Negocios sustentables, un nuevo concepto de planeta

Personalidades como el rockero Charly Alberti se suman a iniciativas de empresas responsables con el medio ambiente.

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Hace varios años, el músico argentino Charly Alberti quiso aprovechar su capacidad para alcanzar a millones de personas y echó a andar la fundación R21, tras comprender la profundidad de la crisis climática, sus desafíos y oportunidades en Latinoamérica.

Un grupo de profesionales consagrados en sus respectivas áreas de experiencia conforman R21, y cada uno comparte la visión de futuro sustentable del fundador y trabajan para difundir y educar sobre la crisis ambiental global y ayudar a encontrar soluciones.

“Si me preguntas: ‘¿Cuál es tu punto, Charly?’. Te respondo: Es la emoción porque siento que un montón de gente, principalmente la de las ciudades, no está consciente. La gente de campo está mucho más consciente de lo que sucede con el clima. Muchos se han desconectado emocionalmente. Hay quienes dicen: ‘Córtame ese árbol porque me molesta barrer sus hojas’. Eso es una desconexión que realmente ha sucedido. Apelo a reconectarlos con esas emociones básicas y demostrarles que sí hay una salida posible. Fácil no es. Fácil no hay nada, pero lo podemos hacer en la medida en que lo hagamos todos juntos. No hace falta volver a la época de la caverna para lograrlo, simplemente con la sumatoria de pequeñas acciones personales se puede generar un gran cambio”, comenta el otrora baterista de la legendaria banda de rock Soda Stereo.

Por su parte, el empresario Rick Ridgeway narra que la firma de la cual forma parte, Patagonia, comenzó como una empresa que fabricaba equipo para alpinistas y otros deportes extremos. Sin embargo, explica, desde el principio sus actividades empresariales las han realizado con un compromiso con la protección ambiental, “pues como alpinistas, montañistas, surfistas o esquiadores hemos sido testigos del impacto humano sobre las zonas abiertas del mundo y hemos sentido una obligación moral de hacer algo al respecto”.

Por esa razón, añade Ridgeway, “estamos utilizando nuestro negocio como una herramienta para la proyección ambiental, ese es el motivo por el cual tenemos un negocio. No para enriquecer a nuestros accionistas, sino para preservar la salud de nuestro planeta”.

Ridgeway reflexiona en torno a que no es posible la existencia de un negocio sin un mercado saludable. “No puedes tener un mercado sano si no tienes una sociedad sana. Tampoco puedes tener una sociedad sana si no tienes un planeta sano. Entonces, no puedes tener un negocio sano sin un planeta sano”.

Una de las preocupaciones más relevantes de gran parte de la humanidad gira en torno al futuro del planeta. La situación es tan grave que incluso el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) impulsa los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad.

Aunque los 17 puntos que plantean los ODS incluyen esferas como la desigualdad económica, la innovación, la paz y la justicia, destacan también los relacionados con el cambio climático y el consumo sostenible que proporcionan orientaciones y metas claras para su adopción.

“Estamos en un momento muy delicado, la gente no toma conciencia, cree que son fantasías. También tenemos a un montón de gente que actúa en contra y que, por intereses personales o empresariales, dicen que esto es una mentira, lo cual es rarísimo porque, por más dinero que tengan, ellos tampoco se van a salvar”, explica Alberti.

“Los mayores afectados ya son nuestros niños, nuestros hijos y ni hablar de nuestros nietos. Cuando veo a empresarios que actúan impunemente y hacen sus negocios llenos de chanchullos y de procedimientos no sustentables y después hablan de la educación de sus hijos, en realidad están teniendo un doble discurso. Lo primero que tenemos que hacer es dejarles un planeta por lo menos con las mismas posibilidades de desarrollo que nosotros tuvimos”, dice.

Empresas de todo el mundo se han unido a esta iniciativa. Con el razonamiento previo de que los negocios sustentables serán la base de la economía del futuro, muchas compañías y personas han adoptado un concepto verde como eje central de los bienes y servicios que ofertan.

Una de esas empresas de relevancia global es la firma británico-neerlandesa Unilever que, mediante un proyecto denominado Plan de Vida Sustentable, ha generado un mayor crecimiento a través de sus marcas para reducir costos al usar menos materiales y ha ganado mayor confianza entre sus consumidores.

Unilever, cuyos productos de cuidado personal y alimentarios englobados en más de 400 marcas son consumidos diariamente por 2,500 millones de personas en todo el mundo, también fomenta la iniciativa “Negocios Sustentables: movilizando la acción colectiva” que se ha vuelto un espacio de inspiración y reflexión en el que participan ciudadanos y personalidades para promover modelos de negocios sustentables. Alberti y Ridgeway forman parte de dicha iniciativa.

“Hay que entender que no importa qué tan bajo sea el nivel de impacto, todavía lo puedes bajar más”, dice Ridgeway. “La sustentabilidad es una meta que nunca podrás lograr, porque aunque reconozcas que puedes bajar el impacto lo más posible, sigues causando cierto daño. Entonces, como negocio, tienes que regresar para poder mitigar ese daño y ese es el motivo por el cual tenemos el compromiso de apoyar la protección ambiental”.

El también vicepresidente de Iniciativas Medioambientales de Patagonia dice que su empresa dona, cada año, 1% de sus ingresos a grupos medioambientales. “Lo consideramos nuestro impuesto a la tierra”, explica.

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