Cancelar el NAIM genera desconfianza, dicen empresarios; amenazan con demandas por contratos
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Cancelar el NAIM genera desconfianza, dicen empresarios; amenazan con demandas por contratos

El sector empresarial criticó la cancelación de las obras en Texcoco, pues consideran que "era la mejor opción para el país" y que traerá repercusiones para México en los mercados internacionales.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
29 de octubre, 2018
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La cancelación del aeropuerto en Texcoco envía un mensaje grave de incertidumbre a los mercados internacionales y a los inversionistas, dijo el titular del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón.

En representación del sector empresarial del país, Castañón dijo que la consulta no puede ser el fundamento para revertir una decisión de Estado, tomada por el actual gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y que se ha estudiado durante los últimos 20 años.

“Los proyectos de infraestructura deben generar confianza y certidumbre, hay desconfianza en una decisión que cambia tan abruptamente como la de hoy”, dijo el empresario.

Criticó que la consulta no fue clara, ni transparente, además de que hubo errores en su diseño y aplicación.

Este domingo el equipo de transición dio a conocer los resultados de la consulta sobre el futuro del aeropuerto: la opción de Santa Lucía ganó en la preferencia, lo que cancela el proyecto en Texcoco, uno de los más grandes del actual sexenio.

Tras conocerse el resultado de la consulta, los empresarios amagaron con emprender acciones legales si se cancelaban unilateralmente los contratos ya en marcha.

Castañón señaló que aunque el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, asegura que se respetarán contratos e inversiones hechas en la obra de Texcoco, no se tiene claro cuáles serán los mecanismos para hacerlo, ni qué pasará con los trabajadores que laboran en la obra.

Castañón dijo que la cancelación del NAIM implica la pérdida de 46 mil empleos, además de que el costo real de la cancelación será de entre 100 y 120 mil millones de pesos.

La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) emitió este lunes un comunicado de prensa manifestando su rechazo y argumentando que la opción de Texcoco es la mejor para el país.

“Nuestra posición no es una necedad, ni es la defensa del interés individaul alguno (….) nuestra posición resulta del análisis de abundantes argumentos y datos técnicos que se han puesto sobre la mesa a lo largo de los últimos meses”, señalan.

El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos, consideró que la consulta no fue legal y presentó múltiples errores.

Este lunes la Coparmex publicó un video de la reunión que tuvieron con el presidente electo en mayo pasado donde éste dijo estar a favor de concluir el NAIM bajo ciertas condiciones. 

El presidente la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, Claudio X. González lamentó la realización de la consulta así como sus resultados y la calificó como “el error de octubre”.

Los partidos políticos opositores a Morena también se manifestaron en contra de la decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco.

El PRI, el PAN y el PRD descalificaron el proceso de la consulta por las fallas mismas que presentó y por haber sido organizada por el equipo de transición, pues, en la opinión del PRD “no se puede tener certeza de la participación real de las y los ciudadanos cuando una consulta es realizada solamente por la militancia de un partido político como lo es MORENA”.

Evalúan impugnación de consulta

De la misma forma los dirigentes nacionales del PRI y del PAN anunciaron que ya evalúan la posibilidad de impugnar la consulta para la construcción del NAIM.

Este lunes, entrevista para el noticiario Despierta con Loret, la dirigente priista, Claudia Ruiz Massieu, refirió que con mucha anticipación levantaron la voz sobre la realización de la consulta que consideran que fue un ejercicio inconstitucional, ilegal, no imparcial ni objetivo.

Lo más grave, expuso, serán las consecuencias, no solo en términos de conectividad y empleo, sino en credibilidad del país y de estabilidad.

Opinó que es preocupante utilizar un ejercicio diseñado para empoderar a la ciudadanía, para evadir responsabilidades con fines políticos y de popularidad.

Ruiz Massieu resaltó que previo a la consulta, la ciudadanía podría haber sido manipulada “ya que se ofreció información parcial y tendenciosa”.

En tanto que, Marcelo Torres Cofiño, dirigente del PAN, adelantó que su partido ha convocado a una mesa de abogados para buscar una ruta jurídica, a fin de revertir el resultado de la consulta del nuevo aeropuerto.

Precisó que sin temor a equivocarse, la consulta fue un ejercicio antidemocrático, cuestionado, simulado, y sin representatividad, que arroja un gran perdedor: México.

Sostuvo que este ejercicio violó lo establecido en al artículo 35 de la Constitución, por lo que consideró que se trató de un fracaso, un engaño y una manipulación de la ciudadanía.

Estimó que los impactos para la economía será duros y los primeros se verán reflejados en una depreciación del peso con respecto al dólar, se generará una espiral inflacionaria, y aumentarán combustibles, tasas de interés, créditos para la adquisición de bienes de consumo duradero e hipotecarios.

Las voces a favor

Por otro lado el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (integrado por representantes de los pueblos aledaños a la obra del NAIM), que denunció los daños ambientales de la obra, celebró la decisión de la consulta.

Sin embargo su vocera, América del Valle, comentó a Milenio TV que tendrán “plena seguridad y alegría cuando veamos la cancelación definitiva del aeropuerto de Texcoco”.

La organización Pueblos Unidos contra el Nuevo Aeropuerto también celebró la decisión y resaltó que se ésta se da tras una lucha de 17 años por salvar su territorio.

 

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El gas usado para "desinfectar" a mexicanos en EU que sirvió como ejemplo a la Alemania nazi

Durante décadas, trabajadores mexicanos que cruzaban a Estados Unidos fueron inspeccionados y fumigados con pesticidas para prevenir enfermedades infecciosas. Décadas después, cientos describieron la experiencia como humillante y vergonzosa.
4 de septiembre, 2021
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En 1956, los braceros eran fumigados con DDT como parte del proceso de entrada a Estados Unidos.

CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU

Muchos no sabían qué les estaban rociando, pero era tan extendido su uso que le apodaron “el polvo”.

La fotografía que abre esta nota es especialmente destacada por historiadores en Estados Unidos y algunos describen la escena capturada como “un momento atroz”.

En ella un funcionario enmascarado fumiga la cara de un joven mexicano desnudo con el pesticida DDT en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas, mientras que otros esperan en fila detrás mientras sujetan sus pertenencias.

La tomó el neoyorquino Leonard Nadel en 1956 mientras documentaba el programa Bracero, bajo el que al menos 4 millones de mexicanos migraron temporalmente a Estados Unidos para trabajar entre 1942 y 1964.

El esquema fue inicialmente establecido para compensar la ausencia de trabajadores estadounidenses debido al reclutamiento militar durante la Segunda Guerra Mundial.

Un trabajador se registra en el programa Bracero.

Getty Images
Millones de mexicanos campesinos y obreros participaron en el programa Bracero en Estados Unidos.

El DDT se empleó hasta mediados de los 60 en los inmigrantes para prevenir la propagación de malaria y tifus y su uso fue posteriormente prohibido en EE.UU. en 1972.

Hoy en día está clasificado por el gobierno de ese país y autoridades internacionales como un “probable carcinógeno humano”.

Pero este no fue el único pesticida empleado para “desinfectar” a inmigrantes mexicanos en la frontera entre México y EE.UU. por décadas.

Años antes de la implementación del programa Bracero, otro insecticida fue utilizado en centros de recepción de visitantes y pasaría a servir como ejemplo a funcionarios del nazismo en Alemania.

Zyklon B

David Dorado Romo, historiador y cronista de El Paso y Ciudad Juárez, dio con un artículo en una revista científica alemana de 1937 que lo dejó atónito.

El escrito incluía dos fotografías de “cámaras de despiojado” en El Paso, Texas.

Su autor, el químico alemán Gerhard Peters, destacaba las imágenes para ilustrar “la efectividad del Zyklon B (un pesticida a base de cianuro) como un agente para matar plagas indeseables”, escribe Romo en su libro Ringside Seat to a Revolution (“Asiento en primera fila a una revolución”).

“Peters se convirtió en el director de operaciones de Degesch, una de las dos firmas que adquirió la patente del Zyklon B en 1940 para producirlo masivamente”, describe.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis utilizaron el gas en dosis concentradas para matar a millones de judíos.

Un funcionario fronterizo estadounidense les habla a un grupo de refugiados mexicanos en el Puente Internacional de El Paso, en Texas. Año 1916.

Getty Images
Las inspecciones y requerimientos en la frontera entre EE.UU. y México en El Paso se endurecieron a partir de 1916.

Aunque en El Paso no se utilizó para el mismo fin, ya se estaba empleando desde 1929 por funcionarios fronterizos para fumigar la ropa y los zapatos de inmigrantes mexicanos en el Puente Internacional Santa Fe, que conecta esa ciudad con Ciudad Juárez.

Las inspecciones habían iniciado formalmente en 1917, amplía el historiador, cuando las autoridades estadounidenses empezaron a imponer restricciones sobre los cruces fronterizos en sectores como El Paso.

El alcalde de la ciudad en esa época, Tom Lea, se refería a los mexicanos como “sucios piojosos indigentes” que “sin duda, van a traer y propagar el tifus”.

Pero entre 1915 y 1917, menos de 10 residentes de El Paso habían muerto del tifus epidémico, recogió Romo en su libro.

Aún así, los mexicanos considerados de “segunda clase” eran sometidos a exhaustivos chequeos que incluían duchas con agua caliente y revisiones de los migrantes desnudos. A los que le encontraban piojos, “les rapaban la cabeza y les afeitaban todo el cuerpo”, señala Romo a BBC Mundo.

Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Tan solo en 1917, al menos 120.000 personas fueron examinadas en el centro de El Paso.

Romo y otros historiadores hablan de un contexto en el que las ideas eugenésicas cobraban fuerza y se manifestaban a través de nociones discriminatorias y racistas.

“No hay que comparar peras con manzanas, pero el Holocausto no fue un hecho aislado y la frontera entre EE.UU. y México sirvió como un centro de experimentación importante de esas ideas”, advierte Romo.

“¿Sabe qué es la vergüenza?”

Cuando inicia el programa Bracero en 1942 ya estaba extendido el uso de diferentes químicos como el kerosén en centros de inspección fronterizos.

Aunque el gobierno de EE.UU. alabó a los mexicanos que se enlistaban como “soldados de la producción” y de la tierra en ese tiempo, con los años surgieron cientos de testimonios de trabajadores que señalaron sus experiencias como vergonzosas y humillantes.

La historiadora Mireya Loza recuerda en conversación con BBC Mundo que la imagen del trabajador rociado con DDT en la cara era la que más afectaba a los antiguos participantes del programa con los que habló.

“Muchos decían que sentían los efectos del DDT en los ojos, que tenían reacciones alérgicas en la piel y entendieron que no era un tratamiento humano”, dice la profesora de la Universidad de Georgetown.

Un grupo de trabajadores del programa Bracero alzan los brazos y están alineados contra la pared mientras son inspeccionados en una habitación del Centro de Procesamiento en Monterrey, México.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores eran inspeccionados a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Aquí, en un centro de procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

La académica inició su investigación entrevistando a decenas de braceros para un proyecto llamado Bracero History Archive (Archivo Histórico de los Braceros), impulsado por el Museo Nacional de Historia estadounidense Smithsonian.

“Muchos de estos trabajadores dijeron haber sentido algo feo porque era la primera vez que eran desnudados públicamente y frente a varias personas. Para ellos era un shock tremendo estar ahí y que los doctores les hicieran abrir las pompis, la boca; todo revisaban”, describe.

Los trabajadores eran generalmente inspeccionados en sedes administradas por Estados Unidos dentro de México y en ciudades fronterizas como Hidalgo, en Texas.

Además de las fumigaciones, los vacunaban contra la viruela, les hacían exámenes de sangre y de rayos X y les revisaban las manos en busca de callos que demostraran que tenían experiencia en el campo.

Un bracero es vacunado mientras otros esperan en la fila en el Centro de Procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores también eran vacunados contra la viruela.
Un funcionario de gobierno revisa las manos de un aspirante al programa Bracero.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Era común que las manos de los trabajadores fueran revisadas en busca de callos como prueba de que ya trabajaban la tierra.

José Silva, un campesino oriundo de Michoacán que empezó a trabajar desde los 6 años, describió en 2005 con cierto enfado la experiencia que vivió mientras fue bracero durante una entrevista disponible en el Archivo Bracero:

“Por una parte sí fue un buen programa (…) No tuve problema, me ayudé económicamente. Lo que no me gustaba era que nos fumigaron. Sentí vergüenza. ¿Sabe qué es la vergüenza? Todos formados así, sin ropa, y salíamos así caminando y allá en la puerta estaba el hombre con el fumigador. Muy mal. No éramos animales, éramos cristianos, ¿por qué nos fumigaban?“.

Víctor Martínez Alemán, originario de Tlaquiltenango, en Morelos, se enlistó en el programa en 1956 y trabajó en California:

“Nos pasaron, encuerados, delante de todas las muchachas, ya no más nos tapábamos acá pero encuerados para pasar donde nos iban a fumigar, bien fumigados así y todo… A nosotros nos daba vergüenza porque teníamos que pasar como con 20 mujeres (…) Eran todas secretarias. Y con manos atrás, nada de taparse, nada… Nos quería hasta pegar (…) Nunca había yo pasado esas penas pero como yo lo que quería era llegar a Estados Unidos para hacer algo…”.

“Injusticias y abusos”

A través del Archivo Bracero, el gobierno de EE.UU., mediante el Museo Nacional de Historia y diferentes instituciones académicas, reconocen que los trabajadores fueron sometidos a una serie de “injusticias y abusos”.

“Muchos se enfrentaron a alojamiento deficiente, discriminación e incumplimiento de contratos, incluso fueron estafados al recibir sus salarios”, indica el sitio web.

Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Pese a estas investigaciones, ningún presidente o autoridad de alto cargo a nivel nacional en EE.UU. ha ofrecido disculpas públicas ni reparaciones por los efectos negativos que desencadenó el programa, indica la historiadora Mireya Loza.

Tampoco existe una investigación exhaustiva sobre el impacto de pesticidas, incluido el DDT, en la salud de millones de braceros que fueron fumigados.

Aunque el programa culminó hace casi seis décadas, aún queda una generación que vive para contarlo.

Carlos Marentes, activista por los derechos de los campesinos en El Paso, recogió también cientos de testimonios y denuncias de abusos laborales, y las fumigaciones sobresalían entre los recuerdos más amargos de los trabajadores.

“Naturalmente existía un miedo de que trajeran enfermedades contagiosas, pero eso conllevó a una estigmatización“, dice a BBC Mundo.

Para Marentes, el programa Bracero fue un ejemplo claro de “la contradicción en la política de inmigración” de Estados Unidos.

“Por una parte sabemos que los necesitamos (a los inmigrantes), para que hagan todo lo que no podemos o no queremos hacer, pero por otra parte nos han metido en la cabeza que hay que tenerles miedo”, sentencia.



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