Eventos oficiales, gasolina y publicidad: así derrocharon el dinero público los estados
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Eventos oficiales, gasolina y publicidad: así derrocharon el dinero público los estados

De acuerdo con un estudio realizado por el IMCO, si en los últimos años los estados hubieran ejercido lo que presupuestaron para gasto burocrático se habrían ahorrado 226 mil 577 millones de pesos, lo que equivale al financiamiento por seis años de la pensión federal para adultos mayores.
Cuartoscuro
9 de octubre, 2018
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En el país, todos los estados violan la Ley General de Contabilidad Gubernamental. De acuerdo con el Índice de Información del Ejercicio del Gasto (IIEG), elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en 2017 las entidades contrataron 246% más deuda de la aprobada y gastaron 17% más de lo presupuestado.

Los estados que incumplieron en mayor medida con el presupuesto de egresos fueron Nayarit, Ciudad de México y Michoacán, mientras Puebla, Campeche y Querétaro fueron los que registraron mayor cumplimiento.

De acuerdo con el estudio realizado por el IMCO, si en los últimos años los estados hubieran gastado lo que presupuestaron para gasto burocrático se habrían ahorrado 226 mil 577 millones de pesos, lo que equivale al financiamiento por seis años de la pensión federal para adultos mayores.

¿En qué se gastó el presupuesto?

En 2017, los gobiernos estatales recaudaron 319 mil 753 millones más de lo estimado, lo cual equivale al 60% de la deuda pública a nivel estatal (529 mil 174 millones).

Estos ingresos excedentes, explica el IMCO, permiten un mayor gasto; sin embargo, “al no estar debidamente regulados, existe un margen para su uso discrecional, es decir, son cheques en blanco”.

Para el ejercicio fiscal de 2017, la prioridad de los gobiernos estatales fue el gasto burocrático, que aumentó en un 11%, con un gasto adicional de 62 mil millones de pesos, lo que de acuerdo con la organización es resultado de “una mala planeación y/o ejecución de los recursos públicos”.

Gasto burocrático aumentó en 11%.

Gasto burocrático aumentó en 11%.

El IMCO estima que, si en los últimos años los estados hubieran gastado lo que presupuestaron para este rubro, se habrían ahorrado 226 mil 577 millones de pesos.

La organización estima que los gobiernos estatales “asignan recursos a rubros que no tienen un impacto directo en la población”; sin embargo, ello no significa que deba eliminarse el gasto burocrático, sino que debe auditarse y replantearse su tamaño.

En sueldos y salarios, en su conjunto los estados gastaron 18 mil 718 millones de pesos más de lo aprobado en este concepto. Jalisco fue el que tuvo el mayor aumento, con un alza del 93%.

Gasto burocrático en sueldos y salarios.

Gasto burocrático en sueldos y salarios.

En artículos de oficina los estados gastaron mil 635 millones de pesos más de lo presupuestado (38%).

En este concepto cuatro estados tuvieron un aumento en el gasto de más del 300%: Guerrero (449%), Morelos (415%), Baja California Sur (361%) y Zacatecas (321%).

Para compra de gasolina los estados destinaron 500 millones de pesos adicionales a lo presupuestado. En este concepto Guerrero ejerció el doble de lo autorizado, mientras Chihuahua gastó un monto equivalente al 196% de su gasto en protección ambiental.

El IMCO documentó que en 2017 los estados gastaron 91% más recursos (2 mil 103 millones de pesos) de lo presupuestado en ceremonias oficiales: Guerrero presupuestó solo 20 mil pesos y terminó con un gasto de 134 millones de pesos (diferencia del 645,946%), y Yucatán ejerció en este rubro un monto equivalente al 97% de su gasto en infraestructura.

Gasto para realizar ceremonias.

Gasto para realizar ceremonias.

En traslados y viáticos, los gobiernos estatales gastaron 12% más recursos de lo presupuestado (229 millones de pesos), siendo Baja California el que tuvo el mayor aumento en el gasto (365%), seguido de Guerrero (342%).

Para servicios básicos, los estados gastaron 11% más (mil 669 millones de pesos), siendo Jalisco (123%) y Morelos (120%) los estados con el mayor aumento del gasto ejercido, en comparación con el que inicialmente se aprobó en su presupuesto de egresos.

En publicidad oficial, el estado que más aumentó su gasto fue Coahuila, que pagó mil 429 millones de pesos, cantidad similar a los recursos asignados para seguridad pública (mil 449 millones de pesos), en un estado donde el 55% de la población considera la inseguridad como el problema más importante.

Gasto en publicidad oficial de Coahuila.

Gasto en publicidad oficial de Coahuila.

Por su parte, Quintana Roo ejerció un monto equivalente al 81% de su gasto en protección ambiental.

Para el IMCO, “la evidencia apunta a que, en los estados, los presupuestos son ejercidos como una simulación y a discreción de las secretarías de finanzas, consecuencia de la falta de planeación y nula intervención de sus congresos”.

Con la finalidad de reducir la discrecionalidad en el ejercicio de los recursos públicos, el IMCO propone establecer controles a las modificaciones presupuestales que limiten el aumento desproporcionado de su gasto administrativo, y que haya mayor participación de los congresos locales para la aprobación y supervisión sobre en qué y cómo se gasta.

Para mejorar la calidad de la información financiera, recomienda que se elimine el margen de interpretación en la normatividad de contabilidad gubernamental, que los entes obligados publiquen en tiempo y forma los datos de sus gastos y que estos sean públicos, en formato de datos abiertos.

Consulta el Índice de Información del Ejercicio del Gasto 2018 en la página web del IMCO.

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Joe Biden: 5 cosas que quizás no sabías del ganador de las elecciones de EU

El demócrata Joe Biden es un experimentado político y fue vicepresidente de Estados Unidos con Barack Obama, pero no es una figura tan conocida internacionalmente.
7 de noviembre, 2020
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A la tercera fue la vencida: Joe Biden se convertirá en el 46º presidente de Estados Unidos el próximo 20 de enero.

El demócrata derrotó al actual mandatario, Donald Trump, en una disputada contienda que se definió días después de la jornada electoral tras un laborioso proceso de recuento de votos.

Biden, quien fuera vicepresidente con Barack Obama, consiguió recuperar el apoyo de estados clave que en 2016 votaron por su rival republicano.

A punto de cumplir 78 años, el demócrata será el presidente de Estados Unidos de más edad.

Te contamos otros detalles destacados de su vida personal y profesional.

1. Un político de carrera

Como ha insistido en recordarlo Trump a lo largo de la campaña, Biden lleva 47 años activo en la política estadounidense.

Joe Biden en la década de 1970.

Getty
Joe Biden se estrenó en la política cuando muchos de los votantes actuales ni siquiera habían nacido.

Su carrera en Washington DC empezó en el Senado en 1973, donde consiguió un escaño por el estado de Delaware recién cumplidos los 30 años.

Su llegada a la política coincidió con uno de los momentos más trágicos de su vida del que hablaremos más adelante.

Como senador, Biden cimentó la imagen de político cercano, conciliador y con habilidad para llegar a acuerdos con sus oponentes.

Biden en 1987

Getty Images
La primera apuesta de Joe Biden por la presidencia data de1987.

También tomó algunas decisiones no tan elogiadas, como la ley de justicia penal de 1994 redactada por él y aprobada durante el primer gobierno de Bill Clinton.

La reforma tenía como objetivo poner freno a décadas de creciente violencia, pero derivó en encarcelaciones masivas, con un especial impacto en la población negra y latina.

A su larga carrera como senador hay que sumarle sus ocho años de vicepresidente de Barack Obama (2009-2017), con quien construyó una excelente relación más allá de lo profesional.

Barack Obama y Joe Biden en un evento de campaña 2020

Reuters
La camaradería entre Obama y Biden quedó plasmada en numerosas fotografías de su gobierno y de momentos posteriores.

Esta es la tercera vez que intenta llegar a la presidencia del país.

Las dos primeras resultaron un fracaso, lo que hizo que un sector de los demócratas se preguntara si era la mejor baza para arrebatarle la presidencia a Trump.

Las circunstancias demuestran que sí lo fue.

2. La tragedia que marcó su estreno político

Desgraciadamente, la alegría por haber ganado la elección al Senado no le duró mucho tiempo.

Unas semanas después de su victoria, su familia sufrió un grave accidente de tráfico mientras él estaba en Washington DC entrevistando a personal para su nuevo despacho.

Su esposa Neilia y los tres hijos del matrimonio volvían de comprar el árbol de Navidad cuando un camión que transportaba mazorcas de maíz chocó lateralmente con su auto.

La mujer, de 30 años, y la hija pequeña, Naomi, de 13 meses de edad, murieron.

Joe Biden junto a su primera esposa y sus hijos.

Getty Images
La primera esposa de Biden, Neilia, murió junto a la hija más pequeña de la pareja en un accidente de auto.

Los niños -Beau, de 3 años, y Hunter, de 2- resultaron gravemente heridos y fueron hospitalizados.

Empezaba una etapa de dolorosos contrastes en la vida de Biden.

3. Dolor y empatía

Biden, que tomó juramento de su cargo en el Senado en la habitación del hospital donde se recuperaba su hijo Beau, no sabía si seguir adelante con su carrera como senador.

Estaba destrozado.

Criado en una familia católica de clase trabajadora, su padre repetía un breve pero contundente mantra: “Levántate, levántate después de haber sido derribado”.

Eso es lo que hizo. Decidió volcarse en el trabajo, pero sin alejarse de sus hijos.

Joe y Jill Biden

EPA
Joe y Jill Biden llevan casados más de 40 años.

De esa época data una de las anécdotas destacadas de sus primeros años como senador: cada día hacía en tren el trayecto de ida y vuelta entre su casa en Wilmington, Delaware, y Washington DC, más de 300 kilómetros diarios para estar cerca de los suyos.

Fue así como Biden desarrolló un estrecho vínculo con sus hijos que no hizo más que reforzarse a medida que se hacían adultos.

En 1977, Biden se casó con Jill, una profesora universitaria con quien tiene una hija, Ashley, y junto a quien logró reconstruir su familia.

Muchos vieron en Beau al posible sucesor de su padre en la política.

Tras servir en Irak con la Guardia Nacional en 2008, Beau fue fiscal general del estado de Delaware por dos períodos y tenía por delante una brillante carrera.

Joe Biden y Beau Biden.

AFP
Beau Biden tenía 46 años cuando murió en junio de 2015.

Pero en 2013 le fue diagnosticada una rara forma de tumor cerebral y murió dos años después.

La pérdida de personas tan cercanas moldeó el carácter de Biden.

Quienes mejor lo conocen dicen que tiene el “superpoder de la empatía”, un rasgo que fue subrayado durante la campaña para presentarlo como el presidente idóneo para superar una crisis sanitaria, económica y social como la que supone la pandemia de covid-19.

4. Globalista y comprometido con el planeta

Biden ha defendido la necesidad de rehacer las relaciones de EE.UU. con los países aliados que, en su opinión, se han visto afectadas durante la presidencia de Trump.

Promete regresar al Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático y al seno de la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo.

Experiencia no le falta: estuvo al frente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y presume de que ha “conocido a todos los líderes importantes del mundo en los últimos 45 años”.

Joe Biden y Xi Jingping.

Getty Images
Biden tiene una amplia experiencia internacional.

Sus decisiones en la esfera internacional no han estado exentas de críticas.

En 1991 votó en contra de la Guerra del Golfo; sin embargo, en 2003 estuvo a favor de la invasión de Irak para después convertirse en un crítico de la implicación de Estados Unidos en ese país.

De naturaleza cauta, recomendó a Obama no realizar la operación de las fuerzas especiales que culminó con la muerte de Osama Bin Laden.

A los republicanos les encanta señalar que Robert Gates, exsecretario de Defensa de Obama, dijo que “es imposible que a alguien no le guste Biden”, pero que ha estado “equivocado en casi todos los grandes temas de seguridad nacional y de política exterior ocurridos en las últimas cuatro décadas”.

Gates señaló recientemente que sus palabras fueron tomadas fuera de contexto.

5. Propenso a las meteduras de pata

Los detractores de Biden opinan que es un desfasado miembro del establishment demasiado mayor para el cargo y con tendencia a meter la pata.

Su estilo directo y campechano le ha causado algunos problemas, como cuando en plena campaña dijo que si un afroestadounidense no estaba convencido de votar por él significaba que no era negro, unas declaraciones por las que se disculpó posteriormente.

Joe Biden

Reuters
A diferencia de otros políticos, Biden se siente muy cómodo cuando se encuentra con los votantes.

Biden dice que el recuerdo de su tartamudez infantil hace que no le guste leer los discursos de un apuntador electrónico y por eso prefiere hablar de memoria.

Un periodista de la publicación NY Magazine escribió el año pasado que la posibilidad de que Biden improvise un discurso era algo que su equipo de campaña parecía “estar concentrado en evitar a toda costa”.

Es por eso que sus simpatizantes respiraron aliviados al ver que fue capaz de superar los debates presidenciales y los discursos de campaña sin decir nada que lo pusiera en un aprieto.

Otra faceta de su personalidad espontánea y sociable es su propensión a acercarse demasiado a la gente, lo que ha dado lugar a situaciones incómodas, obviamente en tiempos anteriores al coronavirus.

El año pasado, ocho mujeres lo acusaron por toques, abrazos y besos inapropiados, mientras que la televisión estadounidense mostró videos en los que se le veía saludando a mujeres en eventos públicos con mucha proximidad física.

En respuesta, Biden se comprometió a “tener más cuidado” en sus interacciones.

Simpatizantes de Joe Biden celebran su victoria

Reuters
Joe Biden se ha convertido en el presidente con más votos en la historia de Estados Unidos.

Su actitud “tocona” pasó de ser una anécdota a algo más serio cuando el pasado marzo una antigua asistente, Tara Reade, alegó que el presidente electo la agredió sexualmente hace 30 años en Washington.

Biden y su equipo rechazaron la acusación y el caso terminó por difuminarse sin ocupar un lugar relevante durante la campaña.

Aunque sus rivales republicanos han intentado retratarlo como un hombre con demencia senil que está en manos de la izquierda radical del Partido Demócrata, Biden ha sabido salir airoso y ha terminado por convertirse en el presidente más votado de la historia de Estados Unidos.

Curiosamente, al evaluar hace unos años si se animaba a participar o no en la carrera presidencial de 2016, Biden dijo: “Puedo morir como un hombre feliz sin ser presidente”.


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