La detención de niños migrantes se disparó 842% durante el sexenio de Peña Nieto
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Cuartoscuro

La detención de niños migrantes se disparó 842% durante el sexenio de Peña Nieto

En solo tres años con Peña Nieto, México detuvo a más migrantes que lo registrado durante todo el sexenio de Felipe Calderón.
Cuartoscuro
27 de noviembre, 2018
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A pesar de las críticas del presidente estadounidense Donald Trump, quien en reiteradas ocasiones ha acusado al gobierno de México de ser “incapaz” de poner freno a la migración indocumentada de Centroamérica que busca llegar a Estados Unidos, las cifras oficiales mexicanas indican que las capturas de migrantes se dispararon durante la administración de Peña Nieto, en especial las de niños y adolescentes.

De acuerdo con la Unidad de Política Migratoria, que depende de la Secretaría de Gobernación, entre 2013 y septiembre de 2018 –el dato más actualizado a la fecha-, un total de 61 mil 567 migrantes menores de 11 años fueron detenidos en México por no contar con documentos que acrediten su estancia legal en el país.

Esta cifra supone un aumento de 842% en comparación con el mismo periodo del sexenio de Felipe Calderón, cuando el Instituto Nacional de Migración (INM) capturó a 6 mil 534 menores de 11 años, hasta 55 mil menos.

O, en otras palabras: con Peña Nieto se detuvo por año a un promedio de 10 mil 261 menores de 11 años, y con Calderón se detuvo a poco más de mil por año.

El INM capturó, en total, a 151 mil 594 menores de edad (incluidos los menores de 11 años); un 304% más que con Felipe Calderón, en cuya administración se detuvieron 37 mil 505 jóvenes migrantes.  

También aumentaron de manera sobresaliente las detenciones de menores que viajaban solos: 8 mil 013 en el sexenio de Peña, frente a los mil 009 de Calderón; un 694% al alza.

Más migrantes detenidos

Además de menores, las estadísticas de los últimos seis años también reflejan un boom de las detenciones de migrantes en general: 791 mil 866 capturas; un 66% al alza en comparación con el sexenio anterior, cuando se detuvieron a 457 mil 539 migrantes.

Este boom tiene un inicio muy marcado en 2015, meses después de que en julio de 2014 el presidente Peña Nieto anunciara el Programa Frontera Sur; una iniciativa que, si bien sobre el papel prometía proteger los derechos humanos de los migrantes, en la práctica resultó un plan para detener y deportar que, además, aumentó las agresiones en contra de los extranjeros sin documentos, debido a que tuvieron que tomar rutas alejadas de las poblaciones, donde son presa fácil para la delincuencia.

Solo ese año, México detuvo a 198 mil 141 migrantes; 129% más que al inicio del sexenio, en 2013. De hecho, en 2015 México detuvo y deportó a más niños migrantes centroamericanos que Estados Unidos. Y para ello, además de los agentes del INM, que son los que están facultados por ley para detener a los extranjeros que no tengan en regla su documentación, también se empleó hasta ocho corporaciones policiacas diferentes, incluyendo la Policía Federal, policías estatales y municipales, el Ejército, y la Marina Armada.

En 2016, la cifra bajó levemente, aunque se mantuvo en niveles récord: 186 mil 216 capturas. Y aquí cabe recalcar otro dato: solo en tres años con Peña Nieto, entre 2015 y 2017, se detuvo a más migrantes que en todo el sexenio de Felipe Calderón.

Mientras que, a septiembre de 2018, es decir, en nueve meses, suman ya 100 mil 216 migrantes detenidos; 6 mil 370 más que en todo 2017.

“Se trata de cifras dramáticas que reflejan con claridad lo que ha sido el sexenio de Peña Nieto en materia de migración”, señaló Irazu Gómez, coordinadora de vinculación e incidencia de Sin Fronteras, una organización civil que hace labor de acompañamiento legal a migrantes, y que ha elaborado múltiples informes donde denuncia malas condiciones y violaciones sistemáticas a derechos humanos en las estaciones migratorias.

Sociedad civil asume responsabilidad

Para Gómez, son especialmente preocupantes las cifras de detenciones de menores migrantes por varios motivos.

El primero porque, a pesar de que en México existe un amplio marco legal –la Ley de Migración, la Ley general de los derechos de niños, niñas y adolescentes, y la Ley de Refugiados-, que establece que los menores de edad deben permanecer en centros del DIF hasta que se resuelva su situación migratoria, o en albergues de la sociedad civil, la realidad es que muchos de esos menores son encerrados en estaciones que son ‘cárceles’ migratorias, con el impacto psicológico y emocional que ello supone para un niño, o un adolescente.

Esta situación se debe, apunta la activista y académica, a varias razones. Una de ellas es que en el Presupuesto Público no hay una partida específica de recursos dirigida a atender esta problemática y a esta población migrante, y a que no existe una política integral de atención a los menores migrantes, que incluya alternativas a la detención.

“Una ley que opera sin presupuesto es darle un tiro de gracia antes de que pueda operar, porque no generas las condiciones para que se cumpla y para que los menores puedan estar en libertad mientras se resuelve su situación migratoria en México”, apuntó Gómez, que añadió al respecto que, en buena medida, la responsabilidad de atender a los menores migrantes recae en la sociedad civil, y no en el Estado.

“En los casos de niños no acompañados en los que se decidió que no estuvieran en estaciones migratorias, lo que sucede es que son los albergues de la sociedad civil los que asumen la responsabilidad. Es decir, es la sociedad civil, con los recursos limitados que tiene, con la infraestructura que dispone, la que da el servicio, pero sin apoyo del gobierno, ni un protocolo de actuación por parte de las procuradurías estatales que canalizan a estos menores a los albergues”.

Otra preocupación que expuso la integrante de Sin Fronteras, es que las autoridades migratorias, en muchos casos, no privilegian el interés superior del niño, como establece la ley, para que éste no sea internado en una estación migratoria.

Lo que privilegia el INM es la unidad familiar; esto es, que el niño permanezca con su familia. Lo cual sería positivo, dijo Gómez, si no fuera porque el niño está con su familia, sí, pero detenido en una estación migratoria, y no en libertad en un albergue.

“El INM no privilegia siempre el interés superior del niño. Y el interés superior es que el menor lleve su proceso migratorio en libertad, incluyendo también a su familia”, subrayó.

INM privilegia “unificación familiar”

La actual administración del INM, por su parte, ha reiterado en numerosas ocasiones que, en todos los casos, cuando se trata de menores no acompañados por algún familiar éstos son remitidos a diferentes centros del DIF en los estados.

“Por ley, estos menores no pueden estar solos en las estaciones migratorias. En esos casos permanecen en el DIF, y cuando se les hace el reconocimiento de nacionalidad se van de regreso a sus países de origen, siempre acompañados de un oficial de Protección a la Infancia hasta que se entregan a sus familias”, sostuvo el INM.

En el caso de los menores que viajan con familias nunca se les separa de ellos: “El INM privilegia la unificación familiar”. En esos casos, aseguró el INM, los menores permanecen en las estaciones, pero siempre acompañados por sus familiares.

“El INM nunca va a separar a los niños de sus familias, porque por ley no podemos hacerlo”, insistió el Instituto.

Además, recalcó el INM, desde hace dos años ha tomado medidas alternativas a las estaciones migratorias, diciendo que los niños y sus familiares pueden quedarse en determinados albergues si es que así lo deciden, y si es que el albergue tiene espacio para ellos.

De acuerdo con el Instituto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) visita de manera permanente las estaciones migratorias, para vigilar que no se violen los derechos de los menores y de los migrantes.

Prioridad ‘uno’ del próximo comisionado del INM

Por otra parte, una crítica recurrente en este sexenio por parte de la sociedad civil, ha sido la escasa protección que el estado mexicano ha brindado a esta población migrante especialmente vulnerable.

La organización internacional Human Rights Watch (HRW) publicó un informe en el que directamente calificó como “fracaso” la política de refugio mexicana, a pesar del amplio marco legal que existe en el país.

En el documento, HRW expone que, en 2015, uno de los años del boom de capturas tras el anuncio del Plan Frontera Sur, el INM detuvo a 35 mil 704 menores, de los cuales 18 mil 650 viajaban no acompañados.

Michael Bochenek, responsable del informe, explicó que la agencia de protección a refugiados de la ONU (ACNUR) estima que al menos la mitad de esos menores no acompañados, unos 10 mil aproximadamente, sí reunían las condiciones para obtener la condición de asilo en México ante la oleada de violencia que lleva años azotando el Honduras, Guatemala, y el Salvador, en lo que se conoce como El Triángulo Norte de Centroamérica.

Sin embargo, México dio refugio únicamente a 57 de esos migrantes menores no acompañados; el 0.3% del total de no acompañados que aplicaba para el asilo.

Ante esta situación, Tonatiuh Guillén, quien será el próximo comisionado del INM a partir del 1 de diciembre, aseguró en una entrevista con Animal Político y Newsweek en Español, que “la prioridad uno” para el nuevo INM será atender esta problemática de los menores migrantes.

“Es un problema que tenemos que resolver, aunque tampoco será un acto de magia, ni que se soluciona por medio de un decreto. Pero hay que reconocer su gravedad y actuar”, dijo el exintegrante del Colegio de la Frontera Norte.

En cuanto a la falta de espacios en albergues del DIF, Tonatiuh Guillén criticó que “tampoco se ha hecho nada para que haya más lugares”.

“No se buscó las condiciones para que haya más espacio, porque, efectivamente, no lo hay. Pero, perdón, estamos llenos de organismos de la sociedad civil y de instancias de cooperación, de gente solidaria, que ofrecen esos espacios. Pero si los gobiernos no toman la iniciativa, pues, efectivamente, no hay espacio”, recalcó el próximo comisionado del INM.

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Ómicron: ¿es realmente tan peligrosa la nueva variante del COVID?

La detección de una nueva variante del SARS-CoV-2 ha disparado una vez más las alertas a escala mundial, pero ¿qué tan preocupados debemos estar y cómo cambia eso la estrategia contra la pandemia?
29 de noviembre, 2021
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La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial.

Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es “la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha”. La OMS la ha elevado a la categoría de “variante preocupante” y la ha designado con la letra griega ómicron.

Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.

La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.

Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).

Esta acumulación de mutaciones con efectos conocidos ya es motivo de interés y preocupación, pero todavía se tienen que realizar los experimentos adecuados para demostrar sus efectos cuando se encuentran simultáneamente.

Gráfico de la mutación.

BBC

Los efectos de dos mutaciones no son siempre aditivos y las interacciones (epistasias en lenguaje técnico) pueden ser tanto en sentido positivo (aumentando el efecto de cada una) como negativo (disminuyéndolo).

Hasta que no dispongamos de resultados de laboratorio y de datos epidemiológicos y de vigilancia genómica que nos demuestren una mayor transmisibilidad o mayores posibilidades de escape frente a la respuesta inmunitaria no es razonable pasar de vigilancia a alerta o, menos aún, a alarma.

La razón esgrimida por la OMS para declararla como VOC es que puede estar asociada a un mayor riesgo de infección, si bien no hay todavía información pública que respalde esta afirmación.

Vigilancia genómica sudafricana

Sin embargo, las señales de alerta se han disparado debido al rápido aumento de casos detectados en Sudáfrica con esta variante. No es extraño que una nueva variante se detecte en este país, uno de los que tiene mejor sistema de vigilancia genómica del SARS-CoV-2 y en el que, como en casi todos los países del continente africano, la vacunación no ha progresado de la misma forma.

Una mujer con mascarilla trabaja en el laboratorio de la empresa de biotecnología Afrigen, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 5 de octubre de 2021

Getty Images
Sudáfrica cuenta con uno de los mejores sistemas de vigilancia del virus que produce la covid-19.

Gracias a su vigilancia, rápidamente se obtuvo la secuencia del virus responsable de un brote de covid-19 observado en la provincia de Gauteng, en un momento con una incidencia acumulada muy baja de la infección (alrededor de 10 casos por 100.000 habitantes).

En esas circunstancias, cualquier variante asociada a un brote alcanza rápidamente una alta frecuencia relativa, lo que puede indicar una mayor transmisibilidad pero también que crece donde apenas había nada.

Si la principal causa de alarma es la transmisibilidad, otras propiedades asociadas a mutaciones en la espícula no dejan mucho lugar a la tranquilidad, como hemos indicado previamente. De nuevo nos planteamos la pregunta de cómo surge un virus con tantas mutaciones.

La respuesta no es definitiva, pero la principal sospecha es que ha evolucionado en un paciente con un sistema inmunitario debilitado infectado durante un periodo prolongado de tiempo, al cabo del cual se ha transmitido a otras personas en una cadena que nos es desconocida por ahora.

¿Qué podemos hacer frente a una nueva variante de preocupación?

Personas con mascarillas caminan por un centro comercial en España

Getty Images
Varios países ha vuelto a imponer el uso obligatorio de mascarillas y distanciamiento social.

Por el momento, tenemos las mismas herramientas que contra las demás: vacunar, usar mascarillas, mantener distancias, ventilar los recintos cerrados, es decir, reducir al máximo la exposición y circulación del virus, aumentar la población inmunizada en todos los países del planeta, limitando las oportunidades de que aparezcan nuevas mutaciones en el virus.

Aunque pensábamos que tras la variante delta sería difícil que aparecieran variantes de preocupación, la variante ómicron nos ha vuelto a sorprender.

Con independencia de que tenga o no las graves consecuencias que justifican su declaración como VOC, es evidente que la evolución del SARS-CoV-2 puede seguir deparando sorpresas. Cuanto antes reduzcamos esas posibilidades, mejor para todos.

*Fernando González Candelas es Catedrático de Genética. Responsable Unidad Mixta de Investigación “Infección y Salud Pública” FISABIO-Universitat de València. Su artículo original se publicó en The Conversation.


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