Holanda, el país que teme perder su idioma porque las universidades no lo usan
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Utrecht university

Holanda, el país que teme perder su idioma porque las universidades no lo usan

El uso del inglés en las educación superior holandesa es tan extenso que un grupo de profesores predijo que habrá un "lingüicidio"
Utrecht university
31 de octubre, 2018
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Estamos en Holanda, en una universidad: los estudiantes se sacan las chaquetas y las bufandas mientras el profesor abre una presentación en Power Point sobre “emprendimientos innovadores” y se prepara para dar su charla, que será en inglés.

El idioma es elección del centro académico, apunta Frank van Rijnsoever de la Universidad de Utrecht.

El uso del inglés en las educación superior holandesa es tan extenso que un grupo de profesores predijo que habrá un “lingüicidio” inminente y exigió que el gobierno de La Haya imponga una moratoria que prohíba a las universidades crear nuevos cursos en inglés hasta que se realice un análisis de impacto oficial.

El 60% de los programas de maestría ofrecidos en la Universidad de Utrecht son en inglés. En el nivel educativo más alto prácticamente no se imparten cursos en holandés.

Estudiantes en la Universidad de Utrecht

Utrecht university/Maarten Nauw
Para algunos estudiantes en Utrecht el mayor desafío es realizar todos sus estudios en inglés.

“A mí no me importa. La mayoría de los textos están en inglés“, dice el profesor Van Rijnsoever.

“Así que para mí, como docente, no es un gran problema porque también investigamos en inglés. Pero para los estudiantes, ves que tienen que cruzar una cierta barrera para expresarse adecuadamente”.

Países Bajos tiene uno de los niveles más altos del mundo de dominio del inglés como segunda lengua, superado solo por Suecia, según el último Índice EF de Dominio del Inglés.

“Es algo que aprendí a lo largo de los años, principalmente mientras hacía mi doctorado en inglés académico”, explica el profesor.

Para Oskar van Megen, quien se graduó con un título en desarrollo sustentable, realizar una maestría en inglés con orientación internacional tenía sentido ya que el tema era más amplio que en los Países Bajos.

Sin embargo, reconoce que tuvo su costo: “Me puso un poco en desventaja porque me tomó mucho tiempo entender y concentrarme en lo que decían los profesores, y entender los artículos y escribir mis propios artículos”.

Oskar van Megen

BBC
Oskar van Megen está satisfecho de que su maestría fuera en inglés, pero le ha resultado difícil encontrar trabajo en Países Bajos.

Sin embargo, aunque siente que está calificado para tener una carrera internacional, desde entonces ha luchado por encontrar trabajo en su país.

‘Úsalo o piérdelo’

Utrecht no es la única. Algunas universidades del país han borrado completamente el idioma holandés de su currículo. En Eindhoven, incluso los sándwich en las cafeterías dicen “cheese” al queso en lugar de la palabra holandesa “kaas”.

Y no todos están contentos con la creciente anglicanización de las universidades.

“El holandés es nuestra identidad”, se queja Annette de Groot, profesora de lingüística en la Universidad de Ámsterdam.

“¿Qué sucede con la identidad de un pueblo en un país en el que el idioma nativo ya no es el principal de la educación superior?”.

“Los holandeses no son tan buenos con el inglés como ellos creen. No deberías utilizar un lenguaje más débil en la educación“, advierte la experta.

Annette de Groot

BBC
La profesora Annette de Groot teme un efecto perjudicial para el idioma holandés.

“Si usas el inglés en la educación superior, el holandés eventualmente empeorará. Es ‘úsalo o piérdelo’. El holandés se deteriorará y la vitalidad del idioma desaparecerá. Se llama bilingüismo desequilibrado. Agregas un poco de inglés y pierdes un poco de holandés“.

Mientras que el inglés puede ayudar a los estudiantes a ingresar al mercado global, otros sienten que su prevalencia los excluye de su país de origen.

Y el debate político aquí se está intensificando, a medida que más ciudadanos de Reino Unido se mudan porque sus empresas desean permanecer en la Unión Europea (UE) después del Brexit.

Es hora de que haya un debate honesto sobre el tema, dice la profesora De Groot.

“Estamos cambiando a una visión cada vez más anglosajona del mundo. Las universidades quieren diversidad, perspectivas diferentes. Lo que ocurre es exactamente lo contrario. La anglicanización significa que terminas con un mundo mucho más homogéneo”.

Para ella la ironía es que las universidades holandesas simplemente están compitiendo para atraer estudiantes en un intento por sobrevivir.

Campus de la Universidad de Utrecht

BBC
La Universidad de Utrecht ofrece más de 80 programas de maestría en inglés.

El rector de la Universidad de Utrecht, Henk Kummeling, sostiene que avanzar hacia el inglés ha sido un proceso orgánico pero acepta que para competir internacionalmente tiene sentido utilizar un idioma mundial.

“No es que sea una publicidad para estudiantes internacionales”, me asegura desde su oficina, con vista al campus repleto de bicicletas.

La cultura holandesa permanecerá durante siglos. Cuando los holandeses hablamos entre nosotros, hablamos holandés”.

Oskar está de acuerdo, diciendo que disfrutó entablando amistades con estudiantes de Reino Unido, Irlanda e Italia.

“Personalmente no tengo ningún problema en no hablar holandés o con la cultura holandesa, que tal vez esté desapareciendo un poco”.

Pero él dice que tiene que haber un límite y considera que la Universidad de Groningen, en el norte del país, ha admitido a demasiados estudiantes internacionales.

“Hay tantos, que tienen que instalar carpas solo para que los estudiantes puedan tener un techo sobre sus cabezas”, se queja.

El peligro para él es que las universidades están tratando de aumentar su perfil internacional al tiempo que buscan generar ingresos de estudiantes extranjeros, y hacen otras concesiones.


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Cuartoscuro

‘¿Cómo enfrentamos el COVID-19 sin agua para lavarnos las manos?’, denuncian pobladores de CDMX

La recomendación de lavarse las manos está chocando, en plena contingencia sanitaria, con un tremendo obstáculo, el desabasto el alcaldías de la CDMX.
Cuartoscuro
21 de marzo, 2020
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Se trata, probablemente, de la medida en la que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades sanitarias de México más han insistido desde que el coronavirus se propagó por el mundo en forma de pandemia: hay que lavarse las manos para evitar los contagios.

Una, dos, tres… incluso, doctores como Javier Baruch, especialista de la Clínica del Viajero de la UNAM, recomienda hacerlo hasta 30 veces por día para tratar de frenar la propagación de un virus que, en países de Europa, como España e Italia, ya ha demostrado una tremenda habilidad para infectar a miles de personas en un solo día. 

“Mantener una distancia de un metro o dos entre las personas, estornudar en el ángulo del codo, y lavarse continuamente las manos, son de las tres medidas básicas para evitar la propagación del Covid-19”, hace hincapié el especialista. 

Sin embargo, la recomendación de lavarse las manos está chocando, en plena contingencia sanitaria, con un tremendo obstáculo: según cifras del Instituto Nacional de Estadística (Inegi), en México, aunque el 94% de los hogares cuenta con infraestructura para recibir agua dentro de sus casas o terrenos, solo el 69% la recibe a diario. El resto, dispone de agua únicamente cada tercer día, una vez o dos por semana, o de vez en cuando. 

Esa es, precisamente, la situación que están enfrentando en la alcaldía de Azcaptozalco de la Ciudad de México, que junto a Tlalpan e Iztapalapa son las que tradicionalmente tienen más problemas por abasto de agua.

Leer más: “Me da miedo el coronavirus, pero me da más miedo morirme de hambre si no trabajo”

De hecho, este viernes 20 de marzo, un grupo de ciudadanos convocó una protesta, a la altura de la carretera Azcapotzalco-La Villa, por los continuos cortes de suministro.

“Desde octubre pasado empezó a haber fallas. Hay temporadas en las que pasan dos semanas sin que caiga ni una gota. Y hay otras en las que hay agua en la noche, luego la cortan, y así nos la llevamos”, explica en entrevista José Gabriel Gleaves, vecino de la colonia San Rafael de Azcapotzalco, que, si bien matiza que los problemas de suministro no son nuevos en la alcaldía, ahora las protestas presentan un nuevo factor: el coronavirus.

“A cada rato estamos viendo en la televisión que el gobierno nos pide lavarnos las manos, que es muy importante para evitar contagiarnos. ¿Pero, cómo le hacemos si a cada rato nos cortan el agua?”, pregunta José Gabriel.

En el plano virtual de las redes sociales, como Twitter, múltiples usuarios plantearon la misma pregunta a las autoridades de la alcaldía, al Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX), y al gobierno capitalino. 

“¿Cómo podemos tener cuidados sanitarios si nos quitan el agua en Azcapotzalco?”, cuestionaba el usuario Antonio Sánchez. 

“En la colonia El Recreo de Azcapotzalco no tenemos agua. ¿Cómo enfrentamos el Covid-19?”, preguntaba por su parte el usuario Roy Hunter. 

De vuelta a la colonia San Rafael, otro vecino, Armando Álvarez, explica que en determinados lugares de la alcaldía hay depósitos donde la gente puede llenar gratis sus cubetas. Pero, en muchas ocasiones, el abasto no es suficiente para tanta población con el mismo problema. 

“Aquí es muy difícil que podamos cumplir con las recomendaciones sanitarias para evitar la propagación del coronavirus”, lamenta Álvarez, que es el coordinador del comité ciudadano de la colonia San Rafael. 

Ante esta situación, Armando expone que muchos vecinos recurren al SACMEX para que les proporcionen una pipa de agua con la que puedan ir solventando algunas de las necesidades más básicas de sus casas, como agua para los sanitarios o para la ducha. 

No en vano, en México hay 5.7 millones de personas que se abastecen de agua por medio de pipas, u otras formas no convencionales. De ahí que un estudio de la American Association for the Advancement of Science posicionó a México como el cuarto país en el mundo con más personas viviendo una severa escasez de agua durante el transcurso del año. 

Pero, de nuevo, ante el exceso de demanda las pipas tardan mucho en llegar, si es que llegan, subraya Armando. Por lo que, quienes tienen el dinero suficiente, acaban comprando una pipa de 10 mil litros, y quienes no, se buscan la vida para llenar unos pocos tambos con los que ir tirando.

“Hay quienes solo pueden comprar un garrafón de agua. Y vale, tal vez se lave las manos con esa agua, como pide el gobierno. Pero si está tres días sin agua en casa y con el baño y la cocina sucia, a lo mejor no se infecte de coronavirus, pero lo más probable es que contraiga dengue u otras enfermedades”. 

Juan Manuel Cuenca, un contador público de 37 años, cuenta que en la tercera sección de la colonia Miguel Hidalgo, en Tlalpan, están viviendo una situación idéntica a la de los vecinos de Azcapotzalco.

“Para los vecinos de esta colonia un servicio ‘normal’ de agua significa que tenemos suministro los miércoles, viernes y el fin de semana. El resto de días, nada”, plantea en entrevista. 

No obstante, Juan Manuel matiza a colación que, desde el miércoles de la semana pasada, el suministro se ha vuelto aún más irregular, y ha tenido que tirar de todas sus reservas -4 tinacos de más de mil litros cada uno- para ir haciendo frente a la ‘sequía’. 

Pero, claro, enfatiza, las reservas se agotan. 

Y desde que empezó este lunes a trabajar en casa, luego de que su empresa le pidiera trabajar desde casa ante el arrecio de contagios de coronavirus -de lunes a viernes se pasó de poco más de 80 casos confirmados a 203-, los litros se consumen a una velocidad mayor. 

Por eso, a pesar de la recomendación de lavarse constantemente las manos, Juan Manuel ha tenido que dividir las prioridades entre muchas otras necesidades básicas -ducharse, lavar trastes, etcétera-, mientras el saturado servicio del SACMEX le surte la pipa de agua que solicitó desde hace varios días para volver a llenar su reserva de tinacos.

“¿Qué puedo hacer con un tambo de agua?”

El problema, dice ahora Patricia Ávila, una empleada del hogar de 58 años que en una casa en la misma colonia de Tlalpan que Juan Manuel, es que muchos vecinos no tienen dinero para comprar tantos tinacos, ni para estar comprando cada semana una pipa que cuesta, como mínimo, unos mil 300 pesos. 

Lo que hace Patricia, explica, es pedir a sus vecinos que le venden un poco del agua que a veces les sobra cuando compran pipas grandes, aunque con eso apenas le alcanza para las necesidades más básicas de su hogar. 

“¿Qué puedo hacer con un tambo de agua? -pregunta la señora-. En mi casa vivimos cuatro adultos, y hay que echarle agua al baño, lavar suelos y trastes, y bañarnos todos. Y además de todo eso, nos piden que nos lavemos las manos a cada rato por el coronavirus. Pero ¿cómo le hacemos sin agua? ¿Cómo prevenimos los contagios si no tenemos lo más básico, que es el agua?”. 

Ahí en Tlalpan y en la misma colonia Miguel Hidalgo, pero en la sección Primera, la estudiante de enfermería Lucero Contreras dice que su formación sanitaria lleva varias semanas insistiendo mucho en su casa para que su familia se tome muy en serio las recomendaciones higiénicas de las autoridades frente al coronavirus. 

Pero, sin agua, la situación se complica mucho. 

“Mi mamá consiguió un tambo de agua, pero somos seis en casa y no es suficiente. Hemos intentado priorizar el agua para lavarnos las manos y para el sanitario, pero así es muy complicado”, expone Lucero, que además señala que están enfrentando otro problema: la falta de gel antibacterial en las farmacias, y las restricciones que múltiples supermercados, y también farmacias, están imponiendo en la compra de productos de higiene, como detergentes y desinfectantes. 

“Ahora mismo nos estamos lavando con alcohol puro y con algunas toallitas. Sin agua, es lo que podemos hacer para prevenir el coronavirus”, lamenta la joven estudiante de enfermería. 

Animal Político solicitó una entrevista al SACMEX sobre las denuncias ciudadanas acerca de los problemas en el suministro de agua, pero no obtuvo respuesta. 

El miércoles pasado, la dependencia capitalina informó que realiza trabajos de equipamiento de 10 pozos que abastecen a las alcaldías de Venustiano Carranza, Gustavo A Madero y Azcapotzalco. 

Dichas labores se hacen en conjunto con la Comisión Nacional del Agua y concluirá en los próximos 10 días. 

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