Cómo logró tener tanto éxito Sears en México y por qué en EU se declara en bancarrota
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Getty Images

Cómo logró tener tanto éxito Sears en México y por qué en EU se declara en bancarrota

Mientras Sears en Estados Unidos se declara en bancarrota, en México es un negocio exitoso y en crecimiento. La respuesta a esto se llama Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo.
Getty Images
17 de octubre, 2018
Comparte

Se llaman igual. Pero su historia es radicalmente distinta.

Sears Holdings, la cadena comercial considerada “una institución” en Estados Unidos y con 132 años de historia, se declaró en bancarrota.

Sears de México, en cambio, vive uno de sus mejores momentos. Este año abrió tres nuevas tiendas y completó la remodelación de otras cinco.

¿Cuál es el secreto?

La repuesta es Carlos Slim Helú, uno de los hombres más ricos del mundo y propietario de la cadena de tiendas.

El magnate puso su sello en la operación del negocio y, contrario a la bancarrota del consorcio estadounidense, el corporativo mexicano está en expansión.

Slim “es un buen gestor de negocios, en todos los que agarra reinvierte mucho”, le dice a BBC Mundo José Yuste, especialista financiero de la cadena radial Grupo Fórmula.

Una estrategia aplicada desde hace varias décadas y que explica en parte a su emporio: el magnate no suele buscar ganancias en el corto plazo y por el contrario, reinvierte los dividendos de los negocios.

Al final sus empresas adquieren un mayor valor que se refleja en el precio de las acciones en los mercados financieros o la resistencia a crisis económicas.

“Es la forma como actúa y en Sears es lo que pasa, ha estado reinvirtiendo y cuidando la marca”.

La historia

Sears nació en 1886 y en pocos años se convirtió es un ícono del comercio en Estados Unidos, pues fue el primero en crear grandes tiendas comerciales.

Sears inauguró sus primeras tiendas en México a mediados del siglo pasado.

Getty Images
Sears inauguró sus primeras tiendas en México a mediados del siglo pasado.

Algunos, como el diario USA Today, lo consideran un emblema “del sueño americano” porque de ser un negocio pequeño se convirtió en un emporio.

En 1947, la cadena inauguró su primera tienda en México como filial de Sears Roebuck, como se llamaba entonces el consorcio.

Cinco décadas después, en 1997, Grupo Carso, el corporativo de Slim, compró el 85% de las acciones de Sears México.

El negocio empezó a prosperar. Para 2012 hizo una nueva compra de acciones hasta alcanzar el 99% del total según el informe anual de la empresa.

Mantiene, además, el derecho a usar hasta 2026 el nombre de la marca estadounidense.

Seis años después el corporativo, operado por Grupo Sanborns –otra de las filiales de Slim– cuenta 95 tiendas y planes para abrir varias más.

Este año la inversión estimada será de US$2.300 millones, la mayor parte para consolidar a Sears México. La cadena es la segunda más importante en el mercado de moda en el país.

Sears vive uno de sus mejores momentos en México.

Getty Images
Sears vive uno de sus mejores momentos en México.

Muy distinta la historia a la del consorcio estadounidense, 132 años después de su nacimiento, agobiado por el crecimiento del comercio electrónico y una deuda superior a US$5.000 millones, se declaró en bancarrota.

Este lunes, el corporativo de Slim aclaró que no tiene relación con la cadena de Estados Unidos.

“El dueño de Sears México es Grupo Sanborns y no tiene relación alguna con Sears Holding, aquí las operaciones son independientes y autónomas”, dijo el consorcio a medios locales.

La tranquilidad de Slim

Una de las razones centrales en la crisis de Sears Holding es que no pudo competir con el comercio electrónico, una actividad creciente en Estados Unidos.

¿Puede ser una amenaza para el corporativo mexicano? No todavía, responde el analista José Yuste.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Ventas Online en los últimos años las compras por internet crecieron 36%.

Carlos Slim, el dueño de Sears en México, está apostando por la expansión de la cadena.

Getty Images
Carlos Slim, el dueño de Sears en México, está apostando por la expansión de la cadena.

México, dice Omar Galicia director comercial de la empresa Mercado Libre México, “es uno de los países más acelerados de América Latina” en el tema.

El escenario es distinto a Estados Unidos, aclara Yuste. En México, la cobertura de internet todavía no alcanza a toda la población.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi) en el país existen 73,1 millones de usuarios del servicio. La población de México supera los 120 millones de personas.

Pero el 89% de los cibernautas utilizan el servicio para verificar sus redes sociales, de acuerdo con la Asociación de Internet.mx.

El 21% de los usuarios, unos 15 millones, realizaron alguna compra por vía electrónica en lo que va del año. No se conoce el valor de las operaciones.

En cambio el Departamento de Comercio de Estados Unidos señala que, hasta agosto pasado, el volumen de las compras por comercio electrónico fue de US$127,3 billones.

En Estados Unidos, Sears se declaró en bancarrota.

EPA
En Estados Unidos, Sears se declaró en bancarrota.

En todo caso, Patrick Slim Domit, uno de los hijos del magnate y responsable de Grupo Sanborns, dice que el comercio electrónico es una de las prioridades del corporativo en los próximos años.

José Yuste dice que Slim y su consorcio suelen adaptarse con rapidez a los nuevos escenarios financieros.

En el caso de Sears, representa un escudo a las tendencias comerciales que causaron problemas en Estados Unidos.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Cuartoscuro Archivo

De estudiante de prepa a sostén económico: la muerte de su padre por COVID colapsó la vida de Iván

En México tres de cada mil niños han perdido al menos a uno de sus padres o cuidadores primarios a causa del COVID. El país es el tercero con más menores huérfanos a consecuencia de esta enfermedad.
Cuartoscuro Archivo
25 de julio, 2021
Comparte

La muerte por COVID, de Ricardo, su padre, sacó a Iván, de 16 años, de la escuela. En lugar de cursar el primer año de preparatoria, el adolescente ha tenido que trabajar como ayudante de albañil y vender dulces.

Hay días que llega a su casa solo con 200 pesos, que le da a su madre, María de Lourdes, para ayudar con los gastos de ellos dos y de sus tres hermanos. Marlén, de 14 años; José, de 13, y Cristián, de 6 años.

El COVID-19 le cambió a esta familia la vida por completo. Perdieron al padre, Ricardo, que era el sostén económico principal. El 23 de septiembre de 2020 falleció en el hospital La Raza, del IMSS, en la Ciudad de México.

Lee: Bolear zapatos a domicilio y vender dulces en camiones, el camino de una madre para enfrentar la crisis por COVID

Trabajaba en un restaurante. Las hijas de la dueña contrajeron COVID y él fue el designado para llevarles la comida mientras hacían cuarentena. Empezó con síntomas y a los pocos días le faltó el aire. También María de Lourdes se enfermó. Ella no necesitó ingresar al hospital. Pero de una semana a otra se quedó viuda a cargo de cuatro hijos.

En México, tres de cada mil niños o niñas han perdido a al menos uno de sus padres o cuidadores primarios en esta pandemia de COVID-19, de acuerdo con los resultados de un estudio hecho por la Universidad de Oxford y publicado por la revista científica The Lancet.

Los menores que se enfrentan a esta orfandad quedan expuestos a la pobreza, el abuso y la institucionalización. Son niños y niñas que de una o dos semanas a la otra han perdido a quien era su principal sostén económico o su principal apoyo emocional.

De acuerdo con los resultados de la investigación, a nivel mundial, desde el 1 de marzo de 2020 y hasta el 30 de abril de 2021, se estima que un millón 134 mil niños perdieron a sus cuidadores principales, incluido al menos uno de los padres o abuelos con custodia.

Mientras que un millón 562 mil niños enfrentaron la muerte de al menos un cuidador primario o secundario. Entre dos y cinco veces más niños tienen padres fallecidos que madres fallecidas.

El país con más niños huérfanos por COVID, de entre los 21 que se evaluaron en el estudio, es Perú con diez por cada mil, Sudáfrica, con 5 por cada mil, después le sigue México, con 3 por cada mil (un total de 131 mil 325 niños y niñas), Brasil y Colombia, con dos por cada mil, e Irán, Argentina, Rusia y Estados Unidos, con uno por cada mil.

María de Lourdes y sus hijos tuvieron que dejar la casita que rentaban e irse a vivir con los abuelos maternos. El señor, de 56 años, es albañil, por la pandemia le bajó mucho el trabajo y ahora, de cuando en cuando, apenas consigue algún trabajillo. La abuela, de 54 años, padece del corazón y ya no puede hacer mucho esfuerzo. Trabajaba en un negocio de quesadillas, pero tuvo que abandonar el empleo por su mala salud.

Te puede interesar: Tienen trabajo, pero sueldo no alcanza: pandemia aumenta pobreza laboral a mexicanos

La familia no ha sido beneficiaría de ningún programa de gobierno. Nadie se ha acercado a ofrecerles apoyo. Por parte del trabajo del padre no obtuvieron más que mil pesos para los gastos funerarios. Él estaba en uno de esos empleos precarios que ya son mayoría en el país, en el que las personas están por honorarios y no tienen ninguna prestación. No tenían seguro social, en La Raza lo recibieron porque están aceptando a los afectados por el virus, aunque no sean sus derechohabientes.

Cuando Ricardo murió, María de Lourdes estaba enferma, le llevó meses recuperarse, tenía secuelas, hasta ahora dice que todavía le dan ataques de tos. También cayó en una fuerte depresión. El hijo mayor se volvió cabeza de la familia, a los 15 años, y se lanzó a buscar trabajo.

The Lancet señala como parte del estudio que la orfandad y las muertes de cuidadores son una pandemia oculta asociada a las muertes por COVID-19, y asegura que los datos muestran la necesidad de un pilar adicional en la respuesta a la epidemia, que incluya evitar más muertes y cuidar a estos niños.

“Iván llegaba todo cansado, con las manos y los hombros todos lastimados de subir el material, así que yo decidí que aun con lo mal que estaba tenía que salir a conseguir empleo, le dije, no, yo me tengo que ir a trabajar, hijo, esa responsabilidad es mía”, dice María de Lourdes.

La mujer consiguió trabajo haciendo tortillas, en un lugar de antojitos, donde trabaja de 8 de la mañana a 6 de la tarde y gana 250 pesos al día. Pero aunque su madre ya tenía empleo, Iván no quiso volver a la escuela. Sabe que el dinero que gana ayuda al sostén de la familia, a la que ahora se han sumado los abuelos, que también se empeñan en conseguir algún ingreso.

“Mi mamá vende dulces y vende gorditas los fines de semana. Mis otros hijos le ayudan en lo que pueden. Todos tuvieron que dejar la escuela el ciclo escolar pasado. No había dinero para el internet ni quien les ayudara con las lecciones y las tareas, así que también perdieron las becas que recibían”, dice María de Lourdes.

Cuando no encuentra trabajo en la construcción, Iván vende dulces, cacahuates, lo que puede para ganar un poco de dinero, hay veces que no vende nada, lo más que ha sacado son 200 pesos al día. “Pone un puesticillo en la colonia, aquí en Ex Ejido de Tepeolulco, en Tlalnepantla, Estado de México, ahí ofrece a los pasantes, cacahuates, chocolates, paletas, chicles”.

En noviembre de 2020, la Secretaría de Educación Pública suscribió un convenio con otras instituciones para identificar a niñas, niños y adolescentes en situación de orfandad por la pandemia de COVID-19. El objetivo es darles acceso prioritario a las Becas para el Bienestar Benito Juárez, pero para eso tienen que estar en la escuela.

Para el ciclo escolar que viene, María de Lourdes está tratando de que todos sus hijos vuelvan al colegio. “Pero fui a ver lo de las inscripciones y tengo que pagar 500 pesos de cuota por cada uno. No he tenido para completar. Además hay que pagar material y útiles. Piden gel y jabón, y está bien, pero yo no tengo para comprar todo eso”.

La familia tiene muchos gastos también porque el menor de los hijos, Cristian, se enferma muy seguido de las vías respiratorias y cada vez pagan la consulta con un médico de farmacia, y los medicamentos.

De Iván, María de Lourdes dice que está tratando de convencerlo de que debe seguir estudiando. “Pero dice que no, que no va a alcanzar. Todos mis hijos, sobre todo los mayores, perdieron sus sueños, sus ilusiones. Antes decían que querían hacer esto y lo otro, llegar lejos. Ahora dicen, pero no, no hay dinero”

María de Lourdes cuenta que sus hijos tratan de estar bien o aparentan estar bien. “Como yo me deprimí mucho, creo que no quieren que vuelva a estar así y me dan ánimos. Si están mal, no lo dicen, para que yo no me ponga mal. Pero yo sé que Iván, por ejemplo, está muy frustrado y desesperado por la situación en la que estamos”.

Dado que el COVID-19, dice el estudio de The Lancet, puede provocar la muerte en unas semanas, las familias tienen poco tiempo para preparar a los niños para el trauma que experimentan cuando muere el padre o cuidador.

Los niños que quedan en orfandad tienen mayores riesgos de experimentar problemas de salud mental; violencia física, emocional y sexual; y pobreza familiar. Estas experiencias adversas aumentan el riesgo de suicidio, embarazo adolescente, enfermedades infecciosas como el VIH / SIDA y enfermedades crónicas.

El apoyo psicosocial y económico, subraya el estudio, puede ayudar a las familias a criar a los niños privados de sus cuidadores y ayudar a garantizar que se evite la institucionalización.

Ante la pérdida de Ricardo y la falta de cualquier ayuda, María de Lourdes dice que no les queda más que echarle ganas. “A nadie le importa que hay días que uno no tiene ni para comer. Yo estoy igual que mi esposo, trabajando seis días a la semana, hasta los domingos, echando tortillas, sin seguro médico, sin nada. Mis hijos perdieron su año en la escuela, no sé cómo van a entrar al que sigue, y a nadie le importa”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.