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Pesadilla de un verano de humo en EU: los incendios forestales están enfermando a la gente
Las emanaciones de los incendios forestales se han vuelto la fuente principal de contaminación veraniega en el oeste de Estados Unidos y han creado una de las calidades del aire más poco saludables en esta nación.
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Por Emma Penrod /Newsweek en Español
7 de octubre, 2018
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Cuando Nathan Turner se mudó a Utah hace unos años desde Pensilvania se imaginó que haría caminatas regulares con su esposa y dos hijos pequeños bajo un limpio cielo del oeste. Luego vino el humo. La calidad del aire en Salt Lake City en los veranos más recientes ha sido abismal. En julio, su hijo de dos años sufrió de una tos tan severa que Turner pensó que era ferina. Ahora, él planea mudar a su familia de vuelta a la Costa Este para finales de este año. “Alejar a nuestros niños de ese tipo de contaminación es en verdad importante”, comenta.

El oeste de Estados Unidos solía ser conocido por sus grandes paisajes y cielos azules. Este verano, los incendios forestales en Columbia Británica y California han cubierto el noroeste de humo por varias semanas, provocando condiciones del aire poco saludables en estados tan lejanos como Nevada, Idaho, Wyoming y Utah. La contaminación ha excedido por mucho los niveles pensados como seguros por la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos.

Durante unos días en agosto, el estado de Washington tuvo la peor calidad del aire en Estados Unidos. Los monitores en Cheeka Peak, en la zona noroeste del estado, registraron 208 microgramos de hollín por metro de aire; cualquier cantidad superior a 36 microgramos es considerada como insegura por la Agencia de Protección Medioambiental. Los científicos atmosféricos dijeron que la lectura era “sin precedentes”.

En Salt Lake, lejos del epicentro de los incendios en el noroeste, la calidad del aire se degradó en el transcurso del verano, con lecturas tan altas como 90 microgramos a principios de septiembre.

Todo este hollín está enfermando a la gente. El humo de los incendios forestales ha sido vinculado al aumento en los índices de asma, infartos de corazón y derrames cerebrales, según un estudio publicado previamente este año en Journal of the American Heart Association . Para quienes sufren de afecciones cardiacas preexistentes, el riesgo de infarto de corazón aumenta más de 40 por ciento cuando el aire está denso por causa del humo.

Ellie Brownstein, pediatra del área de Salt Lake y quien sufre de asma, recientemente ha sacado su inhalador cada cierta cantidad de horas. Típicamente, dice, solo lo necesita cuando se enferma. Y aconseja a los pacientes con asma que tengan el aire acondicionado funcionando constantemente en sus casas para prevenir los síntomas.

Inhalar el humo de fuegos forestales puede enfermar a personas sanas, provocando tos, garganta irritada, dolor de pecho y un ritmo cardiaco elevado, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

Brownstein dice que vio “una gama” de niños con estos síntomas en su clínica este verano, de los cuales muchos no tenían un historial de enfermedades respiratorias.

Los departamentos de emergencia en todo el estado de Washington reportan un aumento en quejas relacionadas con humo desde finales de agosto, dice un portavoz del Departamento Estatal de Salud. “Ha sido un verano terrible”, comenta Robert Paine, director de atención pulmonar en el Hospital de la Universidad de Utah, en Salt Lake. “Recibo reportes extensos de problemas para respirar cuando se acumula el humo. Está provocando muchos problemas sintomáticos en mis pacientes con enfermedades pulmonares”.

En el oeste de Estados Unidos, el humo de los incendios forestales ahora es la fuente principal de contaminación veraniega, según Dan Jaffe, profesor de química medioambiental en la Universidad de Washington campus Bothell.

Los riesgos a la salud están dándole la calidad de urgente a una mejor administración de los bosques. Las prácticas actuales de prevención de incendios, las cuales se enfocan en prevenir por completo los incendios forestales, han permitido que se acumule el sotobosque, lo que prepara el horizonte para incendios enormes y duraderos que generan muchísimo más humo del que debería ocurrir naturalmente. Si los administradores de bosques introdujeran incendios más pequeños y episódicos, podrían tener la capacidad de prevenir algunos de los incendios grandes.

“Estos fuegos necesitan quemar; se supone que quemen”, dice Carol Ekarius, directora ejecutiva de la Coalición para el Río Platte Sur Superior en Colorado. “El problema es que están quemando muy afuera del rango histórico de variabilidad. Si históricamente habrían quemado un par de miles de acres, ahora son 100,000 acres”.

En áreas donde no es viable llevar a cabo incendios pequeños y controlados, tal vez sea necesario talar los bosques con máquinas. Después de semanas de toser, Ekarius dice que ahora es “una ambientalista que cree en las motosierras”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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La mayoría de las misteriosas emisiones de gas que destruyen la capa de ozono provienen de China
El gas, llamado CFC-11, es usado en la fabricación de espumas aislantes de poliuretano para casas y es además un potente gas de invernadero. A pesar de que un tratado internacional prohibió su producción, un equipo internacional de investigadores confirmó que sigue siendo emitido en grandes cantidades en el este de China.
24 de mayo, 2019
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Rigby et al
Estaciones de monitoreo en Corea del Sur y Japón fueron clave para determinar que las emisiones del gas prohibido provenían del este de China.

Ya no hay dudas sobre las principales fuentes del enigmático aumento de un gas que destruye la capa de ozono.

El gas, llamado CFC-11, era usado principalmente en la fabricación de espumas aislantes para casas, pero se acordó a nivel internacional que la producción cesaría gradualmente a partir del año 2010.

Sin embargo, los científicos detectaron un extraño fenómeno: el ritmo de reducción se ha vuelto más lento en los últimos seis años.

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature asegura tener una explicación. Gran parte de las emisiones provienen de fábricas que siguen manufacturando material aislante con el gas dañino en provincias del este de China.

El CFC-11 es también llamado triclorofluorometano, y es un tipo de clorofluorocarbono o CFC, una serie de sustancias químicas desarrolladas inicialmente como refrigerantes en la década de 1930.

A los científicos les llevó décadas descubrir que cuando los CFCs se descomponen en la atmósfera, liberan átomos de cloro que rápidamente destruyen la capa de ozono que nos protege de la luz ultravioleta.

El gran agujero en la capa de ozono sobre la Antártica fue descubierto recién a mediados de la década de 1980.

La comunidad internacional acordó el llamado Protocolo de Montreal en 1987, que prohibió la emisión de los CFCs más perjudiciales.

Estudios recientes indican que si se respeta la prohibición, la brecha en la capa de ozono en el Hemisferio Norte podría desaparecer para 2030, y la de la Antártica para cerca de 2060.

¿Cuándo se descubrió el problema de los CFC?

CFC-11 era el segundo CFC en abundancia, y las emisiones del gas comenzaron a bajar tras el protocolo de Montreal de acuerdo a lo esperado.

Sin embargo, en 2018 un equipo de investigadores encontró que el ritmo de disminución se redujo en un 50% después de 2012.

Uso espuma aislante en la construcción de una casa

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El gas prohibido, CFC-11, es usado en la fabricación de espumas aislantes para la construcción.

Las mediciones de estaciones de monitoreo en Corea del Sur y Japón fueron clave para detectar las misteriosas fuentes de CFC-11.

Los científicos especularon que el motivo de la caída en el ritmo de reducción era que el gas se seguía produciendo en el este de Asia.

Los autores del nuevo estudio señalan que si las fábricas que usan CFC-11 no son clausuradas, esto puede retrasar en una década la reparación de la capa de ozono.

¿Qué hallaron los científicos en el terreno?

Estudios adicionales de la Agencia de Investigación de China en 2018 indicaron que efectivamente ese país era la fuente de las emisiones.

El organismo constató el uso ilegal de CFC-11 en la gran mayoría de las fábricas productoras de aislantes de poliuretano que fueron investigadas.

Atmósfera sobre la superficie de Tierra

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El Protocolo de Montreal prohibió el uso de algunas sustancias que destruyen la capa de ozono, vital para protegernos de los rayos ultravioleta.

Un vendedor señaló a la agencia que cerca del 70% del material aislante en hogares chinos es fabricado usando el gas prohibido.

Y el motivo es simple: CFC-11 es un producto de mejor calidad y mucho más barato que otros alternativos.

¿Qué demuestra este nuevo estudio?

El trabajo confirma más allá de cualquier duda razonable que entre el 40 y el 60% del aumento en emisiones de CFC11 proviene de provincias en el este de China.

Los científicos demostraron que desde 2012, los niveles de CFC-11 aumentaron debido a la producción en fábricas chinas en esa parte del país.

Los investigadores calcularon que hubo un aumento de un 110% en la producción del gas en esa región entre 2014 y 2017, en comparación con el período entre 2008 y 2012.

Agujero en la capa de ozono

NASA
El agujero en la capa de ozono sobre Antártica, visto en esta imagen en septiembre de 2018, podría repararse para 2060. Pero la producción de gases prohibidos en China puede retrasar esto una década.

“Este nuevo estudio se basa en aumentos bruscos en las mediciones del aire que viene de China”, señaló al programa Inside Science de la BBC el autor principal del estudio, Matt Rigby, profesor del departamento de química de la Universidad de Bristol en Inglaterra.

“Usando simulaciones por computadora del transporte de estos gases en la atmósfera pudimos calcular emisiones de diferentes regiones, y así llegamos a la estimación de emisiones extra de 7.000 toneladas de CFC-11 provenientes de China en comparación con los niveles anteriores a 2012”.

“Sin embargo, los datos indican los niveles del gas en la atmósfera, pero no cómo fue usado ese gas donde fue producido”, afirmó Rigby

Es posible que el gas haya sido producido en otra región de China o incluso en otro país, y haya sido transportado a las fábricas de espumas aislantes. Es en esta última etapa que parte del CFC-11 es emitido a la atmósfera”.

¿De dónde proviene el resto de las emisiones?

Los científicos no están seguros. Es posible que el 40% restante provenga de otras partes de China, que no están cubiertas por las estaciones de monitoreo.

También podrían originarse en India, África o Sudamérica, pero el monitoreo de las emisiones de CFC-11 en esas regiones es muy escaso, según el estudio.

¿Tiene el aumento de CFC-11 implicaciones para el cambio climático?

Sí. Los autores del estudio señalan que estos clorofluorocarbonos también son gases de invernadero extremadamente potentes.

Uso de espumas aislantes

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El gas usado en espumas aislantes de poliuretano es un potente gas de invernadero. Una tonelada de CFC-11 equivale a cerca de 5.000 toneladas de CO2 o dióxido de carbono.

Una tonelada de CFC-11 equivale a cerca de 5.000 toneladas de CO2 o dióxido de carbono.

“Estas emisiones extra que identificamos en el este de China equivalen a la emisión de cerca de 35 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera al año, una cantidad similar al 10% de las emisiones anuales de todo Reino Unido, o las emisiones anuales totales de Londres“, afirmó Rigby.

¿Qué medidas tomará China?

Las autoridades chinas afirman que ya comenzaron a tomar medidas para reducir la producción del gas dañino por parte de lo que describe como “fabricantes corruptos”.

Varios sospechosos arrestados en la provincia de Henan en noviembre poseían 30 toneladas de CFC-11.

Clare Perry, de la Agencia de Investigaciones Ambientales, Environmental Investigations Agency o EIA, una ONG británica, señaló que el nuevo estudio enfatiza la necesidad de acabar con la producción de ese gas.

“Creo que con este estudio ya no quedan dudas de que China es la fuente de estas emisiones inesperadas, y esperamos que las autoridades chinas hagan todo lo necesario para descubrir las fuentes de la producción CFC-11“.

“A menos que la producción de esta sustancia química se elimine será casi imposible impedir su uso por parte de las compañías fabricantes de espumas aislantes”.


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