países, “salir del clóset” puede parecer prácticamente imposible por el miedo a acabar en la cárcel o incluso muerto.

El programa de radio de la BBC Newsbeat conoció tres de estos casos entrevistando a sus protagonistas en Londres.

“Podría ser la pérdida de tu cultura”

“En muchos lugares de África, declararte gay puede tener muchas repercusiones”, dijo Adeola*, una nigeriana y británica bisexual de 24 años.

El sexo entre homosexuales es ilegal en Nigeria y no te protegen contra la discriminación, lo que significa que muchas personas no hablan sobre su orientación sexual.

“A veces puede ser que seas agredido físicamente, a veces puede ser que pierdas a toda tu familia. Y la verdad es que eso no era un riesgo que estaba dispuesta a correr”.

Salió del clóset hace 18 meses, pero solo con sus amigos. En casa, vive con su madre y ella no sabe nada.

Adeola, Frankie y Ritu fueron entrevistados de manera anónima en el programa de radio "Newsbeat" de la BBC.

BBC
Adeola, Frankie y Ritu fueron entrevistados de manera anónima en el programa de radio Newsbeat de la BBC.

Según Adeola, solo se plantearía decírselo a su familia si algún día pensara casarse con una mujer.

“Tendría que pensar qué tipo de reacciones voy a tener. Es posible que no quieran volver a hablar contigo nunca más”.

“Es algo que no puedes tomar a la ligera, especialmente si eres de una minoría étnica, porque eso lo es todo. Es que desaparezca tu grupo de apoyo. No es solo la pérdida de la familia, es la pérdida de tu cultura”, aseguró.

“Probablemente querrían matarme”

En el caso de Ritu*, las leyes y la cultura generalizada contra homosexuales en Bangladesh son las responsables de que solo le haya dicho que es gay a cuatro miembros de su familia.

La homosexualidad fue declarada ilegal en su país natal en 1860, en una ley aprobada cuando estaba bajo dominio británico.

Jóvenes arrestados en Bangladés acusados de pertenecer a la comunidad LGBT.

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La detención de personas a quienes se considera miembros de la comunidad LGBT es habitual en Bangladesh, como el caso de estos jóvenes arrestados el año pasado en la capital, Daca.

No salió del clóset hasta mudarse a Reino Unido para estudiar. “La sociedad de Bangladesh es violentamente homofóbica”, contó el joven de 27 años.

“No es solo el riesgo legal de ponerme en una situación en la que podría acabar en la cárcel, también es el hecho de que hay muchas personas, incluyendo a algunos de mis conocidos, que probablemente querrían matarme”.

Ritu dice que admitir públicamente que es gay en Reino Unido fue “liberador”, pero duda que alguna vez se hubiera atrevido a hacerlo si no se hubiera mudado al extranjero.

“Si ahora estuviera allí, sería bastante difícil porque tendría que reprimir una parte de mi a la que ya me he acostumbrado”, aseguró.

“Mamá queriendo protegerme era lo más molesto”

Frankie*, de 24 años, creció en Australia, donde se legalizó el matrimonio gay en 2017.

Pero a pesar de que su madre hizo campaña para que esa ley fuera aprobada, Frankie, quien se declara pansexual, no cree que pudiera reconocerlo en su país de origen.

“Mi hermana mayor es bisexual. Ver cómo se lo decía a nuestra madre y no ser aceptada, fue realmente difícil”, dijo Frankie.

“Creo que es una cuestión de protección, porque ella tiene la opinión de que la vida de una persona gay es más difícil que la de una persona heterosexual”.

Pero Frankie dice que eso es lo que más daño le hacía. “Lo irónico es que ella quería protegerme, pero su desaprobación y su censura ante este tema es lo que más me molesta”.

Mujer india con bandera de arcoiris.

AFP
“Salir del clóset” no es fácil, y menos aún en los más de 70 países que criminalizan la homosexualidad. India fue uno de los últimos en despenalizarla en septiembre.

A principios de este año, Frankie se mudó a Londres desde una zona rural de Australia, donde nunca quiso que su orientación sexual se convirtiera en un chisme del que hablar en un pueblo pequeño.

“Si vas a hablar de mí, habla de algo grande que haya hecho, no de mi identidad”, afirmó.

Hacerlo por ti mismo

Aunque Adeola, Ritu y Frankie no se lo hayan dicho a algunas de las personas más cercanas a ellos, creen que celebraciones como este Día para Salir del Clóset son importantes para la aceptación personal.

Joven en manifestación LGBT.

AFP
Adeola, Ritu y Frankie creen que este Día para Salir del Clóset es importante.

“La verdad es que la única persona ante la que tienes que salir del clóset es contigo mismo”, dijo Ritu. “Es casi algo que necesitas recordar todos los días”.

Pero también creen que las expectativas de cómo va a ser tu vida después de hacerlo pueden ser a veces exageradas.

“Hay una gran expectativa de que si lo haces, debes revelar quién eres realmente”, según Adeola. “Nunca vas a saber quién eres para siempre. Cambias todo el tiempo.

“Es una decisión individual, y no debería haber tanta presión porque es una transición lenta”, concluyó.

* Los nombres han sido cambiados.

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Amapola

¿Has visto a…? Karla, un año desaparecida

Karla Mariel desapareció en junio, pero la alerta Alba, la que se activa cuando se pierden mujeres mayores de 18 años en el estado de Guerrero, se activó cinco meses después, hasta noviembre del 2018.
Amapola
1 de julio, 2019
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Karla Mariel Rodríguez Trejo, de 22 años, empezaba una relación con Eduardo Daniel de la Cruz Ramón, un exvecino al que conoció cuando eran niños. Retomaron su amistad a través de la red social Facebook, en abril.

Hace un año, el día que Karla desapareció, era sábado. Llegó a las diez de la mañana a trabajar a la tienda Coppel que se ubica en la ciudad de los servicios. Era cajera. Ese día cobraría su segunda quincena. Cumplía un mes de haber comenzado a trabajar. Tuvo un día pesado como son todos los días de quincena. Tenía una jornada extenuante. De las diez de la mañana a las nueve de la noche. Con una hora libre para salir a comer.

En ese mes de trabajo en Coppel, Karla Mariel y Eduardo Daniel se veían a diario. Él iba por ella a su casa para llevarla a la tienda y por las noches la llevaba a su casa después de salir del trabajo.

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Con 22 años, ya era mamá de dos niños. Se casó de quince con Moisés Vargas Ramírez, entonces de 20 años, ahora de 28. Su relación de siete años de vida en común había llegado a su fin un mes y medio antes.

La última persona que vio a Karla Mariel fue su exesposo, quien la acompañó de su trabajo a su casa en junio de 2018.

La última persona que vio a Karla Mariel fue su exesposo, quien la acompañó de su trabajo a su casa en junio de 2018.

Tres veces en todo ese mes Karla Mariel le avisó a Eduardo Daniel  que no fuera por ella porque su exesposo estaba afuera de la tienda y ella prefería evitar una pelea. Acordaron esas tres veces que cuando ella llegara a su casa le hablaría para que pudieran verse ahí.

El 30 de junio fue una de esas noches

Antes de las nueve treinta de la noche me mandó un mensaje diciéndome que ahí estaba otra vez ese tipo, que se iba a ir con él para pasar a ver a los niños, porque estaban en la casa de él, que nos veíamos como siempre en casa de ella. Yo me fui a mi casa a esperar su llamada, –cuenta Eduardo Daniel en un café, quien aceptó ser entrevistado para reconstruir esta historia.

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Eduardo Daniel estuvo esperando a que Karla Mariel lo llamara. Cerca de las once marcó porque ya era mucho tiempo. Su número mandó a buzón. Toda la noche estuvo triste pensando en que Karla había vuelto con el papá de sus hijos.

Moisés también aceptó platicar sobre Karla Mariel y su desaparición. La noche del sábado 30 de junio fue por ella a su trabajo, reconoce.

A veces iba por ella. Cuando yo podía le avisaba: ¨Voy por ti¨. Iba por ella por la inseguridad que hay en la ciudad. La llevaba del trabajo a su casa.

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Su versión es que ese sábado fue por Karla Mariel en una camioneta gris propiedad de una de sus hermanas, y que la dejó casi en la puerta de su casa. Estuvo con ella el tiempo del trayecto de la tienda a su casa, en la colonia Emiliano Zapata, calle Prolongación Francisco Villa, o sea unos 20 minutos.

El ex marido de Karla Mariel asegura que no se cercioró si ella en realidad entró a su casa. El argumento que dio es que con regularidad en el perímetro que rodea la vivienda siempre hay estacionados carros con madera que bajan de Amojileca, una comunidad pegada a la capital, y eso le impidió ver que entró a su casa.

Lo que sí menciona Moisés que hizo antes de que Karla Mariel se bajara de la camioneta fue decirle que n la amaba.

Ese sábado, en su hora de descanso, Karla Mariel habló por teléfono con su sobrina Brenda Sinaí, recuerda ésta.

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Le habló para contarle que al otro día iría a una fiesta con Eduardo Daniel pero no tenía qué ponerse. Le pidió prestado un vestido. Brenda accedió y quedó que subiría a enseñarle algunas prendas. Quedaron que Karla Mariel le marcaría cuando ya estuviera en casa. La sobrina sabía de la nueva relacióde su joven tía. Lo veía bien porque Moisés, según dice, la trataba mal y la familia de él siempre fue grosera con todos los familiares de Karla cuando la visitabantrato que a ella misma le tocó sortear.

Karla Mariel contó a Brenda cómo la trataba su esposo. La había amenazó con un cuchillo y por eso decidió dejarlo.

Brenda sabía que Karla iría a verla muy noche, hasta después del trabajo y de ir a cenar con Eduardo Daniel, asíque la esperó hasta cerca de las once, después de esa hora le marcó para saber si la esperaba o no, pero Karla ya no le contestó.

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Al otro día temprano fui a buscarla pero mis sobrinos me dijeron que Karla no había vuelto el día anterior, –cuenta Brenda.

Moisés Vargas y Eduardo Daniel de la Cruz declararon como los principales sospechosos.

Lee el reportaje completo en el portal de Amapola.

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