A 50 años de la masacre de Tlatelolco: estamos aquí para no olvidar
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Carlo Echegoyen

A 50 años de la masacre de Tlatelolco: estamos aquí para no olvidar

Estudiantes de universidades públicas y privadas y exintegrantes del movimiento de 1968 marcharon para conmemorar a las víctimas de la masacre del 2 de octubre. Todos bajo la misma consigna: Nunca más.
Carlo Echegoyen
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El 2 de octubre de 1968, desde el balcón del tercer piso del edificio Chihuahua, en Tlatelolco, el dirigente estudiantil Eduardo Valle se preparaba para dar lectura al discurso que llevaba escrito en un papel, guardado en su bolsillo izquierdo, ante los universitarios congregados en la Plaza de las Tres Culturas.

Sin embargo, un helicóptero, del que cayó una bengala encendida, desatando una lluvia de balas, se lo impidió, y el discurso se perdió, junto con sus lentes, en el caos de la masacre.

Marcha

Foto: Paris Martínez

Cincuenta años después, al pie del edificio Chihuahua, Ímuris Valle, hija de Eduardo, ya fallecido, lamentó la pérdida de ese discurso, en aquella noche en que su padre, como otros dirigentes e integrantes del movimiento estudiantil, terminaron en las celdas clandestinas del Campo Militar Número 1, o en las crujías de la penitenciaría de Lecumberri, conocida siempre como el Palacio Negro.

El discurso de su padre se perdió, pero Ímuris subrayó, en nombre de él y del Comité 68 –que integra a sobrevivientes y familiares del movimiento estudiantil de hace medio siglo–, que aún con el paso de las décadas, a pesar del aplastamiento por la vía militar de lo que no se pudo derrotar por la vía política, “no podrán borrar, aunque quieran, al movimiento del 68, porque es vida, y la vida florece”, y el ejemplo, asegura, está presente esta tarde del 2 de octubre de 2018 en la plaza, en la que ahora “sus hijos, sus nietos, estamos aquí para nunca olvidar”.

marcha

Foto: Carlo Echegoyen

Estas fueron las palabras con las que, formalmente, inició la marcha para conmemorar la masacre del 2 de octubre de 1968, cuando el Ejército disparó en contra de población civil, desarmada, que se manifestaba pacíficamente, en esta misma explanada.

Convocada para iniciar a las 16:00 horas, desde una hora antes la Plaza de las Tres Culturas ya se encontraba abarrotada por estudiantes de todo cuño, alumnos de la UNAM, el IPN, la UAM, la UACM, la ENAH, el Colegio de Bachilleres, todos los CCH, así como contingentes de Chiapas, Morelos y Guerrero, entre muchos otros, que ante la falta de espacio caminaron de la explanada hacia la avenida Ricardo Flores Magón, así como a Eje Central, para emprender el camino hacia el Zócalo de la Ciudad de México.

marcha

Foto: Lizbeth Padilla

La vanguardia de la marcha, encabezada por el Comité 68 –algunos de sus integrantes en silla de ruedas–, emprendió la caminata alrededor de las 16:10, y 50 minutos después, ya doblaba en la calle 5 de Mayo, para enfilarse al Zócalo.
Mientras tanto, dos kilómetros atrás, en la plaza de las Tres Culturas aún se formaban contingentes para marchar, y lo siguieron haciendo hasta poco antes de las 18:00 horas, es decir, casi dos horas después de que partiera el primer contingente.

En el Zócalo, pronto el flujo de estudiantes llenó la plaza al ritmo de la Banda de Tlayacapan, la misma que acompañaba a Emiliano Zapata en las plazas de Morelos durante la Revolución Mexicana, y que ahora abrió el mitin y saludó a los manifestantes.

marcha

Foto: Lizbeth Padilla

A 50 años de la masacre, luego de la tradicional banda de viento, las primeras palabras que se pronunciaron en la principal plaza del país son las de Rosario Castellanos, cuyo poema “Memorial de Tlatelolco”, retumba contra Palacio Nacional.

“No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa,
a la Devoradora de Excrementos.
“No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.
Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.
“Recuerdo, recordamos.
“Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordamos
hasta que la justicia se siente entre nosotros.”

Los siguientes en escucharse fueron los ausentes, los caídos en la noche de Tlatelolco, hace medio siglo, y los que fueron muriendo después, los que “nos duelen en el corazón”, de entre los cuales algunos fueron mencionados por nombre, para representarlos a todos y a todas: Roberta Avendaño Martínez, Carlota Botey, Heberto Castillo, Elí de Gortari, José de Molina, José Piñero Guzmán, José Revueltas, Carlos Sevilla, Fausto Trejo Fuentes, Eduardo Valle, y Raúl Álvarez Garín, uno de los principales impulsores del Comité 68, fallecido en 2014, cuyo nombre se repitió tres veces, y por el que en tres ocasiones la multitud gritó “¡Presente!”

marcha

Foto: Carlo Echegoyen

En punto de las 18:10 horas, el mismo momento en el que hace 50 años inició el ataque en Tlatelolco, los manifestantes congregados en el Zócalo guardaron un minuto de silencio, sólo interrumpido por el rumor de los nuevos contingentes que seguían entrando a la plaza.

Tocó entonces el turno al habla a Félix Hernández Gamondi, integrante del movimiento estudiantil del 68, quien (quizás involuntariamente) retomó la misma idea que Ímuris Valle expuso al inicio de la marcha: que el movimiento del 68 florece.

marcha

Foto: Carlo Echegoyen

Luego de la masacre, narró Hernández Gamondi, “el movimiento estudiantil se fue a lamer sus heridas, a reorganizarse, a rediscutir y a redefinirse”, y tres años después se había recuperado a tal grado que, para detenerlo, el gobierno volvió a recurrir a la violencia, “engolosinado con su imagen de pistolero represor”.

Pero esa generación, siguió, no se detuvo. Unos optaron por la lucha armada, “y se fueron poniendo por delante su sangre y su vida, y lo hicieron heroicamente”, subrayó, mientras que “muchos otros nos fuimos a reproducir la experiencia política y organizativa del movimiento estudiantil del 68 en sindicatos, en organizaciones campesinas, populares, en universidades, unos como trabajadores que formaron sindicatos, otros como docentes que inyectaron nuevo impulso a la educación”.

marcha

Foto: Carlo Echegoyen

Ese “afán de libertad”, subrayó, es el que se expresó tras los sismos de 1985, cuando la respuesta ciudadana suplió la inoperancia de gobierno ante la emergencia; en 1988, “cuando vino la gran explosión electoral que puso en jaque al régimen”, y ahora en 2018, con la expulsión del PRI de Los Pinos.

La experiencia del 68, concluyó, “partió en 68, pero no es sólo el 68, sino que es una experiencia que se ha construido a lo largo de 50 años”.

Tras él, los padres y madres de los 43 normalistas detenidos y desaparecidos en Iguala, Guerrero, hace 4 años, hablaron para recordar que sus hijos fueron raptados cuando tomaban camiones para poder acudir, precisamente, a la conmemoración del 2 de octubre de 2014.

Para los sobrevivientes del 68 y los familiares de los caídos, las palabras de los padres y madres de los 43 normalistas fueron cortas y sencillas, tanto como profundas: “Estamos aquí presentes, con ustedes, su dolor es nuestro dolor, a 50 años de la masacre de Tlatelolco, la memoria está viva y honramos al movimiento estudiantil del 68”.

Por ello, se subrayó, para los responsables de la masacre del 2 de octubre de 1968, y para los responsables de la desaparición de los 43 normalistas de 2014, los papás y mamás de Ayotzinapa demandan lo mismo: “Exigimos cárcel para todos ellos, responsables, que esclarezcan los hechos es lo que exigimos como madres y padres de familia”.

Tan el dolor es el mismo, de hecho, que la consigna para las víctimas de ambos atentados de las autoridades es la misma: 2 de octubre no se olvida / es de lucha combativa… 26 de septiembre no se olvida, es de lucha combativa.

Foto: Carlo Echegoyen

Cuando aún faltaba la mitad de la marcha por ingresar al Zócalo, alrededor de las 19:30 horas (es decir, una hora y media después de iniciado el mitin en la explanada), los discursos concluyeron, con la lectura del pliego petitorio redactado por la Asamblea Interuniversitaria, que coordina al movimiento estudiantil iniciado tras el ataque porril contra estudiantes del pasado 3 de septiembre.

El pliego, cuyo cumplimiento exigen a las autoridades, es el siguiente:

1. Creación de una comisión independiente de las autoridades, para el desmantelamiento de los grupos porriles y el esclarecimiento del ataque del 3 de septiembre de 2018, así como el castigo a los responsables materiales e intelectuales de estos hechos.

2. Reestructuración de las estrategias de seguridad integral y no punitivas en las instituciones de educación superior y media superior, con una participación de la comunidad estudiantil, docente y trabajadora que priorice la seguridad de las personas sobre la del inmueble.

3. Reconocimiento de instancias resolutivas, con perspectiva de género, tripartitas e independientes, que se encarguen de la creación de mecanismos de prevención, atención y sanción a los casos de violencia de género, de forma transparente.

4. Elección democrática de todas las autoridades en las universidades, y la eliminación de las estructuras autoritarias de gobierno.

5. Garantizar la gratuidad de la educación en todos los niveles, enfatizando los niveles superior y medio superior, mediante la eliminación de todo tipo de cuotas.

6. Aumento del presupuesto a la educación, entrega incondicional y transparente de los recursos para el rescate de las instituciones en quiebra. Dignificación de la planta docente y no docente, y garantizar el acceso irrestricto a la educación superior y media superior, y que ésta sea pública, gratuita, humanística, artística, científica, popular y con perspectiva de género.

7. Abrogación inmediata de la reforma educativa y del nuevo modelo educativo.

8. Inclusión de la comunidad estudiantil y docente en la creación, diseño e implementación de los planes y programas de studio.

9. Verdad, justicia, reparación integral del daño y garantías de no repetición de todos los casos de violencia de género, asesinatos, feminicidios y desapariciones ocurridos contra miembros de las instituciones de educación superior y media superior.

10. Respeto a la liberta de expresión y garantía de no represalias contra la comunidad docente, estudiantil y trabajadora.

Tras la lectura de este pliego, el acto conmemorativo se dio por concluido, aunque sólo para permitir a la Banda de Tlayacaban retomar la música tradicional de viento. La protesta, sin embargo, continuó más allá del Zócalo, en las calles aledañas, especialmente 5 de Mayo de 16 de Septiembre, por las que miles de estudiantes aún marchaban para ingresar a la plaza, con una consigna común: “Nunca más”.

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Por qué las fechas de vencimiento de la comida no tienen mucho de ciencia (y pueden ser culpables del desperdicio)

Un sistema de datación de productos más basado en la investigación podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.
23 de julio, 2022
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Un brote de listeria en Florida, Estados Unidos, provocó desde enero hasta ahora al menos una muerte, 22 hospitalizaciones y el retiro de una partida de helados.

Los humanos se enferman con infecciones de listeria, o listeriosis, por comer alimentos contaminados con tierra, carne poco cocida o productos lácteos crudos o sin pasteurizar.

La listeria puede causar convulsiones, coma, aborto espontáneo y defectos de nacimiento. Y es la tercera causa principal de muertes por intoxicación alimentaria en EE.UU.

Evitar los peligros ocultos de los alimentos es la razón por la que las personas suelen comprobar las fechas en los envases de los alimentos.

Impreso con el mes y el año, se presenta a menudo de una vertiginosa variedad de frases: “mejor antes de”, “usar antes de”, “usar preferentemente antes de”, “garantizado fresco hasta”, “congelar antes de” e incluso una etiqueta de “nacida en” utilizada en algunas cervezas.

Moho en la mermelada del desayuno.

Getty Images

La gente piensa en ellas como fechas de vencimiento, o la fecha en la que un alimento debe ir a la basura.

Pero las fechas tienen poco que ver con la caducidad de los alimentos o cuándo se vuelven menos seguros para comer.

Soy microbióloga e investigadora en salud pública y he utilizado la epidemiología molecular para estudiar la propagación de bacterias en los alimentos.

Un sistema de datación de productos más basado en la ciencia podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.

Confusión costosa

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por su sigla en inglés) informa que en 2020 el hogar estadounidense promedio gastó el 12% de sus ingresos en alimentos.

Pero mucha comida simplemente se tira, a pesar de que es perfectamente segura para comer.

El Centro de Investigación Económica del USDA informa que casi el 31% de todos los alimentos disponibles nunca se consumen.

Los precios históricamente altos de los alimentos hacen que el problema del desperdicio parezca aún más alarmante.

Producto lácteo con fecha de vencimiento.

Getty Images

El actual sistema de etiquetado de alimentos puede ser el culpable de gran parte del desperdicio.

La FDA informa que la confusión de los consumidores sobre las etiquetas de fecha de los productos probablemente sea responsable de alrededor del 20% de los alimentos que se desperdician en el hogar, con un costo estimado de US$161.000 millones por año.

Es lógico creer que las etiquetas de fecha están ahí por razones de seguridad, ya que el gobierno hace cumplir las reglas para incluir información sobre nutrición e ingredientes en las etiquetas de los alimentos.

Aprobada en 1938 y continuamente modificada desde entonces, la ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos exige que las etiquetas informen a los consumidores sobre la nutrición y los ingredientes de los alimentos envasados, incluida la cantidad de sal, azúcar y grasa que contienen.

Sin embargo, las fechas en esos paquetes de alimentos no están reguladas por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés). Más bien, provienen de los productores de alimentos.

Y es posible que no se basen en la ciencia de la seguridad alimentaria.

Un hombre revisa la etiqueta de un producto en el supermercado.

Getty Images

Por ejemplo, un productor de alimentos puede encuestar a los consumidores en un focus group para elegir una fecha de caducidad que sea seis meses después de que se elaboró porque al 60% del grupo ya no le gustó el sabor.

Los fabricantes más pequeños de un alimento similar podrían imitar y poner la misma fecha en su producto.

Más interpretaciones

Un grupo de la industria, el Food Marketing Institute y la Grocery Manufacturers Association, sugieren que sus miembros marquen los alimentos como “mejor usar antes de” para indicar cuánto tiempo es seguro comerlos y “usar antes de” para indicar cuándo los alimentos se vuelven inseguros.

Pero el uso de estas leyendas más matizadas es voluntario. Y aunque la recomendación está motivada por el deseo de reducir el desperdicio de alimentos, aún no está claro si este cambio recomendado ha tenido algún impacto.

Lata de comida con fecha de vencimiento.

Getty Images

Un estudio conjunto de la Harvard Food Law and Policy Clinic y el National Resources Defense Council recomienda la eliminación de las fechas dirigidas a los consumidores, citando posibles confusiones y desperdicios.

En cambio, la investigación sugiere que los fabricantes y distribuidores utilicen fechas de “producción” o “empaque”, junto con fechas de “caducidad” dirigidas a los supermercados y otros minoristas.

Las fechas indicarían a los minoristas la cantidad de tiempo que un producto permanecerá en alta calidad.

La FDA considera que algunos productos son “alimentos potencialmente peligrosos” si tienen características que permiten que los microbios prosperen, como la humedad y una gran cantidad de nutrientes que los alimentan.

Estos comestibles incluyen pollo, leche y tomates en rodajas, todos los cuales se han relacionado con brotes graves de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Pero actualmente no hay diferencia entre el etiquetado de fecha que se usa en ellos y el de alimentos más estables.

Fórmula científica

La leche de fórmula es el único producto alimenticio con una fecha de caducidad que está regulada por el gobierno en EE.UU. y determinada científicamente.

Se somete a pruebas de laboratorio de forma rutinaria para detectar contaminación. Pero la fórmula también se somete a pruebas de nutrición para determinar cuánto tardan los nutrientes, en particular las proteínas, en descomponerse.

Para prevenir la desnutrición en los bebés, la fecha de caducidad de la leche de fórmula indica cuándo ya no es nutritiva.

Los nutrientes en los alimentos son relativamente fáciles de medir y la FDA lo hace regularmente.

La agencia emite advertencias a los productores de alimentos cuando los contenidos de nutrientes que figuran en sus etiquetas no coinciden con lo que encuentra el laboratorio de la FDA.

Una mujer mira un producto que saca del refrigerador.

Getty Images

Los estudios microbianos, como en los que trabajamos los investigadores de seguridad alimentaria, también son un enfoque científico para el etiquetado significativo de la fecha en los alimentos.

En nuestro laboratorio, un estudio microbiano podría implicar dejar un alimento perecedero para que se eche a perder y medir la cantidad de bacterias que crecen en él con el tiempo.

Los científicos también realizan otro tipo de estudio microbiano observando cuánto tardan los microbios como la listeria en crecer hasta niveles peligrosos después de agregar intencionalmente los microbios a los alimentos para observar lo que hacen.

Se observan detalles tales como el crecimiento de la cantidad de bacterias con el tiempo y cuándo hay suficientes como para causar una enfermedad.

Consumidores por su cuenta

Determinar la vida útil de los alimentos con datos científicos sobre su nutrición y seguridad podría reducir drásticamente el desperdicio y ahorrar dinero a medida que los alimentos se vuelven más caros.

Pero en ausencia de un sistema uniforme de fechado de alimentos, los consumidores pueden confiar en sus ojos y narices, decidiendo descartar el pan peludo, el queso verde o la bolsa de ensalada con mal olor.

Las personas también podrían prestar mucha atención a las fechas de los alimentos más perecederos, como los fiambres, en los que los microbios crecen fácilmente.

*Jill Roberts es profesora asociada de salud global en la University of South Florida.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia de Creative Commons. Haga clic aquí para leer el artículo original.


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