EPN termina su gobierno sin aclarar el caso Ayotzinapa, con una investigación fallida y ningún sentenciado
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EPN termina su gobierno sin aclarar el caso Ayotzinapa, con una investigación fallida y ningún sentenciado

A unos días de que concluya el gobierno de Enrique Peña Nieto, no hay un solo sentenciado por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y su administración mantuvo el rechazo a crear una Comisión de Investigación para la Verdad y la Justicia.
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Por Arturo Daen
26 de noviembre, 2018
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Enrique Peña Nieto prometió que habría justicia en el caso de la desaparición de 43 jóvenes de la Normal de Ayotzinapa. Pero a unos días de concluir su gobierno, con la investigación de la PGR, no hay una sola sentencia condenatoria contra alguno de los responsables, y no hay certeza para los padres sobre lo que pasó con sus hijos, en un hecho que tuvo resonancia internacional y que marcó la administración del político priista.

Durante estos cuatro años, organismos internacionales como el Grupo de Expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el llamado GIEI, y la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, han exhibido las fallas de la investigación de la Procuraduría General de la República para aclarar quién y por qué atacaron a los estudiantes de entre 17 y 25 años -el 26 de septiembre de 2014-, y qué fue de ellos.

Ese compendio de irregularidades, entre ellas la tortura contra detenidos, según documentó la Oficina de la ONU en México, la falta de imparcialidad de la PGR, y la precipitación del gobierno de Peña Nieto para tratar de dar “carpetazo” al asunto con la llamada “verdad histórica” -la versión de que los estudiantes fueron quemados en el basurero de Cocula-, llevaron a que en este punto la investigación oficial se esté “cayendo judicialmente”, según defensores de derechos humanos.

Leer: Federales vinculados con el ataque a los 43 fueron transferidos o despedidos, ninguno procesado

Santiago Aguirre, subdirector del Centro Prodh, organización que ha dado asesoría legal a los padres de los normalistas, explicó en entrevista dos de las derrotas judiciales para la PGR y su “verdad histórica”, en lo que ha sido una “larga cadena” de desatinos.

Una de ellas se dio cuando una jueza dictó auto de libertad para cuatro personas señaladas como presuntos miembros del grupo criminal Guerreros Unidos, que según la versión de la Procuraduría tuvieron un papel clave en la desaparición de los normalistas, incluso como autores materiales del crimen.

Entre el grupo de liberados están los hombres apodados el Jona, el Pato y el Chereje, cuyas declaraciones fueron usadas por la PGR, en ese entonces al mando de Jesús Murillo Karam, para sustentar la versión de que los normalistas murieron en una pira en Cocula, misma que a la postre fue descartada por los expertos del GIEI y el Equipo Argentino de Antropología Forense, al no encontrar evidencia científica de ello.

El Jona, el Pato, el Chereje, y otro hombre identificado como el Wereke, habían sido señalados por su presunta responsabilidad en los delitos de secuestro y delincuencia organizada, pero ambas acusaciones “se cayeron”. La jueza, en su resolución, estableció que parte de las pruebas obtenidas contra ellos fueron ilegales, que hubo tortura para sacarles confesiones, y que existieron otras violaciones al debido proceso. Además, los testimonios se contradecían entre sí.

Otra resolución relevante para el caso se dio cuando un Tribunal Colegiado ordenó reponer la investigación sobre Ayotzinapa y que se establezca una Comisión de Investigación para la Verdad y la Justicia, integrada por representantes de las víctimas y la CNDH, como controles externos ante el trabajo del Ministerio Público.

Entre otros puntos, el Tribunal señaló que confesiones de detenidos fueron obtenidas con tortura, y que la PGR no actuó con imparcialidad ni autonomía, ya que no exploró a fondo las líneas de investigación que apuntaban a la participación del personal del Ejército Mexicano y la Policía Federal, por acción u omisión, en los hechos violentos contra los 43 jóvenes.

La PGR del gobierno de Peña Nieto presentó impugnaciones al considerar que solo el Ministerio Público tiene la facultad constitucional de investigar delitos, y no una Comisión para la Verdad como la que planteó el Tribunal. Esta discusión judicial llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que deberá pronunciarse.

“El gobierno federal, contra esta orden de un tribunal colegiado, usó una ofensiva jurídica que incluyó la presentación de más de 200 recursos escritos y documentos legales”, dijo Aguirre, del Centro Prodh.

“Combatió más la creación de esta Comisión, que la liberación de los detenidos”, agregó en referencia a liberaciones como la de el Jona, el Pato, el Chereje y el Wereke.

Sobre las fallas en la investigación, Aguirre mencionó que el gobierno de Peña Nieto, por motivaciones políticas y para enfrentar el descontento social, tomó la decisión precipitada de que la PGR saliera a medios a decir que ya había aclarado el caso, sin tener un sustento.

“Esa injerencia política en la investigación precipitó las cosas, influyó en que se hablara de una verdad histórica cuando no había tal; permeó en que se hicieran conferencias de prensa y declaraciones públicas, cuando ni siquiera se habían concluido los trabajos periciales”, dijo el subdirector del Centro Prodh.

Algunas instituciones del Estado, como el Ejército, no mostraron disposición para caminar hacia la verdad en el caso Ayotzinapa, agregó Aguirre, omitieron información y no colaboraron con los mecanismos internacionales como el GIEI.

“No tenemos evidencia que indique participación activa (del Ejército) en la detención y posterior desaparición de los jóvenes, de lo que sí hay evidencia es de que elementos específicos del 27 Batallón de Infantería en Iguala, Guerrero, tenían contactos con la delincuencia organizada, fueron omisos la noche del 26 de septiembre, y después en sus primeras declaraciones mintieron o deliberadamente omitieron datos relevantes”.

El Tribunal Colegiado que ordenó una Comisión para la Verdad, entre sus argumentos para reponer la indagatoria, señaló que la PGR había actuado de forma parcial, sin autonomía, al no explorar las líneas de investigación que apuntaban a la participación del personal del Ejército Mexicano, y la Policía Federal, por acción u omisión en la desaparición de los jóvenes.

De ahí que en la sentencia incluso se obligara al Ejército y cuerpos castrenses a abrir sus instalaciones, para la búsqueda de datos que permitan conocer lo sucedido con los estudiantes.

Leer: 6 puntos clave de la sentencia que ordena crear una Comisión para la Verdad en el caso Ayotzinapa

Jan Jarab, representante de ONU-DH en México, dijo en entrevista con Animal Político que la sentencia de un tribunal, para reponer la investigación sobre Ayotzinapa, es “histórica”, y que tiene la expectativa de que con el nuevo gobierno haya un avance en este caso.

El pasado 26 de septiembre, justo cuando se cumplieron 4 años de la desaparición de los 43 normalistas, la PGR dijo que han sido detenidos más de 100 presuntos responsables, y atribuyó que no haya sentencias condenatorias “a las circunstancias” propias de los procesos penales.

El “alargamiento procesal” derivado de los recursos o medios de impugnación promovidos por los procesados,  señaló la PGR, ha provocado “que no exista todavía sentencia en relación a dicho caso, cuestión que no resulta atribuible al Ministerio Público”.

Respecto a la liberación de detenidos clave en el caso, quien fue secretario de Gobernación durante gran parte de la administración de Peña Nieto, Miguel Ángel Osorio Chong, acusó que se debe a argucias legales, y que más allá de lo establecido por los jueces él confía en la PGR, como una institución seria y responsable.

En  2014, días después de la desaparición de los 43 normalistas, el presidente Peña Nieto prometió que durante su gobierno sería esclarecido el caso y serían detenidos todos los responsables.

“No basta con la captura de los autores intelectuales. Detendremos a todos los que participaron en estos crímenes abominables”, dijo Peña Nieto. “A los padres de familia de los jóvenes desaparecidos y a la sociedad en su conjunto, les aseguro que no cejaremos hasta que se haga justicia”.

Cuatro años después, en una entrevista con Denise Maerker, Peña Nieto reconoció que Ayotzinapa marcó a su administración, aunque defendió que todos los elementos de la investigación concluyeron en que los jóvenes fueron quemados en Cocula.

“Yo creo que esto fue lo que ocurrió… si la investigación tuvo errores y fallas, bueno, está abierta, y creo que sigue en curso”.

Leer: Peña insiste en versión de PGR sobre Ayotzinapa y lamenta que padres no acepten resultados

Kenia López, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en el Senado, dijo a Animal Político que la crisis de violencia y violaciones a garantías vivida en el país este sexenio está “lastimosamente coronada” con el caso Ayotzinapa, que tuvo impacto no solo en México.

Ayotzinapa, bajo el escrutinio internacional

La impunidad que prevalece respecto a Ayotzinapa fue señalada por la representación de Estados Unidos, durante el EPU del pasado 7 de noviembre en Ginebra, Suiza, sin que la delegación nombrada por el gobierno de Peña Nieto explicara por qué no se ha aclarado el crimen, y no hay sentencias.

Estados Unidos, en su intervención durante el mecanismo de la ONU, recomendó a México identificar a los responsables de obstruir la justicia y cometer tortura, al investigar la desaparición de los jóvenes.

Al respecto, el representante de la PGR, Ricardo Sánchez, dijo en Ginebra que más de 100 personas han sido procesadas por su responsabilidad en el secuestro de los estudiantes, y 27 por tentativa de homicidio de uno de los normalistas, pero omitió mencionar que hasta ahora la investigación de la PGR no ha logrado una sola sentencia condenatoria.

El subsecretario Miguel Ruiz Cabañas, quien encabezó la delegación mexicana en el EPU del 7 de noviembre, habló con Animal Político sobre Ayotzinapa.

Desde su perspectiva, “se ha hecho una investigación muy larga y muy profunda, por parte de la PGR”. Respecto a los señalamientos de tortura contra detenidos, dijo que serán las instancias de justicia las que se pronuncien, pues también hay investigaciones en marcha sobre esas irregularidades.

Ruiz Cabañas defendió que en el caso Ayotzinapa, como pocos, México ha estado abierto al escrutinio internacional, permitiendo que el GIEI y la CIDH vinieran a México para hacer observaciones, y recomendaran tomar medidas.

Cuestionado sobre las acusaciones de expertos independientes del GIEI, sobre que el gobierno obstaculizó su labor, y que incluso hubo señalamientos de que fueron espiados, el subsecretario defendió que se les dio acceso al país y cumplieron su periodo de trabajo, y que se han cumplido sus recomendaciones.

“Nunca hubo cerrazón de parte del gobierno, y la demostración es el mecanismo de seguimiento especial establecido por la CIDH con el gobierno de México”, dijo Ruiz Cabañas.

López Obrador, apuntó, deberá decidir si quiere seguir con el Mecanismo Especial de Seguimiento, o alguna otra herramienta internacional para el caso.

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Cómo se forman los huracanes y por qué son tan frecuentes en México, Estados Unidos y el Caribe

La explicación científica es apasionante y te ayudamos a entenderlo con mapas, gráficos e imágenes satelitales.
30 de agosto, 2021
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Los huracanes son las tormentas más grandes y violentas del planeta.

Cada año, entre los meses de junio y noviembre, azotan la zona del Caribe, el golfo de México y la costa este de Estados Unidos, en algunas ocasiones arrasando con edificios y poblaciones.

Sus homólogos son los tifones, que afectan al noroeste del océano Pacífico, y los ciclones, que lo hacen al sur del Pacífico y el océano Índico.

Zonas donde se forman ciclones tropicales

BBC

Todos son ciclones tropicales, pero el nombre “huracán” se usa exclusivamente para los del Atlántico norte y del noreste del Pacífico.

Pero, ¿cómo se forman y por qué suelen afectar a esta zona del mundo?

Huracanes, bombas de energía

El mecanismo más común de formación de huracanes en el Atlántico — que provoca más del 60% de estos fenómenos — es una onda tropical.

La onda empieza como una perturbación atmosférica que crea un área de relativa baja presión.

Suele generarse en África Oriental a partir de mediados de julio.

Si encuentra las condiciones adecuadas para mantenerse o desarrollarse, esta área de baja presión empieza a moverse de este a oeste, con la ayuda de los vientos alisios.

Origen de la onda tropical y los vientos globales

BBC

Cuando llega al océano Atlántico, la onda tropical puede ser el germen de un huracán, pero para que este se forme necesita fuentes de energía, como el calor y el viento adecuado.

En concreto, es necesario que la superficie del agua esté por encima de los 27ºC y que haya una capa espesa de agua caliente en el océano.

También tiene que haber, por un lado, vientos con un giro horizontal para que la tormenta se concentre. Por el otro, vientos que mantengan su fuerza y velocidad constante a medida que suben desde la superficie del océano.

Si hay cortante de viento, o variaciones del viento con la altura, esto puede interrumpir el flujo de calor y humedad que hace que el huracán se forme.

Además, tiene que haber una concentración de nubes cargadas de agua y una humedad relativa alta presente en la atmósfera.

Ingredientes para un huracán

BBC

Todo esto tiene que ocurrir en las latitudes adecuadas, en general entre los paralelos 10° y 30° del hemisferio norte, ya que aquí el efecto de la rotación de la Tierra hace que los vientos puedan converger y ascender alrededor del área de baja presión.

Cuando la onda tropical encuentra todos estos ingredientes, se crea un área de unos 50-100 km, donde empiezan a interactuar.

“El movimiento de la onda tropical funciona como el disparador de esa tormenta”, explica a BBC Mundo Jorge Zavala Hidalgo, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Y es esta tormenta la que hace de catalizador: empieza el baile de calor, aire y agua.

El área de baja presión hace que el aire húmedo y caliente que viene del océano suba y se enfríe, lo que alimenta las nubes.

La condensación de este aire libera calor y provoca que la presión sobre la superficie del océano baje aún más, lo que atrae más humedad del océano, engrosando la tormenta.

Los vientos convergen y ascienden dentro de este área de baja presión, girando en dirección contraria a las agujas del reloj — por influencia de la rotación de la Tierra — y dando a los huracanes esa imagen tan característica.

A medida que la tormenta se hace más poderosa, el ojo del huracán — el área central de hasta 10 km — permanece relativamente tranquilo.

A su alrededor se levanta la pared del ojo, compuesta de nubes densas donde se localizan los vientos más intensos.

Más allá, están las bandas nubosas en forma de espiral, donde hay más lluvias.

La velocidad de los vientos es la que determina en qué momento podemos llamar a este fenómeno “huracán”: en su nacimiento es una depresión tropical, cuando aumenta de fuerza pasa a ser una tormenta tropical y se convierte en huracán cuando pasa de los 118 km por hora.

Pasos de depresión a ciclón tropical

BBC

A partir de ahí, se suelen clasificar en cinco categorías según la velocidad sostenida del viento. En el Atlántico, se usa la escala de vientos Saffir-Simpson para medir su poder destructivo.

Tal es su fuerza que los vientos de un huracán podrían producir la misma energía que casi la mitad de la capacidad de generación eléctrica del mundo entero, según la Administración Nacional de Océanos y de la Atmósfera de Estados Unidos (NOOA, por sus siglas en inglés).

Escala de vientos Saffir-Simpson

BBC

Sin embargo, no es el viento sino la marejada y las inundaciones que provoca la lluvia que descarga el huracán las que generalmente causan la mayor destrucción y pérdida de vidas.

En Estados Unidos, por ejemplo, la marejada provocada por ciclones tropicales en el Atlántico fue responsable de casi la mitad de muertes entre 1963 y 2012, según datos de la Sociedad Americana de Meteorología (AMS, por sus siglas en inglés).

Además de estos factores, la destrucción causada por un huracán va a depender de otras circunstancias, como la velocidad a la que pasa, la geografía del territorio y la infraestructura de la zona afectada.

Mujer en su casa inundada

Getty Images
“Amanda” y “Cristóbal” no llegaron a ser huracanes pero dejaron lluvias extraordinarias y mucha destrucción en México y Guatemala en mayo de 2020.

“No necesariamente el daño o el peligro asociado a un ciclón tropical corresponde a su categoría. Por ejemplo, el ciclón de mayor categoría no tiene por qué tener asociada más precipitación”, dice Jorge Zavala Hidalgo a BBC Mundo.

México, Estados Unidos y el Caribe: las zonas más vulnerables

Uno de los factores que explica que esta parte del mundo sea propensa a los huracanes es que el océano Atlántico, en las latitudes tropicales, tiene la temperatura adecuada para su formación durante más meses al año.

Otro es el movimiento de las grandes corrientes de vientos que empujan a los huracanes.

Los vientos alisios — las corrientes de vientos globales en el trópico — van de este a oeste llevándolos hacia las costas del Caribe, el Golfo de México y el sur de Estados Unidos.

El recorrido de estos vientos también está influenciado por la rotación de la Tierra — el llamado efecto Coriolis — que hace que tiendan a desviarse hacia el norte.

Recorrido de los huracanes en el Atlántico norte en 2019

Wiki Project Tropical Cyclones/Tracks/Nasa/Xyklone
Los huracanes que se formaron en el Atlántico norte durante el 2019 siguieron distintos recorridos según las corrientes globales de viento u otros fenómenos – como los anticiclones – que encontraban en su camino.

En el Atlántico, mientras los huracanes avanzan se desvían levemente hacia el norte; y al superar aproximadamente los 30°N, suelen encontrase con los vientos del oeste, otra de las grandes corrientes globales, que hacen que se curven hacia el este.

En su camino van a toparse con el anticiclón de Bermudas-Azores que va a determinar si se dirigen hacia el Golfo de México o hacia Estados Unidos.

Los anticiclones son regiones de alta presión atmosférica con aire más seco, menos nubes y vientos que giran en la dirección de las agujas del reloj en el hemisferio norte.

El anticiclón de Bermudas actúa como un obstáculo y si los huracanes quieren avanzar tienen que bordearlo. Por este motivo, el tamaño y la posición del anticiclón puede determinar hacia dónde va un ciclón tropical.

Gráfico de localización del anticiclón de Bermudas-Azores

BBC

Si es débil y está más posicionado hacia el este, los huracanes lo rodean y siguen hacia el norte, alejándose del Caribe.

Por lo contrario, si es más fuerte y se encuentra al suroeste, un ciclón tropical puede dirigirse hacia el Golfo de México o hacia Florida.

La posición del anticiclón cambia según el año, las estaciones y puede variar en cuestión de días.

“A causa de esas variaciones, un huracán puede seguir una trayectoria muy distinta hoy que otro que pasa tres o cinco días después”, explica Jorge Zavala Hidalgo, del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Siguiendo la misma lógica, los anticiclones y otras masas de aire son responsables de que un huracán se recurve hacia el oeste, como pasó en 2012 con el huracán Sandy, por ejemplo.

Huracán Sandy en Nueva York

Getty Images
En su camino hacia el norte, el huracán Sandy (2012) se curvó azotando las costas de Nueva York y Nueva Inglaterra, en Estados Unidos.

Después de tocar tierra en Cuba, Sandy empezó a desplazarse hacia el noreste, pero un anticiclón en Groenlandia y un frente frío bloquearon su camino. Eso provocó que Sandy retrocediera hacia la costa este de Estados Unidos, causando destrucción en Nueva York y Nueva Jersey.

En el Pacífico Este, a pesar de que es una zona más activa que el Atlántico Norte, tocan tierra menos huracanes.

“Lo que sucede es que esas tormentas suelen dirigirse hacia el oeste o noroeste. Algunas pueden retroceder hacia las costas de México si los vientos son los adecuados, pero la mayoría se dirigen a latitudes más altas, encuentran aguas más frías y desaparecen”, dice a BBC Mundo Gary M. Barnes, profesor retirado de la Universidad de Hawái, Estados Unidos.

Por qué casi no vemos en Sudamérica

Si bien la parte norte del Atlántico puede ofrecer las condiciones ideales para la formación de huracanes, no ocurre lo mismo bajo la línea del Ecuador.

“El Atlántico Sur es más tranquilo porque no hay onda tropical — es un fenómeno más común en el hemisferio norte — y hay más variaciones en la velocidad y en la dirección del viento, algo que inhibe la formación de huracanes”, explica Barnes.

Simulación de todos los huracanes entre 1985 y 2015

NASA
El efecto Coriolis es demasiado débil en la línea del Ecuador para que los vientos giren y formen huracanes.

Además, los ciclones tropicales normalmente no se forman si no están al menos a unos 500 kilómetros del Ecuador, ya que el efecto Coriolis es demasiado débil para hacer que los vientos giren y formen un huracán.

Aunque es un fenómeno que pasa con poquísima frecuencia en Sudamérica, sí se han registrado huracanes en las costas del sur de Brasil.

En 2004, el ciclón tropical Catarina dejó 11 muertos y más de 30.000 personas desplazadas.

¿Y cómo puede impactar el cambio climático?

“El cambio climático provoca que la temperatura de la superficie del océano y la capa gruesa sean más calientes y eso es un problema. Tenemos teorías que dicen que si el océano es más cálido eso puede traducirse en tormentas más fuertes e intensas.”, dice el meteorólogo Gary M. Barnes.

Hay indicaciones de que las áreas en que un ciclón encuentra condiciones para mantenerse y sobrevivir se están extendiendo con el paso del tiempo, según Jorge Hidalgo, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México.

“Quizás el número de ciclones no aumente pero la distribución de categorías puede cambiar. Es decir, que haya más huracanes de categoría mayor y menos de categoría menor”, añade Zavala.

Los científicos coinciden, ,sin embargo, en que es muy pronto para medir el impacto del cambio climático en la formación y avance de los huracanes.

“Es probable que las tormentas se intensifiquen muy poco a poco, pero vamos a necesitar muchísima data para probar que el calentamiento global va a provocar huracanes más fuertes. En 25 años puede que tengamos evidencias”, concluye Barnes.

Agradecimiento a José Manuel Gálvez, meteorólogo del la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).


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