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3 unidades de medida además del kilogramo que también cambiarán a partir de 2019

Tras el acuerdo de los representantes de más 60 países, desde mayo de 2019, un kilogramo ya no pesará un kilo.
17 de noviembre, 2018
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Ya nada pesará lo mismo.

Desde este 16 de noviembre, el Comité Internacional de Pesos y Medidas acordó el nuevo valor del kilogramo, la unidad de medida que por casi 130 años ha unificado en una misma expresión decimal las balanzas de casi todo el mundo.

Tras el acuerdo de los representantes de más 60 países, desde mayo de 2019, un kilogramo ya no pesará un kilo.

O, al menos, no pesará lo mismo que el prototipo universal de kilogramo, un pequeño cilindro de platino que se guardaba como medida fiel bajo tres llaves y varias bóvedas en una cripta en las afueras de París.

A partir de ahora, su valor quedará determinado por la constante de Planck, un valor del críptico mundo de la física cuántica que, entre otras cosas, vincula la energía del fotón (la partícula elemental de esa rama) con su frecuencia.

Más allá de la compleja explicación detrás del nuevo valor, esto significa que, a partir de ahora, el kilogramo se definirá en términos de constantes que describen el mundo natural y su valor estará relacionado a “características fundamentales” del universo que no se espera que cambien (al menos en las escalas de tiempos terrenales).

Pero el kilogramo no fue el único que dejó de ser lo que era hasta ahora.

Otras tres de las siete medidas del Sistema Internacional de Unidades (SIU) también cambiaron este viernes.

Y aunque son poco conocidas fuera de los laboratorios, también tendrán un impacto en la investigación científica a partir de mayo próximo.

La temperatura

Cuando la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM, por sus siglas en francés) estableció el SIU, definió el kelvin como la unidad de temperatura.

termómetro

Getty Images
El kelvin equivale al grado Celsius, pero su escala es mucho mayor.

Aunque en la vida práctica utilizamos los grados Celsius o Fahrenheit, el kelvin es ampliamente utilizado en la ciencia, ya que mide el punto en el que las moléculas y átomos de un sistema tienen la mínima energía térmica posible.

Al igual que otras escalas de temperatura, los puntos de congelación y ebullición del agua fueron factores clave para establecer el rango de la mediación: hay 100 grados entre la temperatura en la cual el agua se congela a (273.16 K) y hierve (373.16 K).

A partir de ahora, el valor del kelvin quedará establecido también por una constante física: la de Boltzmann, que relaciona temperatura absoluta y energía.

Esto, para los que nos quedamos con la física del colegio, significa que se determinará al medir la velocidad promedio (y por lo tanto la energía térmica) de un conjunto de moléculas.

La electricidad

Otro de los cambios aprobados este viernes equivale a una descarga eléctrica para los antiguos libros de física.

En efecto, la unidad internacional para medir la intensidad de la corriente eléctrica ya tampoco será la misma.

Aunque su valor, como el de casi todas las unidades de medida, varió de un país a otro, el “amperio internacional” se definió en términos de la corriente eléctrica que generaba la deposición electrolítica de una solución de nitrato de plata.

científico

Getty Images
Desde hace más de un siglo, la unidad para medir la intensidad de la corriente ha sido motivo de debate científico.

Más tarde, se midió de una forma más compleja e hipotética: como la corriente que se generaba entre dos conductores rectos paralelos de longitud infinita colocados a un metro de distancia en el vacío.

A partir de ahora, el amperio se definirá por la carga eléctrica elemental, el electrón.

Es decir, equivaldrá a la energía contenida en electrones individuales pasando por un punto en un circuito.

La sustancia

Para muchos de nosotros, el mol es solo un viejo recuerdo de los experimentos de química del colegio.

Sin embargo, la unidad con la que se mide la cantidad de sustancia es una de las siete magnitudes físicas fundamentales del SIU y tiene una importancia vital en la investigación científica.

Por años, los expertos en química trataron de determinar el número de partículas fundamentales que podría haber en una muestra.

experimento

Getty Images
Los químicos utilizaron varias valores para determinar la cantidad de sustancia de una muestra.

El primer acercamiento lo hizo Joseph Loschmidt, quien intentó cuantificar el número de moléculas en un centímetro cúbico de sustancias gaseosas bajo condiciones normales de presión y temperatura.

Los químicos del siglo XIX usaron como referencia un método basado en el peso y decidieron utilizar unos patrones de masa que contuviesen el mismo número de átomos o moléculas.

Más tarde se estableció que el mol equivalía a tantas partículas elementales como átomos de carbono hay en 0.012 kg de carbono 12.

Finalmente, el Comité de Pesos y Medidas estableció que el valor que definirá la cantidad de sustancia será la llamada constante de Avogadro.

Esta equivale al número de partículas constituyentes (usualmente átomos o moléculas) que se encuentran en la cantidad de sustancia (entendido como el número de partículas).

Otros cambios

No es la primera vez que el SIU cambia sus unidades internacionales para relacionarlas con constantes físicas y superar las limitantes de elementos perecederos o cambiantes de la vida cotidiana.

El metro, por ejemplo, cuya medida universal era una vara de platino, pasó a vincularse desde la década de 1960 con la distancia a la que la luz viaja en el vacío en 1/299.792.458 de segundo.

velas

Getty Images
La candela se medía inicialmente por la intensidad de las velas.

En 1967, la propia forma de medir el tiempo también cambió, cuando se dejó de considerar la rotación de la Tierra alrededor de su eje como la escala para determinar la duración del segundo.

Desde entonces, este último se define por un reloj atómico de cesio que no se atrasa ni adelanta en un promedio de 1,4 millones de años.

La candela, una unidad de luminosidad originalmente basada en el brillo de la llama de una vela, se redefinió en 1979 para basarse en el brillo de una fuente que emite luz a una frecuencia específica en la parte verde del espectro, a la que se encuentra el ojo humano.

Años más tarde, la velocidad de la luz a través del vacío sería la nueva vara con la que se mediría esta magnitud.

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Cuartoscuro

A un año del asesinato del defensor rarámuri Julián Carrillo, su familia sigue desplazada

Decenas de familias huyen de la comunidad Coloradas de la Virgen, en Chihuahua. El homicidio debilitó a la comunidad, que lucha contra la tala ilegal y la minería.
Cuartoscuro
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Julián Carrillo, de 54 años, defensor rarámuri de la comunidad Coloradas de la Virgen, Chihuahua, fue asesinado hace exactamente un año. 

Su muerte fue la última de una serie de homicidios en los que se ensañaron con su familia. 

Leer más: Asesinan a defensor rarámuri en Chihuahua; en dos años mataron a 5 de sus familiares

El 5 de febrero de 2016, su hijo Víctor Carrillo fue asesinado; el 1 de julio de 2016 su sobrino, Guadalupe Carrillo Polanco; el 1 de julio de 2017 Alberto Quiñones Carrillo, otro sobrino, y el 1 de julio de 2018 su yerno, Francisco Chaparro Carrillo.

Todas muertes violentas vinculadas con la defensa del territorio. 

Julián Carrillo era, desde hacía años, uno de los principales activistas contra la tala ilegal y la minería en la sierra Tarahumara, en Chihuahua. 

Un año después del asesinato, su familia está desplazada. No pueden regresar a su comunidad ya que temen que los ataques se repitan. 

 “La Fiscalía no ha otorgado garantías a la familia para que pueda regresar a su rancho. Por el contexto de violencia tras el asesinato de Julián, fueron sacados en refugio, pero no hay garantías, por lo que siguen desplazados”, dice Ernesto Palencia, abogado del colectivo Alianza Sierra Madre que acompaña a la comunidad en Chihuahua. 

En total son 16 personas, entre la viuda de Carrillo, sus hijos, nueras y nietos. Ninguno de ellos quiso hablar para esta nota. Alegan que tienen miedo. Cinco asesinatos en cuatro años es como para aterrorizar a cualquier familia. 

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El 26 de enero, la Fiscalía General del Estado (FGE) identificó y detuvo a dos personas como presuntos autores materiales: José Feliciano R.M. y P.C.C., menor de edad. Ambos están integrados en la causa penal 28/2018 y permanecen en la cárcel desde entonces. Según explicó Palencia, la audiencia oral no ha tenido lugar todavía debido a que los abogados defensores presentaron amparos que han atrasado el proceso.

Aún con los presuntos autores materiales encarcelados, la familia Carrillo se siente intranquila. Faltan, según denuncia Palencia, los “autores intelectuales”.  

“Desde Alianza de Sierra Madre insistimos que tiene que haber una investigación amplia atendiendo al contexto y la actividad de Julián Carrillo como defensor del medio ambiente. El trato que está dando la fiscalía son investigaciones aisladas, desvinculadas unas de las otras”, dice el abogado.

“Muchas familias están fuera de la comunidad, ya que ahí opera un grupo de sicarios. Desde la muerte de Julián se han producido más asesinatos y les han despojado de todos sus bienes”, añade Isela González, de Alianza Sierra Madre. La activista denuncia el desplazamiento forzoso de decenas de familias. En concreto, González calcula que abandonaron la comunidad unas 150 personas de las 850 que la componían originalmente.

Luz Vergara, del Mecanismo de Protección a Defensores y Periodistas a nivel federal, explica que la zona tiene unas características particulares: se trata de un área muy remota, sin acceso a bienes básicos como el agua para el riego y donde se ha desatado una ola de violencia. Dos familias, los Carrillo y otra sin identificar, se han acogido al Mecanismo. Sin embargo, el número de personas que abandonaron sus posesiones es mayor. Hay que recordar que, en el momento de su muerte, Julián Carrillo gozaba de protección a cargo del mecanismo. Esto, sin embargo, no evitó que fuese asesinado. 

Uno de los problemas a los que se enfrentan vecinos y autoridades es que el crimen organizado sigue operando en la zona. Por eso los familiares de Carrillo no pueden regresar a su casa, porque nadie garantizaría su seguridad. “Lo ideal sería un plan de retorno, pero por el momento no es posible. Mientras tanto les garantizamos condiciones dignas de vivienda, alimento y hemos buscado planes de trabajo para que puedan sentirse productivos”, dice Vergara. 

El territorio de Coloradas de la Virgen, en Chihuahua, tiene 49 mil 500 hectáreas de extensión y está compuesto por aproximadamente 50 ranchos. 

La tala ilegal en los bosques y la minería son los principales conflictos que enfrentaron sus habitantes. En 2009, el Tribunal Unitario Agrario Distrito 5 en Chihuahua paralizó los permisos que se otorgaban para la explotación de la madera. Sin embargo, la tala ilegal sigue operando. Los talamontes no operan con la lógica de los permisos. Además, existen cuatro proyectos mineros concesionados, según Isea González. “Se dieron sin garantizar el derecho a la consulta de los pueblos indígenas”, afirma la activista. 

Los ataques han debilitado a la comunidad. El liderazgo que ejercía Julián Carrillo no se ha recuperado, según la activista de Alianza Sierra Madre. “Julián dejó un gran vacío. Una de sus funciones era convocar las reuniones entre la comunidad y ejercer de unión entre ellos”, explica. 

Leer más: Secuestran al hijo de Cruz Sánchez, defensor indígena en Chihuahua

El asesinato de los defensores y el desplazamiento de la comunidad abre la puerta a que empresas puedan irrumpir en el territorio ahora sin la oposición de los pobladores. 

El caso de Julián Carrillo forma parte de una campaña lanzada por Amnistía Internacional para denunciar los asesinatos de defensores. Graciela Martínez explica que han lanzado una petición virtual para solicitar al presidente, Andrés Manuel López Obrador, a que “se pronuncie públicamente sobre la situación y reconozca la labor de estas personas que cuidan nuestro planeta y el medio ambiente”. 

En la petición, Amnistía Internacional aboga por políticas públicas “preventivas” que “eviten nuevos asesinatos”. También confían en que México ratifique el acuerdo sellado el 4 de marzo de 2018 en Escazú, Costa Rica. Se trata del “primer tratado en América Latina y el Caribe que incorpora disposiciones para la protección de los defensores del medio ambiente”. México es uno de los 21 firmantes, pero se necesita que el documento sea ratificado por 11 de sus signatarios para que entre en vigor. 

Estas políticas llegan tarde para Julián Carrillo, asesinado hace un año. Su familia, mientras, espera poder regresar a su rancho.

“Son gente que siempre ha estado en su comunidad. Su forma de vida está en el campo”, dice Ernesto Palencia.  

A un año del homicidio nadie garantiza que los ataques no continúen.

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