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Cuartoscuro Archivo

La desigualdad marca la esperanza de vida: en Nuevo León viven más años que en el resto del país

Los nacidos en Nuevo León alcanzan una esperanza de vida de 76.7 años, el número más alto en todo el país; el extremo inferior está en Chiapas.
Cuartoscuro Archivo
26 de noviembre, 2018
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Las brechas de desigualdad en el país marcan la calidad de los servicios públicos en cada estado, e incluso la esperanza de vida. Los nacidos en Nuevo León alcanzan una esperanza de vida de 76.7 años, el número más alto en todo el país, mientras que el extremo inferior está en Chiapas, donde los ciudadanos viven hasta 73 años.

Éstos son algunos de los hallazgos del estudio “¿Ahora con quién me enojo? Herramientas de exigencia ciudadana”, con los índices de competitividad estatal y urbana, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), presentado este lunes 26 de noviembre.

La diferencia entre la entidad con mayor esperanza de vida es comparada con otros países. Mientras  Nuevo León vive el mismo número de años que ciudadanos de Europa Central y el Báltico, Chiapas se puede comparar con Medio Oriente y el Norte de África.

El tipo de servicio de salud al que cada mexicano tiene acceso también incide en la probabilidad de morir de diabetes. Los estados con mayor tasa son Ciudad de México, Morelos y Veracruz, con 1.17 muertes por diabetes por cada mil habitantes. Mientras que los estados con menor tasa son Sinaloa, Quintana Roo y Baja California, con 0.55 muertes por cada mil habitantes.

Al elaborar el índice con base en la Encuesta Nacional de Capacitación y Empleo (ENOE), el IMCO concluye que “el lugar en que nacemos tiene un enorme peso en determinar el acceso que tendremos a instituciones de salud”.

Así, en el norte la mayoría de gente ejerce uno de los derechos en materia de salud. En Coahuila 62% de la población ocupada tiene acceso a las instituciones de salud; le sigue Chihuahua, con 60%; Nuevo León con 58%; Baja California, 54%; Baja California y Sonora con 53%.

En contraste, Guerrero nuevamente se encuentra en la posición final del país, apenas 22% de la población ocupada tiene acceso a alguna institución de salud. En Tlaxcala y Oaxaca, 25%. Puebla, Chiapas y Morelos, alcanzan 28%, 29% y 30%, respectivamente.

La brecha de desigualdad, dice el estudio, también tiene un impacto en la diferencia en la esperanza de vida entre una entidad y otra en el país. El primer lugar lo ocupa Nuevo León y le sigue Durango, donde sus habitantes viven hasta 76 años.

Los estados que están encima de la media de 75 años son: Ciudad de México, Baja California Sur, Colima, Aguascalientes, Tamaulipas, Coahuila, Sinaloa, Quintana Roo, Jalisco, Guanajuato, Yucatán, Querétaro, Sonora, Zacatecas, Tlaxcala, Estado de México, Nayarit y Campeche.

Quienes están por debajo de la media son: Puebla, Tabasco, Michoacán, San Luis Potosí, Hidalgo, Veracruz, Baja California, Chihuahua, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

El IMCO también recomienda a los gobiernos estatales generar estadísticas de salud confiables para mejorar los estándares de calidad, y satisfacer la demanda de los servicios.

Esto, porque los datos estatales tienen un rezago de tres años, dejaron de actualizarse los datos de acceso total a instituciones de salud y no existen indicadores de calidad de servicios de salud comparables entre instituciones públicas y privadas.

Por ello propondría que las entidades hicieran un reporte anual completo de los indicadores que se incluyen en los programas estatales de salud.

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BBC

La conmovedora cabina telefónica en Japón para "hablar" con los muertos

El "teléfono del viento" es un centro de peregrinaje para aquellos que perdieron seres queridos en el terremoto y tsunami que golpearon a Japón en marzo de 2011.
BBC
13 de junio, 2019
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El terremoto y tsunami que golpeó a Japón el 11 de marzo de 2011 con olas de más de 9 metros dejó una estela de destrucción y muerte en las comunidades costeras.

Otsuchi, un pequeño pueblo en el Norte de Japón, perdió todo, incluyendo a 2.000 de sus pobladores.

Uno de sus habitantes, Itaru Sasaki, estaba de duelo por la muerte de su primo antes de la llegada del tsunami. Para sobrellevar el dolor, decidió instalar una cabina telefónica en una ventosa colina a orillas del océano Pacífico.

Entrar a esa cabina blanca y discar el teléfono de su primo en un antiguo teléfono negro desconectado, le hacía sentir que podía hablar y ser escuchado.

Según Sasaki, allí, las palabras eran arrastradas por el viento.

Tras el devastador tsunami, la fama del “teléfono del viento” creció y el lugar se convirtió en un centro de peregrinaje para aquellos que perdieron seres queridos.

La periodista de la BBC Miwako Ozawa, quien estuvo en Otsuchi poco después del tsunami, regresó al lugar 8 años después para ver cómo sus habitantes lidian con el duelo y cómo el teléfono les ayudaba.

Terremoto y tsnumami en Otsuchi.

Getty Images
El terremoto y tsnumami de 2011 en Otsuchi dejó 2.000 muertos y destruyó gran parte del pueblo. En todo Japón murieron unas 19.000 personas.

Conversaciones con el viento

“Hola, Noboyuki, es papá. ¿Qué estás haciendo ahora? ¿Estás con mamá?”, dice uno de los visitantes de la cabina.

El hombre, que perdió a su hijo en el tsunami y a su esposa 4 años después, mantiene una emotiva conversación con su hijo.

“Apenas consigo seguir trabajando, seguir adelante”, dice entre sollozos.

“Si todos nosotros todavía estuviésemos juntos -tu madre, tú y yo-, las cosas estarían mejor. Doy lo mejor de mí para seguir adelante”, agrega.

El hombre le promete a su hijo que volverá “cuando llegue la primavera”, y agrega: “Resiste. Y, por favor, cuida a tu madre”.

Hombre hablando por teléfono del viento

BBC
“Hola, Noboyuki, es papá. ¿Qué estás haciendo ahora? ¿Estás con mamá?”, dice uno de los visitantes de la cabina.

De acuerdo con Ozawa, cientos de personas han visitado la cabina en estos años.

En muchos sentidos, explica, el “teléfono del viento” muestra la relación que tienen los japoneses con la naturaleza, la muerte y las fuerzas invisibles que conectan a la humanidad.

“Sabía que nadie me respondería, pero sentí que mi esposa estaba ahí“, dice un hombre que enviudó tras el tsunami, quedando solo a cargo de sus 4 hijas.

El teléfono negro dentro de la cabina.

BBC
Además de un teléfono negro antiguo, dentro de la cabina hay una libreta donde la gente deja mensajes.

“Le dije que nuestras hijas y yo estuvimos buscando su cuerpo por mucho tiempo y que, cuando ya nos habíamos dado por vencidos, en el último día de búsqueda, la encontramos“, cuenta a Ozawa.

“Y le dije que sé que no puede volver, pero que en un futuro yo puedo ir hacia ella”.

Según Ozawa, a medida que los habitantes de Otsuchi avanzan lentamente en la reconstrucción del pueblo y enfrentan la realidad del aumento en frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, esa cabina telefónica sirve como un recordatorio de las vidas que no serán olvidadas.


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