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Cuartoscuro
EPU2018: EU y Alemania cuestionan a México sobre Ayotzinapa, desaparición y asesinato de periodistas
Los países que participarán en el Examen Periódico Universal (EPU) en Ginebra, Suiza, cuestionaron a México sobre malas prácticas como la tortura, impunidad, y desaparición forzada.
Cuartoscuro
Por Arturo Daen @arturodaen
29 de octubre, 2018
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De cara al Examen Periódico Universal (EPU) que se llevará a cabo el próximo 7 de noviembre, en Ginebra, Suiza, algunas naciones enviaron por adelantado al Estado mexicano cuestionamientos sobre la situación de derechos humanos en el país, sobre todo vinculados al caso Ayotzinapa, la lucha contra la tortura, los asesinatos de periodistas y la impunidad que prevalece en el país.

El EPU es el mecanismo del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas con el que las Naciones de la ONU se evalúan entre sí, entre pares.

Es el segundo EPU en el que al gobierno de Enrique Peña Nieto le toca responder. En 2013 ya recibió recomendaciones, y ahora deberá explicar cuáles se han cumplido, aunque decenas de organizaciones sociales agrupadas en el #ColectivoEPUmx han advertido que en general ha habido un retroceso, y que la administración de Peña Nieto rendirá malas cuentas sobre la situación de los derechos humanos.

Leer: Examen final para EPN: Qué es el #EPU de Derechos Humanos y por qué es importante para México

Estados Unidos preguntó a México cuál es el estatus del caso Ayotzinapa y la desaparición de 43  normalistas, luego de que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas informara que durante la investigación de la PGR hubo tortura a 34 detenidos, obstrucción de la justicia y manipulación de evidencia.

“¿Cuál es el estatus de la investigación sobre estos abusos? ¿Cuál es el estatus de la investigación sobre la desaparición de los estudiantes?”, preguntó Estados Unidos a México.

La representación estadounidense también preguntó “por qué el gobierno de México ha fallado” en establecer una Fiscalía general independiente de factores políticos, como lo requiere la reforma constitucional de 2014.

Otro cuestionamiento de Estados Unidos es cuándo el gobierno de México tendrá listas a su corporaciones de policía para encargarse de la seguridad interior, en lugar de que se encarguen de ello las Fuerzas Armadas.

Ante los casos de asesinatos de periodistas, Estados Unidos cuestionó cuánto presupuesto se destinado a la Fiscalía especializada en atender los crímenes contra comunicadores, FEADLE, cuántas condenas ha logrado, y cuál es el plan para fortalecerla.

De acuerdo con Artículo 19, de 2000 a la fecha han sido asesinados 120 periodistas en México, 47 durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

En el mismo tema, Alemania preguntó a México qué medidas específicas ha tomado para proteger a los periodistas y defensores de derechos humanos, en cuanto a presupuesto y programas, y cuál es la tasa de condenas ante crímenes contra ellos desde 2013.

Esta pregunta se conoce días después de que se reportara que el gobierno de Peña Nieto recortó el financiamiento, dejando sin protección a 727 periodistas y defensores.

Además, Alemania preguntó a México cómo se está investigando el uso de software para espiar a periodistas y defensores de derechos humanos, que es el caso del programa conocido como Pegasus, por el que se señaló como presunto responsable al gobierno de Peña Nieto, aunque su administración lo negó.

“El Gobierno Federal saliente ha mantenido impune el caso, encubriendo la Procuraduría General de la República a los funcionarios responsables”, publicaron organizaciones en agosto pasado.

LEE: EPU2018: A 9 años del primer examen de México sobre Derechos Humanos, ONG señalan que ha incumplido

Respecto a los más de 37 mil personas no localizadas o desaparecidas en el país, Alemania preguntó a México “¿cuándo la Comisión Nacional de Búsqueda tendrá el presupuesto y el equipo adecuado?”, y en qué estados ya están operando comisiones de búsqueda locales.

Animal Político reportó en días previos que el Sistema Nacional de Búsqueda había comenzado a operar de forma incompleta, con apenas 7 estado teniendo ya activa su comisión de búsqueda.

Suecia y Bélgica cuestionaron al Estado mexicano qué medidas ha tomado para combatir el feminicidio, y qué mecanismos e instrumentos legales se han implementado, para que este tipo de crímenes no queden en la impunidad.

Respecto a la Ley de Seguridad Interior, Suiza preguntó cuáles serán los pasos de México para que dicha legislación vaya de acuerdo con las leyes o tratados internacionales de respeto a los derechos humanos, en aspectos como la recolección de información de inteligencia, por parte del Ejército, y el uso de la fuerza ante protestas.

“¿Qué mecanismos se han desarrollado para pelear contra la corrupción y la impunidad en México?”, preguntó el Reino Unido a México, además de cuestionar qué se está haciendo para reducir la tortura en las investigaciones judiciales en el país.

Otras naciones plantearon preocupaciones similares, sobre qué se está haciendo contra la tortura, las ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones forzadas.

Eslovenia, en tanto, preguntó sobre la disparidad entre las entidades al país, en cuanto a su legislación para permitir que las mujeres accedan a servicios de aborto seguro, cuando así lo deseen.

Uruguay cuestionó a México “qué avances se han registrado en las consultas interinstitucionales en curso, a efectos de la ratificación del Convenio189 de la OIT sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, conforme a la recomendación realizada por nuestro país que fuera aceptada por México en el segundo ciclo de su examen periódico universal”.

Hasta ahora México no ha ratificado dicho convenio, pese a que en 2014 quien era secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, prometió enviarlo al Senado para concretar el procedimiento.

La delegación que envié el gobierno mexicano a Suiza deberá hacer frente a estos cuestionamientos, y a los que se agreguen de otros países. Aún no se confirma quiénes asistirán, ni si ha sido invitado algún integrante del equipo de transición.

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BBC Three
Quería ser heterosexual y por eso asistí a una terapia de conversión gay
Tratando de luchar para reconciliar su religión con su sexualidad, Shulli pasó más de un año en terapia de conversión gay. Este es su testimonio.
BBC Three
8 de abril, 2019
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“Quiero ser heterosexual y por eso estoy aquí”

Cerré los ojos y apreté los puños. Aunque estábamos sentados cara a cara, evité la mirada del terapeuta.

Pero me concentré intensamente en sus palabras: “Entonces, ¿tu madre trabajó, dices?”.

Asentí.

Luego siguió: “Debes sentirte tensa con los hombres. ¿Por qué?”

Apreté los dientes y me quedé en silencio.

Siempre me aterrorizaba, antes de cada sesión, mientras subía nerviosa las escaleras hacia su oficina que alguien pudiera verme y darse cuenta de por qué estaba allí.

Nunca me relajé del todo, mi espalda estaba rígida y mi cuerpo tenso todo el tiempo.

Me pidió que describiera cómo me sentía cuando veía a una chica que me gustaba en el gimnasio.

“Tenía mariposas en el estómago”, le dije.

Asintió y luego comenzó a pedirme que analizara por qué tenía esa sensación de ansiedad.

Estrella de David

BBC Three
En muchas religiones la homosexualidad se ve mal porque se dice que va en contra de las escrituras.

Quizás mi incapacidad para sentirme atraída por los hombres se debió a que en realidad me preocupaba que no les gustara, sugirió.

Suspiré. Ya no sabía lo que sentía, excepto que estaba adormecida y atrapada.

No, esto no era un mal sueño. Estaba en medio de la terapia de conversión gay que dominaría mi vida cuando tenía veintitantos y que me marcaría para siempre.

Entonces, estaba convencida de que tenía que ser heterosexual para ser feliz.

Como judía ortodoxa moderna, estaba desesperada por llevar lo que pensé que era una vida “normal”: casarme con un “buen hombre judío”, tener una familia y ser aceptada por mi comunidad religiosa.

Signo de amor.

Getty Images
“Love is Love” (el amor es el amor) es una de las creencias más firmes de la comunidad LGBTQ+.

Mientras que muchos judíos liberales aceptan la homosexualidad en la actualidad, algunos judíos ortodoxos aún se oponen a ella porque está prohibido por las enseñanzas religiosas.

Sentada allí, en la oficina del terapeuta, traté a regañadientes de comprometerme con su petición de llegar a la raíz del problema.

De manera ingenua, pensé que el dolor de analizar mi infancia y a mis padres valía la pena porque, creía, iba a atravesar todo ese proceso para convertirme en una mujer heterosexual.

Eso era todo lo que quería entonces.

Shulli

BBC Three
Shulli creía que solo siendo una mujer heterosexual sería feliz.

A pesar de los avances del movimiento LGBTQ+ que hemos visto durante las últimas cinco décadas, la terapia de conversión gay, una práctica pseudocientífica que intenta cambiar la orientación sexual o reducir la atracción sexual hacia otras personas del mismo sexo, todavía se lleva a cabo en muchos países.

Reino Unido está estudiando su prohibición después de un informe publicado en internet el año pasado.

Estaba basado en una encuesta anónima de personas LGBTQ+ llevada a cabo en el país de julio a octubre de 2017.

Recibió más de 108.000 respuestas.

Una de sus principales conclusiones es que el 2% de las personas que respondieron a la encuesta dijeron que se habían sometido a una terapia de conversión en un intento de “curarse”, y que a otro 5% se le había ofrecido.

De los que dijeron que habían recibido terapia de conversión, más de la mitad (51%) la habían recibido a través de un grupo religioso, mientras que el 19% dijo que se la recomendó un profesional de la salud.

Bandera gay

Getty Images
¿Es compatible la religión y la homosexualidad?

Aunque crecí en Londres en una familia de mente abierta, no conocía a nadie que se identificara como gay, lesbiana o bisexual.

A los 11 años, le dije a mi madre que me gustaba una chica de mi edad que conocía.

Pero me dijo que a muchas gente les gusta personas del mismo sexo cuando atraviesan la pubertad y que yo era demasiado joven para saber qué me gustaba.

No volvimos a hablar de eso durante años.

En mi primer año de universidad, en 2010, intenté de nuevo hablar con mis padres sobre mi sexualidad, pero no fue fácil. Tenía todos estos sentimientos contenidos dentro de mí y necesitaba sacarlo.

Cuando empecé la universidad, me lancé a la vida estudiantil e intenté poner esos pensamientos sobre mi sexualidad en el fondo de mi mente.

Me involucré con uno de los grupos judíos y, al final de mi primer año, me inscribí en uno de sus viajes de verano a Israel.

El viaje duró dos semanas y el chico con el que estaba saliendo en ese momento también vino.

Una noche me emborraché mucho y le conté a uno de los adultos del viaje que él en realidad no me atraía y que en cambio, admití, me gustaban las chicas.

Puerta de terapia

BBC Three
¿Crees que la homosexualidad puede curarse?

A la mañana siguiente, me desperté con pánico.

Estaba aterrorizada con la idea de que la persona a la que se lo había confesado todo se lo contara a alguien, pero cuando hablé con él más tarde, prometió guardar mi secreto.

Me sentí aliviada de que no estuviera juzgándome. Después del viaje, comencé a tener reuniones con él, ya que él era la única persona en la que había confiado.

Lloré mucho, pero me sentí bien al abrirme finalmente.

Le dije que deseaba poder ser sincera y que mi vida fuera menos confusa.

Durante una de nuestras conversaciones, dijo que había una manera de encontrar la “felicidad”: que alguien a quien conocía en Israel podía ayudarme con una terapia de conversión gay.

El plan era que dejara un año mis estudios y presentara mi solicitud para vivir en Israel en una escuela religiosa.

Estaba emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Era un paso drástico, pero estaba decidida a intentarlo todo.

Estaba desesperada por encontrar una manera de sentirme mejor.

Mis padres se ofrecieron a cubrir el costo de US$1.300 aproximadamente porque sabían que estaba sufriendo internamente y solo querían ayudar.

Ninguno de nosotros conocía a nadie que hubiera pasado por este tipo de terapia y no teníamos idea del daño que podía hacer.

En Israel, a partir de 2019, los médicos pueden ser expulsados de la Asociación Médica del país si llevan a cabo terapias de este tipo.

La organización lo prohibió a principios de este año, pero para entonces yo ya había pasado por mi propia experiencia.

bandera gay

Getty Images
En Israel, a partir de 2019, los médicos pueden ser expulsados de la Asociación Médica del país si llevan a cabo terapias de este tipo.

Mi terapia duró 18 meses. Continué por video chat cuando regresé a Reino Unido.

Uno de los métodos que me costó hacer, y que encontré francamente siniestro, fue la regresión a vidas pasadas, una forma controvertida de hipnoterapia que supuestamente te permite acceder a recuerdos de tus vidas anteriores.

En mi caso, estábamos buscando un pecado que supuestamente había cometido en una vida pasada y que me había “vuelto gay”.

Me hicieron cerrar los ojos y me preguntaron qué podía ver. Traté de decir que no estaba funcionando, pero me decían que intentara nuevamente.

Al final, me di por vencida y les dije que había sido dueña de una granja y que había intentado matar a alguien, aunque, por supuesto, me inventé todo esto.

Mirando hacia atrás, sé que suena loco, pero solo quería que aquello acabara.

Otro proceso desagradable por el que pasé fue la desensibilización y el reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR).

Todavía es relativamente nuevo y los científicos no están muy seguros de cómo funciona, pero parece que reduce los síntomas del trastorno de estrés postraumático en algunas personas.

En mi caso, me pidieron que pensara en cosas que me asustaban o que no me parecían atractivas, como tener relaciones sexuales con un hombre, mientras hacía que mis ojos siguieran la pluma del terapeuta de lado a lado.

La idea era deshacerme de cualquier sentimiento negativo que tuviera hacia el sexo directo, pero, obviamente, no funcionó e imaginarme a mí misma en esas situaciones realmente fue un desastre.

Pastel

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Shulli se cansó de vivir su vida como si fuera una mentira.

Cuando regresé a Londres, estaba claro que estaba emocionalmente en un lugar muy oscuro.

Me sentía cada vez peor, no veía ningún cambio en mi sexualidad y eso es lo que me hizo pensar que las cosas habían ido demasiado lejos.

En un momento de desesperación, le pedí al terapeuta una prueba de que su terapia había funcionado con alguien.

Me puso en contacto con una mujer en Israel que había estado haciendo la terapia de conversión durante seis años pero todavía no podía besar o tener relaciones sexuales con un chico.

Escuchar su historia me hizo darme cuenta de que ya no quería vivir mi vida como una mentira.

Que no quería estar sin amor ni sin sexo y que tenía que poner fin a esto.

Ahora, seis años después, estoy mucho más contenta con quién soy, aunque me resulta difícil confiar en las personas y tiendo a sobreanalizar las cosas en las relaciones.

Pero saqué algo muy positivo de todo esto: mis padres ahora son mi mayor respaldo.

Mi padre, desconcertado por la culpa de lo que me provocó la terapia, fue el primero en decirme que parara e intentara ver cómo iban las cosas en un entorno gay.

Tener su apoyo me dio la fuerza para seguir adelante con mi vida.

Fiesta gay

Getty Images
Los científicos no reconocen la efectividad ni ven la necesidad de ningún tratamiento contra la homosexualidad.

Hoy en día, mis padres organizan cenas de orgullo gay en Shabbat, ayudan a otros padres de niños gay y actualmente están tratando de encontrarme pareja preguntándoles a todos sus conocidos, incluidos los rabinos, si conocen alguna lesbiana agradable.

Creo que muchas personas LGBTQ+ religiosas luchan por encontrar un lugar donde puedan sentirse plenamente aceptadas.

En un contexto religioso se les puede decir que su sexualidad es inaceptable y en el mundo gay su fe puede ser vista como inoportuna.

Hasta que se resuelva este rompecabezas, los jóvenes LGBTQ+ asustados sentirán que tienen que elegir entre la religión y su verdadera identidad.

Durante años, las palabras del terapeuta me persiguieron.

Me costó dejar de escuchar su voz en mi mente. Pero ahora finalmente he llegado a aceptar quién soy y estoy mucho más feliz por eso.

Puedes leer este artículo en original (en inglés) aquí.


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