Nuevo Aeropuerto, Tren México-Toluca y Paso Exprés, obras marcadas por sobrecostos millonarios
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Nuevo Aeropuerto, Tren México-Toluca y Paso Exprés, obras marcadas por sobrecostos millonarios

La organización civil México Evalúa presenta un informe en el que analiza las principales deficiencias de tres de los grandes proyectos de infraestructura del sexenio de Peña Nieto.
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10 de octubre, 2018
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El Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, el Tren Interurbano México-Toluca, y el Paso Exprés, tres de los grandes proyectos de infraestructura del presente sexenio de Enrique Peña Nieto, son obras que presentan sobrecostos millonarios por arriba del 70% de lo programado, retrasos en la ejecución, deficiencias en la planeación de los proyectos, contrataciones opacas y procesos de licitación con escasa competencia real entre las empresas participantes.

Estas son algunas de las principales irregularidades documentadas por la organización civil México Evalúa en el estudio Ojos a la obra: tres casos de contrataciones públicas, que presenta este miércoles 10 de octubre, y para el que analizó una muestra de 30 contratos de la obra del Nuevo Aeropuerto, 15 del Tren Toluca, y el contrato principal de la obra del Paso Exprés.

En el estudio, que fue elaborado por Mariana Campos, coordinadora del programa de presupuesto y rendición de cuentas de México Evalúa, y por Diana Nava, investigadora, destaca cómo una de las principales irregularidades es el sobrecosto que registran los tres megaproyectos.

Por ejemplo, la obra del Tren México-Toluca tenía originalmente previsto un costo total de 33 mil 741 millones de pesos. Pero, hasta agosto de 2018, el monto programado va por los 59 mil 217 millones de pesos; hasta un 77% más.

En el caso del Nuevo Aeropuerto, el costo inicial que se preveía al arranque de la obra en 2014 era de 168 mil 880 millones de pesos. Sin embargo, actualmente se prevé una inversión final de 285 mil millones, 68% más.

Mientras que para la obra del Paso Exprés, en Cuernavaca, Morelos, el monto inicial previsto era de mil 274 millones y acabó costando un 73% más: 2 mil 213 millones de pesos.

Sobre este punto, Gerardo Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, ha alegado en entrevistas previas con medios de comunicación que los incrementos en los costos previstos se deben principalmente a factores como la depreciación del peso frente al dólar, la inflación, y en algunos casos, como el Tren a Toluca, por cambios en el trazo del proyecto original.

Además, la ejecución de estos tres proyectos de infraestructura registra retrasos. Especialmente, el Tren Interurbano México-Toluca, que, de acuerdo con el Programa Nacional de Infraestructura, tenía que haber terminado en diciembre del año pasado. Sin embargo, a tres meses para que termine este 2018, la obra aún no finaliza y tampoco hay fecha de inauguración, aunque la SCT prometió que la entregaría en diciembre para que el tren pueda empezar a operar entre mayo y junio de 2019; un año y medio después de lo previsto.

Proyectos mal preparados

Otro punto que señala el informe de México Evalúa es que las tres obras recibieron múltiples observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), por irregularidades y deficiencias en la planeación de los proyectos.

El caso del Tren México-Toluca, subraya la investigación, las licitaciones de los contratos de la obra se realizaron “sin planos, trazos definitivos y estudios de viabilidad e impacto”. También se realizaron licitaciones sin que la SCT tuviera derechos de vía, así como terrenos y usos de suelo liberados, y el trazo original del proyecto tuvo que ser modificado cuando el gobierno perdió en tribunales una demanda, lo cual originó sobrecostos y retrasos.

En el Paso Exprés, la Auditoría determinó en un informe que es una obra de mala calidad pese a su costo millonario, en donde hubo pagos por obras no realizadas, gastos inflados, y en la que, a tan solo tres meses de su inauguración, se abrió un socavón que provocó la muerte de dos personas al caer su vehículo.

En la obra del Nuevo Aeropuerto, el informe apunta que se realizaron licitaciones a pesar de que el proyecto ejecutivo estaba incompleto, lo que derivó en que se tuvieran que realizar adecuaciones “permanentes” durante la actual construcción.

En cuanto a la construcción de la Barda Perimetral del NAICM, que está a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), esta obra también presenta un sobrecosto del 89% -de mil 547 millones previstos se pasó a 2 mil 930 millones- y un retraso en la construcción de 300 días más de lo previsto, un 53% de tiempo adicional.

“Los convenios entre entes públicos (Grupo Aeropuertario y la Sedena) promueven la mala planeación. El caso de la Barda Perimetral evidencia los graves problemas de eficiencia y eficacia que se suscitan en proyectos mal preparados”, critica México Evalúa.

En materia de transparencia, la investigación apunta que, del análisis de los contratos de los tres proyectos, solo el Nuevo Aeropuerto “realizó un esfuerzo adicional” para publicar los documentos relativos a contratos, actas de juntas de aclaraciones, y convocatorias.

En el caso del Paso Exprés, por el contrario, se publicaron los contratos, pero los fallos de por qué se contrató a una empresa tenían información faltante. Es decir, no contenían, por ejemplo, la relación de todos los licitantes cuyas propuestas se desecharon, expresando todas las razones que sustentan la decisión e indicando los puntos de la convocatoria incumplidos en cada caso.

Sin competencia real

El informe de México Evalúa señala que la mayoría de los procesos de contratación de las tres obras fueron por licitaciones públicas, por lo que, “aparentemente, existió alta competencia por los contratos”.

No obstante, las licitaciones analizadas “no presentaron la rivalidad deseable”, contrapone la organización civil, puesto que solo se evaluaron completamente un tercio, o menos, de las ofertas presentadas por contratistas.

Es decir, se presentaron muchas propuestas a los concursos de licitaciones, pero la mayoría fueron descalificadas por diversos motivos: por ejemplo, de 292 propuestas en licitaciones del Nuevo Aeropuerto, el 73% (213) fueron descalificadas, y solo el 27% fueron solventes. En el caso del Tren, el 67% fueron descalificadas; y en el Paso Exprés, el 91% fueron descalificadas.

En los casos de las propuestas de licitación para el Nuevo Aeropuerto, el 45% fueron desechadas por causas administrativas; el 41% por aspectos técnicos; y el 12% porque su propuesta económica no se ajustaba al proyecto.

En la obra del Paso Exprés, México Evalúa destaca que ante el elevado nivel de descalificación de propuestas (92%) en el contrato principal de la obra, ésta se acabó convirtiendo en un procedimiento “no competido” por elegir al mejor contratista, puesto que solo participaron dos opciones de entre 23 iniciales.

La mayoría de las empresas participantes en la licitación fueron descalificadas por razones de precio, aunque finalmente la empresa que resultó ganadora acabó gastando más que lo ofertado por el resto de competidoras.

Ante este panorama, la organización civil señala entre sus recomendaciones la necesidad de fortalecer la competencia en las licitaciones y disminuir la entrega directa de contratos. Además, recalca que se debe sustituir el criterio del precio más bajo por el de mejor valor, controlar la descalificación mediante el desarrollo de instrumentos para la toma de decisión, y eliminar requisitos técnicos innecesarios.

Lee aquí las principales conclusiones del informe Ojos a la obra: tres casos de contrataciones públicas.

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Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
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Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


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