Madre de caravana migrante se reencuentra con su hija, gracias a redes sociales, tras 14 años de no verla
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Madre de caravana migrante se reencuentra con su hija, gracias a redes sociales, tras 14 años de no verla

Leticia Martínez se unió a colectivos de búsqueda, cruzó fronteras con la Caravana de Madres Migrantes y suplicó respuestas a las autoridades hasta que al fin hubo una señal a través de redes sociales. 
Por Ana Alicia Osorio González
26 de octubre, 2018
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Leticia caminó miles de kilómetros buscando a su hija, al fin la encontró, lo supo al leer un mensaje que recibió en su celular: “mamita por fin te encontré”.

En 14 años, Leticia Martínez pensó en muchos posibles desenlaces sobre la búsqueda de Merza Yanira Mayorga, pero nunca que ella la fuera a buscar por Facebook y lograran el tan anhelado encuentro y abrazo.

Después de que supo que un presunto grupo del crimen organizado había secuestrado a su hija al intentar atravesar México, se unió a colectivos de búsqueda, cruzó fronteras con la Caravana de Madres Migrantes y suplicó respuestas a las autoridades.

Pero más de 5 mil días después, fue un mensaje que su hermana recibió por el Facebook  y un “mamita por fin te encontré” en su celular, lo que hizo que se concretara el abrazo pendiente durante años y años.

El representante del Movimiento Migrante Mesoamericano, Rubén Figueroa, afirmó que no es el único reencuentro de familias, donde un integrante estaba desaparecido, que se ha logrado con la ayuda de las redes sociales.

Señaló que en el proyecto Puentes de Esperanza, por medio del cual buscan reunir a personas que perdieron contacto mientras avanzaban en su tránsito con México, han recibido información de varias personas a través de internet.

Detalló que a veces los contactan a través de las redes sociales como Facebook o Twitter. A veces también ellos buscan si en las redes dejaron un rastro, algo que informe en dónde están.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) se estima que tan sólo en México 78 millones de personas usan internet, de los cuales el 83% lo usan para acceder a redes sociales con un promedio de más de tres horas al día.

En ese contexto, Figueroa afirmó que las redes sociales se han convertido en una herramienta útil para restablecer comunicación entre familias que lo perdieron por diversas razones durante la migración de alguno de sus integrantes.

Detalló que el restablecimiento de contacto es más recurrente entre personas que tienen más de una década desaparecidas y que sus hijos o conocidos entran a internet.

Citó como ejemplo de este uso de las nuevas tecnologías, una videollamada que pudieron hacer un hondureño residente en Estados Unidos y su mamá en Honduras, quienes de otra manera no se hubieran vuelto a ver.

Leticia viajó desde Honduras para reencontrarse con su hija en el marco de la Caravana de Madres Migrantes, a la que ya había acudido otros años, pero ahora lo hizo con la certeza de que la volvería a ver.

Ella tiene un teléfono inteligente y Facebook pero los usaba poco, ahora se han convertido en uno de sus acompañantes favoritos, pues así pudo reencontrarse con su hija.

Caravana centroamericana se reúne con madres

Cerca de dos centenares de migrantes centroamericanos que permanecen en la ciudad fronteriza de Tecún Umán, Guatemala, y que buscan refugio en México, se reunieron este jueves con las integrantes de la Caravana de Madres Migrantes que recorre varias entidades mexicanas en búsqueda de sus familiares desaparecidos.

A casi una semana de haber llegado a esa frontera, que colinda con Ciudad Hidalgo, Chiapas, los migrantes recibieron las oraciones y gritos de esperanza de las madres de la Caravana, quienes se encontraban del lado mexicano.

La reunión binacional se desarrolló en ambos lados de la frontera, mientras que decenas de militares de la Secretaría de Marina patrullaban el Río Suchiate.

Durante el encuentro, las mujeres centroamericanas que integran la Caravana y los activistas del Movimiento Migrante Mesoamericano denunciaron la militarización de la frontera y la falta de atención hacia las personas que están en espera de ingresar a territorio mexicano y han permanecido cerca de seis días a la intemperie y sin ayuda humanitaria.

“Siempre criticamos el muro que quiere Trump, pero los países Guatemala y México cierran las fronteras. Hablamos de los muros de concretos, pero la militarización es mucho más que esos muros de los que hablamos”, señaló Catalina López, quien acompaña a la caravana desde Guatemala.

“Desde el pasado viernes alrededor de 7 mil personas migrantes y refugiadas llegaron a tocar la puerta y en ningún momento había autoridades que pudieran prestar atención humanitaria, lo que había eran policías federales (…) demandamos al gobierno mexicano atender de manera urgente y de forma humanitaria a estas personas que están esperando el momento de ser atendidas”, dijo Rubén Figueroa, integrante del Movimiento Migrante Mesoamericano.

Las mujeres oraron y gritaron palabras de aliento desde el lado mexicano del Río Suchiate, mientras que los dos centenares de personas las escuchaban y coreaban desde el otro lado de la reja que divide México de Guatemala.

Luego de este acto, los integrantes de la Caravana viajaron por cinco horas en autobús hasta Comapala, Chiapas, donde fueron recibidas por los miembros de la Unión Jesuita, quienes organizaron un mitin en el parque central de la ciudad.

En ese punto, las madres centroamericanas colocaron las fotografías de sus familiares desaparecidos, mientras que decenas de personas, muchos de ellos migrantes hondureños y guatemaltecos con estatus legal en México, se acercaron para dar muestras de apoyo.

Durante el mitin, un joven de la zona se acercó con una de las madres y proporcionó información y pistas sobre la posible ubicación de una de las mujeres desaparecidas que se encontraba en las fotografías.

Este viernes se espera que una de las madres, proveniente de Nicaragua, se reencuentre con su familiar desaparecido desde hace varios años.

Además, la caravana tendrá actividades en los municipios de Jaltenango y Revolución Mexicana, donde seguirán mostrando las fotografías de sus familiares desaparecidos en búsqueda de pistas e información que les permita ubicarlos.

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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