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Elizabeth C. Larios.

Pobladores que se oponen al NAIM muestran al equipo de AMLO los daños ambientales por la obra

Los pobladores que se oponen a la construcción del Nuevo Aeropuerto registran al menos 200 minas explotadas de manera indiscriminada, exigen frenar las obras y que el futuro de ésta no se decida con una consulta.
Elizabeth C. Larios.
Por César Reveles y Nahielli Pulido
11 de octubre, 2018
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Decenas de pobladores del Frente de Pueblos Indígenas en defensa de la tierra, que se oponen a la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) denunciaron, ante el equipo de transición del presidente electo, el daño ambiental generado tras la explotación de minas y cerros en al menos 18 municipios del Estado de México para la construcción de dicha obra.

Los integrantes del Frente detallaron los daños al próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, durante un recorrido por las minas y cerros explotados de las cuales se extrae el material utilizado en la construcción del NAIM.

Esta explotación de los recursos se realiza desde hace tres años, en al menos 18 municipios del Estado México, para extraer materiales pétreos como tezontle y basalto materiales utilizados para la cimentación del NAIM , situación que ha provocado la devastación de flora y fauna de la región, y la afectación de cientos de viviendas por la utilización de explosivos.

Hasta septiembre de 2018 conteos de organizaciones e investigadores del Frente de Pueblos Indígenas registran alrededor de 200 minas explotadas, mientras que cifras oficiales de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (Proapem), actualizadas hasta abril pasado registran 160 con la autorización para extraer el material.

El contingente, integrado por el equipo de transición, pobladores y medios de comunicación, realizaron un recorrido por las minas de los municipios de Tlaminca, Tezoyuca, Tepetlauxtoc y la zona perimetral del NAIM en Atenco.

Los habitantes anunciaron que se mantendrán en lucha para defender las tierras sea cual sea el resultado de la consulta. Foto: Elizabeth C. Larios.

En Tlaminca, en riesgo los mantos acuíferos

El investigador de la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), José Espino Espinoza, resaltó las afectaciones ambientales que han causado en la mina de Tlaminca los lodos tóxicos que son depositados aquí tras ser extraídos del terreno del NAIM.

El experto explicó que estos lodos contienen altos niveles de salitre y carbonatos por lo que son más tóxicos que los azolves de los drenajes y las aguas.

Lo preocupante es que debajo de la mina de Tlaminca se ubican pozos de agua potable y el manto acuífero que abastece a Texcoco y municipios aledaños. Con el paso del tiempo, podría verse contaminado y con un daño irreversible al mezclarse con los lodos tóxicos.

“Esta es un área natural protegida llamada sistema Tecutzingo, que comprende cerca de 8 mil hectáreas, en esta área no debe haber tiraderos ni minas, pero las autoridades que dieron luz verde a este proyecto se pasaron por el arco del triunfo este decreto”, explicó Espino Espinoza.

Acusó que el INAH pasó por alto estas obras que “y aunque reclamamos su ausencia e interpuesto varias denuncias ante las autoridades ambientales, no nos han dado respuesta”.

A unos 400 metros de esta mina se ubican escuelas y viviendas que también están en riesgo por la irregularidad del terreno, afectado por el peso de los camiones que a diario circulan y descargan toneladas de material.

Espino Espinoza asegura que cuenta con los estudios, hechos por la UACh, que comprueban el daño ambiental, mismos que fueron avalados por investigadores del IPN.

Lee: Dónde, cuándo y cómo será la consulta de AMLO sobre el Nuevo Aeropuerto

“Tenemos derecho a un ambiente sano, contenido en el artículo 4 constitucional, el cual no se nos está respetando (…) Ninguna de las constructoras está autorizada a tirar los residuos y nosotros contamos con los oficio que así lo demuestran pero a ellos les importa poco porque saben que aquí no hay autoridad (…) Si nos están quitando la vida, con la vida lo vamos a defender”, finalizó el experto.

En Tlaminca diariamente llegan decenas de góndolas con lodos tóxicos para vaciarlos en la mina. En unos días éstos cambian de color negro a blanco por las altas cantidades de salitre.

Respecto a las denuncias ambientales interpuestas, la Proapem informó a Animal Político que “ni vía correo electrónico, ni en las oficinas en Tlalnepantla, hemos recibido denuncias. Solo hemos visto notas o quejas en redes sociales, pero nosotros no tenemos nada formalmente”.

Ante la quejas de los habitantes de Tlaminca, el futuro titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, comentó que el equipo de transición accedió a este recorrido para “corroborar las afectaciones ambientales” de las que ya habían sido informados a través de los estudios.

Sin embargo, agregó que el avance o la detención de las obras del NAIM dependerán del análisis del gobierno electo y sobre todo de los resultados de la consulta ciudadana que se realizará del 25 al 28 de octubre.

Los asistentes refutaron a Jiménez Espriú que “el ecocidio y las intimidaciones que están sufriendo no se resolverán con la opinión de la gente”, a lo que el próximo titular de la SCT respondió: “Sabemos que no es la solución y para ello vamos a informar la ciudadanía”.

En Tepetlaoxtoc han acabado con la tierra y los animales

Actualmente Tepetlaoxtoc es el municipio más afectado por las obras del NAIM, según los pobladores, pues cuenta con el mayor número de minas explotadas. De las 160 registradas en la Propaem, al menos 60 se ubican en este municipio, 23 de ellas federales y 26 estatales.

Mario Ángel López, uno de los integrantes más jóvenes del Frente, con apenas 15 años, lamentó la explotación indiscriminada de las minas pues está acabando con las riquezas naturales de la región.  

Para mí, esto es una vergüenza. Los cerros y la arqueología que tenemos tiene una gran importancia para nosotros (…) con nuestra lucha solo buscamos recuperar nuestras tierras porque sin tierra, no habría comida, no habría frijoles, no habría maíz, no habría fruta. Yo lo que quiero es que nos dejen”, expuso.

Con apenas 15 años de edad, Mario es parte de la lucha y está orgulloso de su abuelo, uno de los líderes del Frete de pueblos indígenas. Foto: Elizabeth C. Larios.

Asegura que desde que inició la devastación en la zona a la fecha, han desaparecido especies de animales como el chichicuilote, el ajolote, la rana, el águila y el halcón. Mientras que de la flora fueron devastados el tepozán, el pino, el encino y el pirul.

Los mismos reclamos se dieron en el municipio de Teotihuacán.

En la mina Tecomazuchitl, mientras los habitantes conversaban con el equipo del presidente electo, se escucharon tres detonaciones por lo que el encuentro ahí duró solo algunos minutos.

Habitantes de Tezoyuca entre detonaciones y daños a la salud

El municipio de Tezoyuca, ubicado al sur de Atenco, es uno de los más afectados por la explotación del cerro del Tezoyo.

Octavio Jiménez Rivera, habitante de la zona y miembro del Frente, explicó que a raíz de las explosiones el cerro ha sufrido un daño irreversible y de un tiempo a la fecha sus viviendas presentan fracturas a causa de las detonaciones.

Asegura que aproximadamente 90 casas, aledañas a la mina, presentan fracturas en muros y losas, “además de que tras la detonación(las estructuras) han quedado en los desfiladeros y taludes, por lo que corren el riesgo de desplome”.

Tal es el caso de Ana (nombre utilizado para proteger su identidad) quien mostró a Animal Político los daños en el interior de su casa.

Se notan cuarteaduras en la sala y la recámara las cuales, asegura, aparecieron después de que comenzaron las explosiones hace unos dos años.

“Los encargados de las minas al saber de los daños se acercaron a nosotros para ofrecernos dinero y no denunciar las afectaciones, pero yo no acepté nada, lo único que quiero es que cierren la mina del Tezoyo y así reparar mi hogar”.

Ana cuenta que no es la única afectada del lugar, “hace un tiempo atacaron a balazos la vivienda de una vecina para intimidarla porque también se quejó de los daños en su casa”.

El cerro del Tezoyo ha sido explotado hasta el límite con las casas. La vivienda de Ana ha quedad en un desfiladero. Foto: Elizabeth C. Larios.

Octavio relata que la salud de niños y adultos también ha sido afectada por la ceniza generada tras la explotación del cerro.

“De un tiempo a la fecha, algunos vecinos, incluidos niños, han tenido sangrados de nariz repentinos como consecuencia de inhalar el polvo rojo que se presenta continuamente”, denuncia Octavio.

Al respecto, el Centro Estatal de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades informó a Animal Político que no tienen documentado ningún caso relacionado al NAIM.

‘’Las partículas que se generan por las obras del Nuevo Aeropuerto no generan ni representan un riesgo para la población (…) Al menos aquí no se ha recibido ninguna situación así”.

“Están acabando con Atenco¨

El recorrido concluyó en el área perimetral de NAIM que colinda con el municipio de Atenco.

En este lugar habitantes y miembros de organizaciones recalcaron a Javier Jiménez Espriú que no cesarán la lucha por defender sus tierras aunque el resultado de la consulta favorezca la construcción del NAIM.

“Ellos llegaron y de forma impositiva comenzaron a trabajar, nos quitaron miles de hectáreas que eran productivas y nuestro paraíso lo han convertido en un infierno (…) si el presidente electo Andrés Manuel López Obrador da luz verde a la construcción del Nuevo Aeropuerto, ustedes se convertirán en cómplices del ecocidio iniciado por Enrique Peña Nieto”, reclamaron.  

Ante esto, Jiménez Espriú se comprometió a regresar para dar un segundo recorrido y tomar en en cuenta los daños observados, además de informar a la ciudadanía sobre estos para que se tome la mejor decisión en la consulta.

Vista desde Atenco de la zona perimetral del NAIM, habitantes denuncian que les quitaron miles de hectáreas. Foto: Elizabeth C. Larios.

“Esperamos no equivocarnos en la determinación final que se tome con los resultados de la consulta y si es así asumiremos la responsabilidad de nuestros actos, pero confíen en que tomaremos la mejor decisión para todos”.

“Esperábamos que cumpliera”

Hilda Fernández Betrán, integrante de la Plataforma organizativa contra el Aeropuerto y representante de Ixtapaluca, se dice decepcionada con la postura del presidente electo, López Obrador, de decidir el futuro del NAIM con una consulta ciudadana.

Concuerda con sus compañeros en que el futuro del medio ambiente, del cual depende la vida de millones de personas, no puede decidirse por el voto de personas que pueden estar poco informadas sobre el tema.

“Si entre nuestros mismos vecinos hay poca certeza sobre el daño ambiental y las consecuencias que éste generará, cómo estar seguros de que personas del norte o sur del país sabrán en tan poco tiempo el impacto ambiental de esta obra”.

Agrega que ellos creyeron en la promesa hecha por López Obrador durante la campaña presidencial sobre iniciar los trámites para cancelar las obras en cuanto supiera que había ganado la presidencia.

“Poco a poco ha moderado su discurso y ahora lo dejará todo en las manos de los ciudadanos, la verdad esperábamos que cumpliera y ahora solo nos queda esperar en que los resultados de la consulta sean a favor de la cancelación del Nuevo Aeropuerto”.

Octavio Jiménez asegura que la lucha de los pueblos indígenas para detener la explotación de las minas seguirá “pase lo que pase (…) algunos de nosotros nunca vimos a López Obrador como un salvador pero sí pensábamos que era una persona que estaba a favor de nuestra lucha, ahora esperaremos los resultados de la consulta y no bajaremos la guardia”.

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Chernóbil: Cómo las plantas se adaptaron y sobrevivieron a la radiactividad

Casi toda la vegetación de la zona afectada sobrevivió al desastre nuclear. E incluso en las áreas más radiactivas, la flora se recuperó en tres años. Pero ¿qué tienen las plantas para que hayan podido adaptarse a un entorno como ese?
7 de agosto, 2019
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Chernóbil se convirtió en sinónimo de catástrofe.

El desastre nuclear de 1986, revivido recientemente a través de la serie de televisión que lleva el mismo nombre, causó cánceres en miles de personas, trasformó una zona poblada en una ciudad fantasma y se creó un área de exclusión de 2.600 kilómetros cuadrados.

Pero la zona de exclusión de Chernóbil no está desprovista de vida. Lobos, jabalíes y osos, entre otras especies, regresaron a los frondosos bosques que rodean la antigua planta nuclear en el norte de Ucrania.

Y cuando se trata de vegetación, toda, excepto la vida vegetal más vulnerable y expuesta, sobrevivió. Incluso en las zonas más radiactivas, la vegetación se recuperó en tres años.

En las mismas zonas donde las plantas recibieron radiación, los seres humanos, otros mamíferos y aves hubieran muerto mucho más rápido.

¿Por qué la vida vegetal es tan resistente a la radiación y al desastre nuclear?

Efectos de la radiación en las células

Un cartel que señala radiación en Chernóbil.

Getty Images
Está prohibido ingresar a vastas áreas de Ucrania y Bielorrusia por la contaminación radiactiva, pero la vida vegetal allí está floreciendo.

Primero debemos entender cómo la radiación de los reactores nucleares afecta a las células vivas.

El material radiactivo de Chernóbil es inestable porque arroja constantemente partículas y ondas de alta energía que destruyen las estructuras celulares o producen sustancias químicas reactivas que atacan la maquinaria de las células.

La mayoría de las partes de la célula son reemplazables si están dañadas, pero el ADN es una excepción crucial.

Cuando las dosis de radiación son altas, el ADN se confunde y las células mueren rápidamente.

Unas dosis más bajas pueden causar un daño más sutil en forma de mutaciones que alteran la manera en que funciona la célula; por ejemplo, causando que se vuelva cancerosa, se multiplique sin control y se propague a otras partes del cuerpo.

En los animales esto suele ser fatal, porque sus células y sistemas son altamente especializados e inflexibles.

La biología animal es como una máquina compleja en la que cada célula y órgano tiene un lugar y un propósito, y todas las partes deben trabajar y cooperar para que el individuo sobreviva.

Un humano no puede manejar sin un cerebro, corazón o pulmones.

Flexibilidad vegetal

Imagen de un helicóptero frente a un reactor nuclear.

Getty Images
La explosión del reactor en Chernóbil provocó la muerte inmediata de 54 personas, pero la radiación que emitió causó la muerte de muchas más con el tiempo.

Las plantas se desarrollan de una manera mucho más flexible que los animales.

Como no pueden moverse, no tienen más remedio que adaptarse a las circunstancias en las que se encuentran.

En lugar de tener una estructura rígida como la de un animal, las plantas se van formando a medida que se desarrollan.

Si crecen con raíces más profundas o se crea un tallo más alto depende del equilibrio de las señales químicas de otras partes de la planta y de las especies cercanas. También influyen las condiciones de la luz, temperatura, agua y nutrientes.

A diferencia de las células animales, casi todas las de los vegetales tienen la capacidad de crear nuevas células de cualquier tipo que la planta necesite.

Esta es la razón por la cual un jardinero puede cultivar nuevas plantas a partir de gajos, con raíces que brotan de lo que alguna vez fue un tallo u hoja.

Vegetación en Chernóbil

Getty Images
El ADN de las plantas funciona de forma muy diferente al de los animales.

Esto significa que las plantas pueden reemplazar las células o tejidos muertos mucho más fácil que los animales, ya sea por el daño provocado por un ataque de un animal o por la radiación.

Y aunque la radiación puede causar tumores en los vegetales, las células mutadas no se propagan de una parte de la planta a otra como lo hacen los cánceres.

Se debe a las paredes rígidas e interconectadas que rodean a las células del vegetal.

Además, los tumores tampoco son fatales en la gran mayoría de los casos, ya que la planta puede encontrar formas de solucionar el mal funcionamiento del tejido.

Además de esta resistencia innata a la radiación, parecen que algunas plantas de la zona de exclusión de Chernóbil están utilizando mecanismos adicionales para proteger su ADN, cambiando su química para hacerla más resistente al daño y activando los sistemas para repararla si esto no funciona.

Los niveles de radiación natural en la superficie de la Tierra eran mucho más altos en el pasado, cuando las primeras plantas estaban evolucionando, por lo que los vegetales de la zona de exclusión pueden recurrir a adaptaciones que se remontan a ese tiempo para sobrevivir.


El Bosque Rojo de Chernóbil – Por Richard Gray

Bosque rojo de Chernóbil.

Getty Images
Los árboles se volvieron rojos luego de envenenarse con radiación.

Como consecuencia del accidente de Chernóbil, una gran extensión de bosque de coníferas cercana a la central se volvió de un color naranja intenso y murió a medida que los altos niveles de radiación cubrían el área.

El área de densa vegetación, de entre 4 y 6 km², fue bautizado el Bosque Rojo debido al color que los árboles tomaron cuando las plantas se envenenaron. La zona se convirtió en un páramo.

Pero en 30 años, el Bosque Rojo se regeneró casi por completo, con árboles de hoja caduca como el abedul plateado que ocupan el lugar que una vez fue de los pinos.

Un reciente estudio con aviones no tripulados reveló que el Bosque Rojo todavía tiene puntos calientes con altos niveles de radiación.

Aunque un gran incendio en 2016 destruyó gran parte del bosque, las imágenes de los aviones no tripulados revelan que los árboles, los pastos y otras plantas están floreciendo a pesar de la contaminación radioactiva.


Resurgimiento

La vida está prosperando en Chernóbil.

Las poblaciones de muchas especies de plantas y animales son ahora más grandes de lo que eran antes del desastre.

Un caballo salvaje frente a la vegetación y a un edificio abandonado en Chernóbil.

Getty Images
La vida salvaje volvió a ocupar los terrenos abandonados alrededor de Chernóbil.

Dada la trágica pérdida de vidas humanas asociadas con Chernóbil, este resurgimiento de la naturaleza puede parecer una sorpresa.

Está demostrado que la radiación tiene efectos dañinos en la vida de las plantas, y puede acortar su duración en animales y vegetales.

Pero si los recursos que sustentan la vida son lo suficientemente abundantes y la cantidad de radiación no es fatal, la vida florecerá.

Los efectos de la carga radioactiva en Chernóbil fueron menos perjudiciales para la naturaleza que si el ser humano hubiera permanecido en el lugar, y eso es algo crucial.

Ahora, convertida en una de las reservas naturales más grandes de Europa, el ecosistema que rodea la central destruida tiene más vida que antes, incluso si cada ciclo individual de esa vida dura un poco menos.

Zorro en Chernóbil.

Getty Images
El ecosistema que rodea la central destruida de Chernóbil es ahora más rico que antes del desastre.

En cierto modo, el desastre de Chernóbil revela la verdadera magnitud de nuestro impacto ambiental en el planeta.

A pesar de lo dañino que fue, el accidente nuclear fue mucho menos destructivo para el ecosistema local que para nosotros.

Al alejarnos del área, hemos creado un espacio para que la naturaleza regrese.

Si quieres leer este artículo en inglés, puedes hacerlo aquí.


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