Los casos en los que trabajó el comisionado del INAI, Carlos Bonnin, antes de su muerte
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Los casos en los que trabajó el comisionado del INAI, Carlos Bonnin, antes de su muerte

Durante sus seis meses como comisionado, Carlos Bonnil presentó al Pleno del INAI al menos tres casos, entre los que se encuentran: la información sobre el homicidio de Colosio y el informe de reconstrucción del 19S.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
28 de noviembre, 2018
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Durante los seis meses previos a su muerte, en los que se desempeñó como comisionado del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), Carlos Alberto Bonnin Erales, trabajó en cuatro temas relevantes: la información sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio; la inspección a guarderías del IMSS; el informe de reconstrucción del 19S, y la apertura del caso Odebrecht.

De acuerdo con los últimos reportes, Bonnin Erales falleció este martes tras caer desde el quinto piso de las instalaciones del INAI, aunque en un inicio se había informado que la causa de muerte había sido un infarto.

Leer: Consejero Bonnin murió por caída de quinto piso, dice INAI tras difundir primera versión de que deceso fue por infarto

El comisionado había sido designado apenas en mayo pasado para el periodo 2018-2025. En seis meses de trabajo, Bonnin Erales fue parte de los siguientes casos.

Caso Colosio

El pasado 19 de agosto el INAI ordenó a la PGR “buscar y hacer pública” toda la información sobre el asesinato del excandidato priista a la presidencia Luis Donaldo Colosio, el cual ocurrió en Lomas Taurinas, el 23 de marzo de 1994.

Este asunto fue presentado ante el Pleno del INAI por Bonnin Erales tras atender la solicitud de un particular que pidió a la PGR toda la información sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio” y que recibió solo las ligas del “Informe de la investigación” del homicidio.

Al presentar el asunto Carlos Bonnin argumentó que “la verdad es un derecho imprescriptible e irrenunciable” no solo de las víctimas y sus familiares, sino también de la sociedad.

A su favor, la PGR respondió que dio tal respuesta al particular pues la averiguación previa del homicidio del excandidato no contiene ningún informe sobre el entonces procurador general, Diego Valadés Ríos, por lo que el INAI solicitó a la dependencia indagar dicha información y hacerla pública.

“Como sociedad democrática contar con la información pública es indispensable, para participar con conciencia de causa, para realizar un escrutinio público de la narrativa oficial y para generar una memoria colectiva basada en hechos y razonamientos expresados bajo el valor de la verdad”, señaló Bonnin Erales.

Reconstrucción del 19S

Tras el sismo del 19 de septiembre de 2017 inició el proceso de reconstrucción por parte del gobierno de Ciudad de México, pero el entonces jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, se negó a divulgar un informe sobre los trabajos de reconstrucción.

Por ello el pleno del INAI aprobó el proyecto de resolución que el comisionado Carlos Bonnin presentó al analizar el caso.

En su resolución Bonnin argumentó que la información pública negada en este caso contenía “datos y elementos necesarios para el fortalecimiento de la resiliencia en Ciudad de México ante catástrofes naturales”.

Tras la aprobación, el INAI solicitó a la jefatura de gobierno de Ciudad de México que buscara en sus archivos los resultados del informe “Fortalecimiento de Resiliencia CDMX”, elaborado por la firma Bain & Company y lo facilitara al particular.   

Guarderías del IMSS

En septiembre Carlos Bonnin presentó otro caso frente al Pleno, esta vez: la negativa del IMSS para dar a conocer los resultados de las inspecciones a sus guarderías.

Ante esto el INAI instruyó a la dependencia de salud entregar dichos reportes de las supervisiones efectuadas, a nivel nacional, de sus guarderías desde el 1 de enero de 2016 hasta el 30 de marzo de 2018.

En aquel momento, Bonnin Erales comentó que tener acceso a esta información sobre las visitas de supervisión de las guarderías del IMSS, era “importante para conocer el estado y las condiciones de estos centros de atención de la niñez; con ello, se brinda certeza de que se están apegando a los más altos estándares de seguridad y protección de los niños y niñas que crecen en ellas”.

El comisionado resaltó que, desde el incendio de la Guardería ABC, se plantearon medidas para garantizar que este tipo de centros trabajen bajo ciertos estándares de calidad y seguridad, como las supervisiones efectuadas por IMSS.

El particular que solicitó inicialmente la información solo recibió documentos en un disco que no contenía la información sobre las inspecciones, por lo que presentó su inconformidad ante el INAI y está a su vez fue presentada por Bonnin.

Caso Odebrecht

Uno de los últimos casos donde votó el comisionado Bonnin fue en octubre pasado, cuando el INAI ordenó a la PGR hacer pública la versión de las actuaciones de los agentes del Ministerio Público involucrados en la averiguación previa sobre el caso de corrupción de Odebrecht.

Esta resolución llegó luego de que el Pleno rechazará el proyecto del comisionado Monterrey Chepov, quien argumentaba que esta información tenía que reservarse “por tratarse de una carpeta de investigación aún en trámite”.

Entre los votos a favor para hacerla pública se encontró el del comisionado Bonnin.

Carlos Alberto Bonnin Erales, de apenas 38 años, había desempeñado varios cargos públicos antes de llegar al INAI.

De 2011 a 2013 fue director general adjunto jurídico en la Secretaría de Salud de CDMX; de marzo a mayo de 2015 fue secretario particular en la Procuraduría General de la República, y de agosto de 2013 a abril 2018 se desempeñó como titular de la Unidad de Enlace para la Transparencia y el Acceso a la Información Pública en el Senado de la República.  

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Qué es un "bear market" como el que vive ahora la bolsa y por qué es un indicio de una crisis económica

Los mercados están a punto de entrar en "bear market", según analistas, lo que podría suponer el inicio de una nueva crisis económica.
14 de junio, 2022
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Los índices estadounidenses Dow Jones y S&P500, referentes de las tendencias en los mercados globales, han caído un 15% y casi un 20% respectivamente desde sus máximos históricos en diciembre.

A veces ocurre que las bolsas tienden a la baja por períodos limitados de tiempo: es lo que llamamos “correcciones” del mercado.

Pero ahora muchos analistas pronostican la llegada de un “bear market”, literalmente “mercado oso”, aunque en español se conoce como mercado bajista.

Se considera que hay “bear market” cuando las acciones en conjunto pierden más del 20% de valor en bolsa respecto a su cota más alta más reciente.

Es decir, en ese período de tiempo los inversores han vendido muchos más títulos de los que han comprado, reduciendo la capitalización de las compañías que conforman el mercado.

¿Qué nos dice de la economía?

Para interpretar la señal que nos da un “bear market” es importante saber que la bolsa es un indicador adelantado: anticipa situaciones futuras según la -acertada o equivocada- perspectiva de los inversores.

Estos observan al detalle los datos que revelan la salud de la economía (desde empleo y salarios hasta inflación y tipos de interés) para decidir qué hacen con su dinero.

Si creen que nos aproximamos a una fase de contracción económica, en la que caen los beneficios de las empresas, tenderán a desprenderse de las acciones de estas compañías antes de que pierdan aún más valor.

Así, un “bear market” suele advertir la llegada de tiempos difíciles con reducciones de la demanda de productos, de la actividad empresarial, del comercio y, en último término, del empleo.

Hombre e índices bursátiles

Getty Images

También es más fácil que se produzca un mercado bajista después de un período de crecimiento fuerte en el que se han tocado máximos muy altos.

Es el caso actual: tras los primeros meses de la pandemia, los precios de la mayoría de las acciones se dispararon, especialmente las de las tecnológicas, alcanzando niveles muy superiores a las anteriores alzas de finales de 2019.

De hecho, pese a haber perdido parte de su valor en los últimos meses y estar al borde de un “bear market”, tanto el Dow Jones como el S&P500 superan con creces sus niveles máximos anteriores a la pandemia.

¿Cuánto suele durar?

El S&P500 ha caído en “bear market” un total de 26 veces desde 1929, si bien 14 de ellas sucedieron antes de 1950, principalmente por la volatilidad propiciada por el crash del 29.

En tiempos más recientes los mercados bajistas han sido menos frecuentes y por lo general han sucedido inmediatamente antes o al inicio de épocas de crisis económica o recesión.

Fueron especialmente duros los registrados durante la crisis del petróleo, cuando el índice se desplomó un 48,2% en solo tres meses (noviembre de 1973 a marzo de 1974), y el de la crisis financiera de finales de los 2000, con una caída del 51,93% entre octubre de 2007 y noviembre de 2008.

Entre febrero y marzo de 2020 hubo un “bear market” poco habitual, muy corto y pronunciado (-33% en poco más de un mes) por el miedo de muchos inversores que retiraron en masa sus acciones al creer que la pandemia iba a provocar una debacle económica.

La duración media de los “bear markets” en el S&P500 ha sido de 289 días, con un nivel de descenso promedio del 36%, según datos de la consultora Ned Davis Research.

¿Y un “bull market”?

El término opuesto es “bull market”, literalmente “mercado toro” y en español mercado alcista.

La duración de los mercados alcistas en el S&P500 ha sido de 991 días y los beneficios del 114%, en promedio.

Bull and bear markets

Getty Images

Es habitual que los “bull markets” sean más frecuentes, prolongados y con mayores porcentajes de ganancias, en comparación con las pérdidas en los mercados bajistas.

Esto sucede porque a largo plazo la economía tiende a expandirse mientras el dinero pierde valor, lo que resulta en una trayectoria ascendente con etapas de crecimiento especialmente fuertes (“bull markets”), contracciones temporales y fases de fuertes descensos (“bear markets”) que a la larga se corrigen.

El “bull market” más largo de la historia se prolongó desde 2009 hasta 2020, con ganancias acumuladas de más del 300%.

Comprar acciones en el momento más bajo de un “bear market” y venderlas en el más alto de un “bull market” es el negocio perfecto.

El problema es que es imposible saber cuándo nos encontramos en uno de esos dos extremos.

¿Por qué un toro y un oso?

Existen varias teorías sobre por qué el toro (bull) y el oso (bear) representan los mercados alcista y bajista, respectivamente.

Una de ellas atribuye su origen a los espectáculos de peleas de animales populares en Inglaterra entre los siglos XVI y XIX.

Dos de las variantes de esa tradición (abolida por el Parlamento en 1835) consistían en enfrentar a un toro o a un oso contra jaurías de perros en un recinto cerrado.

Pelea de osos y perros o "bear baiting" en Londres en 1820

Getty Images
Pelea de osos y perros o “bear baiting” en Londres en 1820.

Los toros embestían a los perros con movimientos de cabeza de abajo hacia arriba, mientras los osos lanzaban sus zarpazos de arriba hacia abajo, por lo que los pioneros de la Bolsa de Londres (fundada en 1801) habrían incorporado estos términos a su jerga.

Otra teoría alude a la -hoy todavía usada- expresión “vender la piel del oso”, referida a intermediarios que adjudicaban pieles a clientes sin tenerlas aún en su poder.

A los “vendedores de piel de oso” se les comenzó a llamar simplemente “osos” y el término pasó a denominar un negocio con pérdidas o una tendencia bajista, mientras su opuesto sería el toro, la antítesis del oso en el ya citado espectáculo de peleas.

Otros se decantan por una explicación más sencilla: el toro es un animal que representa el vigor, la agresividad y la fuerza.

El oso, por el contrario, es tímido, parsimonioso y, sobre todo, conocido por sus largos periodos de hibernación.


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