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BBC

La morgue de Venezuela en la que estallan cadáveres por falta de energía eléctrica

Los cuerpos se acumulan a temperatura ambiente en el caluroso estado Zulia sin que nadie los recoja. BBC Mundo entró en la morgue de uno de los principales hospitales de Venezuela.
BBC
23 de octubre, 2018
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Un olor a muerte vieja se clava en la garganta.

Es lo que siente el visitante en la morgue de uno de los principales hospitales del estado Zulia, en el noroeste de Venezuela, también uno de los más importantes del país, a la que tuvo acceso BBC Mundo.

Ubicada en un sótano, para llegar hay que bajar las escaleras que la separan del patio donde los responsables del hospital han organizado ese día una fiesta infantil con globos, música y juegos.

Cadáver

BBC
Arnold trabaja en la morgue de uno de los principales hospitales del país sin los medios necesarios.

Ya desde la superficie, a medida que uno se acerca al pabellón lateral en el que está la morgue, se empieza a sentir la peste.

En los alrededores, camillas destartaladas y otro material ya inservible se acumulan formando un inmenso trastero a la intemperie.

Lo que hay al final de esas escaleras es peor.

Cadáveres

BBC
En la morgue, los cadáveres pueden pasar semanas sin ser retirados.

Separados del mundo de los vivos por una cortinas de hule transparente, varios cuerpos sin vida reposan sobre unos sucios mesones metálicos.

Las moscas revolotean sobre los cadáveres, que yacen a temperatura ambiente.

En el siempre caluroso Zulia eso significa temperaturas superiores a los 30 grados.

Allí hay hombres, mujeres, y también niños.

Deberían estar solo unas horas y siempre en frío, pero la mayoría pasa días allí, algunos hasta meses, descomponiéndose bajo el sofocante calor porque nadie se hace cargo y porque las neveras donde deberían estar conservados no funcionan.

Zulia es un estado rico en petróleo, ganadería y comercio, y la zona más poblada del país con cuatro millones de habitantes.

Lago Maracaibo

AFP
Zulia es el estado petrolero de Venezuela, pero a pesar de todo sufre una crisis eléctrica.

Y también es una de las cinco regiones occidentales perjudicadas con constantes apagones, racionamientos y fluctuaciones de la electricidad.

Los apagones son constantes en varias partes de Maracaibo, la principal ciudad del estado.

Un mortuorio a temperatura ambiente

Caminando por un suelo pegajoso y sorteando pegotes de sangre, se llega a unos refrigeradores que hace tiempo no refrigeran nada.

Los constantes fallos en el suministro eléctrico, un problema habitual en Zulia, el tradicional estado petrolero del país, los inutilizaron y no sirven ya más que como pudridero.

“Se me están pudriendo 2 ó 3 cadáveres cada semana”, nos cuenta el responsable de este mortuorio.

Por su seguridad resguardamos su verdadera identidad -lo llamaremos Arnold- así como el nombre de la morgue.

Arnold, un mulato menudo que ronda los 30 años, hace el trabajo que nadie más quiere hacer a cambio de un salario mínimo: unos US$24 mensuales al cambio en el mercado paralelo, el de referencia en Venezuela.

En la compuerta que cierra una de esas neveras averiadas, una hoja de papel pegada informa: “25 fetos, 7 para inhumar por bolsa”.

Cartel

BBC
Las cámaras refrigeradoras no funcionan por los cortes de luz constantes.

En este hospital, cuentan sus empleados, cada vez mueren más niños y neonatos.

Arnold nos muestra el interior de las cámaras. Se le nota indignado y quiere que el mundo sepa.

En algunas solo se intuye un montón de cartones y paños envolviendo lo que un día fue un ser humano.

En otras la muerte mira de frente, como en la que alberga a una mujer fallecida hace más de seis meses.

Su calavera a medio consumir pone los pelos de punta.

La vaharada fétida que desprende mueve a una náusea irresistible que obliga a taparse la nariz.

Niños que nadie quiere

Arnold explica que ese cadáver estalló en el interior de la cava, como sucede en la morgue con muchos otros que no son retirados a tiempo para su inhumación o cremación, ni reciben el tratamiento adecuado.

Es la consecuencia de lo que los forenses conocen como fase enfisematosa de la descomposición, cuando los cuerpos ya no pueden contener más los gases pútridos acumulados en su interior y revientan.

Debería suceder cuando el difunto ya ha sido enterrado, pero, según nos cuenta Arnold, los retrasos en la recogida de los cadáveres han hecho habitual que suceda en la morgue.

“La funeraria no se los lleva porque dice que el gobierno no le paga lo que le debe”, dice.

Cadáver

BBC
El olor de los cadáveres descompuestos resulta casi insoportable.

“Las familias tampoco pueden pagar ahora con la situación actual lo que cuesta un entierro”, agrega.

Una consecuencia más de la severa crisis económica por la que atraviesa el país de la hiperinflación.

Entre los actuales inquilinos de esta morgue zuliana hay una niña que murió por difteria hace tres días.

“Ni el hospital, ni la gobernación, ni la alcaldía se pronuncian para ayudar a los familiares”, dice Arnold, quien está casi solo con sus muertos.

Le asignaron medio centenar de trabajadores del Plan Chamba Juvenil, promovido por el presidente Nicolás Maduro para dar un trabajo a los jóvenes venezolanos, pero cuenta que casi todos se marcharon ya.

Eso no era lo que les habían prometido.

“No hay electricidad, no hay mascarillas, no hay cloro, no hay desinfectantes, no hay botas, no hay equipos para meterse a las cámaras; no hay nada”, denuncia Arnold.

Cadáveres por las escaleras

Como tampoco hay guantes, Arnold y los pocos operarios que resisten tienen que manipular los cadáveres con sus manos desnudas.

También tienen que limpiar las cámaras cuando alguno de los cuerpos estalla en su interior.

“Cuando pasa, hay gusanos y sanguaza por todas partes”.

Según Arnold, muchos mueren por VIH y otras enfermedades infecciosas, por lo que teme algún día contagiarse por carecer de los equipos de protección necesarios.

Como los apagones dejaron también fuera de servicio los ascensores del edificio, Arnold y su equipo tienen que ingeniárselas para bajar los cuerpos a pulso por la escalera, a la vista de todo el público presente, con el consiguiente riesgo de que en la manipulación se produzca algún rasguño o herida.

A veces los familiares los agreden o insultan al ver el trato que reciben sus seres queridos recién fallecidos.

La morgue debería estar herméticamente cerrada, pero a falta de aire acondicionado, dejar las puertas abiertas es la única forma de orearla un poco, por lo que, pese a que el acceso no está permitido, los allegados a veces entran libremente.

Él intenta disuadirlos, pero no siempre lo consigue.

Mujer en casa a oscuras

AFP
Los ciudadanos del Zulia se quehan de los problemas que ocasionan los apagones durante horas en la región más calurosa de Venezuela.

No son pocos los que se enfurecen o se derrumban al ver el cuerpo de su familiar abandonado en un mesón sanguinolento.

A Arnold todo esto le pesa, aunque no sea el primer destino duro que tiene en el hospital.

Antes estuvo en la planta de Pediatría y las cosas no iban mucho mejor allí.

“Entonces lloraba mucho, porque la planta está contaminada y muchos niños que entraban se complicaban allí con otras enfermedades”.

También pasó por la unidad de quemados, donde recuerda haber visto a muchos morir por la falta de medicinas.

Un hospital cercado por la basura

Detrás del hospital, montones de residuos, muchos sanitarios, dan crédito a las denuncias de los trabajadores que aseguran que, como toda la red hospitalaria del país, sufre un estado de abandono.

BBC Mundo intentó sin éxito recabar la versión de las autoridades del estado Zulia sobre el estado del hospital y los cortes eléctricos.

El ministro para la Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, aseguró en septiembre que los racionamientos han acabado y que las fallas se debe al sabotaje y al robo de material estratégico.

Las cosas han llegado a tal punto que Arnold a menudo les dice a las familias de los muertos que, si ellos consiguen el formol, él se ocupará de tratar el cuerpo para que aguante más tiempo.

Mujeres a oscuras

AFP
Los zulianos se han tenido que acostumbrar a continuos apagones de luz.

La falta de respuesta oficial se intenta suplir con buena voluntad y prácticas de dudosa salubridad.

“A algunos los vienen a buscar y los acaban dejando en una fosa común o en una zanja que abren en cualquier terreno”.

Lo hacen sobre todo los wayú, los indígenas de la zona, por motivos culturales mucho más reacios a abandonar los restos mortales de un familiar.

Pese a todo, a Arnold le gusta su trabajo. Dice que es hacerlo en las circunstancias actuales lo que le está haciendo mella.

“Cuando voy por la calle, o estando en casa con mi familia, no puedo dejar de pensar en lo que veo allí”.

“Aquello es inhumano”.

 

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Cuartoscuro

Estados malgastan casi 5 mil mdp que debieron invertir en ciudadanos sin acceso a servicios de salud

Dinero del Fondo de Aportación para los Servicios de Salud fue gastado en servicios sanitarios de los que no hay pruebas de que se hicieran y en pagar a personal médico que no existe.
Cuartoscuro
30 de junio, 2019
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Los gobiernos estatales gastaron casi 5 mil millones de pesos de recursos federales que debían invertirse en los ciudadanos que no tienen acceso a la salud pública, en servicios sanitarios de los que no hay pruebas de que se hicieran, en pagos a personal médico que no fue localizado, y en beneficiar con estímulos económicos no autorizados a funcionarios.

Así lo documentó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en su primer informe de la Cuenta Pública 2018 que presentó el viernes 29 de junio, en el que investigó cómo la Secretaría de Salud Federal y las 32 entidades federativas gastaron los recursos públicos provenientes del Fondo de Aportación para los Servicios de Salud (FASSA).

Este Fondo federal tiene como principal objetivo aportar dinero de la Federación a los gobiernos estatales y municipales en todo el país, para que éstas puedan dar servicios de salud a la población más vulnerable que no cuenta con empleo formal, o que no está incorporada en algún régimen de seguridad social que incluya el acceso a servicios públicos de salud.

Lee: Estafa Maestra: Auditoría denuncia ante FGR a otras dos universidades por presuntos desvíos millonarios

Para ello, el Fondo aportó en 2018 a los 32 estados más de 95 mil millones de pesos, para que mejoraran la calidad de atención a los pacientes y tuvieran suficiente abasto de medicamentos y materiales sanitarios con el que dar servicio a la población.

Sin embargo, en el gasto de ese dinero público, la Auditoría hizo observaciones por irregularidades en cómo se invirtieron 4 mil 932 millones de pesos, de los cuales, solo 81 millones fueron regresados a las arcas públicas, quedando aún por aclarar los 4 mil 853 millones restantes.

Sin comprobar más de 2 mil millones en Salud

De acuerdo con la investigación de la Auditoría, la principal irregularidad en el gasto del Fondo de Aportación para los Servicios de Salud fue que los estados invirtieron miles de millones sin que luego aportaran la documentación que comprobara en qué se gastaron el dinero y cómo.

En concreto, los estados gastaron 2 mil 155 millones de pesos, el 43.7% del monto observado por la Auditoría, sin que aportaran la documentación justificativa. El top 5 de entidades que más cometieron esta irregularidad está liderado por: Baja California, Campeche, Chiapas, Chihuahua, y Ciudad de México.

La segunda irregularidad por mayor monto fue que mil 092 millones del Fondo de Aportación para los Servicios de Salud se transfirieron a cuentas bancarias en los estados que eran para programas distintos al de Salud, por lo que “no se asegura su destino en los objetivos del fondo”.

Y otros mil 074 millones del Fondo no fueron gastados por las entidades federativas, pero tampoco fueron regresados a las arcas del Estado, por lo que se desconoce el destino del dinero. Entre los estados que cometieron esta irregularidad, están: Aguascalientes, Baja California norte y sur, Campeche, Chiapas, Ciudad de México, Veracruz, y Durango.

Lee: ¿Qué pasó con los donativos del sismo de 2017? No se sabe cómo ni en qué se gastaron

¿Dónde está el personal médico?

Los estados también gastaron 153 millones de pesos del Fondo federal en pagos a personal médico que no fue localizado en su centro de trabajo “y del que no se acreditó su existencia”, y en pagar prestaciones y estímulos económicos no autorizado a funcionarios de Salud.

Además, invirtieron 59 millones 600 mil pesos del Fondo en pagar a personal “que no acredita el perfil académico” para laborar como médico o profesional sanitario.

Mientras que gastaron 257 millones 700 mil pesos más en otros conceptos distintos a los establecidos en las reglas de operación del Fondo de Aportación para los Servicios de Salud.

Otra irregularidad detectada por la Auditoría consiste en que las entidades federativas gastaron 141 millones 600 mil pesos en “otros aspectos como conceptos de nómina no autorizados; bienes adquiridos no localizados o que no operan, o servicios no realizados; recursos no entregados a los ejecutores; adquisición de medicinas no incluidas en el cuadro básico de medicamentos, entre otros”.

Oaxaca y Chiapas, con irregularidades millonarias

Las entidades federativas a las que la Auditoría hizo más observaciones por irregularidades en el gasto del Fondo para servicios de salud son Oaxaca, con observaciones por mil 446 millones de pesos, y Chiapas, con mil 068 millones.

Les siguen Jalisco, con irregularidades observadas por 471 millones de pesos; Campeche, 339 millones; Estado de México, 338 millones; y Michoacán, con 233 millones de pesos.

Por el contrario, Baja California Sur, con irregularidades en el gasto por 500 mil pesos, es la entidad con menos observaciones de la Auditoría en este rubro. Le siguen Nuevo León (1 millón), Puebla (1 millón 100 mil), Morelos (1 millón 200 mil) y Zacatecas (1 millón 700 mil pesos).

Por todo lo anterior, la Auditoría hizo 470 observaciones a los estados que recibieron el dinero del Fondo federal para Salud, de las cuales 177 se solventaron en el transcurso de la auditoría, quedando aún pendiente 293.

Esas 293 observaciones pendientes dieron origen a 305 acciones, que se dividen en: 151 pliego de observaciones, 107 promociones de responsabilidad administrativa contra funcionarios públicos, 27 recomendaciones, y 19 promociones para el Ejercicio de la Facultad de Comprobación Fiscal.

Lee aquí el informe completo de la Auditoría. 

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