Lo torturaron para confesar un homicidio y así lo sentenciaron; 7 años después, la Corte revoca la condena
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Lo torturaron para confesar un homicidio y así lo sentenciaron; 7 años después, la Corte revoca la condena

El acusado denunció que fue torturado para que aceptara que mató a una mujer, pero los jueces del caso lo ignoraron y así lo sentenciaron a 32 años de cárcel.
22 de octubre, 2018
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La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió revocar una sentencia de 32 años de prisión impuesta a una persona por el homicidio de una mujer en Veracruz, tras concluir que los jueces a cargo del juicio ignoraron que la confesión incriminatoria del procesado, en la que se sostenía todo el caso, pudo haberse obtenido bajo tortura física y psicológica.

Se trata del caso de Yarold Christian Leyte Quintanar, preso desde hace casi siete años en un penal de Veracruz. Su historia, incluyendo la narración y pruebas de la tortura que sufrió y las múltiples irregularidades en torno al procedimiento, fue abordada por Animal Político en esta nota y en el reportaje Matar en México: Impunidad Garantizada, publicado en mayo pasado.

La decisión de la Primera Sala de la Corte no significa la libertad en automático para Yarold, sin embargo, se trata de un amparo que por primera vez, y tras cuatro años de batalla legal, revoca la sentencia condenatoria y ordena a un juez que revise si las pruebas que ya existen (entre ellas peritajes que certifican las lesiones que sufrió Yarold tras ser detenido) acreditan la tortura. 

En caso de que no exista actualmente evidencia suficiente para acreditarla, la SCJN ordenó a los jueces que realicen una investigación exhaustiva, incluyendo la aplicación del Protocolo de Estambul.

La sentencia de la Corte, de la que este medio tiene copia, condena el hecho de que el juez de Veracruz que inicialmente dictó condena ni siquiera ordenó que se iniciara una investigación de la tortura denunciada por el proceso. Es decir ignoró por completo el hecho.

Y también considera que fue incorrecta la decisión de un Tribunal federal, que después de analizar por segunda vez el caso sí ordenó que se investigara la tortura pero, al mismo tiempo, ratificó la sentencia condenatoria en contra de Yarold, minimizando el hecho de que su cuestionada confesión incriminatoria era la pieza central de la acusación del Ministerio Público de Veracruz.

“Soslayar una denuncia de tortura, sin que se realice la investigación correspondiente, ubica necesariamente en estado de indefensión a quien la alega ya que al no verificar su dicho, se deja de analizar una eventual ilicitud de las pruebas con las que se dictará sentencia (…) únicamente será posible determinar el impacto de la tortura en el proceso penal, una vez que ésta se haya acreditado, como resultado de una investigación exhaustiva y diligente”, señala la sentencia de la Corte correspondiente al amparo en revisión 1389/2018.

El caso fabricado

Solo en 5 de cada 100 homicidios que se cometen en México autor del crimen termina procesado y sentenciado. Es una impunidad del 95 por ciento. Peor aún: existen casos en donde los acusados de cometer el crimen no son los verdaderos homicidas, sino personas a las que se fabrican pruebas para incriminarlos en el momento.

El reportaje “Matar en México: Impunidad Garantizada” abordó como parte de esta vertiente el caso de Yarold Christian Leyte Quintanar, sentenciado a 32 años de cárcel por el homicidio de la ejecutiva del banco “Compartamos” María Teresa González González, crimen ocurrido en 2012, en Tuxpan, Veracruz. Unos días después del asesinato, policías judiciales detuvieron a Yarold, quien fue exhibido en los medios como “el asesino de Valle Alto”.

La prueba central del Ministerio Público en contra de Yarold fue su supuesta confesión, en la que él dice que mató a González accidentalmente dentro de su casa, pues forcejeó con ella luego de que lo buscó para cobrar un adeudo que él tenía con el banco.

La investigación presentó múltiples irregularidades que quedaron documentadas en el expediente, y que Animal Político pudo verificar. Por ejemplo, está el testimonio del gerente del banco donde trabajaba la mujer asesinada, quien negó que Yarold fuera cliente suyo y tuviera un adeudo con ellos. También se encuentra el análisis del perito oficial que dictaminó que la víctima no murió en la casa de Yarold (como asegura en su supuesta confesión), sino en el lugar donde fue encontrada: una casa enfrente a la del domicilio del procesado.

Pero sobretodo está la denuncia detallada de Yarold, en la que señala que su confesión fue fabricada y que la firmó después de ser torturado por un tiempo prolongado. Hay constancias ministeriales y periciales que acreditan que Yarold fue retenido por varias horas antes de quedar a disposición del MP, y que presentaba varias lesiones físicas y daño sicológico.

La historia completa de su detención y de la narración de su tortura puede consultarse en este episodio de la miniserie que acompañó el reportaje Matar en México. Aquí se recupera un fragmento de los maltratos que Yarold sufrió a manos de los policías que lo detuvieron, narrados por su madre:

“Lo empiezan a ahogar, lo enderezan, le comienzan a dar descargas eléctricas… aun así el seguía sin confesar así que cortan un arma, se la ponen en la cabeza y le dicen que lo van a matar. Mi hijo pese a todo eso sigue diciendo que él no sabe de qué homicidio le hablan ni conoce a la víctima, y es cuando de repente le dicen que va a confesar porque va a confesar, entonces lo levantan del cabello, lo ponen en una reja y escucha a su esposa llorando, y le dicen que si no confiesa van a matar a su esposa y a uno de sus hijos… es cuando él acepta firmar la declaración que ya le habían preparado…”

Pese a lo anterior el juez de Tuxpan a cargo del proceso mantuvo como prueba válida la confesión de Yarold, y cuatro años después de la detención – y por presiones de la propia defensa para que ya dictara una sentencia – dicho juez condenó a 32 años de cárcel al joven. A partir de ahí inició la batalla legal con apelaciones y amparos en varios juzgados y tribunales, incuso federales, que terminó en la resolución de la Corte que revoca dicha condena.

¿Qué sigue para Yarold?

La resolución de la Primera Sala de la Corte dejó finalmente sin efecto la sentencia de 32 años de prisión que se había dictado a Yarold. No obstante, esto no significa todavía que el joven pueda recuperar su libertad.

Lo que los ministros ordenaron es que el caso regrese a los jueces pero con la orden de que se analice si la evidencia que ya existe es suficiente para acreditar la tortura que sufrió el procesado y, de ser así, se declare ilegal tanto su confesión como toda evidencia ligada a ella.

El abogado de Yarold, Guadalupe Salmones Gabriel, dijo que si esto ocurre el caso quedaría en automático sin elementos suficientes para sostenerse, lo que derivaría en la libertad del joven.

Pero en caso de que no exista evidencia suficiente de la tortura en este momento, la Corte ordenó que se abra una investigación a fondo y que se aplique el protocolo de Estambul, que permite certificar si una persona fue sometida o no a este tipo de maltratos. De ser este el escenario, la resolución podría conocerse en aproximadamente un año.

En este contexto el abogado Salmones Gabriel consideró que la resolución de la Corte “se quedó corta” y fue una decisión “salomónica”, pues si bien representa un avance clave en el caso, esta pudo ir más allá y ordenar de una vez el cierre del caso ante el cúmulo de irregularidades que se han documentado.

“Yarold ya lleva casi 7 años en prisión y todavía tendrá que esperar ya que, por ejemplo, el sistema judicial en Veracruz no tiene personal certificado que aplique el protocolo de Estambul, entonces se tendrá que esperar el apoyo de la Comisión estatal de Derechos Humanos que tampoco tiene ese personal, entonces habrá que pedirle a nivel nacional. Es decir, esto es un proceso engorroso debido a que el sistema de impartición de justicia en México no es expedito”, dijo el litigante.

Pese a esta situación el abogado está convencido de que la libertad de Yarold es cuestión de tiempo, no solo por el hecho de que la tortura que sufrió es plenamente verificable (con peritajes que ratifican las lesiones), sino porque este caso ha carecido de los mínimos elementos de prueba desde el inicio.

”Lamentablemente (Yarold) no tuvo una defensa real desde el inicio y eso afectó mucho. Los abogados de oficio estuvieron pero no hicieron ningún trabajo. Tuvimos que llegar hasta esta última instancia. Hoy tenemos claro que Yarold va a salir pero desafortunadamente no será de forma inmediata”, dijo el litigante.

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El pueblo en Francia que se quiere iluminar con organismos vivos

Organismos tan diversos como las luciérnagas, los hongos y los peces tienen la capacidad de brillar a través de la bioluminiscencia, que está presente en el 76% de las criaturas de aguas profundas.
29 de abril, 2022
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En una tranquila habitación de un centro de vacunación contra el coronavirus en Rambouillet, una pequeña ciudad francesa a unos 50 kilómetros al suroeste de París, una suave luz azul emana de una fila de tubos.

En fechas próximas, el mismo resplandor azul iluminará la cercana Place André Thomé y Jacqueline Thomé-Patenôtre.

Pero a diferencia de las farolas estándar, que a menudo emiten un fuerte resplandor y necesitan ser conectadas a la red eléctrica, estas luces son alimentadas por organismos vivos a través de un proceso conocido como bioluminiscencia.

Este fenómeno, en el que las reacciones químicas dentro del cuerpo de un organismo producen luz, se puede observar en muchos lugares de la naturaleza.

Organismos tan diversos como las luciérnagas, los hongos y los peces tienen la capacidad de brillar a través de la bioluminiscencia: está presente en el 76% de las criaturas de aguas profundas.

Estos experimentos también están en marcha en toda Francia, incluso en el aeropuerto Roissy-Charles-de-Gaulle de la capital.

Variedad natural

Los ejemplos de bioluminiscencia en el mundo natural son muchos.

Las luciérnagas se iluminan para atraer parejas, mientras que algunas especies de algas brillan cuando se agita el agua circundante.

El rape (un pezde aguas profundas) permite que bacterias bioluminiscentes se establezcan en un lóbulo sobre su cabeza como un señuelo tentador para sus presas.

La mayoría de las especies oceánicas bioluminiscentes emiten una luz azul verdosa que, debido a las longitudes de onda más cortas de los colores, puede viajar más lejos en el océano.

Algunas luciérnagas y ciertos caracoles brillan de color amarillo, y se sabe que el llamado “gusano ferroviario”, una larva de escarabajo nativa de las Américas, se vuelve rojo y amarillo verdoso en un patrón que se asemeja a un tren por la noche.

Incluso se ha descubierto que algunos roedores nocturnos que se encuentran en el sur de África tienen cabello que produce un brillo biofluorescente de color rosa intenso.

Las luces de Francia

El brillo azul turquesa en la sala de espera en Rambouillet proviene de una bacteria marina recolectada en la costa de Francia llamada Aliivibrio fischeri.

Las bacterias se almacenan dentro de tubos llenos de agua salada, lo que les permite circular en una especie de acuario luminoso.

Dado que la luz se genera a través de procesos bioquímicos internos que forman parte del metabolismo normal del organismo, su funcionamiento casi no requiere más energía que la necesaria para producir los alimentos que consumen las bacterias.

La bioluminiscencia en las aguas de la bahía Preservation de Tasmania

Brett Chatwin

Se agrega una mezcla de nutrientes básicos y se bombea aire a través del agua para proporcionar oxígeno.

Para “apagar las luces”, simplemente se corta el aire, deteniendo el proceso al enviar la bacteria a un estado anaeróbico donde no produce bioluminiscencia.

“Nuestro objetivo es cambiar la forma en que las ciudades usan la luz”, dice Sandra Rey, fundadora de la empresa emergente francesa Glowee, que está detrás del proyecto en Rambouillet.

“Queremos crear un ambiente que respete mejor a los ciudadanos, el medio ambiente y la biodiversidad e imponer esta nueva filosofía de la luz como una alternativa real”.

Los defensores del proyecto argumentan que la bioluminiscencia producida por bacterias podría ser una forma sostenible y eficiente en energía para iluminar nuestras vidas.

La forma en que actualmente producimos luz, argumenta Rey, ha cambiado poco desde que se desarrolló la primera bombilla en 1879.

Si bien la bombilla LED, que surgió en la década de 1960, ha reducido significativamente los costos de funcionamiento de la iluminación, todavía depende de la electricidad, que se produce en gran parte por la quema de combustibles fósiles.

Glowee

Fundada en 2014, Glowee está desarrollando una materia prima líquida, en teoría infinitamente renovable, hecha de microorganismos bioluminiscentes.

Se cultiva en acuarios de agua salada antes de envasarse en los tubos.

El proceso de fabricación, afirma Rey, consume menos agua que la fabricación de luces LED y libera menos CO2, mientras que el líquido también es biodegradable.

Las luces también usan menos electricidad para funcionar que las LED, según la compañía, aunque las bombillas Glowee producen menos intensidad de luz que la mayoría de las bombillas LED modernas.

las luces de Glowee

Glowee
Las luces de Glowee.

Si bien las luces de Glowee actualmente solo están disponibles en tubos estándar para eventos, la compañía planea producir pronto varios tipos de mobiliario urbano, como bancos para exteriores, con iluminación incorporada.

En 2019, el ayuntamiento de Rambouillet firmó una sociedad con Glowee e invirtió US$109.000 para convertir la ciudad en “un laboratorio de bioluminiscencia a gran escala”.

Guillaume Douet, jefe de espacios públicos de Rambouillet, cree que si el experimento tiene éxito, podría conducir a una transformación en todo el país.

“Se trata de una ciudad del mañana”, dice Douet. “Si el prototipo realmente funciona, podemos implementarlo a gran escala y reemplazar los sistemas de iluminación actuales”.

Los usos de la bioluminiscencia

Los estudios de la bioluminiscencia no son nuevos.

Alrededor del año 350 a. C., el filósofo griego Aristóteles describió la bioluminiscencia en luciérnagas como un tipo de luz “fría”.

Los mineros del carbón han usado luciérnagas en frascos como iluminación en minas donde cualquier tipo de llama, incluso una vela, podría desencadenar una explosión mortal.

Luciérnagas

Getty Images

Mientras tanto, las tribus de la India han utilizado hongos brillantes durante años para iluminar selvas densas.

Sin embargo, Glowee es la primera empresa del mundo en alcanzar este nivel de experimentación y dice que está en negociaciones con 40 ciudades de Francia, Bélgica, Suiza y Portugal.

ERDF, una empresa mayoritariamente estatal que gestiona la red eléctrica de Francia, se encuentra entre los patrocinadores de Glowee; la Comisión Europea ha proporcionado US$1,9 millones de financiación y el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (Inserm) ha proporcionado asistencia técnica y apoyo.

Los desafíos

Carl Johnson, profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Vanderbilt, cree que aún quedan serios desafíos por delante antes de que la bioluminiscencia pueda obtener luz verde para su implementación a gran escala.

“Primero, tienes que alimentar a las bacterias y diluirlas a medida que crecen”, dice.

“Eso no es tan fácil. Además, el fenómeno dependerá mucho de la temperatura y dudo que funcione en el invierno. En tercer lugar, la bioluminiscencia es muy tenue en comparación con la iluminación eléctrica”, agrega.

Rey, de Glowee, reconoce los desafíos que se avecinan, pero insiste en que los beneficios, tanto ecológicos como económicos, podrían ver ciudades futuras bañadas en luz azul bacteriana.

Hongos

Getty Images

Actualmente, el equipo de Evry está trabajando para aumentar la intensidad de la luz producida por bacterias, que por ahora solo dura días o semanas antes de requerir más nutrientes y aún no es tan fuerte como las luces LED.

Hasta ahora, Glowee dice que sus bacterias pueden producir una salida de brillo de 15 lúmenes por metro cuadrado, por debajo, pero no muy lejos, del mínimo de 25 por metro cuadrado que cree que se requiere para la iluminación pública en parques y jardines.

En comparación, una bombilla LED doméstica de 220 lúmenes puede producir unos 111 lúmenes por metro cuadrado de suelo.

“Estamos avanzando poco a poco”, dice. “Pero ya hemos dado pasos enormes y nuestra filosofía de la luz es una respuesta a la crisis que enfrenta la humanidad”.

Catrin Williams, profesora de la Facultad de Biociencias de la Universidad de Cardiff que ha estudiado la bioluminiscencia en bacterias, está de acuerdo en que es “difícil” mantener cultivos bacterianos vivos a largo plazo debido a la necesidad de suministro de nutrientes.

Pero Williams dice que esto podría superarse centrándose en la “quimioluminiscencia”, un proceso que Glowee también está investigando actualmente, que elimina la necesidad de bacterias vivas.

En cambio, la enzima responsable de la bioluminiscencia, la luciferasa, en teoría puede extraerse de las bacterias y usarse para producir luz.

“Creo que el enfoque de Glowee es extremadamente novedoso e innovador y podría ser fantástico”, dice Williams.

Otras iniciativas

Otras iniciativas en todo el mundo están proporcionando más rayos de esperanza.

Nyoka Design Labs, con sede en Vancouver, está desarrollando una alternativa biodegradable a las barras luminosas utilizando enzimas no vivas y libres de células que, según los creadores, son mucho más fáciles de mantener que las bacterias vivas.

“En lugar de usar todo el automóvil, solo quitamos los faros”, dice Paige Whitehead, fundadora y directora ejecutiva.

“La enzimología ha avanzado hasta el punto de que ya no tenemos que depender de los sistemas sustentados por células”, agrega.

Luciérnagas

Getty Images
Las luciérnagas han sido estudiadas desde la Antigüedad.

Una vez utilizadas, las barras luminosas no se pueden reciclar debido a la mezcla de productos químicos que contienen.

Se utilizan en una amplia gama de aplicaciones, desde usos policiales y militares hasta festivales de música.

Algunos investigadores han expresado su preocupación por el efecto de los productos químicos que contienen en la vida marina, ya que también se utilizan a menudo como señuelos en la pesca con palangre.

“Gran parte de este desperdicio es innecesario”, dice Whitehead. “La visión que buscamos es reemplazar cualquier sistema de iluminación alternativo para hacerlos más sostenibles”.

En un gran avance para esa visión, un estudio publicado en abril de 2020 reveló que un equipo de bioingenieros rusos que trabajan con una empresa emergente de biotecnología con sede en Moscú han creado un método para mantener la bioluminiscencia en las plantas.

Afirman que pudieron hacer que las plantas brillaran 10 veces más y durante más tiempo que los esfuerzos anteriores, produciendo más de 10.000 millones de fotones por minuto, mediante la bioingeniería de genes bioluminiscentes de hongos en las plantas.

La nueva investigación se basó en los hallazgos que identificaron una versión fúngica de la luciferina, uno de los compuestos únicos que es necesario para la bioluminiscencia, junto con las enzimas luciferasa o fotoproteína.

Keith Wood, un científico que hace 30 años creó la primera planta luminiscente utilizando un gen de luciérnagas, dice que la tecnología podría reemplazar en parte la iluminación artificial como los LED.

Más recientemente, descubrió que al alterar la estructura genética de una luciferasa que se encuentra en el camarón de aguas profundas Oplophorus gracilirostris, su brillo podría aumentar 2,5 millones de veces.

luces

Getty Images

La enzima resultante, que los investigadores llamaron NanoLuc, también era 150 veces más brillante que las luciferasas que se encuentran en las luciérnagas.

“La aplicación de la biología sintética a la bioluminiscencia es una gran oportunidad”, dice Wood, quien ahora está desarrollando una planta bioluminiscente para la empresa Light Bio.

Pero todavía está por decidirse exactamente cómo se podrían usar estas plantas bioluminiscentes transgénicas en el futuro.


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