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Cuartoscuro

Nadie nos ha consultado nada: comunidades indígenas rechazan construcción del Tren Maya

En un pronunciamiento conjunto, exhortan al presidente electo se abstengan de realizar cualquier tipo de subasta, autorización, permiso de cambio de uso del suelo o licencia para el establecimiento del proyecto de servicios sin antes haber obtenido el consentimiento de los pueblos indígenas por los que pasaría el tren.
Cuartoscuro
Por Claudia Ramos
16 de noviembre, 2018
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Comunidades indígenas de la Península de Yucatán desaprobaron hoy el proyecto de Tren Maya del presidente electo y rechazaron cualquier resultado que se obtenga de la consulta que se realizará 24 y 25 de noviembre.

En un pronunciamiento conjunto, expresaron su “desagrado” por considerar que “ninguna persona fuera de la Península de Yucatán” puede “decidir lo que se puede hacer o dejar de hacer” en sus territorios y llamaron al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, a que se prohiba de forma “total y absoluta” antes y después del 1 de diciembre cualquier tipo de subasta, autorización, permiso de cambio de uso del suelo o licencia para el establecimiento del proyecto de servicios, sin haber obtenido primero el consentimiento de los pueblos indígenas por los que pasaría el proyecto.

“Desde la pasada administración hemos estado expectantes con respecto al megaproyecto Tren Maya, lo hemos seguido puntualmente y desde que se inició a hablar del mismo estamos atentos a su desarrollo. Manifestamos que desde ese momento lo desaprobamos y nos desagrada por cuanto que violentaba los derechos indígenas de los que somos sujetos y que están consagrados en nuestra Constitución Política. Esperábamos que con el cambio de administración nosotros, las comunidades indígenas, fuéramos visibles para la Federación y reconsiderara las formas para intentar poner en marcha el megaproyecto Tren Maya, pero con desagrado nos percatamos de que en esta nueva administración la historia no cambiará y la esperada justicia no llegará a los pueblos indígenas de México.

“Con respecto a la llamada consulta, desde este momento rechazamos cualquier resultado que la misma tenga ya sea a favor o en contra. No es permisible que nadie, ninguna persona fuera de la Península de Yucatán pretenda decidir lo que se puede hacer o dejar de hacer en nuestros territorios, así como nosotros jamás intentaremos decidir lo que se hará con sus bienes, derechos y posesiones”, expresan.

Las comunidades que firman el documento se encuentran representadas en las organizaciones Coordinación “Unir Fuerzas para la Defensa del Territorio”, Prodiversa A. C., Red de Productores de Servicios Ambientales Ya’ax Sot’ Ot’ Yook’ol Kaab A. C., Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes, Muuch Kambal A. C., Consejo Indígena de Atasta, Cladem Yucatán, Movimiento de Resistencia Civil, Candelraria Campeche, Sociedad Cooperativa Turística Repobladores de Chiquila y Ejido de Conhuas en Calakmul.

En su pronunciamiento, explican que se oponen al proyecto porque este ya cuenta con “presupuestos, licitaciones, trazos y hasta fecha de inicio” y nadie les ha consultado “absolutamente nada”.

“La única información que tenemos es lo que los noticieros han transmitido y las filtraciones que nos han llegado. De manera oficial no hay autoridad alguna que se haya sentado a dialogar con nosotros a pesar de que la obra física pretenden asentarla en nuestro territorios; ni hablar de buena fe, esta no existe, todo se ha llevado a nuestras espaldas, y para estar en condiciones de que sea culturalmente adecuada en primer término quisiéramos que cualquier decisión que se pretenda tomar sea en presencia de nuestras representaciones y en nuestros territorios”.

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Las comunidades enfatizan que no se oponen al progreso, sino a la certeza de que el megaproyecto no les dejará beneficios ni desarrollo regional.

“No está planeado para nosotros la gente común, es un proyecto turístico que sólo beneficiará a los pudientes y a los extranjeros; nosotros los dueños de las tierras sólo lo veremos pasar puesto que las estaciones no están contempladas en la mayoría de nuestros pueblos y sólo están considerados puntos de interés turístico que ya han sido copados por los grandes capitales; a nuestras comunidades sólo nos tocará cargar con la parte perniciosa del proyecto. Esa situación ya la sufren las comunidades por donde circula el Tren Chepe y en su caso el desarrollo aún sigue pendiente, no queremos lo mismo para nosotros y nuestros hijos”.

Advierten que tomarán “las acciones que sean necesarias” para que sus derechos se cumplan y llamaron al presidente electo a considerarlos como sujetos de derechos colectivos y a utilizar las consultas como un mecanismo para acopiar y acercar información para tomar decisiones informadas sobre esa base, no como “una simple encuesta” para aceptar o rechazar el megaproyecto.

También le piden respetar los principios rectores que rigen la consulta previa, libre, informada, de buena fe y culturalmente adecuada de los pueblos indígenas, como lo establece la ley. “Rechazamos y repudiamos todo intento o simulación de consulta indígena a nuestros pueblos, meramente como requisitos para la obtención de nuestro consentimiento para la instalación del tren maya que se pretende”, se indica en el documento.

Las comunidades piden asimismo que la Manifestación de Impacto Ambiental y la Evaluación de Impacto Ambiental la elabore un organismo independiente de la empresa que se encargue del mismo megaproyecto, y del gobierno; que cuente de garantes con una misión de observación como la oficina del Alto Comisionado de la ONU, CNDH o CIDH, y que dicha manifestación cuente con una proyección a 40 años.

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Rechazan también cualquier tipo de diagnóstico de tipo forestal o faunístico sin la participación de las comunidades indígenas y menos si con ello “se pretende justificar las afectaciones y destrucción de la selva”, así como la intención de construir o establecer ciudades en el municipio de Calakmul por considerar que ello “descompondría a las comunidades indígenas e impactaría a todo el estado de Campeche y a la Peninsula”.

Piden el establecimiento de mesas de trabajo por entidad y una mesa en la que se encuentren los tres estados de la Península de Yucatán, con el objetivo de garantizar el cumplimento de sus derechos territoriales y la facilitación económica y logística del estado para la realización de un “Plan Regional del Buen vivir Maya”. Dicho plan debe emanar de mesas de trabajo comunitarias, estatales y regionales como una propuesta de los Pueblos Indígenas Mayas, poniendo a discusión los planes de desarrollo que se pretenden implementar en sus territorios, enfatizan.

Hasta el momento, advierten, el tren proyecto de Tren Maya “no tiene nada de maya, ni de beneficio a la población maya. No queremos ser un Cancún o Rivera Maya, donde las cadenas hoteleras, de transporte de restaurantes son los únicos beneficiarios”.

Qué requisitos requiere una obra de infraestructura (el Tren Maya aún no cumple ninguno)

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Aracely Quispe

Aracely Quispe, la peruana que nació en un pueblo sin electricidad y ahora es ingeniera de la NASA

La ingeniera peruana trabaja en la NASA como ingeniera senior de sistemas de vuelos en el proyecto del telescopio James Webb, programado para reemplazar al telescopio Hubble a partir de 2021.
Aracely Quispe
7 de noviembre, 2019
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Una escena en la televisión disparó el deseo de Aracely Quispe de trabajar en la NASA, la agencia espacial estadounidense.

Tenía alrededor de 6 años y vio una retransmisión de Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna, caminando por el satélite en 1969.

Fue impactante ver que los humanos podíamos pasar esa frontera. Con el tiempo, supe que era algo que me interesaba demasiado y que debía empezar estudiando algo en ciencia”, dice la ingeniera peruana a BBC Mundo, desde Maryland, EE.UU., durante una conversación telefónica.

Quispe mantuvo su objetivo pese a haber nacido en un país subdesarrollado, donde las desventajas y carencias juegan en contra de los sueños, mucho más de aquellos de magnitud astronómica.

Pero Quispe se abrió camino a patadas, literalmente, hasta llegar a dirigir misiones en la NASA.

Cinturón negro

La ingeniera nació en Marripón, un distrito rural de Lambayeque, en el norte de Perú, en el que no había electricidad.

Su familia usaba lámparas de kerosene para iluminarse. O la luz de la luna, recuerda, con cierta nostalgia.

“Fueron episodios muy bonitos para mí, los recuerdo con mucho cariño. Digo ‘guau, pasaste todo esto’. Fue divertido y fue único”, dice a BBC Mundo.

Aracely Quispe

Aracely Quispe
Una de las aspiraciones de la ingeniera peruana es trabajar en alguna misión de la NASA relacionada con Marte.

Luego se mudó con su familia a otras ciudades del norte de Perú, donde estudió en escuelas públicas y se graduó en Ingeniería de Sistemas.

Cuando aún cursaba la secundaria, encontró un anuncio sobre una beca para practicar tres meses de karate.

Quispe aprovechó la oferta y en pocos años llegó a obtener el cinturón negro.

“Se me dio la oportunidad de competir en torneos regionales, también viajé a varios países y uno de ellos fue Estados Unidos”, cuenta.

“Cuando ya me había graduado, averigüé sobre la posibilidad de estudiar Ciencias o Ingeniería y fue cuando solicité una residencia permanente por habilidad extraordinaria“, detalla.

Orbitador de Reconocimiento Lunar

Centro Espacial Goddard
El Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO), un satélite no tripulado, salió de la Tierra en 2009.

“Fue difícil demostrar, fue un caso largo, debía mostrar que tenía reconocimientos a nivel nacional e internacional, no solo en el ámbito deportivo, sino también profesional, mostré las tesis que había escrito, el trabajo académico, notas, mostrando que había un equilibrio entre lo académico y lo deportivo”, sostiene.

Finalmente obtuvo la residencia y decidió quedarse a vivir en EE.UU., para estudiar lo que había planeado y llegar a la NASA.

Pero no sabía inglés.

Construcción de naves espaciales

Así que al llegar, Quispe tuvo que estudiar el idioma durante más de un año.

Después se inscribió en la carrera de Ingeniería Tecnológica Espacial en el colegio comunitario Prince George, del estado de Maryland.

Un asesor en esa escuela le dijo que si quería entrar a la NASA, debía continuar sus estudios con Ingeniería Astronáutica o Aeroespacial.

Aracely Quispe

Aracely Quispe
Quispe nació en un pueblo rural del norte de Perú que no tenía electricidad.

Quispe siguió el consejo y se trasladó a Capitol Technology University (CapTechU), en Maryland, a estudiar Astronáutica, una especialidad centrada en la construcción, operación y seguimiento de naves espaciales.

CapTechU tenía un convenio para enviar a sus mejores estudiantes a hacer prácticas a la NASA.

Entonces, Quispe se trazó la pasantía en la NASA como su siguiente paso.

Pero al inicio, no cumplía con todos los requisitos que pedían para participar en el programa.

Contra el “no puedo”

Una de las condiciones, por ejemplo, era ser ciudadano estadounidense, y Quispe todavía no lo era.

Pero afortunadamente, más adelante eliminaron esta formalidad y la joven pudo acceder a las prácticas en la NASA, en la Misión de Medición de Lluvia Tropical (TRMM, por sus siglas en inglés).

“Fue un reto tras otro, un reto tras otro, es lo que siempre cuento en mis conferencias de ‘Rompiendo el paradigma del no puedo'”, dice Quispe, que ahora se está lanzando como conferencista internacional.

Luego de la pasantía ganó una beca para hacer una maestría con una tesis sobre el derretimiento de los glaciares en Cusco, Perú, usando imágenes satelitales de la NASA.

El trabajo oficial en la agencia espacial llegaría poco después.

Parte del telescopio James Webb

NASA/Chris Gunn
Cuando salga al espacio, el telescopio James Webb tratará de estudiar las galaxias desde la época del Big Bang.

El gran deseo

En 2011, Quispe postuló a la misión del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO, por sus siglas en inglés) de la NASA, un satélite no tripulado que desde 2009 orbita la Luna y manda información a la Tierra cada cierto tiempo.

El orbitador también busca lugares con potenciales recursos que permitirían enviar misiones tripuladas al satélite.

Quispe ingresó como ingeniera de vuelos y operaciones a la LRO y, unos tres años y medio después, ascendió a líder del equipo.

“Se me concedió mi gran deseo”, dice.

El trabajo “era tener información de primera mano de la Luna y distribuirla entre la comunidad científica, y sentir que eres parte de un proyecto que va a aportar a la ciencia y por ende a la humanidad”, cuenta.

Después de seis años en la LRO, la ingeniera se trasladó a otra área de la NASA, aunque igual de fascinante.

A base de esfuerzo

Ahora Quispe es ingeniera de sistemas de vuelos en el proyecto del telescopio James Webb, programado para salir al espacio en 2021 y reemplazar al telescopio Hubble.

El James Webb se pondrá en órbita con el fin de estudiar las galaxias desde la época de su formación, es decir, desde el mismo Big Bang, y todas las fases de la historia del universo, según explica la NASA.

“Tener la oportunidad de participar y colaborar y llevar esta misión a un lanzamiento exitoso me hace sentir especial y también muy orgullosa de que, siendo peruana, podamos hacer historia”, dice Quispe a BBC Mundo.

Aracely Quispe

Aracely Quispe
El primer trabajo oficial de Aracely Quispe en la NASA fue en el Orbitador de Reconocimiento Lunar (Foto: Laboratorio de Imagen Conceptual del Centro Espacial Goddard de la NASA).

Mientras cumple con sus tareas astronómicas, la peruana también da charlas para motivar a otras mujeres a seguir carreras científicas y está escribiendo un libro sobre su vida.

“Es importante hablar de ciencia, que la gente no la vea como algo inalcanzable”, opina. Aunque reconoce que llegar a la NASA fue difícil.

“ todos esos recursos que algunas personas tienen a la mano para surgir, en mi caso hubo muchas limitaciones, carencias económicas”, dice.

“Pero creo que eso me hizo ser una persona que valora más cada cosa que ha logrado porque ha sido todo a base de esfuerzo. Tenía optimismo. Mi actitud siempre fue de perseverar y buscar los recursos”, asegura.

Más adelante, Quispe espera formar parte de alguna misión de la NASA que tenga que ver con Marte.

De aquí en algunos años, ¿alguna otra niña verá una imagen de Quispe en el planeta rojo y pondrá sus sueños en el espacio?

* Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Arequipa, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad peruana entre el 7 y el 10 de noviembre.


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https://www.youtube.com/watch?v=vmn_Arwoev4&list=PLLhUyPZ7578eOhaDzuQaUohvgFzplupf-&index=3&t=0s

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