PGR investiga nuevo fraude de 100 mdp al estilo Estafa Maestra; suman 18 los casos denunciados
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Facebook: Universidad Autónoma de Zacatecas

PGR investiga nuevo fraude de 100 mdp al estilo Estafa Maestra; suman 18 los casos denunciados

Varias de las averiguaciones están congeladas porque la Procuraduría General de la República (PGR) recabó datos bancarios sin el aval de un juez.
Facebook: Universidad Autónoma de Zacatecas
15 de octubre, 2018
Comparte

La Procuraduría General de la República (PGR) abrió una nueva carpeta de investigación por una denuncia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), sobre un posible fraude que ascendería a 100 millones de pesos cometido con la modalidad de La Estafa Maestra, es decir, a través de convenios firmados con universidades por servicios que estas no realizan y que terminan subcontratando con otras empresas, todo ello sin licitaciones de por medio.

En este caso la denuncia involucra dos convenios que la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) firmó en 2015 con la Universidad Autónoma de Zacatecas; esto durante las últimas semanas de la gestión de Rosario Robles. El objetivo de dichos convenios era fortalecer los padrones de beneficiarios de programas sociales.

Por estos servicios Sedesol pagó 222 millones de pesos. Al final, las empresas subcontratadas irregularmente supuestamente realizaron todo el trabajo por 116 millones, sin que haya claridad de dónde quedó el resto del dinero.

Las irregularidades encontradas en este caso son resultado de la auditoría financiera 277-DS relacionada con la Cuenta Pública 2015. Esta es la cuarta denuncia penal que se desprende de dicha auditoría.

En enero pasado, Animal Político reveló las primeras tres denuncias derivadas de la auditoría 277-DDS por convenios que la Sedesol firmó con dos universidades públicas del Estado de México y una más con la Universidad Politécnica de Chiapas, y en los que también hubo múltiples irregularidades. Dichos convenios fueron firmados y pagados tanto en la gestión de Rosario Robles como en la de José Antonio Meade al frente de Sedesol.

Con este nuevo caso ya suman 18 las averiguaciones previas y carpetas de investigación que la Procuraduría General de la República inicia por presuntos fraudes y desvíos con la modalidad de La Estafa Maestra.

Dinero desaparecido, el nuevo fraude

La nueva denuncia penal se presentó el pasado 12 de septiembre ante la Subprocuraduría Especializada de investigación de Delitos Federales de PGR.

De acuerdo con la misma, la Sedesol firmó dos convenios con la Universidad Autónoma de Zacatecas, ambos para que se realizaran trabajos orientados a integrar y fortalecer padrones de beneficiarios de programas sociales.

El primer convenio fue por un monto de 52 millones 200 mil pesos, y el segundo por 170 millones 520 mil pesos.

Para asignar estos recursos no hubo licitación ni competencia alguna. Como es habitual en el esquema de La Estafa Maestra, la dependencia involucrada asignó directamente el recurso a una universidad aprovechando una cláusula establecida en el artículo 1 de la Ley de Adquisiciones, que exenta de dicho procedimiento a los contratos que se firmen con instituciones públicas.

La condición que se establece es que sea la institución pública, en este caso la Universidad Autónoma de Zacatecas, la que realice los servicios. De hecho, como parte del procedimiento, la institución tiene que asegurar que cuenta con el personal para llevar a cabo los servicios que se le asignan.

Pero lo que los auditores encontraron en este caso (como en todos los demás) es que la Universidad terminó “subcontratando la totalidad de los trabajos que entregó a Sedesol”. Lo hizo firmando contratos directamente con dos proveedores privados, sin que hubiera algún proceso público o de competencia que garantizara que esos eran los proveedores más adecuados.

“La Universidad de Zacatecas al haber subcontratado la totalidad de los trabajos, se demostró que la SEDESOL no aseguró las mejores condiciones disponibles en cuanto a precio, calidad, oportunidad y demás circunstancias pertinentes”, indicaron los auditores.

El informe de resultados de la auditoría señala que sí existe constancia de que los servicios se llevaron a cabo por las empresas subcontratadas por la Universidad, pues hay copias de que los estudios se entregaron. Esto sin que se verificara la calidad de los mismos.

Sin embargo, lo detectado por los auditores y que representa un posible fraude al erario público, es que la Universidad transfirió mucho menos dinero a las empresas que realizaron el 100 por ciento de los servicios, sin que haya constancia de dónde está el resto del dinero o en qué se habría usado.

Por ejemplo, en el caso del convenio por el cual Sedesol transfirió a la Universidad Autónoma de Zacatecas 52 millones 200 mil pesos, dicha institución pagó al proveedor subcontratado 25 millones 578 mil pesos. Y en el caso del segundo convenio por el cual la Universidad recibió 170 millones, lo que se pagó al proveedor fueron 90 millones 911 mil pesos.

Lo anterior significa que la Sedesol entregó a la Universidad 222 millones 720 mil pesos por los dos convenios, pero dicho plantel solamente gastó (subcontratando indebidamente a terceros) 116 millones 489 mil pesos que realizaron el 100 por ciento del trabajo. En estas triangulaciones quedaron en el aire entonces más de 106 millones de pesos.

Es por ello que la ASF presentó la denuncia penal ante la PGR, con la finalidad de que se investigue a fondo el destino del dinero y se proceda en contra de los servidores públicos o exservidores públicos que resulten responsables.

Muchas denuncias, varias congeladas

El pasado 29 de junio el titular de la ASF, David Rogelio Colmenares Páramo, dio a conocer que su institución había presentado hasta ese momento 17 denuncias penales ante la PGR, por las irregularidades cometidas en la contratación irregular de servicios abusando de las excepciones del artículo 1 de la Ley de Adquisiciones, casos periodísticamente conocidos como La Estafa
Maestra.

Dichas denuncias, dijo el auditor, involucraban un monto de 3 mil 37 millones de pesos hasta ese momento.

Con este nuevo caso entre la Sedesol y la Universidad de Zacatecas, el balance asciende a 18 denuncias penales presentadas por la ASF, por un monto que ya sobrepasa los 3 mil 100 millones de pesos.

Hasta ahora el estatus oficial de todas las averiguaciones previas y carpetas de investigación iniciadas por PGR a partir de estas denuncias es en integración.

Ningún caso ha sido enviado, hasta ahora, ante un juez federal y tampoco se ha procedido penalmente en contra de algún funcionario responsable.

En una reunión con periodistas el pasado 3 de octubre el subprocurador de Delitos Federales de PGR, Felipe Muñoz, reveló que varias de las averiguaciones previas abiertas por estas denuncias ya tienen un grado de avance importante y prácticamente estaban listas para ser consignadas ante
un juez.

Sin embargo, Muñoz dijo que se tomó la determinación de dejarlas en espera ya que las investigaciones se hicieron a partir de datos bancarios obtenidos sin autorización de un juez, facultad con la que contaba la PGR antes de un criterio de la Suprema Corte emitido a finales del año pasado, y en el que se establece que romper el secreto bancario es ilegal si no hay un aval de un jugador.

En ese contexto Muñoz dijo que esos casos tendrán que esperar hasta que quede claro si la Corte aplicará retroactivamente ese criterio. De ser el caso, habría que reiniciar las investigaciones desde cero.

Animal Político publicó el pasado 19 de septiembre que por el caso de La Estafa Maestra hay 11 exfuncionarios sancionados, pero se trata de procesos administrativos llevados por la Secretaría de la Función Pública, y no de los casos penales a cargo de PGR.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Desaparecidos en México: 'Encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé'

La crisis de desaparecidos en México suma ya más de 83.500 personas. Muchas madres se han organizado para buscar a sus familiares, incluso en fosas clandestinas. Cecilia Delgado encontró a su hijo en una de ellas.
4 de marzo, 2021
Comparte

La noche del 2 de diciembre de 2018 fue la última vez que vieron con vida a Jesús Ramón Martínez Delgado.

Estaba en su negocio en Hermosillo, Sonora, cuando dos policías que llegaron en una patrulla lo subieron en una camioneta que los seguía.

Su madre, Cecilia Delgado, comenzó entonces una búsqueda sin descanso. Primero por hospitales, cárceles, municipios cercanos. Después, en fosas clandestinas, donde lo encontró tras dos años de buscarlo sin descanso.

Su historia es un relato del horror que viven miles y miles de familias en México, donde suman ya más de 83.550 desaparecidos.

BBC Mundo contactó a la fiscalía del estado de Sonora. La vocera dijo que no puede dar mucha información porque es un caso en investigación. Pero la fiscal del estado, Claudia Indira Contreras, ha prometido justicia a Delgado y castigar “a quien sea que resulte culpable”.

Esta es la historia de Cecilia Delgado contada en primera persona


Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cortesía Cecilia Delgado
Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cuando mi hijo desapareció le prometí que lo iba a encontrar.

“Hijo, te prometo que te voy a regresar a casa. Te lo prometo, hijo de mi alma. Así me tarde toda una vida, así te tenga que buscar en el infierno“, le dije.

Después de dos años cumplí mi promesa. No como yo quería, pero lo encontré.

Todavía cierro mis ojos y lo veo en esas condiciones en las que estaba. No se lo merecía.

La noche de su desaparición, Jesús Ramón estaba con un amigo en su negocio, un expendio de cervezas, cuando llegaron una patrulla estatal y otra camioneta, una Chevrolet Silverado blanca con doble cabina.

Además del video de la cámara CCTV hay testigos de que dos policías lo subieron a la camioneta blanca y se lo llevaron. Nadie volvió a verlo vivo.

En la policía estatal me dijeron que me iban ayudar, que me iban a regresar a mi hijo. Me pidieron que me fuera y aseguraron que me iban a llamar. Jamás lo hicieron.

Tuve que encontrar a mi hijo yo sola porque ellos no hicieron su trabajo.

Cecilia Delgado

Lorenza Sigala
A la fecha Cecilia Delgado ha ayudado a exhumar 194 cadáveres.

Mi hijo tenía 34 años cuando se lo llevaron. Era muy alegre, le encantaba la música, bailar, cantar. Me llamaba “mi reina”, siempre me decía que me amaba y me lo demostraba.

Dejó tres hijos. La más pequeña tiene apenas 5 años. Es la que más sufre por la ausencia de su padre. “Abuela, ¿por qué te tardaste tanto en encontrar a mi papá?”, me pregunta llorando sin consuelo. Es algo que me duele en el alma.

Muerta en vida

Que un hijo desaparezca es lo más terrible que le puede pasar a una madre.

Me robaron todo. Me dejaron muerta en vida.

Poster de Buscadoras por la paz

Cortesía Cecilia Delgado
La desaparición de Jesús Ramón llevó a que Cecilia fundara “Buscadoras por la paz”.

Esos dos años fueron el infierno. Siempre pensando: “¿Dónde estará, estará comiendo, lo matarían, qué le harían?”. Es un dolor inimaginable que me carcome por dentro. Nunca jamás en la vida pensé que existiera tanto dolor.

En las noches, en la soledad y la oscuridad, la incertidumbre pega todavía más.

Todavía voy caminando y siento que es solo el cuero, porque yo ya estoy muerta por dentro. Yo estoy muerta.

Perdí las ilusiones de todo, las ganas de vivir. Solo me movía el saber que si yo no buscaba a mi hijo, nadie lo iba a hacer. Que si yo moría, nadie lo iba a encontrar.

Empecé a buscarlo por hospitales, cárceles, en muchos de los municipios de Sonora.

Luego empecé a excavar fosas clandestinas. Aunque en mi corazón siempre desee que estuviera vivo. Y se lo pedía a dios.

Me uní a un par de colectivos que excavan fosas clandestinas. Y luego, fundé el mío, Buscadoras por la Paz Sonora.

“Buscamos tesoros”

La mayoría de veces nos enteramos de la ubicación de esas fosas, donde han enterrado cuerpos, por llamadas anónimas.

Vamos allí armadas. Nuestras armas son el pico, la pala y una varilla. Vamos a donde sea, al campo, al monte, incluso a casas. Aquí el clima es extremo, el calor a veces supera los 50 grados centígrados, vemos cómo el vapor sale de la tierra. Otras veces, un frío que congela.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Lorenza Sigala
Las mujeres del colectivo buscan incansablemente a sus hijos.

Pero nada nos detiene. Es más grande el amor que tenemos por nuestros hijos, que la dureza del clima, el hambre o el miedo.

Vamos a buscar a nuestros tesoros.

Para nosotros son tesoros porque los encontramos en fosas clandestinas que tenemos que excavar. Y son, por desgracia, cadáveres.

Aún así, con todo el horror que esto significa, el encontrarlos y darles una sepultura digna nos da una relativa paz.

Sacamos a esos tesoros de la oscuridad, de esos hoyos donde después de matarlos los entierran de una manera tan vil, tan cruel que no me explico como pueda existir gente así, sin corazón, que pueda hacer tanto daño.

¿Qué pudieron haber hecho para que les hagan todo lo que he visto? Son cosas tremendas. Se ensañan de una forma bestial, igual con hombres que con mujeres.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Cortesía
El colectivo “Buscadoras por la paz” es uno de varios similares que operan en México.

Recuerdo cómo encontramos a un muchacho, creo que era un jovencito porque sus pies eran muy chiquitos. Estaba encadenado. Encadenadas sus piernas y con candado. Sus manos, amarradas con un alambre. Enterrado a más de metro y medio de profundidad.

A otros los encontramos calcinados a tal punto que será imposible identificarlos. Me duele en el alma. Pienso en sus madres, que nunca podrán encontrarlos.

“La realidad de México”

Muchos nos critican porque hacemos transmisiones en vivo en redes sociales de nuestras búsquedas. Las imágenes que se ven son muy fuertes y nos dicen que somos amarillistas.

Pero es la realidad que estamos viviendo. No es de dios que nosotros tengamos que sacar a nuestros hijos de esos lugares tan feos. De esos hoyos que incluso a veces ponen a cavar a la persona que van a matar.

Si hacemos los videos es porque queremos que la gente vea nuestra labor, lo que estamos pasando. A nadie le gusta. A mí no me gusta andar excavando fosas clandestinas. Pero es la realidad de México.

Las desapariciones forzadas están a la orden del día. Los que se indignan por ver un video, mejor que se indignen con las personas que matan a otras y con las autoridades que no hacen su trabajo.

A nosotros no nos correspondería, con todo y el dolor que cargamos, estar sacando a nuestros hijos de ahí.

Sabemos que a la mayoría de los desaparecidos los vamos a encontrar muertos, es muy raro el que regresa vivo. Y a estas alturas encontrar sus cadáveres es un privilegio.

Además, las víctimas y sus familias son revictimizadas. Es muy común que digan que si los mataron es que “andarían en algo malo”, que estaban de una manera u otra ligados al narcotráfico.

Eso es una vil mentira. Yo conozco a muchos, muchos que se han llevado que eran totalmente inocentes. Hay de todo: hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños.

Y de los que hicieron algo malo, pues que lo procesen judicialmente, no que pongan a la familia en este infierno.

Quienes se los llevan muchas veces pertenecen al crimen organizado, pero a veces también algunas autoridades están coludidas con ellos, como fue el caso de mi hijo.

En México han matado a madres y padres por buscar a sus hijos. Por eso, muchos nos preguntan si no tenemos miedo. La verdad es que no. Y no lo digo solo por mí, sino porque lo veo en mis compañeras.

No tenemos miedo. El miedo más grande fue perder a nuestros hijos y ya lo vivimos.

Si hubiera sido posible, yo hubiera dado mi vida. La hubiera dado una y mil veces a cambio de la de mi hijo.

“Yo desenterré a mi hijo”

Después de dos años de búsqueda sin descanso, encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé.

Yo misma desenterré a mi hijo. Fue algo terrible.

Fue el 25 de noviembre de 2020, exactamente dos años después que lo viera por última vez.

Buscábamos cuerpos en un lugar donde había una docena de fosas.

Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar.

Supe que era él por los brackets en sus dientes, por su muela del juicio y porque en su cráneo todavía tenía su cabello. Su pelo castaño, con sus rulitos que no le gustaban y que siempre se peinaba con mucho gel para que no se le vieran. (Llora sin consuelo).

Después vi su ropa. Y comprobé que sí, que era mi niño.

Grité y grité. “No, no, no. No puede ser”, repetía llorando.

Pero sabía que era cierto.

Las pruebas de ADN que llegaron días después solo volvieron a confirmarlo.

Me derrumbé. El mundo se me vino abajo. A pesar de todo, esperaba un milagro.

"Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar". ", Source: Cecilia Delgado, Source description: , Image:

Yo quería tener las cenizas de mi hijo en mi casa, pero mis otros dos hijos me insistieron que no. Que tenía que dejarlo en el panteón, para que yo pudiera seguir viviendo de alguna forma.

El 8 de diciembre lo enterramos.

Durante seis horas le cantamos sus canciones, le tocamos música y bailamos. Así como él en alguna ocasión me había dicho, medio en broma, medio en serio, que quería que hiciéramos cuando muriera.

Yo le dije que se callara, que estaba loco. Que primero iba a morir yo.

Ni en mis peores pesadillas hubiera podido imaginar que me lo iban a arrebatar así.

Por eso quiero decirles a todos en México que no esperen a pasar por lo mismo que yo, que nosotras, las miles de madres que estamos así, no queremos que le pase a nadie más.

La búsqueda sigue

A la semana de encontrar a mi hijo, volví a agarrar mi pala e irme al monte con mis compañeras.

Desde que desapareció Jesús Ramón he encontrado con los distintos colectivos un total de 194 tesoros. Pero la situación es tan terrible que esta búsqueda no puede parar.

Moisés Reynoso

Cortesía Cecilia Delgado
Ahora Cecilia también busca a su sobrino, Moisés Alfonso Reynoso.

Hace siete meses también desapareció mi sobrino Moisés Alfonso Reynoso Delgado, de 28 años, hijo de mi hermana. Igual que a mi hijo yo le prometí que lo iba a encontrar.

También les he prometido a otras madres que no me detendré hasta que encontremos a sus hijos. Y las promesas se cumplen.

Por desgracia hay todavía miles y miles de tesoros por desenterrar.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=oti5ff60UZE&t=40s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.