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Cuartoscuro Archivo

Corte invalida Ley de Seguridad por el riesgo que implica convertir a militares en policías

El Presidente de la Corte dijo que se evitó un mal mayor pero que sí se requiere una norma que regule a las fuerzas armadas. Los argumentos de los ministros se resumen en tres puntos principales.
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15 de noviembre, 2018
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Con una votación de 9 ministros a favor y uno en contra, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró oficialmente la inconstitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior (LSI) con la cual se buscaba regular la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad y combate a la delincuencia.

La anulación se perfilaba desde el pasado martes cuando seis ministros ya habían mostrado su rechazo a avalar esta ley y hoy, con la intervención de los cinco ministros restantes se confirmó la decisión. La ministra Margarita Luna Ramos que había anunciado también su voto contra la ley, tuvo que salir del Pleno previo a la votación, motivo por el cual esta no quedó 10 a 1.

El único ministro que votó a favor de la Ley fue Jorge Pardo Rebolledo, autor del dictamen en el cual se consideraba que la norma no violaba la Constitución siempre y cuando se eliminaran de la misma varios artículos. Pero sus colegas consideraron lo contrario.

En la sesión de hoy intervinieron los ministros Luis María Aguilar, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, José Fernando Franco, Margarita Luna Ramos y Jorge Pardo. Los argumentos en contra de la ley fueron similares a los expuestos por los otros ministros desde el martes pasado y que se resumen en tres puntos principales:

1) Congreso no tenía facultades para legislar

El ministro Franco hizo énfasis en que la Constitución no habilita de forma alguna al Congreso a legislar sobre hechos que pueden afectar la seguridad pública, campo que es competencia exclusiva del Gobierno federal y de los gobiernos estatales. Añadió que la LSI intenta inferir que seguridad interior no es lo mismo que seguridad pública pero, a su juicio, esta diferencia no es clara.

“La intervención de las fuerzas armadas no se puede regular de esta forma. La Ley de Seguridad Interior representa una violación jurídica a la seguridad de todos. Por eso procede su invalidez total”, señaló.

Desde el martes pasado algunos ministros habían concordado con este argumento. Incluso el ministro Arturo Zaldívar lo llamó “un fraude a la Constitución” al intentar hacer pasar a la seguridad interior como si no fuera seguridad pública.

El ministro Pardo Rebolledo – el único que consideraba a la LSI constitucional – señaló en su intervención de hoy que no estaba de acuerdo con esta idea.

“El catálogo de amenazas que incluía la Ley permitía diferenciar que se consideraba seguridad interior a diferencia de la seguridad pública (…) Por eso no comparto que el Congreso haya incurrido en un ilícito no tipificado denominado aquí fraude a la Constitución”, dijo Gutiérrez.

2) Volver a los soldados policías

En sus intervenciones de hoy los ministros Franco y Gutiérrez Mena se refirieron a otro argumento expuesto desde el martes pasado: el que la LSI abre la puerta para normalizar el hecho de que el Ejército intervenga en tareas de seguridad pública, hecho que solo es legal y constitucional si se aplica a situaciones excepcionales, pero no como regla.

“Las facultades de las fuerzas armadas tienen que estar delimitadas con la excepcionalidad que limite su actuación. La Ley de Seguridad Interior no precisa que clases de acciones específicas puede hacer el ejército, y quedan abiertas las preguntas de si los militares pueden hacer arrestos o cateos”, dijo Gutiérrez.

Este argumento fue refutado por el ministro Pardo quien sostuvo que la LSI señalaba que la intervención del Ejército solo se daría si primero quedaban rebasadas las fuerzas civiles de seguridad y si un gobierno estatal expresamente lo solicitaba.

3) El “Fast-track” del Congreso

A diferencia de varios de sus colegas la ministra Margarita Luna Ramos consideró que el Congreso sí tenía facultades para legislar en materia de seguridad interior, postura en la que también coincidió el ministro Presidente de la Corte, Luis María Aguilar.

Sin embargo, la ministra Luna consideró que la LSI es inconstitucional debido a las irregularidades en el proceso de formulación y aprobación en el Congreso, el cual se hizo de forma apresurada sin que algunos diputados y senadores pudieran conocer siquiera el dictamen para analizarlo. Este argumento fue expuesto también el martes pasado por la ministra Norma Piña.

“Si bien no existe un plazo mínimo marcado para que un dictamen se reparta y luego apruebe es claro que en este caso el dictamen fue votado el mismo día en que se entregó, lo cual puede vulnerar la deliberación democrática que se requiere”, dijo la ministra.

Se evitó mal mayor pero se requiere una norma: presidente de la SCJN

El ministro presidente de la SCJN, Luis María Aguilar Morales, fue uno de los que votó en contra de la constitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior aunque lo hizo por razones distintas a la de la mayoría de los otros ministros.

En su intervención en el debate Aguilar concordó con el proyecto planteado con el ministro Pardo en el sentido de que el Congreso si tenía facultades para legislar en la materia y que, a su juicio, sí se distinguía adecuadamente los conceptos de seguridad interior y de seguridad pública. También concordó en que era conveniente anular varios artículos como exponía el proyecto.

No obstante el presidente de la Corte hizo énfasis en que la anulación de estos artículos dejaría desarticulada a una ley que no fue pensada sin ellos, situación que no solo la volvía poco práctica sino peligrosa.

“Una ley desarticulada puede generar un mal mayor a la actuación de las fuerzas armadas. Peor el contexto no se puede ignorar y debe construirse otra norma (…) Por eso me inclino por la invalidez total”, dijo el ministro.

En ese mismo sentido se refirió el ministro Pardo al ratificar su proyecto pues sostuvo que es urgente darle un marco de certeza y legalidad a la actuación de las fuerzas armadas.

 

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El drama de los niños que pueden "comer hasta morir"

El cubano Héctor Fernández cuenta que ha visto a su hijo Christian, quien sufre el síndrome de Prader-Willi, ingerir "comida para perros, buscar dentro de la basura, vaciar un tubo entero de pasta de dientes en su boca". "Para él, todo es comida".
26 de diciembre, 2019
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El refrigerador en la casa de Héctor Fernández está cerrado con llave; y la puerta de la cocina también.

De igual forma están los armarios, el botiquín y, en realidad, cualquier espacio que contenga algo remotamente comestible.

Y todas las noches, Fernández oculta el manojo de llaves debajo de su almohada.

No es que este esté paranoico con que lo vayan a robar. El asunto es que su hijo tiene una condición genética incurable: el síndrome de Prader-Willi.

Los pacientes con esta afección, que lleva el nombre de los dos investigadores que la descubrieron en 1956, padecen un hambre insaciable y que no cesa.

Siempre tiene hambre

Fernández asegura que Christian, su hijo de 18 años, podría en efecto comer hasta morir si no lo supervisaran.

“Las historias que podría contar…”, reflexiona.

Dice haberlo visto ingiriendo “comida para perros del bol, buscando dentro de la basura, vaciando un tubo entero de pasta de dientes en su boca”.

“Para él, todo es comida”, cuenta antes de que Christian lo interrumpa para anunciar que tiene hambre.

Su padre le da una sola rodaja de piña, que ya había picado anteriormente; debe asegurarse de que el joven no consuma una cantidad superior de azúcar de la que necesita por las mañanas.

Christian comiendo.

BBC
Christian podría comer hasta morir si no lo supervisan, según su padre.

El síndrome de Prader-Willi, que es consecuencia de una alteración genética originada por un fallo en la expresión de genes del cromosoma 15, tiene un efecto devastador tanto en los pacientes como en sus familias.

Además de sufrir de obesidad y diabetes, patologías que acortan la esperanza de vida, los niños con esta afección tienen problemas de desarrollo mental y de comportamiento.

Una enfermedad rara

Christian es generalmente un chico bueno y amigable, pero puede tener episodios de ira violenta si se le niega la comida que quiere.

Es como un huracán de categoría cinco, aplastando cualquier cosa a su paso”, explica su padre, mostrándome un video inquietante de una escena violenta reciente.

Sus padres incluso tuvieron que amarrar a Christian a una silla para evitar que se lastimara o hiriera a sus cuidadores.

“Simplemente trato de vivir la vida día a día”, dice Fernández, incapaz de contener las lágrimas.

No sé qué le pasará después de que me haya ido“, añade, haciéndose eco de una preocupación recurrente para los padres de niños con Prader-Willi.

Especialmente difícil en Cuba

Tratar las complicaciones de la enfermedad es especialmente difícil en Cuba.

Héctor Fernández intenta alimentar a su hijo con una dieta macrobiótica para controlar su peso y los niveles de azúcar en la sangre.

Mujer con bolsas de comida.

Getty Images
Padecer de esta enfermedad es particularmente difícil en Cuba, debido a la escasez de alimentos y de medicinas que afecta a todos los habitantes de la isla.

Pero es difícil encontrar la comida y las medicinas necesarias en una isla afectada por un embargo económico estadounidense que ha durado décadas y por años de mala gestión económica por parte del Estado socialista.

Aunque el gobierno cubano elogia su sistema de salud, este sufre de una falta de inversión crónica. Y Fernández sostiene que los médicos en la isla no tienen mucha experiencia en el tratamiento del síndrome de Prader-Willi.

“Al tratarse de una enfermedad rara, hay muy pocos médicos en el país que hayan tratado a pacientes con esta enfermedad“, explica.

“Podrían haber visto un caso en 20 años y luego nunca haber visto otro. Aquí no hay ningún especialista (en esta afección)”.

El padre de Christian agrega que los pacientes deben ser vistos por una variedad de expertos que sepan del Prader-Willi, desde nutricionistas y dietistas hasta psiquiatras y fisioterapeutas.

Aún así, las cosas están empezando a cambiar.

Mejores servicios y tratamientos

El mes pasado, Cuba acogió la décima Conferencia Internacional de Síndrome Prader-Willi, un foro que reunió a investigadores, médicos, pacientes y sus familias bajo un mismo techo para que compartieran sus experiencias.

Christian comiendo.

BBC
Incluso encontrar pasteles de arroz puede ser complicado en Cuba, pero el padre de Christian ya está familiarizado con las necesidades de un paciente como su hijo.

Según el profesor Tony Holland, presidente de la Organización Internacional de Síndrome Prader-Willi, se trata de una oportunidad invaluable.

“El aspecto más importante es conseguir que familias, científicos y cuidadores —algunos de países que ofrecen muy buenos servicios, otros que tienen muy pocos o no tienen— aprendan los unos de los otros”.

La intención es que las personas puedan “abogar por mejores servicios, abogar por tratamientos adecuados para sus hijos” cuando regresen a casa, señala.

Como profesor emérito de psiquiatría en la Universidad de Cambridge, Holland ha estado involucrado durante años con el síndrome de Prader-Willi y ha observado el estado de atención de la afección en muchas partes del mundo.

A pesar de los grandes progresos que todavía hay que hacer en Cuba, él cree que actualmente existen buenos indicios.

Gracias a internet

Cubanos utilizando aparatos conectados a internet.

Getty Images
Las mejoras en el acceso a internet en la isla han contribuido a que más de 100 familias vinculadas con la enfermedad estén en contacto constante.

“Cuba ahora tiene la capacidad de hacer un diagnóstico genético con sus servicios de salud. Sus médicos están comenzando a reconocer el síndrome de Prader-Willi, hay una comunidad de familias con afectados, y eso es realmente importante”.

Eso coincide con la experiencia de Héctor Fernández. En 2010, los padres de estos pacientes celebraron su primera reunión nacional.

Solo asistieron seis. Pero hoy en día, más de 100 familias cubanas vinculadas con la enfermedad, gracias a las mejoras en el acceso a internet en la isla, están en contacto constante.

Fernández le sirve el almuerzo a Christian: un plato de verduras crudas y una galleta de arroz integral. Incluso encontrar galletas de arroz es una lucha en Cuba.

Pero el padre de familia ya está familiarizado con las necesidades de un paciente con Prader-Willi. Incluso ha comenzado a instruir a otras personas de su vecindario sobre la enfermedad.

Les explica que Christian no es solo un poco gordito y con un desarrollo mental afectado, sino que está en riesgo de morir a diario.

“Aquí hay una tendencia a recompensar a los niños por ser buenos con dulces”, observa. “Pero la gente no se da cuenta de que un dulce aquí y otro allá podría matarlo.


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https://www.youtube.com/watch?v=JpWiPF_rmY0&t=62s

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