¿Por qué las plantas no sienten dolor, pero sí perciben las agresiones?
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Cuartoscuro

¿Por qué las plantas no sienten dolor, pero sí perciben las agresiones?

El reciente descubrimiento revela que el glutamato, un aminoácido que en los animales funciona como neurotransmisor, ayuda a las plantas a enviar alertas rápidas ante posibles amenazas, sin que esto signifique que experimenten dolor.
Cuartoscuro
Por Omar Páramo y Francisco Medina / UNAM Global
6 de octubre, 2018
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Como se puede ver, la capacidad de percibir es esencial para la supervivencia de las plantas y para determinar el tipo de respuesta que tendrán ante distintas contingencias

Pese al gran número de notas publicadas donde se dice que las plantas sienten dolor, esta aseveración es incorrecta, pues para hacerlo deberían tener un sistema nervioso central y cerebro. Lo que sí podemos afirmar es que son capaces de percibir lesiones —como cuando han sido mordidas o pisadas—, de saber si un insecto camina sobre sus hojas o de determinar si éste es amigable o un depredador en potencia, entre otras cosas.

“Esto se sabe desde hace años, pero lo que se acaba de descubrir y resulta sorprendente es que en estos procesos está involucrado el glutamato, un aminoácido que en los animales funciona como neurotransmisor y que les permite, por ejemplo, reaccionar y protegerse cuando se lastiman, mientras que en las plantas tiene que ver con el envío de alertas rápidas ante posibles amenazas”, explica el doctor Ulises Rosas, del Instituto de Biología de la UNAM.

Tal hallazgo se publicó en la revista Science el 14 de septiembre y fue ampliamente retomado por los medios, los cuales difundieron la noticia con cabezales del estilo “Las plantas también sienten dolor, dicen los científicos”, sin explicar que esto es tan sólo una metáfora y algo jamás sugerido en el artículo original.

“El dolor es complejo y se experimenta sensorial y emocionalmente. Existe, pero no es atribuible a un solo factor y, para experimentarlo, antes el cerebro debe recibir una serie de señales vía el sistema nervioso central. Aunque las plantas carecen de masa encefálica o de nervios, lo que sí tienen es un mecanismo para transmitir información basado en el glutamato, una molécula que en los animales posibilita la comunicación entre neuronas y que en los vegetales participa de otra forma, a través de canales de calcio”.

A esto se le llama evolución convergente y es lo asombroso de este hecho, ya que nos muestra que los procesos evolutivos, incluso si van por líneas diametralmente opuestas, a veces usan las mismas herramientas, agrega el académico. “Algo así se aprecia en el vuelo de los murciélagos y de las aves, pues las alas de cada uno tienen orígenes evolutivos diferentes, pero los resultados son parecidos. De manera similar, si comparamos cómo plantas y animales usan el glutamato para transmitir señales con rapidez de un órgano a otro, bien podría decirse que estamos ante sistemas análogos”.

La investigación publicada en Science viene acompañada de videos en los que, mediante proteínas fluorescentes que responden a los flujos de calcio, hacen visible cómo se da esto. En uno se observa a una oruga devorar una hoja de Arabidopsis y cómo, casi al instante, los canales de calcio distribuidos a lo largo de la pequeña hierba se encienden, como si se tratara de un árbol de Navidad.

Transmitir señales rápidas ante una lesión permite prepararse contra daños mayores; por ejemplo, es factible que al recibir la mordida de un insecto otros órganos de la planta comiencen a sintetizar glucosinolatos —moléculas que provocan un regusto amargo en las hojas— a fin de serle poco apetitosa a su agresor, u hormonas de estrés como los jasmonatos que, por ser compuestos volátiles pueden alertar a otros vegetales sobre peligros cercanos.

“Tras cientos de millones de años las plantas han desarrollado estrategias de comunicación sumamente complejas, como las usadas por las leguminosas para ligarse con los rizobios. Para hacerlo, una vez que la raíz detecta a un microorganismo cercano lanza señales rápidas parecidas a las de un telégrafo (ráfagas de calcio) a fin de constatar si se trata de una de estas bacterias. De ser así la absorberá con sus pelos radicales y establecerá una asociación en la que el rizobio le aportará nitrógeno al vegetal y recibirá, como recompensa por su trabajo, carbohidratos”.

Como se puede ver, la capacidad de percibir —“que no es igual a sentir”— es esencial para la supervivencia de las plantas y para determinar su respuesta ante distintas contingencias, acota el investigador. “Éstas pueden ser rápidas y hasta perceptibles para nosotros, como cuando una planta carnívora atrapamoscas cierra sus hojas para apresar a un insecto, o muy lentas, como cuando un árbol que no recibe suficiente luz se elonga y crece a fin de sobrepasar los follajes vecinos y asomarse un poco hacia el Sol”.

Plantas estresadas

El doctor Ulises Rosas es el encargado del Laboratorio de Biología de Raíces del Jardín Botánico de la UNAM y uno de los temas que estudia es el estrés, concepto que, como el de dolor, suele verse limitado cuando se traslada al campo de biología experimental.

“Las especies que tengo aquí están casi en un spa: crecen en condiciones homogéneas, en un medio rico en nutrientes y con temperatura y luz constantes. Si alteramos alguna variable podemos estudiar el efecto de ello y resulta tentador creer que lo observado se debe al estrés que provoca todo cambio abrupto, pero nosotros, al igual que las plantas, vivimos expuestos a modificaciones ambientales y no por eso nos decimos estresados”.

Una de las líneas de investigación más recientes del académico consiste en establecer cómo se comportan ciertas plantas ante el exceso de sal (cloruro de sodio). “Algunas, al anticipar su muerte por intoxicación, crean semillas muy rápido a fin de reproducirse lo más pronto posible; otras, como los mangles, toleran la salinidad secretándola y depositándola en sus hojas, e incluso hay cactáceas que generan cristales y los aíslan en su interior, donde no causen daño. Aunque cada estrategia para hacer frente a esta sustancia tóxica es muy diferente una de otra, todas están determinadas por la capacidad de las plantas para percibir y responder”.

En contraste con las respuestas rápidas descritas en el artículo de Science, hay muchos procesos lentos, pero igual de cruciales para mantener con vida a estos organismos. “Por ejemplo, las raíces pueden detectar parches de suelo con pocos nutrientes y dejan de crecer en esas zonas; esto se debe a que al verse en escenarios adversos las plantas expresan ciertas estrategias de desarrollo para responder al estrés y ello, generalmente, se lleva su tiempo”.

El poder de las palabras

En opinión del doctor Rosas, al comunicar la ciencia se vale usar metáforas, aunque siempre hay que advertir sobre sus alcances y la intención con que se usarán. “Hay una parte en la raíz de las plantas llamada meristemo que rige el desarrollo y da origen a los tejidos del órgano. Me gusta decir a mis alumnos que esta partecita —que funge como director de orquesta— es el cerebro de la raíz, pero ello no significa que haya vegetales con masa encefálica”.

Sin embargo, no saber que los símiles sirven de apoyo didáctico y pretender que son algo literal lleva a una comprensión deficiente de artículos como el de Science y a que aparezcan interpretaciones tan temerarias que sugieren que las plantas también sienten dolor.

En vez de caer en este juego, el académico propone asimilar el verdadero sentido de las metáforas, jamás deformarlas y mucho menos llevarlas hasta el punto del absurdo. “Ello nos priva del disfrute de investigaciones tan interesantes como ésta, la cual ya no sólo planeo dársela a leer a mis alumnos, sino proponerla como bibliografía en alguna materia, ahora que en la Facultad de Ciencias estamos analizando qué integrar en el nuevo plan de estudios”.

Tras dedicar gran parte de su vida profesional a entender cómo perciben las plantas, el doctor Rosas se confiesa aún sorprendido de la complejidad de ello. “Estamos ante organismos capaces de sintetizar moléculas para ahuyentar depredadores, expresar ciertos genes para sobrevivir a las sequías o de comunicarse con bacterias a través de sus raíces. Soy un convencido de que las plantas son seres muy inteligentes, eso sí, metafóricamente hablando”.

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Viruela del mono: ¿todavía podemos detener el brote?

La Organización Mundial de la Salud dice que la viruela del mono se trata de una emergencia mundial. Entonces, ¿ahora estamos condenados a que otro virus se propague por todo el mundo?
13 de agosto, 2022
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La viruela del mono cogió al mundo por sorpresa. Durante mucho tiempo ha sido un elemento presente en partes de África central y occidental donde las personas viven cerca de los animales del bosque que transmiten el virus.

Pero ahora se ha vuelto global: se está extendiendo de formas que nunca antes se habían visto y en una escala sin precedentes.

Ha habido casi 27.000 casos confirmados de la enfermedad, principalmente en hombres que tienen sexo con otros hombres, en 88 países.

La Organización Mundial de la Salud dice que se trata de una emergencia mundial. Entonces, ¿se puede detener la viruela del mono? ¿O ahora estamos condenados a que otro virus se propague por todo el mundo?

Hay tres cosas que debemos considerar:

• ¿Es el virus particularmente difícil de manejar?

• ¿Tenemos la capacidad de detenerlo?

• ¿Existe la voluntad de hacer frente a una enfermedad que afecta principalmente a hombres homosexuales y bisexuales?

El virus

No hay nada especial en la biología del virus de la viruela del mono. No es una fuerza imparable.

Probablemente la covid lo fue: se propaga tan fácilmente que posiblemente fue imposible contenerla incluso en los primeros días de la pandemia.

Pero la viruela del mono tiene más dificultades para pasar de una persona a otra. Necesita contacto físico cercano, como a través de la piel infectada, contacto cara a cara prolongado o superficies contaminadas como una sábana o una toalla.

Los dos virus simplemente están en ligas diferentes, y los brotes anteriores de viruela del mono simplemente se han esfumado.

Y ya hemos superado el desafío mucho mayor de vencer al primo mortal del virus, la viruela.

“La viruela del mono es más fácil ya que es menos transmisible que la viruela, por lo que estamos en una posición mucho mejor”, dice Jonathan Ball, virólogo de la Universidad de Nottingham.

Sin embargo, un problema es que algunas personas tienen síntomas leves o que pueden confundirse fácilmente con una enfermedad de transmisión sexual o varicela. Eso significa que puede transmitirse involuntariamente a otros.

En Julio pasado, la ciudad de San Francisco promovió la vacunación contra la viruela del mono durante el festival del fetiche cuyos asistentes son en mayoría hombres gay.

EPA
En Julio pasado, la ciudad de San Francisco promovió la vacunación contra la viruela del mono durante el festival del fetiche Dore Alley cuyos asistentes son en mayoría hombres gay.

Las herramientas

El virus se ha metido en un grupo de personas que tienen la cantidad suficiente de sexo o de contacto íntimo con el número suficiente de parejas para superar sus propias deficiencias y propagarse.

El virus no está clasificado como una infección de transmisión sexual. Pero un estudio del New England Journal of Medicine estima que el 95% de las infecciones de viruela del mono se adquirieron a través del sexo, particularmente el sexo entre hombres.

El sexo, obviamente, está lleno del contacto íntimo piel con piel que el virus usa para propagarse.

Eso deja dos opciones para contener la enfermedad: persuadir a las personas para que tengan menos sexo o reducir el riesgo de contraer la infección cuando se exponen.

Paul Hunter, profesor de la Universidad de East Anglia afirma que “la forma más fácil de prevenirlo es cerrar todas las redes sexuales altamente activas durante un par de meses hasta que desaparezca”, pero no cree que eso suceda nunca.

Algunas personas sí han ajustado su vida sexual en respuesta a las advertencias sobre la viruela del mono y las campañas se han dirigido a las personas con mayor riesgo.

Pero Hunter argumenta que la lección de las infecciones de transmisión sexual, desde la sífilis en la Edad Media hasta ahora, es que las personas siempre tienen relaciones sexuales y “la vacunación es prácticamente la única opción”.

Afortunadamente, la vacuna contra la viruela que se utilizó para erradicar ese virus tiene una eficacia de alrededor del 85% para prevenir la viruela del mono.

Hay suministros limitados, ya que se mantienen reservas en caso de que alguien convierta la viruela en un arma, pero no para hacer frente a un brote de viruela del mono sin precedentes.

Sin embargo, no todas las personas en riesgo necesitarían vacunarse para detener el brote. La “inmunidad colectiva” significa que una vez que se protege un umbral crítico de personas, el virus ya no puede propagarse. Esto será mucho más fácil de lograr con la viruela del mono que con otras enfermedades, incluida la covid.

Kyle Planck, de 26 años, se recuperó de la viruela del mono pero asegura que ha sido "el peor dolor de su vida".

Getty Images
Kyle Planck, de 26 años, se recuperó de la viruela del mono pero asegura que ha sido “el peor dolor de su vida”.

La gente

Si bien cualquiera puede contraer la viruela del mono, son los homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres los que se ven afectados de manera desproporcionada en este brote.

Esto puede facilitar el control del virus ya que, en general, es un grupo que está más al tanto de la salud sexual. También permite que los recursos se dirijan a quienes los necesitan, como vacunar a los hombres que tienen sexo con hombres en lugar de a toda la población.

Sin embargo, el estigma, la discriminación y el abuso pueden hacer que las personas dejen de buscar ayuda, particularmente en países donde el sexo entre hombres es ilegal.

“Algunos países no cuentan con infraestructura y es posible que algunos no tengan la voluntad de realizar pruebas para detectar la viruela del mono, porque son los hombres los que tienen sexo con hombres”, dice Francois Balloux, profesor del University College de Londres.

Todavía hay desafíos en los países que apoyan los derechos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero). Incluso políticas como pedirles a las personas que se aíslen, con las que estamos tan familiarizados por covid, pueden tener consecuencias no deseadas.

“Eso equivale a salir del clóset, ya sea ante una esposa o padres , por lo que existe una fuerte presión para no decir quiénes fueron tus contactos”, explica Hunter.

La vacuna contra la viruela del mono está disponible en varias ciudades de EE.UU.

Getty Images
La vacuna contra la viruela del mono está disponible en varias ciudades de EE.UU.

Entonces, ¿se puede contener la viruela del mono?

Algunos países ya parecen estar superando el virus. Reino Unido dice que la cantidad de infecciones parece haberse estabilizado en alrededor de 35 por día. Pero los casos continúan aumentando en otros lugares, incluido Estados Unidos, que ha declarado la emergencia sanitaria.

Pero no será suficiente que solo los países ricos se hagan cargo del virus cuando ahora está en más de 80 países que no tienen un largo historial de la enfermedad.

“No está muy claro para mí si se controlará por completo, algunos países podrán lograrlo, otros quizás no”, afirma Balloux.

La líder técnica de la Organización Mundial de la Salud para la viruela del mono, Rosamund Lewis, dice que es “posible” poner fin al brote, pero advierte que “no tenemos una bola de cristal” y no está claro si la organización podrá “apoyar lo suficiente a los países y las comunidades, suficiente para detener este brote”.

Los países endémicos de África, donde la viruela del mono siempre está presente, continuarán lidiando con el virus mientras salta continuamente de los animales silvestres a las personas.

Los estudios han demostrado que el problema está empeorando desde que finalizó el programa de erradicación de la viruela, ya que pocas personas menores de 50 años habrán sido vacunadas.

Lo único que lo detendría es una campaña de vacunación masiva, “pero hay un gran debate en África sobre si eso es apropiado o necesario”, asevera Hunter.

Protesta que busca mayor acción contra la viruela del mono.

Getty Images

¿Qué pasa si no lo contenemos?

La preocupación es que la viruela del mono podría convertirse en una presencia permanente en personas de todo el mundo y no solo en países con animales infectados.

Por el momento eso es en hombres que tienen sexo con hombres, pero cuanto más se prolongue el brote, más posibilidades tiene el virus de establecerse más ampliamente.

Ha habido casos aislados en niños y mujeres, pero estos no han desencadenado sus propios brotes en las aulas o los lugares de trabajo.

Sin embargo, los riesgos aumentan a medida que se le da tiempo al virus para infectar mejor a las personas. Hemos sido testigos de cómo evolucionó la covid y variantes como ómicron se volvieron mucho mejores para infectarnos.

“A menos que el virus cambie, personalmente dudo que se propague entre los niños o, en general, entre las personas que no tienen muchas parejas sexuales”, ilustra Balloux.

“Pero cuanto más larga sea la espera, mayor será el riesgo de que pueda cambiar”, dijo.

El otro problema es que la viruela del mono tiene la habilidad de infectar a una amplia gama de mamíferos, incluidas ardillas, ratas, lirones y monos en África.

Existe el peligro de que el virus pueda afianzarse en otros animales y comenzar a rebotar entre especies. El brote de viruela del mono de 2003 en EE.UU., que provocó 47 casos en seis estados, fue provocado por perros de las praderas como mascotas.

Abordar este brote de viruela símica es posible, pero cuanto más tiempo lo dejemos, más difícil se vuelve y mayor el riesgo.


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