Texcoco o Santa Lucía: Los cambios de ruta de AMLO, y los pros y contra de ambos proyectos
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Texcoco o Santa Lucía: Los cambios de ruta de AMLO, y los pros y contra de ambos proyectos

Animal Político presenta los pros y contras de las dos opciones que la ciudadanía podría elegir en una consulta a partir del próximo 28 de octubre.
Cuartoscuro
Por Arturo Daen
12 de octubre, 2018
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Pase lo que pase en la consulta pública de finales de octubre, sobre si continúa o no la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tendrá que gastar al menos 5 mil millones de pesos en modernizar el actual aeropuerto Benito Juárez y en relanzar el de Toluca, en el Estado de México, para aliviar la saturación de pasajeros en la capital del país.

Este es, hasta ahora, el último giro de una larga historia entre AMLO y una obra que ha estado marcada por los virajes del tabasqueño en su postura: Primero, durante la campaña, tomó como una de sus banderas la cancelación total del NAIM, en Texcoco, por el elevado costo que implica y propuso en su lugar construir dos pistas en la base militar de Santa Lucía.

Después, sugirió la opción de licitar la obra del NAIM a la iniciativa privada. Y luego, decidió que los dos proyectos se sometan a una consulta ciudadana.

Previo a la consulta, en Animal Político te exponemos la ‘cronología’ de las posturas del próximo gobierno federal sobre el nuevo aeropuerto, cuáles son las diferentes opiniones sobre la viabilidad de los proyectos, así como los principales pros y contras que se han expuesto sobre éstos.

NAIM, ¿sí o no? Los cambios de opinión

Desde que se anunció la construcción del NAIM, en 2014, López Obrador ha expresado públicamente su rechazo a esta obra, argumentando que es muy cara y que detrás de ella pueda haber corrupción en los contratos.

“Es un barril sin fondo, un desperdicio de dinero”, dijo el 9 de diciembre de 2017, meses antes de que arrancara la campaña a la Presidencia. En su lugar, ya desde abril de 2015, AMLO propuso construir un nuevo aeropuerto, pero en Tizayuca, Hidalgo. Sin embargo, en noviembre de ese mismo año ocurrió el primer viraje: dejó atrás Tizayuca, y comenzó a proponer que el actual aeropuerto capitalino Benito Juárez se complementara con la base militar de Santa Lucía, en Zumpango, construyendo dos pistas adicionales a la que ya existe.

Posteriormente, durante la campaña que lo llevó en julio a la Presidencia, tanto AMLO como sus asesores fueron variando de postura.

En enero, su posición era enérgica en contra del NAIM. Incluso, llegó a proponer que el espacio que dejaría libre la obra del aeropuerto tras su cancelación podría ser utilizado para oficinas. En marzo, el tabasqueño suavizó el mensaje y planteó una mesa de técnicos del gobierno federal, del sector empresarial, y de su equipo de trabajo, para debatir cuál de las dos opciones es mejor.
Para abril, ya como candidato de Morena, cambió tres veces su postura:

El 1 de abril, en el arranque de campaña, volvió a endurecer su discurso en contra del NAIM. En la semana posterior, dejó abierta la posibilidad de revisar los contratos del NAIM y volvió a plantear mesas de diálogo. Y el 16 de abril, tras la conferencia del empresario Carlos Slim en la que dijo que cancelar la obra de Texcoco sería un retroceso, AMLO sugirió, por primera vez, buscar a empresarios para que inviertan en la construcción.

En junio, López Obrador planteó ya tres alternativas y no solo la cancelación del NAIM, como era su discurso inicial: 1) continuar con el actual proyecto de obra del NAIM; 2) cancelarlo y construir dos pistas en Santa Lucía; y 3) continuar con el NAIM mediante una concesión al sector privado.

Y en agosto, ya como presidente electo, AMLO convocó a una consulta para que la ciudadanía elija qué opción desea, aunque la decisión final sobre la construcción del nuevo aeropuerto quedará en manos del próximo gobierno.

¿Qué costaría cada proyecto?

El tema del costo es, sin duda, uno de los puntos más controversiales de la actual construcción del NAIM en Texcoco. En 2014, año en que arrancó la obra, el costo inicial previsto era de 168 mil 880 millones de pesos. Sin embargo, cuatro años después, se prevé que la inversión final sea de 285 mil millones de pesos, hasta un 68% más.

El actual secretario de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, ha dicho en varias ocasiones que la inversión de la obra es de 13 mil 300 millones de dólares. Y que el aumento en el costo se debe, principalmente, a la depreciación del peso frente a la divisa americana y a la inflación.

Al sobrecosto hay que sumarle que la obra se demorará, al menos, dos años: en un inicio se anunció la primera fase para 2020, pero los gerentes de la construcción dijeron al equipo de AMLO que se alargará hasta finales de 2022. Incluso, Jiménez Espriú dijo ayer que el retraso puede ser hasta 2024.

A todo lo anterior, hay que añadir que la obra del NAIM ha recibido numerosas observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) por irregularidades en las contrataciones, o por gastos de más de mil millones de pesos sin comprobar.

En cuanto a Santa Lucía, en el libro Sistema Aeropuertario del Valle de México. Aprovechamiento de instalaciones existentes. Propuesta Alterna, se menciona que el proyecto tendría un costo de 63 mil millones de pesos.

Sin embargo. AMLO también ha ido variando esta cifra. En diferentes discursos ha dicho que costaría 60 mil millones de pesos, aunque en un cómic que difundió en abril de 2018 se dio la cifra de 70 mil millones de pesos, y en un mitin el 20 de abril, en Xochimilco, el entonces candidato dijo que su plan alterno tendría un costo de 50 mil millones.

Al gasto de Santa Lucía, hay que tener en cuenta, además, los gastos de cancelación del NAIM. Según el Instituto Mexicano para la Competencia (IMCO), el costo aproximado de cancelación es de 120 mil millones de pesos que corresponden a 58 mil millones ya pagados, más las penas y el monto por gastos no recuperables que se generarían por la cancelación de contratos comprometidos por 102 mil millones y la liquidación de trabajadores.

¿Y qué pasará cuando gane una u otra opción?

Si gana el NAIM, este sería el único aeropuerto que se quedaría vigente cuando finalizara la obra. Por lo que la inversión millonaria anunciada para modernizar el actual aeropuerto Benito Juárez se perdería en su totalidad.

Si gana Santa Lucía, Jiménez Espriú dijo que, entonces, operarían este nuevo aeropuerto, más el actual Benito Juárez y el de Toluca, aunque sobre este último no entró en detalles de cómo convencerán a las aerolíneas de que abran vuelos en un aeropuerto que fue inaugurado con una capacidad de atender a 4 millones de pasajeros, y que, en la actualidad, solo atiende a 400 mil por la baja demanda.

¿Es viable el aeropuerto de Santa Lucía?

Sobre Santa Lucía, el punto más controversial y debatido es si, en efecto, es una opción viable, segura, y compatible, con el aeropuerto Benito Juárez.

Ayer jueves, el próximo titular de la SCT dijo que, un estudio de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) del año 2013, y que no conocían previamente a detalle, señala que sí existe viabilidad y factibilidad para que operen al mismo tiempo el actual aeropuerto y Santa Lucía.

No obstante, el gobierno del actual presidente Peña Nieto, así como especialistas que han colaborado en la construcción del nuevo aeropuerto de Texcoco, han señalado que es inviable que los dos aeropuertos operen de manera simultánea, puesto que ocuparían espacios aéreos muy similares.

“Es como tener un cruce de dos carreteras en el aire sin semáforo”, dijo Federico Patiño, director del Grupo Aeropuertario de la Ciudad de México (GACM), empresa de participación estatal encargada de la obra del NAIM.

El capitán Miguel Ángel Valero, quien fue presidente del Colegio de Pilotos y Aviadores de México, explicó en entrevista con Animal Político que, en otras ciudades del mundo como Nueva York, pueden operar hasta tres aeropuertos simultáneamente. Pero en el caso del Valle de México, dijo, las condiciones orográficas lo complican todo.

“Tenemos al este los volcanes, al oeste la sierra de Toluca, y al sur la sierra del Ajusco. Solamente nos podemos aproximar por el noroeste, y por el noreste. Si a este aeropuerto (el actual Benito Juárez) nada más nos podemos aproximar por el noroeste, y noreste, y a Santa Lucía también, pues hay un riesgo de colisión”, dijo el capitán.

Bernardo Lisker, director internacional de Mitre, centro estadounidense especializado en navegación aeronáutica, coincidió en señalar que no sería factible que operen al mismo tiempo el aeropuerto Benito Juárez y Santa Lucía con vuelos comerciales, al coincidir su ruta de aproximación.

Jiménez Espriú dijo, en caso de ser elegida Santa Lucía, la OACI haría un nuevo estudio complementario al de 2013, y que costará otros 600 mil dólares, para garantizar la seguridad y la compatibilidad del espacio aéreo.

Los opositores al NAIM

Otro punto polémico del NAIM es que tiene una férrea oposición de integrantes de los pueblos originarios y pueblos indígenas próximos a la zona donde se realizan las obras, quienes exigen detener la construcción alegando que ésta ya está generando un fuerte impacto ambiental en el lago de Texcoco.

Además, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) y representantes de pueblos originarios de Tezoyuca, Texcoco, y Atlazalpan, entre otros, acusan al actual gobierno federal de despojarlos de sus tierras, para favorecer un proyecto que consideran tendrá repercusiones irreversibles al medio ambiente.

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La gran escasez de productos que afecta al mundo (y por qué puede producirse un efecto látigo)

Autos, madera, muebles, materiales de construcción, comida... muchos productos están agotados por un gigantesco cuello de botella en los envíos internacionales en medio de los cambios que ha provocado la pandemia en el comercio internacional.
13 de agosto, 2021
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Es difícil imaginar que en Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo, exista escasez de ciertos productos.

Pero comprar un auto nuevo, muebles o materiales de construcción, dejó de ser una tarea fácil.

En muchos casos los consumidores deben esperar meses antes de conseguir el producto que están buscando.

Es que el atasco en la salida de contenedores desde los principales puertos del mundo está provocando interrupciones intermitentes en las cadenas de suministro.

Y como muchas empresas mantienen los inventarios al mínimo para abaratar costos, cuando ocurren situaciones como éstas, se quedan sin la cantidad de productos necesarios para satisfacer la demanda.

“Algunos consumidores no van a encontrar las cosas que necesitan”, advirtió Neil Sunders, analista de comercio minorista de la consultora GlobalData Retail.

Una demanda que ha crecido en los últimos meses en el contexto de una reactivación económica tras un 2020 que marcó una de las peores recesiones globales de las últimas décadas.

El problema es que con la pandemia se alteró el ritmo del flujo del comercio internacional y cuando aumenta el consumo en varios países a la misma vez, los puertos, las vías oceánicas, los trenes y aviones que transportan los productos no dan abasto.

Como tampoco han dado abasto algunas industrias que producen piezas esenciales para la fabricación de otros productos, como es el caso de los microchips.

Autos, computadoras, muebles, ropa, comida

Justamente la escasez de semiconductores le ha provocado problemas a los fabricantes de autos, computadoras, laptops, celulares o consolas de videojuegos.

“Puede tomar uno hasta dos años antes de que la industria se pueda poner al día con la demanda”, declaró el director ejecutivo de la empresa Intel, Patrick Gelsinger.

Kia Telluride

Getty Images
Algunos autos tienen meses de demora en su entrega.

Lo mismo está pasando con algunos materiales para fabricar ropa, zapatos, comida… la lista es interminable.

Con un equilibrio tan precario, un tifón en China o el cierre de una fábrica en Vietnam por covid-19, genera una especie de caos.

“Nadie puede conseguir nada”, dijo Steve Lamar, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Ropa y Calzado. “Compra tus regalos de navidad ahora”.

Como muchos contenedores están varados en algunos puertos, el precio de los fletes se ha disparado.

Fábrica de zapatillas

Getty Images
Muchas marcas globales tiene sus fábricas repartidas por Asia. Cualquier interrupción en la cadena genera retrasos en la llegada de productos.

Y algunas firmas como Legwear & Apparel, que fabrica productos para marcas como Puma, Champion y Skechers, confirmó que los costos de los fletes han escalado.

Christopher Volpe, director de Operaciones y Finanzas de la compañía, dijo en declaraciones al diario Washington Post que están pagando unos US$24.000 para enviar contenedores desde Asia a EE.UU., cuando el precio solía ser US$2.000 antes de la pandemia.

Las historias de restaurantes que han tenido que cambiar su menú se repiten todos los días, desde Corea del Sur a Estados Unidos.

Aunque estas sean situaciones excepcionales, la disrupción del comercio internacional es una tendencia.

“Hasta bien entrado 2022”

Algunos vendedores minoristas han dicho que solo tienen suficientes productos para satisfacer la demanda por un poco más de un mes, una situación que implica uno de los más bajos niveles de inventarios desde 1992, según la Oficina del Censo de EE.UU.

Contenedores en China

Getty Images
Uno de los efectos de la pandemia ha sido la interrupción del equilibrio en las cadenas globales de suministro de productos.

Hay mucha incertidumbre sobre lo que puede ocurrir en el futuro, más ahora que la variante Delta del coronavirus está propagándose con mayor velocidad.

Las interrupciones en el suministro podrían continuar “hasta bien entrado 2022″, declaró hace unos días el presidente de la Reserva Federal de St. Louis, James Bullard.

Según como evolucione la demanda y la oferta, habrá unas semanas en que los consumidores verán escasez de ciertos productos y más tarde serán otros.

En estos días se ha hecho más difícil encontrar materiales de plástico para embalaje, bolsas de papel, carne o aceite para cocinar.

A veces se debe a problemas con el flujo de trenes y camiones, otras veces porque no llegó el envío internacional, o por falta de mano de obra.

Un nuevo desequilibrio

“Creo que el principal efecto de la escasez global de muchos bienes será un mayor desequilibrio de inventarios en el futuro”, dice Willy Shih, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard.

Ante la escasez actual, explica en diálogo con BBC Mundo, las empresas están pidiendo órdenes adicionales o tratando de conseguir sus productos a través de canales logísticos obstruidos.

Fabricación de contenedores

Getty Images
El “efecto látigo” se produce cuando las empresas compensan en exceso la escasez y terminan con demasiado stock.

Con el tiempo, cuando los proveedores se pongan al día, “es probable que veamos excedentes en muchas áreas”, apunta.

Es parte del desequilibrio en el sistema.

“Esto sucedió con los rollos de papel higiénico durante el último año. Primero hubo desabastecimientos y luego excedentes”, explica el economista.

Es lo que se conoce como el “efecto látigo” en las cadenas de suministro. Ocurre porque las empresas compensan en exceso la escasez y terminan con demasiado stock.

“Otra cosa que será difícil de evitar serán las presiones inflacionarias. Muchos costos de logística han alcanzado récords últimamente y, eventualmente, alguien tiene que pagar por ellos”, señala Shih. “Posiblemente serán los consumidores”.

Y, por otro lado, las empresas más pequeñas que no puedan traspasar los costos, se exponen a una situación crítica en sus finanzas.

Precios de los embarques disparados

En Europa el fenómeno es similar.

Las tarifas de flete desde Shanghái a Rotterdam (Países Bajos) han aumentado hasta 596% en comparación con el precio del año pasado, según las últimas cifras del Drewry World Container Index.

Según cálculos de Bloomberg, los cuellos de botella de la cadena de suministro global han multiplicado las tarifas en las rutas populares hasta seis veces en el último año.

Así, los costos de envío más altos y las dificultades para reabastecer los inventarios rápidamente, argumentan expertos, terminarán afectando a los consumidores en la mayor parte de los países.

Efectos globales que llegan a América Latina

Una situación que ya está dejando huellas en América Latina.

Bodega de productos

Getty Images
Consumidores latinoaméricanos han tenido que esperar meses por algunos productos.

“Nunca había visto algo así”, cuenta Blanca Figueroa desde Chile, una profesora jubilada que hace poco llegó a vivir a su nuevo departamento en Santiago y le ha resultado muy difícil conseguir todos los productos que necesita.

“Es muy difícil comprar. He buscado sillones, mesas, sillas, camas. Para conseguir algunos productos hay que esperar meses“, agrega.

Una situación parecida se vive en otros países de la región.

Por ejemplo en El Salvador, los precios del acero y derivados como el hierro, así como tubos PVC, pintura, solventes y productos a base de plástico han aumentado a causa del incremento en el valor de los envíos internacionales y el alza en el precio del petróleo, en un margen que bordea el 30% o el 50% según el producto.

Es que el sector de la construcción en Latinoamérica ha tenido complicaciones para conseguir varios de los suministros que necesita, tal como ocurre en Estados Unidos.

“Los precios de los fletes marítimos internacionales han pegado mucho y el aumento de la demanda provocó que bajara la capacidad de espacio para estos países en desarrollo”, dijo el gerente de sucursales de Viduc Ferreterías, Danilo Blanco, a El Diario de Hoy.

Trabajadores de la construcción

Getty Images
El sector de la construcción es uno de los más afectados en Latinoamérica.

En México, el valor de los productos de la industria química, el plástico y el hule lideraron el aumento de precios en el país en el mes de julio, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En el caso de los autos usados, también han subido los precios, como ha ocurrido en varios países de la región.

“Estamos viendo un incremento en los precios, tanto por una mayor demanda, como porque no hay vehículos nuevos en el mercado”, dijo Alejandro Guerra, director general de Kavak, una empresa dedicada a la compraventa de autos “seminuevos”, en declaraciones al periódico Expansión.

En diálogo con BBC Mundo, Gerardo Tajonar, presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), dijo que las disrupciones en las cadenas de suministros han afectado a varios sectores del país, particularmente la manufactura.

“Las empresas mexicanas no tenían un plan de contingencia, las tomó por sorpresa. Por eso hay que crear estrategias de mitigación de riesgo”.

Trabajadora en fábrica

Getty Images
La manufactura en México ha sentido el impacto de las disrupciones en las cadenas de suministro a nivel global.

El mes pasado, cuenta, el comercio internacional de México (importaciones y exportaciones subió cerca de 30%). Sin embargo ahora, con la llegada de una tercera ola de covid-19, el futuro se vuelve un poco más impredecible.

“A nivel del consumidor yo diría que se ha visto un aumento de precios en bienes más bien suntuarios como autos, productos de diseño, ropa de marcas, pero no en la canasta básica”, agregó.

“Más que escasez,yo diría que hay falta de variedad en algunos productos“.

Quien tampoco ve una perspectiva estratégica global muy clara para enfrentar estas contingencias es Gerard Reinecke, especialista principal en Políticas de Empleo, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“El problema con las cadenas globales está influyendo en el empleo, pero aún no tenemos cómo cuantificarlo, es demasiado pronto”, explica.

De todos modos, si las cosas continúan así, los consumidores se verán afectados por precios más altos en algunos productos o tendrán que esperar más tiempo para conseguirlos.

Durante la pandemia, los costos de transporte de las importaciones en Latinoamérica se han disparado. Por ejemplo, el costo del flete de un contenedor entre Shangái y América del Sur antes de la crisis sanitaria era de unos US$2.000 promedio.

Ahora subió a cerca de US$7.000, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Contendedores

Getty Images
El precio de los fletes marítimos en la región se ha disparado.

Según Mauricio Claver-Carone, presidente del BID, la pandemia ha expuesto las vulnerabilidades de la región, pero también está dando una gran oportunidad para resolver los problemas.

“Tenemos que facilitar la inversión en las cadenas de suministro y aumentar la integración intrarregional”, le dice a BBC Mundo.

Una integración escasa, agrega, considerando que Latinoamérica es una de las regiones menos integradas del mundo, lo cual aumenta la dependencia de la región de los productos importados.

Solo el 14% de nuestro comercio ocurre a nivel intrarregional, comparado con el 59% de Europa y el 41% de Asia Oriental, explica Claver-Carone.

Por décadas los expertos en comercio internacional han recomendado mejorar la integración regional, pero lo cierto es que poco se ha avanzado.

Según Gerard Reinecke, Latinoamérica podría rearticular algunas cadenas a mediano y largo plazo pero, hasta ahora, “no hay muchos indicadores de que eso esté ocurriendo”.

Tal parece que ante el nuevo escenario y la incertidumbre que provoca la variante delta del coronavirus, las empresas y países que no reaccionen a tiempo, o que no tengan la capacidad de asegurar un flujo constante de suministros, pueden comenzar a quedar rezagados.

Quién llevará la delantera

En medio de las alteraciones inducidas por la pandemia, “estamos viendo cambios importantes en la ventaja competitiva internacional“, le dice a BBC Mundo William Lazonick, presidente de la Red de Investigación Académico-Industrial de EE.UU. y profesor de la Universidad de Massachusetts.

Trabajador de empresa tecnológica

Getty Images
Los problemas logísticos en el comercio internacional pueden cambiar la ventaja competitiva de algunos países.

Cambios en industrias esenciales relacionadas con la aeronáutica, la microelectrónica, los equipos de comunicación, la energía limpia o los productos farmacéuticos.

Es que la escasez global de muchos bienes no solo refleja los efectos de la pandemia y la política de las empresas de mantener inventarios reducidos al mínimo en las últimas décadas.

Refleja también, dice Lazonick, que las principales empresas estadounidenses de alta tecnología han “desperdiciado su liderazgo mundial” y pone sobre la mesa dudas sobre qué tan agresivas han sido algunas empresas en repartir dividendos sin hacer las inversiones necesarias para cuando se producen momentos de emergencia como el actual.


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