En 12 años la PGR perdió la mitad de los policías que tenía para indagar delitos
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En 12 años la PGR perdió la mitad de los policías que tenía para indagar delitos

En promedio cada fiscal tiene un solo policía para ayudarlo a investigar 35 casos nuevos al año; y solo hay 21 peritos para indagar ADN en restos humanos.
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2 de octubre, 2018
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En los últimos dos sexenios la Procuraduría General de la República (PGR) ha perdido a la mitad de los policías que tenía para investigar delitos federales y detener a los probables responsables de cometerlos. Pasó de registrar a más de 8 mil elementos en sus filas en el 2006, a tener hoy 4 mil 79 elementos.

Lo anterior provoca que actualmente cada agente del Ministerio Público Federal (MPF) tenga, en promedio, a un solo policía ministerial para que lo apoye en los casi 35 casos nuevos que se le suman al año. Y ello sin tomar en cuenta que, en realidad, no todos los policías de la PGR investigan delitos, pues hay algunos comisionados como escoltas o vigilantes.

Datos oficiales de la Procuraduría proporcionados vía solicitudes de transparencia, revelan que fue en el gobierno de Felipe Calderón donde comenzó la caída significativa en el número de policías ministeriales PGR (conocidos antes como agentes federales de investigación AFI) la cual continuó hasta mediados del actual sexenio.

En 2006 la PGR contaba con 8 mil 127 agentes federales. Para 2008 la cifra de elementos ya había caído a poco menos de 6 mil elementos. Y en 2012, último año del sexenio de Calderón, la cifra era de 3 mil 670 elementos.

La cifra continuó en descenso en la primera parte del actual sexenio con  3 mil 621 agentes en 2013 y 3 mil 492 en 2014. Así, en ocho años, la PGR perdió el 57 por ciento de su estado de fuerza policial para investigar delitos federales.

A partir de 2015 el número de elementos de la Policía Federal Ministerial se ha incrementado ligeramente y ha pasado a 3 mil 620 elementos en 2016, a 3 mil 922 en 2017 y 4 mil 79 en 2018. Pero aun con ello el estado de fuerza sigue siendo de apenas la mitad en comparación a lo que se tenía en el actual sexenio.

¿Por qué la caída drástica en el número de policías? De acuerdo con autoridades federales esto tuvo como detonante la decisión del gobierno de Calderón de privilegiar el fortalecimiento de la Policía Federal con unidades de investigación, inteligencia, y antidrogas. Ello provocó que parte de la estructura material y humana de la entonces AFI se trasladara a la otra dependencia.

A ello se suma que los programas de reclutamiento no han logrado compensar la baja de elementos de la institución. De acuerdo con datos que también fueron entregados vía transparencia, de 2012 a 2018 un total 1 mil 59 elementos de la Policía Federal Ministerial fueron dados de baja por distintos motivos, entre ellos 332 que no superaron los exámenes de control de confianza, y 55 que incurrieron en delitos y hoy están sometidos a un proceso penal.

Pocas manos, mucho trabajo

De acuerdo con información de la propia PGR, no todos sus policías ministeriales están abocados activamente a la investigación de delitos. Hay algunos comisionados a protección de víctimas y testigos, otros asignados a funcionarios, y otros con labora de vigilancia. No se proporcionó una cifra exacta.

Pero aun cuando el 100 por ciento de los 4 mil 79 policías ministeriales estuviera asignado en tareas de investigación, en promedio se trata de poco más de un policía por cada fiscal (agente del MP) con el que cuenta la institución: 3 mil 660 en total.

De acuerdo con el Código Nacional de Procedimientos Penales, los policías ministeriales son un eslabón clave en la investigación de los delitos. Son una suerte de “detectives” que realizan en el terreno los trabajos de investigación, bajo la coordinación de los fiscales. Además ellos son los responsables de detener a los probables responsables de cometer los delitos.

Si se toma como referencia el número de carpeta de investigación que la PGR tenía abiertas en 2017 (contando las iniciadas y las pendientes) respecto al total de fiscales, esto significa que a cada uno de ellos le tocaría indagar 35 casos nuevos en total. Y en consecuencia, para atender todos ellos cada fiscal tiene un solo policía ministerial en promedio.

Fiscales y peritos, tampoco sobran

Los agentes de Ministerio Público Federal (MPF) o fiscales son los responsables de coordinar las investigaciones. A diferencia de lo que ocurre con el número de policías ministeriales, la PGR registra hoy el doble de agentes del MPF de los que se tenían hace dos años aunque su crecimiento se ha estancado en el actual sexenio.

De acuerdo con los datos recibidos vía transparencia en 2012 la dependencia reportaba 3 mil 234 agentes del MPF en sus fialas, mientras que para 2018 el registro es de 3 mil 660 agentes, un crecimiento de apenas 13 por ciento.

Los otros actores claves en la investigación de los delitos son los peritos, responsables de recabar y analizar científicamente distintos tipos de evidencias. En el actual sexenio la PGR pasó de contar con 1 mil 509 peritos en 2013 a 1 mil 756 peritos en 2018, que equivale a un crecimiento del 16 por ciento.

Un desglose entregado por dependencia arroja que los peritos con los que cuenta, los especializados en química representan la mayor cantidad con 174 en total. Le siguen los peritos en medicina forense – responsables de determinar las causas de muerte de una persona – con 131 en total. Y a su vez cuenta con 121 peritos en criminalística, especializados en indagar la escena de un crimen.

Por otro lado, llama la atención que la PGR solo reporta contar con 21 peritos en genética forense, que son los responsables de buscar y extraer ADN en restos humanos. Además reporta solo 13 peritos especializado en odontología forense y apenas 3 en antropología forense. Este tipo de peritos son los responsables de indagar, por ejemplo, restos humanos hallados en fosas clandestinas.

Malos resultados

El estancamiento en cuanto al crecimiento de recursos humanos en la PGR (y franco decremento en cuanto a policías ministeriales), es un fenómeno que ha acompañado a la caída de eficiencia de la dependencia en varios indicadores clave.

Por ejemplo, Animal Político publicó el pasado 5 de septiembre como de 2012 a 2017 creció significativamente el número de casos que los jueces le rechazan a PGR, de 13 a 80 por ciento. Además la Procuraduría se ha hecho significativamente más lenta para terminar de investigar cada caso, con un promedio que hoy supera los tres años por expediente.

Incluso, en el cumplimiento de las órdenes de aprehensión pendientes – tarea que exclusivamente le atañe a los policías ministeriales – la PGR también reporta un decremento de casi el 50 por ciento en los últimos tres años.

Más allá de la estadística denuncias acumuladas que la PGR no ha podido resolver. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, las más de 480 carpetas de investigación iniciadas por denuncias de la Auditoría Superior de la Federación sobre el mal uso de recursos públicos,  de los que no hay hasta ahora una sola persona detenida ni procesada.

Y hay hechos significativos como la desaparición de los 43 normalistas de la Normal Rural de Ayotzinapa en donde la investigación, a la que la PGR dice haber dedicado el mayor número de recursos en la historia, no ha derivado hasta ahora en una explicación solida a lo sucedida. Y en las últimas semanas, incluso, han quedado en libertad varios de los supuestos implicados.

A ello se suman fracasos en casos de alto impacto como el del exlíder minero Napoleón Gómez Urrutia o el de la exlideresa del sindicato de maestros Elba Esther Gordillo, donde las investigaciones de la PGR terminaron, a la postre, cayéndose en los juzgados por falta de pruebas para sostener las acusaciones por mal uso de recursos.

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Variante de COVID que llegó a Brasil por la Copa América, más transmisible y con una mutación inédita

Esta nueva versión del coronavirus fue detectada por primera vez en Colombia, donde ya es bastante común en algunas regiones del país, pero aún hay poca información sobre su impacto real en la pandemia.
14 de julio, 2021
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Detectada por primera vez en Colombia, la variante B.1.621 de coronavirus también llegó a Brasil, donde fue registrada en dos hombres que formaban parte de las delegaciones de Ecuador y Colombia que disputaron la Copa América en el país sudamericano.

Ambos casos fueron diagnosticados en Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso.

La B.1.621 fue descrita por primera vez en enero de 2021 en Colombia. Desde entonces, se ha extendido a otros 19 países de América y Europa, según el sitio web Pango Lineages, que reúne a expertos en vigilancia genómica de diversas universidades y centros de investigación.

Por ahora, los lugares con más casos de covid-19 relacionados con esta variante son Estados Unidos, Colombia, España, México y Holanda.

¿Qué tiene de diferente esta variante y qué ya sabe la ciencia al respecto?

Actualmente, la B.1.621 forma parte de una “lista de alerta” de la Organización Mundial de la Salud junto con otras versiones virales que necesitan ser monitoreadas y estudiadas.

Como es relativamente nueva, aún no fue nombrada con una letra griega, como sucedió con la variante Alfa (Reino Unido), la Beta (Sudáfrica), la Gama (Brasil) y la Delta (India).

Gráfico de las 11 variantes del coronavirus

BBC

Una sopa de letras y números

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Europa señala que la B.1.621 trae al menos cinco mutaciones importantes en la proteína de espiga, la estructura que se encuentra en el exterior del coronavirus y es responsable de pegarse en los receptores de nuestras células y dar inicio a la infección.

Cuatro de estas alteraciones genéticas (E484K, N501Y, D614G y P681H) ya se habían observado en otras variantes más preocupantes, como Alfa, Beta, Gamma y Delta. Perola mutación R346K parece ser nueva y no se ha descrito en otras versiones del virus.

Estas modificaciones en el código genético pueden hacer que el agente infeccioso sea aún más transmisible, lo que representa un peligro para el control de la pandemia.

El CDC europeo también informó que esta variante podría tener algún impacto en la inmunidad obtenida después de haber pasado la covid-19 o por vacunación, pero esto aún debe estudiarse más a fondo.

Presencia en Colombia

En la práctica, esta versión del coronavirus parece haberse propagado con relativa facilidad a ciertos lugares.

Según información de Gisaid, una iniciativa de vigilancia genómica global, la variante representa el 24% de todas las muestras recolectadas y analizadas en Colombia.

En algunas localidades, como Córdoba, Bolívar, Atlántico y Chocó, ya está presente en más del 60% de todas las investigaciones genéticas realizadas desde principios de año.

La situación de la pandemia en Colombia, de hecho, es muy preocupante: el país latinoamericano tiene actualmente el tercer peor promedio móvil de muertes del mundo (solo por detrás de Namibia y Túnez).

Ataúdes en una sala en una ciudad próxima a Bogotá, en Colombia,

Getty Images
Colombia registra 4,5 millones de casos y 113.000 muertes por covid-19.

Pero, ¿esta variante tiene algo que ver? Se desconoce. Colombia no cuenta con un sistema bien estructurado de vigilancia genómica del coronavirus, que realice una gran cantidad de pruebas diarias. Por eso, no se puede conocer con exactitud la presencia y el impacto de las variantes en el país.

Aun así, la B.1.621 ha llamado la atención del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional de Salud.

En un artículo publicado en mayo, muestran su preocupación por “el rápido aumento de la frecuencia” de esta variante “en poco tiempo”, especialmente en ciudades que “parecían estar cerca de una eventual inmunidad colectiva”.

La situación en Brasil

El virólogo Fernando Spilki, profesor de la Universidad Feevale de Rio Grande do Sul, señala que, por ahora, no hay razón para entrar en pánico con la variante B.1.621.

“Hay pocos casos reportados en Brasil. Está claro que hay que monitorearla, pero los datos de Colombia y otros países no indican mayor agresividad, a pesar del aumento de casos en algunas regiones”, evalúa.

“Tampoco tenemos datos sobre una posible resistencia de esta nueva variante a las vacunas ya disponibles”, agrega el especialista.

Según una nota difundida por el gobierno de Mato Grosso, los casos de covid-19 provocados por esta versión del coronavirus fueron detectados en dos hombres de 37 y 47 años, que formaban parte de las delegaciones de fútbol de Ecuador y Colombia, respectivamente.

El 13 de junio, los dos países se enfrentaron en la primera ronda de la fase de grupos de la Copa América. El partido se desarrolló en Cuiabá.

Arena Pantanal

Getty Images
El Arena Pantanal, en Cuiabá, Mato Grosso, uno de los estadios donde se jugó la Copa América.

La buena noticia, según información de las autoridades de Mato Grosso, es que los dos pacientes fueron aislados en un hotel luego de su diagnóstico y permanecieron en cuarentena hasta que recibieron un certificado que les permitía regresar a sus países de origen.

Pero aunque el protocolo posterior al diagnóstico se siguió estrictamente, no se sabe si los dos hombres tuvieron contacto con otras personas antes de someterse a los exámenes.

Por lo tanto, existe el riesgo de que hayan extendido la variante por todo el país, de ahí la necesidad de monitorear de cerca la situación y ver si la B.1.621 gana terreno en territorio brasileño o no.

Aún en el terreno de la incertidumbre, no es posible determinar si esta variante causará mayor daño en Brasil, donde están en circulación otras versiones del coronavirus que son bastante dominantes, como el caso de la Gama, detectada originalmente en Manaus).

Independientemente de las mutaciones en la espiga del virus o del mayor potencial de virulencia, una cosa es cierta: las medidas preventivas contra la covid-19 siguen siendo eficaces y necesarias.

Por ello, es importante reforzar la distancia física, el uso de mascarillas (preferiblemente la PFF2 o N95), la higiene de manos y la circulación del aire en las habitaciones. Otra medida esencial es tomar ambas dosis de la vacuna.

Las vacunas disponibles siguen siendo eficaces contra las variantes ya descubiertas y, con un buen número de personas vacunadas, consiguen evitar que otras versiones aún más peligrosas del coronavirus aparezcan en algún rincón del planeta.


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