Jugaré contigo, un libro que habla del erotismo como arte cerebral (capítulo de regalo)
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Portada del libro

Jugaré contigo, un libro que habla del erotismo como arte cerebral (capítulo de regalo)

La autora de esta novela toca los temas de sexualidad y prostitución como una decisión y no una imposición a la mujer, retomando nombres de personajes femeninos en la literatura.
Portada del libro
27 de octubre, 2018
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Susana es una joven de 21 años que decide salir de su entorno cotidiano y de su país porque, de alguna manera, siente que tiene que hacer un viaje. Esta decisión la pondrá a prueba a ella, así como a un hombre quien le propone un juego sexual.

Esto ocurre en el libro “Jugaré Contigo” de la escritora zacatecana, Maritza Buendía, donde la protagonista, Susana, inicia un juego erótico con Levent, un hombre turco, y el cual consiste en exhibirse durante cinco noches en un escaparate sexual de la ciudad de Amberes, Bélgica.

La novela presenta dos escenarios, en uno habitan las muñecas que formarán parte del carácter y decisiones de Susana, mientras que el segundo es casa donde se desarrollan gran parte de los recuerdos de la protagonista, así como de su madre y su abuela.

En entrevista con Animal Político, la autora explica que la Casa de las Muñecas resulta ser una analogía a los antiguos prostíbulos. “Las muñecas son altas, miden alrededor de 30 centímetros, son de porcelana, estilizadas hasta el cuerpo. Hay una clara referencia con los escaparates sexuales en los que ella pondrá en práctica su juego”, detalla.

“Jugaré Contigo” se compone de cuatro capítulos contados en diversos tiempos, donde podemos conocer a Susana desde que era una niña, una adolescente o una mujer adulta.

Prostitución y trabajo sexual

“Yo estoy en el terreno de la ficción y de tratar de hacer una propuesta diferente, hay, evidentemente un problema social todavía muy de fondo en torno a la prostitución y hay también un movimiento que es cada vez más fuerte, que es el de las prostitutas, quienes se unen para hacer una especie de congregación donde hay un sindicato donde defienden sus derechos laborales, tal cual”, explica la autora.

De acuerdo con Buendía, en América Latina cada vez más se busca y se lucha por un espacio de seguridad para todas estas mujeres, aunque sigue siendo un tema “que se presta a mucha maldad”.

“En la novela lo veo como una cuestión social o de denuncia”, añade la autora al hablar de la referencia que se hace en la Casa de las Muñecas, así como los nombres de mujeres que han sido parte de la literatura universal como “Alicia en el país de las maravillas”, de Lewis Carroll; “Paloma”, uno de los personajes de Juan García Ponce; “La Dama de las Camelias” de Alexandre Dumas (hijo), así como “Roberta” de Pierre Klossowski.

Erotismo, sin miedo a narrarlo

“Desde que empecé a escribir mis primeros cuentos, de alguna manera, siempre desembocaba en lo erótico y en lo amoroso. El erotismo es un fenómeno del pensamiento complejo y que tiene el mismo nivel que cualquier otro fenómeno del pensamiento”, explica Buendía.

Para la autora, quien cuenta con un doctorado en en teoría literaria y humanidades por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM),el erotismo “va más allá, va a acompañado de la muerte”.

“La fuerza del erotismo logra ponerte en esa encrucijada entre la vida y la muerte, entonces, creo que hay que ver al erotismo como una cuestión cabal e íntegra, que te cuestiona las raíces del ser humano”, menciona.

La novela, dirigida al público adulto, da “una postura de vida, una manera de conocer, de leer y enfrentarse el mundo que está basada evidentemente en lo sensorial, una herramienta para interrogarse y conocerse”.

La autora resalta que “el erotismo es un arte completamente cerebral, tenemos que conocernos en todos los sentidos y aprender a relacionarnos con ello. En ese sentido, mi libro funciona como una invitación a explorarnos en lo corporal y en mi relación con los demás”.

Maritza Buendía es licenciada en Letras y cuenta con una maestría en Filosofía e Historia de las Ideas. Además, ha realizado estancias de investigación en Argentina, Bélgica y Uruguay con residencias artísticas. Con autorización de la autora y la casa editorial Alfaguara, Animal Político te regala un capítulo de regalo de “Jugaré Contigo”:

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Reuters

Secuestros, tortura y violencia sexual, la histórica imputación a la antigua cúpula de las FARC en Colombia

La acusación de este jueves supone la primera vez desde la firma del acuerdo de paz en noviembre de 2016, que se atribuye responsabilidad criminal a los antiguos líderes de las FARC.
Reuters
29 de enero, 2021
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En una resolución esperada por miles de víctimas del conflicto armado interno de Colombia, este jueves se produjo la primera acusación del tribunal especial para la paz contra antiguos líderes de las FARC por una de sus prácticas más temidas, el secuestro.

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) de Colombia acusó a ochos miembros del Secretariado de las desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de crímenes de guerra y de lesa humanidad por los secuestros cometidos durante décadas.

Es la primera vez desde la firma del acuerdo de paz en noviembre de 2016 que la JEP, un tribunal especial creado a raíz de ese acuerdo, atribuye responsabilidad criminal a los antiguos líderes de las FARC.

La JEP determinó que los ocho miembros del máximo órgano de decisión de la guerrilla tienen “responsabilidad de mando” por los abusos y horrores que sufrieron los secuestrados.

En concreto, los acusados son Rodrigo Londoño, alias Timochenko, último jefe de la antigua guerrilla y actual presidente del partido Comunes, surgido de la desmovilización de las FARC; los senadores Julián Gallo y Pablo Catatumbo; y los también exjefes guerrilleros Jaime Alberto Parra, Milton de Jesús Toncel, Juan Hermildo Cabrera, Pastor Alape y Rodrigo Granda.

Qué dice la acusación

La JEP atribuye a los líderes de la guerrilla delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra por graves conductas vinculadas al secuestro como homicidio, tortura, atentados a la dignidad personal, violencia sexual y desplazamiento forzado.

El excomandate guerrillero Rodrigo Londoño, alias Timochenko

EPA
Rodrigo Londoño, alias Timochenko, es uno de los acusados por la JEP.

El tribunal consideró que los secuestros no fueron errores de guerra de los excombatientes o necesidades o excesos de la guerra, como han pretendido justificar los antiguos jefes de las FARC, “sino que son crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad“.

La Sala de Reconocimiento de la JEP determinó que las víctimas sufrieron por “saberse definidos como un objeto para canje”, por la separación de sus familias, por la intimidación constante que rompió vínculos afectivos y por la incertidumbre y terror causado, principalmente en los secuestros de larga duración.

“Se evidencia de manera consistente el sufrimiento causado a las familias por el ocultamiento de la suerte de los secuestrados, la venta del cadáver, el doble pago del rescate, cambiar un familiar que pagó por otro y cobrar de nuevo, burlas, amenazas e insultos y otras formas de vulneración emocional sin consideración del sufrimiento”, expresó este jueves la magistrada de la JEP Julieta Lemaitre Ripoll.

Eduardo Cifuentes y Julieta Lemaitre, magistrados de la JEP

EPA
La Jurisdicción Especial para la Paz es una instancia creada a partir de los acuerdos de paz de noviembre de 2016 en Colombia.

A partir de este jueves, los acusados tienen 30 días para aceptar o no su responsabilidad en los hechos imputados.

Si lo hacen, recibirán sanciones especiales que comprenden restricciones efectivas de la libertad, aunque no en prisión.

En caso de que no la acepten, se exponen a la apertura de un juicio criminal que puede conducir a la imposición de penas de prisión hasta de 20 años.


Un importante paso

Análisis de Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en Colombia

De los crímenes ejecutados por las FARC, el secuestro fue probablemente el que más heridas generó entre los colombianos, que siguieron el cautiverio de políticos, militares y ciudadanos durante años y, a veces, décadas.

En septiembre, exlíderes de las FARC pidieron perdón por la práctica en un gesto inédito que, sin embargo, fue recibido con escepticismo por millones de personas que exigen hechos más allá de las palabras.

La imputación de la JEP este jueves al antiguo secretariado de la guerrilla es precisamente eso: un procedimiento legal que aporta verdad y reparación a las víctimas.

Madre de secuestrado

AFP
De los 37.000 secuestros que se registraron durante la guerra en Colombia, casi 9.000 fueron perpetrados por las FARC.

Es probable que ahora, tras casi cinco años de la firma del acuerdo de paz, la JEP empiece a generar más imputaciones a exguerrilleros por delitos como la extorsión, los atentados a poblaciones, desplazamiento forzado y torturas.

La corte de justicia transicional adquiere así, por primera vez, argumentos concretos en contra de sus críticos del partido uribista de gobierno, el Centro Democrático, que la ven como un mecanismo de impunidad más que de justicia.

Se espera que este año se publique el informe de la Comisión de la Verdad, un ente adscrito a la JEP encargado de explicar las causas y consecuencias de la guerra de 60 años en Colombia.

Son las pautas de un polémico acuerdo de paz que lentamente, y no sin obstáculos, empieza a mostrar resultados.

Lo que sí parece lejano, sobre todo ante la oleada de violencia y producción de cocaína que vive actualmente le país, es que la mayoría de colombianos se pongan de acuerdo en que la guerra quedó atrás.


El primero de varios procesos

El enjuiciamiento de la práctica de los secuestros es el primero de siete grandes procesos de los que se encarga la JEP, que no juzga casos individuales.

Desde ahora, el Caso 01, conocido como “Retención ilegal de personas por parte de las FARC”, pasa a denominarse “Toma de rehenes y otras privaciones graves de la libertad”.

Vigilia de miembros del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

Reuters
Muchos de los desmovilizados de las FARC pasaron a formar parte del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

La decisión anunciada por la JEP causó gran impacto en Colombia, que durante los años 90 y comienzos de este siglo fue el país con más secuestros del mundo.

“Saludamos que en este momento ya haya un pronunciamiento, (aunque) un poco demorado, y esperamos que ahora se acelere un poco más la aplicación de esas penas”, le dijo a la Agencia Efe el general retirado de la Policía Luis Herlindo Mendieta, que cayó en manos de las FARC junto con 60 de sus hombres a finales de los años 90 y permaneció secuestrado durante casi 12 años.

“Que hoy la JEP esté dando este paso es un avance, ahora estaremos pendientes de si se aplica justicia. Se habla siempre de que esta Jurisdicción es restaurativa, pero como lo decía uno de los secuestrados recientemente: ‘Mientras no haya reparación no hay justicia'”, añadió Mendieta.

El pasado 15 de septiembre, los ocho miembros del Secretariado de las FARC pidieron perdón públicamente a sus víctimas de secuestro y a sus familias y reconocieron que ese delito “solo dejó una profunda herida en el alma de los afectados e hirió de muerte nuestra legitimidad y credibilidad”.

El secuestro como financiación

La guerra en Colombia, que para algunos no ha terminado, dejó un total de 262.000 muertos, 80.000 desaparecidos, 8 millones de desplazados y 37.000 secuestros entre 1958 y 2016, según datos del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Iván Márquez, junto a Santrich y "El Paísa"

Getty
Iván Márquez, junto a Santrich y “El Paisa”, anunció que retoma las armas. Son las denominadas disidencias de las FARC.

La mitad de las víctimas mortales son atribuidas a los paramilitares, grupos armados ilegales que luchaban contra las guerrillas.

Y un cuarto de los secuestros, 8.600, fueron cometidos por las FARC.

La guerrilla campesina utilizó el secuestro como arma de guerra desde sus inicios, pero con el tiempo la razón política fue remplazada por una forma de financiación y extorsión, además de ser un mecanismo de ordenamiento territorial dentro de su estructura militar.


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