Auditoría detecta fallas en la entrega de antirretrovirales a pacientes con VIH/SIDA
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Cuartoscuro

Auditoría detecta fallas en la entrega de antirretrovirales a pacientes con VIH/SIDA

En Veracruz, la Auditoría Superior de la Federación encontró recetas autorizadas a nombre de usuarios que ya estaban dados de baja; en la Clínica Condesa de CDMX, que se surten medicamentos por adelantado para varios meses.
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta
9 de noviembre, 2018
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó deficiencias en el control de medicamentos del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/SIDA (Censida), como que las entregas estén desactualizadas en el sistema electrónico, que se den antirretrovirales por adelantado, o autorizaciones a nombre de pacientes que ya estaban dados de baja.

Esto último ocurrió en el centro de atención especializada del puerto de Veracruz, Veracruz, el segundo con más pacientes del país. De 2 mil 824 personas que son atendidas en este lugar, la ASF revisó las recetas de una muestra aleatoria de 87. La auditoría 2017-5-12K00-15-0223-2018 reveló que encontró “la existencia de recetas autorizadas por el médico en expedientes de pacientes dados de baja”, aunque no especificó cuántos casos ocurrieron.

El informe también expuso que ninguna de las 87 recetas tenía el sello o firma del responsable de farmacia y en 26 (el 30%) hubo diferencias entre la cantidad de medicamentos entregados que registraba en el sistema electrónico y la que acreditaban las propias recetas. Además, la clínica no contaba con un área de almacén, aunque tras la auditoría las autoridades ordenaron habilitar una.

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La ASF también auditó la Clínica Especializada Condesa, en la Ciudad de México, que es la más grande con 11 mil 661 pacientes, de los que revisó 260 expedientes. La principal inconsistencia hallada fue que se surten medicamentos para dos o más meses, lo cual está autorizado por la Dirección para agilizar la operación, pero no obedece a lo establecido en los lineamientos.

En ambas entidades, la Auditoría encontró que era común que los encargados de farmacia anoten las entregas de antirretrovirales primero en una hoja de Excel, y hasta después carguen la información en el Sistema de Administración, Logística y Vigilancia de Antirretrovirales (sistema SALVAR), lo cual contradice lo indicado en los manuales de operación. También detectó que hay un desfase entre la fecha en que los médicos dan una receta en papel y hasta que aparece en el sistema.

“Las actividades de control para asegurar la correcta integración de expedientes clínicos, y el manejo adecuado de recetas médicas y entrega de medicamentos a los pacientes, no fueron efectivas”, sentenció la ASF.

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Por todo esto, una de sus recomendaciones fue “evaluar la pertinencia de incorporar a los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención del SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS) y los Servicios de Atención Integral Hospitalaria (SAIH) al Sistema Nacional de Expediente Clínico Electrónico, con el fin de mejorar la calidad en la atención de usuarios de los servicios y seguir un estándar para su correcta integración”.

La Auditoría tomó como muestra las clínicas de Ciudad de México y Veracruz porque están en las entidades del país que más casos de VIH/SIDA se atienden. La primera encabeza la lista con 17 mil 634 personas en tratamiento; le sigue Veracruz con 8 mil 109; el Estado de México, con 7 mil 229; Jalisco, 5 mil 690; y Chiapas, que tiene 4 mil 445 pacientes.

Los últimos lugares los ocupan Zacatecas, Baja California Sur y Aguascalientes, con menos de 500 pacientes cada uno al cierre de 2017. En total, en todo el país se atiende a 89 mil personas con VIH/SIDA.

El año pasado, Censida tenía programadas nueve visitas de supervisión a los estados, pero sólo acreditó haber realizado dos, a Veracruz y Tlaxcala, “por causa de limitaciones presupuestarias y el poco personal capacitado y con la experiencia necesaria para realizarlas”, según explicó el organismo a la ASF. Lo respaldó con un oficio del 3 de agosto de 2017 en el que la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud notificó que se tomaban medidas de austeridad.

La Auditoría comprobó que el presupuesto ejercido por Censida en 2017 fue de 307.2 millones de pesos, 8.4% menos que en 2016. Aunque eso no afectó el monto para la compra de medicamentos, porque ese dinero está garantizado mediante el Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud (FSPSS).

Para eso, se autorizó un monto máximo de 3 mil 303.5 millones de pesos, con el que se adquirieron 32 de 34 antirretrovirales utilizados. El 70%, 24 medicamentos, fueron comprados por adjudicación directa; ocho por licitación, y los dos que no se consiguieron fue porque las licitaciones se declararon desiertas ante la falta de propuestas de los proveedores, según la información entregada a la ASF.

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Ómicron: ¿es realmente tan peligrosa la nueva variante del COVID?

La detección de una nueva variante del SARS-CoV-2 ha disparado una vez más las alertas a escala mundial, pero ¿qué tan preocupados debemos estar y cómo cambia eso la estrategia contra la pandemia?
29 de noviembre, 2021
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La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial.

Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es “la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha”. La OMS la ha elevado a la categoría de “variante preocupante” y la ha designado con la letra griega ómicron.

Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.

La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.

Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).

Esta acumulación de mutaciones con efectos conocidos ya es motivo de interés y preocupación, pero todavía se tienen que realizar los experimentos adecuados para demostrar sus efectos cuando se encuentran simultáneamente.

Gráfico de la mutación.

BBC

Los efectos de dos mutaciones no son siempre aditivos y las interacciones (epistasias en lenguaje técnico) pueden ser tanto en sentido positivo (aumentando el efecto de cada una) como negativo (disminuyéndolo).

Hasta que no dispongamos de resultados de laboratorio y de datos epidemiológicos y de vigilancia genómica que nos demuestren una mayor transmisibilidad o mayores posibilidades de escape frente a la respuesta inmunitaria no es razonable pasar de vigilancia a alerta o, menos aún, a alarma.

La razón esgrimida por la OMS para declararla como VOC es que puede estar asociada a un mayor riesgo de infección, si bien no hay todavía información pública que respalde esta afirmación.

Vigilancia genómica sudafricana

Sin embargo, las señales de alerta se han disparado debido al rápido aumento de casos detectados en Sudáfrica con esta variante. No es extraño que una nueva variante se detecte en este país, uno de los que tiene mejor sistema de vigilancia genómica del SARS-CoV-2 y en el que, como en casi todos los países del continente africano, la vacunación no ha progresado de la misma forma.

Una mujer con mascarilla trabaja en el laboratorio de la empresa de biotecnología Afrigen, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 5 de octubre de 2021

Getty Images
Sudáfrica cuenta con uno de los mejores sistemas de vigilancia del virus que produce la covid-19.

Gracias a su vigilancia, rápidamente se obtuvo la secuencia del virus responsable de un brote de covid-19 observado en la provincia de Gauteng, en un momento con una incidencia acumulada muy baja de la infección (alrededor de 10 casos por 100.000 habitantes).

En esas circunstancias, cualquier variante asociada a un brote alcanza rápidamente una alta frecuencia relativa, lo que puede indicar una mayor transmisibilidad pero también que crece donde apenas había nada.

Si la principal causa de alarma es la transmisibilidad, otras propiedades asociadas a mutaciones en la espícula no dejan mucho lugar a la tranquilidad, como hemos indicado previamente. De nuevo nos planteamos la pregunta de cómo surge un virus con tantas mutaciones.

La respuesta no es definitiva, pero la principal sospecha es que ha evolucionado en un paciente con un sistema inmunitario debilitado infectado durante un periodo prolongado de tiempo, al cabo del cual se ha transmitido a otras personas en una cadena que nos es desconocida por ahora.

¿Qué podemos hacer frente a una nueva variante de preocupación?

Personas con mascarillas caminan por un centro comercial en España

Getty Images
Varios países ha vuelto a imponer el uso obligatorio de mascarillas y distanciamiento social.

Por el momento, tenemos las mismas herramientas que contra las demás: vacunar, usar mascarillas, mantener distancias, ventilar los recintos cerrados, es decir, reducir al máximo la exposición y circulación del virus, aumentar la población inmunizada en todos los países del planeta, limitando las oportunidades de que aparezcan nuevas mutaciones en el virus.

Aunque pensábamos que tras la variante delta sería difícil que aparecieran variantes de preocupación, la variante ómicron nos ha vuelto a sorprender.

Con independencia de que tenga o no las graves consecuencias que justifican su declaración como VOC, es evidente que la evolución del SARS-CoV-2 puede seguir deparando sorpresas. Cuanto antes reduzcamos esas posibilidades, mejor para todos.

*Fernando González Candelas es Catedrático de Genética. Responsable Unidad Mixta de Investigación “Infección y Salud Pública” FISABIO-Universitat de València. Su artículo original se publicó en The Conversation.


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