Prepárate: los retos para mantener el abasto de agua al Valle de México serán cada vez mayores
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Prepárate: los retos para mantener el abasto de agua al Valle de México serán cada vez mayores

Un diagnóstico técnico del Banco Mundial sobre el Sistema Cutzamala indica que cada vez resulta más difícil potabilizar el agua que se envía al Estado de México y a la Ciudad de México.
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29 de octubre, 2018
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A partir del próximo 31 de octubre y durante los siguientes cinco días, la mitad de la Ciudad de México, así como su área metropolitana y el Valle de Toluca se quedarán sin el agua que proviene de una de sus principales fuentes de abasto, el Sistema Cutzamala, cuya planta de potabilización, Los Berros, será sometida a mantenimiento mayor, luego de que en los últimos años debiera trabajar a marchas forzadas por un problema particular: cada vez llega más contaminada el agua que debe limpiar para consumo humano.

En el año 2015, por encargo del gobierno mexicano, el Banco Mundial elaboró un diagnóstico técnico de la situación que enfrenta el Sistema Cutzamala, según el cual, cada vez resulta más difícil potabilizar el agua que se envía al Estado de México y a la Ciudad de México, a causa de dos factores: el primero es el grave incremento de la erosión en las cuencas donde esta agua es colectada, lo que arrastra a las siete presas del sistema enormes cantidades de tierra y materia orgánica que se mezclan con el líquido, y que luego deben separarse en la planta de Los Berros.

El segundo factor, según el diagnóstico del Banco Mundial, es la proliferación de algas tóxicas en estas presas, lo que al menos en una ocasión, en el año 2014, ya obligó a la Comisión Nacional del Agua a añadir de forma emergente un proceso de purificación en la planta potabilizadora de Los Berros, para que el líquido que en ese momento llegaba de las presas pudiera alcanzar los niveles de pureza suficiente para su consumo.

En el informe del Banco Mundial consta que el florecimiento de algas “cianobacterias” de 2014, que tuvo su momento más crítico entre el 7 y el 8 de noviembre, incluso llevó a las autoridades a manejar la posibilidad de cerrar de tajo el abasto de agua al centro del país, ante la toxicidad del líquido, lo que finalmente pudo ser evitado, añadiendo a su proceso de purificación un tratamiento extra, con el que originalmente no fue diseñada la planta de potabilización.

El riesgo de que estos florecimientos masivos de algas tóxicas se presenten nuevamente no fue erradicado y, como señala el diagnóstico del Banco Mundial, tal riesgo irá en aumento, debido a que en las presas del Cutzamala crece progresivamente la concentración de materia orgánica y fertilizantes agroquímicos que, precisamente, fomentan la proliferación de cianobacterias.

Realidades incómodas

Tal como concluyó el Banco Mundial, tras la deliberación de 150 especialistas, “las realidades incómodas y las tendencias que se registran (…) suponen que las condiciones necesarias para lograr un servicio sustentable del Sistema Cutzamala en el mediano plazo no están completamente satisfechas”.

El Sistema Cutzamala fue inaugurado en 1982 y es, según el Banco Mundial, una de las principales infraestructuras hidráulicas del planeta, con capacidad para llevar hasta 20 metros cúbicos de agua por segundo tanto a la Ciudad de México como a la de Toluca, así como a sus áreas conurbadas.

En la actualidad, sin embargo, el sistema funciona sólo a 75% de su capacidad (15 metros cúbicos de agua por segundo), ya que la población, la mancha urbana y las actividades productivas han incrementado sustancialmente desde que el Cutzamala fue puesto en operación, lo que ha generado condiciones para las cuales no estaba diseñado o que no estaban contempladas inicialmente, y que le impiden producir toda el agua potable que podría.

Según el estudio, entre 1980 y 2011, la población que habita en las subcuencas donde se capta el agua del Cutzamala ha aumentado casi 150%, población que ha crecido en medio de la marginación y con falta de servicios como drenaje o plantas de tratamiento municipales, contaminando así los ríos de la zona que desembocan en las presas del sistema. La marginación, además, ha favorecido de prácticas inadecuadas de labranza y riego de campos, así como tala de bosques.

Estas condiciones, subraya el documento, han provocado una grave situación de erosión de suelos, que son arrastrados hacia las presas ya sea por las lluvias, o por el agua usada en sistemas de riego la cual, luego de ser usada, escurre hacia los ríos y de vuelta a las presas, pero ahora cargada de tierra.

Los análisis realizados por el grupo interdisciplinario de expertos convocados por el Banco Mundial destaca que 95% del área total de las subcuencas en las que se colecta el agua que llega a las presas del Cutzamala presenta algún nivel de erosión, y en 84% la erosión es grave.

En 2 mil 127 kilómetros cuadrados del área de subcuencas (55.3% del área total) la pérdida de tierra es de entre 10 y 50 toneladas por hectárea al año.

Además, en 946 kilómetros cuadrados del área (24.6% del total) la erosión arrastra cada año entre 51 y 500 toneladas de tierra por hectárea.

Finalmente, en otros 162.8 kilómetros cuadrados (4.2% del total), la erosión se lleva más de 500 toneladas de tierra por hectárea al año.

Toda esta tierra termina en las presas del Cutzamala; parte de ella se deposita en el fondo (provocando otro problema: la disminución en la capacidad de almacenamiento del líquido) y otra parte se va mezclada con el agua hasta la planta de potabilización de Los Berros.

De hecho, el diagnóstico del Banco Mundial lamentó que una parte del agua que se bombea hasta la planta de potabilización (con un alto costo en electricidad) no sea finalmente potabilizada, sino que debe emplearse en el lavado de la misma planta Los Berros, en cuyos filtros se acumulan lodos y cianobacterias.

La mancha verde-azul

Luego de la lluvia, luego del riego, las aguas que escurre en las subcuencas que alimentan el sistema Cutzamala no sólo arrastran tierra y materia orgánica (producto de desagües municipales), también vienen cargadas con los agroquímicos empleados en los campos de cultivo y, todos estos elementos en conjunto, abonan al segundo gran problema: la proliferación de algas tóxicas.

Tal como destaca el estudio del Banco Mundial, la presencia de cianobacterias es común en todas las presas del planeta y se calcula que, en promedio, la mitad del alimento de estas algas proviene de la descomposición de materia orgánica que llega a los cuerpos de agua de forma natural (hojas secas, erosión natural, y los restos de las mismas algas descompuestas).

La otra mitad de la materia con la que se alimentan las cianobacterias, sin embargo, proviene de fuentes externas al ciclo natural: agroquímicos y abonos que llegan de los campos de cultivo, suelos erosionados por deforestación o malas prácticas rurales, y materia orgánica proveniente de desagües.

Debido a estos factores externos al ciclo, destaca el estudio, la situación en las presas del Sistema Cutzamala ha llegado a momentos críticos.

“En julio de 1998 –señala el estudio– se presentó un florecimiento masivo de cianobacterias denominado por cuatro géneros, Anabaena, Nostoc, Microcystis y Oscillatoria. La más abundante, Anabaena, generó cepas tóxicas y presentó concentraciones de la neurotoxina anatoxina-a.”

La concentración de esta toxina, se destaca, estuvo “cerca de representar peligro de intoxicación aguda”.

Florecimientos de esta cianobacteria tóxica fueron nuevamente detectados en 2012 (cuando el agua no llegó a ser tóxica pero sí adquirió “olor y sabor desagradables”), y en 2014, “momento en el que la concentración de toxinas llegó cerca del límite máximo recomendado por organismos internacionales e, incluso, se llegó a considerar la suspensión del suministro a las zonas metropolitanas del Valle de México y de Toluca”.

Según las previsiones del diagnóstico, los problemas de calidad del agua del Cutzamala irán agravándose, a causa de los florecimientos de algas tóxicas, en el siguiente orden: primero en la presa Valle de Bravo, luego en la presa Villa Victoria, y finalmente en la presa El Bosque, debido a su actual nivel de contaminación.

La solución, concluye el diagnóstico, está a la vista: deben removerse las fuentes “puntuales y no puntuales de contaminación”, se debe “eliminar o reducir sustancialmente” la cantidad de materia orgánica y nutrientes agroquímicos que ya está en las presas del sistema, y se deben “modificar y mejorar los procesos en la planta Los Berros”.

Es, de hecho, por el mantenimiento a esta última planta que se programó la suspensión del abasto de agua de la primera semana de noviembre.

Sistema sustentable

Un sistema hidráulico y de potabilización tan grande como el Cutzamala, evidentemente necesita de forma constante labores de mantenimiento, advirtió la doctora Lucía Madrid, coordinadora regional del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible AC.

Sin embargo, advierte, el Sistema Cutzamala se enfrenta actualmente a una disyuntiva: ¿debe seguir invirtiendo todos sus recursos en mantenimiento, que debido a la degradación de las cuencas será cada vez más constante y necesario? ¿O deben destinarse recursos para prevenir y corregir los factores que están promoviendo ese deterioro de las cuencas?

“El tema aquí es muy claro –señaló la especialista, en entrevista–: gastamos cada vez más dinero ante un problema que progresivamente se irá volviendo más grave, pero no estamos invirtiendo en volver sustentable y sostenible el manejo de las cuencas”.

Hace casi 30 años, destacó la doctora en política ambiental, la ciudad de Nueva York se enfrentó al mismo dilema, y optó por la segunda opción: invirtieron en el manejo de sus cuencas, en la transferencia de tecnología para los productores y las comunidades de esas cuencas, les proporcionaron a los productores capacitación en técnicas que reducen sustancialmente la erosión, promovieron el abandono de prácticas inadecuadas agrícolas, de riego, ese es el ejemplo a seguir.”

Pero ante esta posibilidad, viene entonces la pregunta: ¿quién debe pagar por ese cambio profundo en el manejo de las cuencas: los campesinos y las comunidades rurales, marginadas, que son dueños de esas tierras, o deben ser las autoridades?

“Es injusto pensar que esta inversión la deben realizar las comunidades, que de por sí han sido marginadas del desarrollo y de los servicios básicos, como drenaje. En estas regiones –ejemplificó–, los campesinos se ven obligados por la pobreza a rentar sus tierras a productores industriales, en particular productores de papa, que les pagan una renta de 10 mil pesos por hectárea de tierra al año, y en el tiempo que rentan esas tierras, esos productores industriales aplican técnicas profundamente erosivas. ¿Por qué esta gente tan pobre tendría que cargar con el costo de garantizar el abasto de agua potable a la Ciudad de México y a Toluca, si son comunidades que en muchos casos ni siquiera tienen agua entubada?”

Estas comunidades, aseguró la especialista, deben ser protagonistas de este cambio de prácticas, pero quien debe asumir el costo y promover esta transformación, deben ser las autoridades.

La labor, además, no es imposible: “existen sistemas de riego agrícola más eficientes que los que actualmente se utilizan en la zona, y mucho menos erosivas; hay formas de arar, de hacer el surcado de tierras, utilizando barreras vivas, que reducen en más de 90% la erosión, y son prácticas que antes eran comunes en el campo mexicano, los abuelos usaban barreras vivas, barreras con maguey, que evitan la erosión, y que en algún momento comenzaron a abandonarse. Pues bien, hoy deben ser retomadas.”

Erradicar las prácticas que erosionan el suelo de las cuencas y que promueven los florecimientos masivos de cianobacterias en el Cutzamala no sólo permitiría reducir las presiones por mantenimiento, señaló la especialista, sino que también permitirían volver a los niveles de contaminación de agua para los que fue diseñado el sistema y, por lo tanto, alcanzar el máximo volumen de potabilización para el que fue planeado. Ambos escenarios disminuirían el riesgo de desabasto o de cortes en el suministro de agua en la Ciudad de México, Toluca y sus áreas metropolitanas.

Por el contrario, subrayó, el no hacerlo volverá cada vez más más necesarios los cortes por mantenimiento o, incluso, por toxicidad del agua.

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Getty Images

Por qué la Iglesia de Inglaterra es copropietaria de los éxitos musicales de Beyoncé o Rihanna (y otros temas)

La Iglesia de Inglaterra se encuentra entre los inversores de una empresa que ha ido adquiriendo los derechos de míticas canciones. Y no es la única.
Getty Images
19 de octubre, 2020
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¿Sabías que la Iglesia de Inglaterra es copropietaria de la canción Single Ladies de Beyoncé, la famosa Umbrella de Rihanna y el éxito SexyBack de Justin Timberlake?

Suena extraño, pero la institución es uno de los cientos de inversionistas de una compañía llamada Hipgnosis, que durante los últimos tres años ha estado adquiriendo uno a uno los derechos de miles de canciones exitosas.

Hasta ahora, ha gastado más de 1,000 millones de dólares en música de Mark Ronson, Chic, Barry Manilow y Blondie.

Su última adquisición es el catálogo de canciones de LA Reid, lo que significa que tiene participación en temas como End Of The Road de Boyz II Men’s, I’m Your Baby Tonight de Whitney Houston y Don’t Be Cruel de Bobby Brown.

Cuando esas canciones se reproducen en la radio o aparecen en una película o programa de televisión, Hipgnosis gana dinero.

Y también sus inversores como son la Iglesia de Inglaterra y las gestoras de fondos Aviva, Investec y Axa.

‘Más valioso que el oro’

Según el fundador de Hipgnosis, Merck Mercuriadis, la música que ha comprado es “más valiosa que el oro o el petróleo”.

“Estas excelentes y exitosas canciones son muy predecibles y fiables en sus fuentes de ingresos“, explica.

“Si tomas una canción como Sweet Dreams de Eurythmics o Livin ‘On A Prayer de Bon Jovi, estás hablando de tres o cuatro décadas de ingresos seguros”.

Merck Mercuriadis y Nile Rodgers

LAYTON THOMPSON
Hipgnosis fue lanzado en la Bolsa de Valores de Londres en 2018 por Mercuriadis y el asesor de Hipgnosis, Nile Rodgers de Chic.

Dice que las canciones de éxito son una inversión estable porque sus ingresos no se ven afectados por los cambios en la economía.

“Cuando la gente está contenta vive con una banda sonora de canciones”, explica.

“Pero también en momentos menos buenos, como el tipo de desafíos que hemos experimentado durante los últimos seis meses debido a la pandemia, las canciones reconfortan y ayudan a escapar”.

“Así que siempre se consume música y ésta siempre genera ingresos”.

De hecho, con los usuarios de Spotify aumentando en un promedio mensual del 22% entre marzo y julio, las ganancias por derechos de transmisión han aumentado durante la pandemia de COVID-19.

Como resultado, el precio de las acciones de Hipgnosis han aguantado las turbulencias vistas en otro tipo de negocios.

Una larga carrera

Mercuriadis, de Quebec, Canadá, empezó a trabajar en la industria de la música después de llamar a la oficina de Virgin Records en Toronto todos los días durante meses hasta que le dieron un empleo en el departamento de marketing.

Allí trabajó con artistas como UB40, The Human League y XTC.

En 1986, se unió a Sanctuary Group, convirtiéndose finalmente en su CEO, donde dirigió las carreras de Elton John, Iron Maiden, Guns N ‘Roses, Destiny’s Child y Beyoncé, además de trabajar en el relanzamiento de la carrera de Morrissey en 2004.

Kanye West lo llamó recientemente una “de las personas más poderosas y conocedoras de la industria de la música”.

Beyoncé en un concierto.

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Merck Mercuriadis trabajó con estrellas como Beyoncé.

Despedido por decir la verdad

“He tenido la suerte de poder trabajar con todas las personas con las que siempre quise trabajar”, dice Mercuriadis.

Dice que la clave para manejar a cualquier artista de éxito es “luchar duro por ellos” y “decir la verdad”, incluso cuando sea incómodo.

“Lo que la mayoría de la gente no se da cuenta es que, si tienes una carrera tan larga como la de Elton, serás el artista más genial del mundo siete veces. De la misma manera, serás el artista menos genial otras siete veces”.

“La vida real significa decir: ‘Aquí es donde estamos actualmente, aquí es donde queremos estar, y esto es lo que tenemos que hacer para llegar allí. Así que a subámonos las mangas, ensuciemos nuestras manos y no nos quedemos atascados”.

Admite que en el pasado fue “despedido por decir la verdad”, aunque no menciona nombres.

“Pasa todo el tiempo. No todo el mundo quiere decir la verdad y aún hay menos personas dispuestas a escucharla”.

La idea de Hipgnosis surgió en 2009, cuando se lanzó Spotify en Reino Unido.

“Pude ver que el streaming iba a cambiar el panorama y que iba a hacer que la industria de la música volviera a tener mucho éxito”, dice.

The Eurythmics, Blondie y Barry Manilow

Getty Images
Hipgnosis ha adquirido los derechos de los hits de Dave Stewart, Blondie y Barry Manilow, entre otros.

Señala que el punto de referencia tradicional que mide el éxito de la industria es el disco de platino, que en Estados Unidos representa un millón de ventas.

Suena impresionante, dice, hasta que te das cuenta de que una película de éxito como Toy Story 4 vendió 43 millones de entradas.

“Lo que revelan esas cifras es que aunque a la gran mayoría de la población le encanta la música, muy pocos se llevan la mano al bolsillo y sacan un billete de diez y pagan”.

El streaming cambió eso, dice, porque quienes antes consumían música de forma pasiva estaban dispuestos a pagar una suscripción mensual.

Se estima que 88 millones de personas están suscritas a servicios de streaming en Estados Unidos, más de una cuarta parte de la población.

A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las discográficas, Hipgnosis no se centra en encontrar el “próximo superventas”.

Un tercio de las canciones que posee tienen más de 10 años y el 59% tienen entre 3 y 10 años.

Menos del 10% son versiones recientes.

“Lo único que tienen todas mis canciones en común es que son culturalmente importantes”, dice Mercuriadis.

‘Cada canción es una minimarca’

La idea de invertir en las ganancias futuras de un artista no es nueva.

David Bowie

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David Bowie en 1973 en un concierto en Los Angeles, California.

En 1997, David Bowie se financió con unos activos, denominados “bonos Bowie”, que otorgaban a los inversores una participación en los derechos de canciones como Life On Mars y Heroes.

El lado negativo era que se trataba esencialmente de un préstamo.

Si Bowie no ganaba tanto dinero como se predijo, habría tenido que renunciar a los derechos de sus canciones.

Mercuriadis dice que sus acuerdos son “más sofisticados”.

Paga a los artistas con 15 años de los derechos por adelantado.

Teniendo en cuenta la desgravación fiscal, muchos se van con “unos 25 años de dinero de una sola vez”, dice.

A cambio, Hipgnosis posee las canciones a perpetuidad.

Para los artistas, la atracción no es solo el dinero, sino que Hipgnosis actúa como una “empresa de gestión de canciones” en lugar de simplemente explotar un éxito para respaldar nueva música (que es como funcionan la mayoría de sellos y editores).

“Se trata de ver cada canción como una minimarca en sí misma”, dijo Dave Stewart de Eurythmics después de vender su catálogo a la compañía el año pasado.

“La gente de todo el mundo que canta Sweet dreams are made of this puede que no sepa quién soy yo o quién es Eurythmics, pero se saben la canción. El enfoque es el de comprar estas canciones clásicas y mantenerlas vivas y construir pequeños mundos a su alrededor”.

“Eso está bien para mí porque cuando salgo y toco esas canciones, lo que quiero es que la gente las conozca. Él es muy proactivo”.

Merck Mercuriadis, Nile Rodgers y Dave Stewart

CAITLIN MOGRIDGE
Mercuriadis y Rodgers firmaron su acuerdo con Dave Stewart de The Eurythmics el año pasado.

Para una empresa que ha basado su estrategia en ganancias futuras, Mercuriadis debe ser consciente de las críticas que a las compañías de streaming por lo que pagan a los artistas.

¿Apoya las campañas actuales #BrokenRecord y #FixStreaming, que abogan por un pago más justo?

“Sí, los servicios de streaming deben pagar más dinero a los compositores”, dice.

Mejor pago

“Aunque creo que la campaña #BrokenRecord es imperfecta ya que ha enfocado sus esfuerzos contra estos servicios los verdaderos villanos son las principales compañías discográficas que se están quedando con la mayor parte del dinero”.

“La forma en que funciona el modelo económico es que Apple, Amazon y Spotify se quedan con el 30% del dinero y pagan el 70% a los titulares de los derechos. Tal como está actualmente, de los 70 peniques por dólar que corresponden al autor, 58.5 van a parar a la discográfica. El artista obtiene, en el mejor de los casos, una sexta parte de eso, es decir, 11.5 peniques por la canción”.

“Creemos que es hora de que las compañías discográficas den un paso al frente y reconozcan que existe un desequilibrio real entre lo que se paga por grabar la música y lo que se paga por la canción”.

De hecho, la campaña ha sido igualmente crítica tanto por las compañías de streaming como por los sellos discográficos, pero Mercuriadis dice que la industria debería centrarse primero en aumentar la base global de suscriptores de los servicios de streaming de 450 millones a 2,000 millones de cara a finales de esta década.

“Porque si eso se hace realidad, las ganancias de los compositores serán muy significativas”.

Merck Mercuriadis

Jill Furmanovsky
Merck Mercuriadis dirigió a artistas como Elton John y Iron Maiden antes de lanzar su última compañía.

Para entonces, espera que Hipgnosis tenga un catálogo de alrededor de 60.000 canciones.

En ese momento, la compañía saldrá del negocio de adquisiciones y se centrarán en colocar sus éxitos en videojuegos o programas de televisión, conseguir nuevos artistas y asegurarse de aparecen en listas de reproducción destacadas.

“Estas grandes canciones son la energía que hace girar al mundo”, dice.

¿Hay un catálogo de canciones que le encantaría tener en sus manos?

“Todo el mundo quiere a los Beatles“, sonríe.

“Es el mejor conjunto de canciones jamás escrito”.

“No me gustaría vivir en este mundo si los Beatles no fueran parte de él”.


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