Dos universidades públicas de EU y una trasnacional piratean maíz oaxaqueño
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Dos universidades públicas de EU y una trasnacional piratean maíz oaxaqueño

Por sus características genéticas únicas, este maíz oaxaqueño no requiere fertilizantes químicos y es considerado el santo grial de la industria agrícola mundial. La trasnacional Mars Inc. y dos universidades públicas de Estados Unidos se adjudican su descubrimiento.
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5 de noviembre, 2018
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En la Sierra Mixe de Oaxaca existe un maíz cuyas características genéticas son únicas: no requiere fertilizantes agroquímicos para su producción, lo que le confiere un enorme potencial comercial a escala mundial. Un gran negocio alimentario.

Esta especie de maíz fue desarrollada, durante siglos, mediante técnicas ancestrales de selección de semilla aplicadas por los pueblos indígenas de Oaxaca.

Sin embargo, las universidades Davis de California y Winsconsin-Madison (instituciones públicas de Estados Unidos) y la empresa Mars Inc. (dueña de marcas como Snickers, Pedigree, Wiscas, Orbit, M&M y Milky Way) aseguraron en una publicación científica que fueron ellas quienes descubrieron este tipo de maíz.

Sin embargo, según consta en documentación oficial recabada por Animal Político a través del Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública (INAI), las universidades y la empresa trasnacional emprendieron las investigaciones del maíz de la Sierra Mixe sin contar con autorización alguna del gobierno mexicano.

En pocas palabras, “piratearon” las características genéticas del maíz mixe para aplicarlo en otras especies.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) anunció, a través de un comunicado —en agosto pasado—, el “descubrimiento” hecho por las universidades y la empresa, en conjunto con el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca (de la SEP).

Según la Semarnat, la investigación que derivó en este descubrimiento no solo contó con todas las autorizaciones oficiales requeridas para su desarrollo, incluso se hizo respetando el Protocolo de Nagoya, instrumento internacional que busca garantizar el reparto justo y equitativo de las ganancias que gobiernos o empresas pueden lograr a través del aprovechamiento de recursos biológicos y genéticos para desarrollar productos alimenticios, farmacéuticos u otros.

La dependencia subrayó que el reparto de ganancias que generará la explotación de este maíz oaxaqueño fue aceptado por “la comunidad de la Sierra Mixe”, la cual, dijo, otorgó su consentimiento “previo, informado, y estableció los términos mutuamente acordados para la distribución de los beneficios que de ella se deriven”, tanto para el inicio de estas investigaciones con maíz nativo, como para su futura explotación comercial.

Pero la realidad fue otra: no hubo ninguna autorización del gobierno mexicano, ni de los pueblos oaxaqueños para estudiar el maíz.

De hecho, el permiso para tomar muestras de maíz de la Sierra Mixe se tramitó varios años después de que estas fueron sacadas de México, y solo hasta después de que dicho maíz lograra ser reproducido con éxito en Estados Unidos.

Las universidades presumen su descubrimiento

Las universidades Davis, Wisconsin-Madison y la trasnacional Mars Inc. presentaron los resultados de la investigación en la Sierra Mixe como una “revelación” científica, aunque en el artículo de Plos Biology Journal reconocen que esta especie de maíz “criollo” fue desarrollado mediante técnicas ancestrales de selección de semilla aplicadas por los pueblos indígenas de Oaxaca, durante siglos.

En el artículo, el grupo de investigación reconoció que las tres variedades de maíz que sometió a estudio son “cultivadas localmente” en la Sierra Mixe, y “conocidas como (maíz) rojo, piedra blanca y llano”.

En México, las variedades de maíz criollo “son bienes comunes, pertenecen a toda la comunidad”, explica en entrevista la doctora Yolanda Massieu Trigo, especialista de la Universidad Autónoma Metropolitana en sustentabilidad y soberanía alimentaria.

Las variedades de maíz criollo, detalla, son aquellas que se van desarrollando en los pueblos, en las regiones campesinas, a partir de procesos de selección de semilla que han existido desde milenios, “y en los pueblos hay gente que va haciendo sus propios experimentos, seleccionando semilla, y son conocidos por sus vecinos, con los que comparten e intercambian semilla, entonces, por eso las variedades de maíz criollo no pertenecen a una persona, sino a todas, es una propiedad colectiva”.

Estas comunidades, señala la especialista, “están a merced de compañías privadas que lo que buscan es convertir esa propiedad colectiva en propiedad intelectual individual para poder obtener ganancias”.

El informe de la investigación no aclara cómo las universidades Davis, Winsconsin-Madison y Mars Inc. detectaron la existencia y el potencial de este maíz oaxaqueño, solo señalan que “nos enteramos de variedades nativas aisladas de maíz en la región Sierra Mixe de Oaxaca que, según los informes, se cultivaron utilizando prácticas tradicionales con poco o ningún fertilizante”.

Fue como el grupo privado determinó iniciar en la Sierra Mixe una investigación de campo, en busca del “santo grial” de la industria agrícola mundial, debido a la “importancia económica” que puede alcanzar una variedad de maíz que prescinda de fertilizantes añadidos.

La investigación realizada por este grupo científico concluyó que, independientemente del lugar en el que sean plantadas, estas “razas” de maíz de la Sierra Mixe no necesitan fertilizantes nitrogenados (usados para estimular el crecimiento de la planta), ya que para crecer toman el nitrógeno directamente del medioambiente, gracias a asociaciones que entabla con microorganismos atraídos por la planta.

Muestras de maíz ‘irregulares’

Tras el ‘descubrimiento’, Mars Inc. afirmó en un boletín que “esta investigación fue facilitada por la tremenda cooperación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Semarnat y Sagarpa, del gobierno mexicano)” y subraya que la autoridad municipal y la “comunidad en la aldea aislada en la región de Sierra Mixe” en donde se realizó el estudio “fueron una parte integral de este proyecto de investigación”.

Mars Inc. también asegura que, gracias a la aprobación de la comunidad que habita en esa “aldea aislada”, cuyo nombre no aclara, “se accedió a los materiales biológicos y se los utilizó, según un ‘Acuerdo de acceso y distribución de beneficios con la comunidad’, y con el permiso del gobierno mexicano”.

Sin embargo, las fechas no cuadran.

El estudio científico publicado por Mars Inc. y por las dos universidades estadounidenses asegura que la toma de muestras se inició en 2006 y que los experimentos con maíz de la Sierra Mixe comenzaron en 2010, cuando este tipo de maíz fue cultivado en el campus de la Universidad Wisconsin-Madison, Estados Unidos.

Luego, el estudio señala que las “observaciones” realizadas tardaron cinco años, es decir, hasta 2015. De esas observaciones se derivaron experimentos que continuaron hasta 2017.

De acuerdo con las fechas divulgadas por el mismo grupo científico privado, el permiso para obtener muestras y comenzar estudios tuvo que haberse solicitado y obtenido previo al inicio de la investigación, es decir, antes de 2006.

No obstante, el permiso tramitado ante el gobierno mexicano por la firma BioN2, filial de Mars Inc. (del que Animal Político posee copia), fue solicitado y obtenido en 2015, es decir, nueve años después de que las muestras fueron tomadas y extraídas de México, y cuando este equipo de investigación científica ya había concluido sus observaciones.

Según los artículos 87 y 87 Bis de la Ley General de Equilibrio Ecológico, antes de iniciar cualquier tipo de investigación sobre recursos biológicos mexicanos (como en este caso es el maíz criollo de la Sierra Mixe), los interesados deben obtener un permiso para el levantamiento de muestras, y existen dos tipos: uno para proyectos sin fines de lucro, y otro para investigaciones que persiguen un beneficio comercial.

La Norma Oficial Mexicana 126-ECOL-2000, que regula la colecta científica de material y recursos biológicos en el territorio mexicano, señala que esos permisos deben tramitarse antes de que se inicie el levantamiento de muestras, y el solicitante debe cumplir distintas condiciones, antes y después de hacer su levantamiento de recursos biológicos.

Para solicitar un permiso el interesado debe obtener antes una licencia como “colector científico”. Ya con esta licencia, el solicitante debe describir ante la Semarnat cuáles son los objetivos y alcances de su investigación y demostrar que cuenta con el “consentimiento previo, expreso e informado” del legítimo poseedor del recurso biológico en cuestión.

Si cumple con estos requisitos, el interesado puede obtener el permiso para el levantamiento de muestras, pero contrae una obligación: al terminar el proceso, debe compartir una parte de esas muestras con alguna institución científica mexicana.

Si no se cumple con este requisito, la Norma Oficial establece que el colector científico no puede proporcionar esas muestras a “colecciones extranjeras”. Además, esta Norma obliga a los colectores científicos autorizados a entregar a la Semarnat un informe anual de sus labores.

Mars Inc. y las universidades Davis o Wisconsin-Madison incumplieron con estos requisitos.

La Semarnat informó a Animal Político que este grupo no le solicitó autorización para iniciar su levantamiento de muestras en 2006, y que hasta la fecha no ha emitido ningún permiso relacionado con el maíz criollo de la Sierra Mixe y sus microorganismos asociados.

Semarnat subrayó que el único permiso existente es el otorgado en 2015, y que fue emitido por un organismo público distinto: el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas, dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

A esto se suma otra irregularidad: cuando ese permiso fue tramitado, en 2015, el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas consultó a la Semarnat para que “se pronunciara respecto de la solicitud de acceso, colecta y exportación de semillas y plantas realizada por el representante legal de la empresa BioN2 Inc.”.

Según la documentación oficial, de la que se obtuvo copia, Semarnat respondió que el tema estaba “fuera de su ámbito de competencia”, aun cuando la Ley General de Equilibrio Ecológico identifica a esta dependencia como la facultada para autorizar la colecta de recursos y material biológico y genético mexicanos.

Pero esta investigación privada estadunidense no solo se inició sin autorización del gobierno mexicano, también concluyó sin que este se diera cuenta.

Consultadas por Animal Político, tanto la Semarnat como la Sagarpa revelaron que no cuentan con ningún informe del grupo, formado por las universidades y Mars Inc., en que se presenten las conclusiones a las que llegó tras los experimentos con el maíz de la Sierra Mixe y sus microorganismos asociados.

La Semarnat reconoció que conoció los resultados de la investigación de las universidades y Mars Inc. solo hasta que fueron anunciados en Estados Unidos, el 7 de agosto pasado, cuando se publicó un artículo científico en la revista Plos Biology Journal que se refería al potencial de este “santo grial” de la industria internacional de granos.

Tras la publicación en la revista, la oficina central de la trasnacional Mars Inc. (con sede en Virginia, Estados Unidos) difundió un boletín en el que se congratula por el descubrimiento.

Agrega que aún falta tiempo para lograr trasladar este rasgo del maíz de la Sierra Mixe al “maíz comercial”, pero augura que sus mercados potenciales son los países “en desarrollo” con poco acceso a fertilizantes nitrogenados, aunque obviamente podría venderse a cualquier productor del mundo que no quiera seguir pagando por fertilizantes agroquímicos.

Oro por espejitos

La documentación oficial también señala que es falso que las comunidades indígenas de los 17 municipios que conforman la Sierra Mixe de Oaxaca hayan sido consultadas previamente respecto al inicio de la investigación y, por lo tanto, no existe una autorización de todos los pueblos indígenas de la zona para que sus recursos genéticos sean extraídos y explotados comercialmente.

La Semarnat, la Secretaría de Educación Pública, el Instituto Tecnológico de Oaxaca, la Secretaría de Agricultura, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, así como el Sistema Nacional para la Inspección y la Certificación de Semillas (únicas instituciones facultadas para autorizar este tipo de investigaciones, o para autorizar la comercialización de recursos genéticos mexicanos), informaron que cuando el maíz de la Sierra Mixe fue extraído de México, ninguno de estos procedimientos había sido autorizado por las autoridades.

Según el Protocolo de Nagoya, los pueblos indígenas deben establecer, junto con el grupo de investigadores, un acuerdo para la distribución de los beneficios de las investigaciones.

Animal Político solicitó a Semarnat (dependencia que debe verificar que el Protocolo de Nagoya se aplique correctamente) una copia del acuerdo firmado entre “la comunidad de la Sierra Mixe” y Mars Inc., y avalado por las autoridades mexicanas, para conocer sus términos.

Semarnat respondió que no cuenta con copia de dicho acuerdo e informó que nunca verificó su contenido, ya que se trató de un acuerdo “entre particulares”.

Animal Político buscó a la Semarnat para saber cómo hizo este organismo de gobierno para determinar que el acuerdo fue justo y equitativo con la comunidad de la Sierra Mixe, como exige el Protocolo de Nagoya, si nunca conoció los términos de dicho acuerdo. No se obtuvo respuesta.

También se solicitó una copia de la consulta realizada entre los pueblos indígenas de la zona, mediante la cual se obtuvo su consentimiento al proyecto de Mars Inc.

La respuesta de Semarnat fue que nunca se hizo esa consulta, ya que el Protocolo de Nagoya no obliga a realizar consultas para obtener el consentimiento “previo informado”.

El organismo federal tampoco aclaró cómo se obtuvo el consentimiento de los pueblos de la Sierra Mixe, si no fue preguntándoles si lo otorgaban.

Por su parte, el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas, de la Sagarpa, señaló en su oficio C00.03.2141, que el acuerdo de reparto “justo y equitativo” no requiere “ratificación o registro ante este Servicio Nacional”. Por lo mismo, tampoco este organismo de gobierno verificó si dicho acuerdo fue realmente justo con los pueblos indígenas de la Sierra Mixe.

Las omisiones no terminan ahí. Las leyes federales obligan a todo organismo público a poner a consulta de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas cualquier política o acción de gobierno que incida en la vida o territorios de estas comunidades. Sin embargo, esto tampoco ocurrió.

La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas informó que ningún organismo de gobierno le notificó sobre el proyecto de investigación del maíz de la Sierra Mixe con fines comerciales, ni se le consultó su opinión.

Entonces, ¿qué comunidades indígenas de la Sierra Mixe aprobaron este proyecto de Mars Inc., si es que realmente existen? Y ¿qué fue lo que Mars Inc. les ofreció a los pobladores de esa “aldea aislada”, a cambio del maíz desarrollado mediante técnicas tradicionales y durante generaciones?

Mars Inc. rechazó dar una entrevista, pero envió una carta a Animal Político en la cual asegura que no puede proporcionar el nombre de “la comunidad” indígena de la Sierra Mixe que otorgó su consentimiento, para “mantener su privacidad”.

En su misiva, Mars Inc. no aclara tampoco qué le ofreció a dicha comunidad a cambio del maíz y del conocimiento asociado a su uso.

En la misiva, sin embargo, hay un dato relevante: aunque las autoridades mexicanas afirmaron que no conocieron el contenido del acuerdo, por tratarse de un asunto entre “particulares”, Mars Inc. reveló que dicho acuerdo también fue establecido con “la autoridad municipal”, aunque omite revelar de qué ayuntamiento se trata.

Eso quiere decir que este no fue solo entre particulares, pues sí estuvieron involucradas autoridades mexicanas.

Al mantenerse oculto el nombre de los municipios supuestamente involucrados, tanto las autoridades mexicanas como Mars Inc. garantizan que esta transacción quede fuera del escrutinio público.

También se buscó a otro de los involucrados: el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, órgano académico público que, según informó la Semarnat, fue parte del equipo científico que desarrolló la investigación sobre el maíz de la Sierra Mixe.

El Instituto, adscrito a la Secretaría de Educación Pública, aclaró que no tuvo nada que ver con esta investigación, ni con las presuntas irregularidades implícitas, aunque reconoció que el artículo científico en el que se divulgaron los hechos fue firmado, entre otros, por uno de sus académicos: el profesor Javier López Baltazar, quien tampoco respondió a la solicitud de entrevista.

La especialista de la Universidad Autónoma Metropolitana, Yolanda Massieu, asegura que es preocupante que tanto Mars Inc. como las autoridades mantengan en secreto con quién se hicieron estos supuestos acuerdos, “solo hablan de la ‘comunidad de la Sierra Mixe’, pero no dicen cuál, ni tampoco qué autoridad local participó en todo esto, ¿un comisariado de bienes comunales, una asamblea ejidal, una presidencia municipal?”.

Ninguna de esas figuras de autoridad, aclara, puede ejercer control sobre bienes comunes, cuya posesión comparten todos los pueblos indígenas de Oaxaca.

Mantener ese dato en secreto, subraya, impide ir al lugar y preguntar directamente con los responsables a cambio de qué se entregó a una trasnacional este patrimonio mexicano y los conocimientos ancestrales asociados a él.

“Esperemos no estar frente a un caso de biopiratería, simulada por las autoridades”, concluye.

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Trump vs Biden: cuáles son los estados que definirán las elecciones en EU (y por qué todos miran a Florida)

Unos pocos estados determinarán el resultado de las históricas elecciones estadounidenses. Aquí te ofrecemos una guía simple.
2 de noviembre, 2020
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Como bien sabe la excandidata demócrata Hillary Clinton, en Estados Unidos no necesariamente gana las elecciones quien obtenga el mayor número de votos de los ciudadanos.

En la primera economía mundial, los comicios a presidente son indirectos, lo que de facto significa que algunos territorios -o votantes- acaban pesando más que otros.

El candidato que llegará a la Casa Blanca, o se quedará en ella en el caso del presidente Donald Trump, debe conseguir al menos 270 de los 538 votos del Colegio Electoral.

Cada estado tiene un determinado número de votos en función de su población y el aspirante que consiga mayor número de sufragios populares en ese territorio se suele llevar todos esos votos electorales.

Como algunos estados tienen un sólido historial de preferencia demócrata o republicana, la atención se centra en aquellos en los que no está tan claro quién puede ganar.

Se llaman “estados péndulo” o “bisagra” y en estas elecciones superan la decena.

Toda la atención estará puesta en estos territorios la noche de las elecciones, y en BBC Mundo destacamos los seis considerados más determinantes dentro de esos “campos de batalla” -Carolina del Norte, Florida, Pensilvania, Michigan, Wisconsin y Arizona-; y otros dos que se han vuelto más competitivos por sus cambios demográficos -Georgia y Texas-.

El primero en salir: Carolina del Norte

19:30 ET (00:30 GMT). Todo empieza en el este, la zona del país que primero comenzará a cerrar las urnas y publicar resultados iniciales.

Carolina del Norte, con 15 votos electorales y sin claro ganador en las encuestas, es uno de los primeros que se espera que empiecen a difundir datos de forma más rápida entre los estados más disputados.

Firme bastión republicano antes de que el expresidente Barack Obama lo ganara en 2008 por un pequeño margen, el estado se caracteriza por ciudades con grandes comunidades de votantes afroestadounidenses, profesionales moderados y universitarios, pero también importantes zonas rurales, blancas y conservadoras.

Trump ganó aquí en 2016, por casi un 4% después de que Obama lo perdiera en el camino a la reelección en 2012, y la victoria de Trump o el actual candidato demócrata, Joe Biden, puede marcar un buen inicio de la noche para ambos.

El Consejo Electoral del estado estima que el 80 % de los votos serán sufragios depositados en persona de manera anticipada o enviados por correo, y el resultado de éstos se estima que se publique poco después del cierre de las urnas.

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BBC

Algunas claves

  • Para ganar la presidencia de EU, no hay que ganar la mayor parte de los votos populares. Hay que conseguir al menos 270 de los 538 votos del colegio electoral.
  • Millones de estadounidenses están votando más por correo estas elecciones que la anteriores, lo que puede llevar a que tengamos que esperar días para conocer el resultado final mientras esos sufragios son procesados y contabilizados.
  • Debido al aumento sin precedentes del voto por correo, el candidato que parezca liderar la contienda durante la noche puede que no acabe siendo el ganador… Así que cuidado con los resultados preliminares.
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BBC

En Carolina del Norte, las autoridades han podido empezar a contabilizar esos votos de forma anticipada lo que se espera que agilice el proceso pero también pueda llevar al llamado “espejismo azul”: que los resultados iniciales favorezcan a los demócratas, más proclives a votar por correo, pero el apoyo republicano crezca a medida que avance la noche y los sufragios de ese día entren en el cómputo.

El estado, además, acepta votos por correo hasta el día 12 de noviembre, siempre y cuando hayan sido enviados antes del día de las elecciones o esa misma jornada, por lo que si la carrera está ajustada, esos apoyos pueden ser cruciales y alargar la incertidumbre.

El estado que puede enterrar una presidencia: Florida

Ahora bien, esa noche enseguida la atención se desviará hacia la diversa Florida, con 29 votos electorales y tradición de conceder o enterrar presidencias.

Este año, el estado del sol vuelve a cumplir con todo lo que se suele esperar de él: las últimas encuestas le sitúan como un territorio muy disputado, donde, a diferencia de otros campos de batalla, no hay una ventaja clara ni de Biden ni de Trump.

El diario The New York Times estima que el ganador se llevará la victoria aquí por tan solo 1 o 2 puntos porcentuales.

Y su voto sigue siendo fundamental este 2020: los encuestadores coinciden en que Trump necesita Florida para ganar las elecciones. Si lo pierde, sus posibilidades de mantener la Casa Blanca se reducen a un 1%, según las estimaciones del portal especializado FiveThirtyEight.

Mapa de Estados Unidos con votos electorales por cada estado.

BBC

Eso sí: aquí también habrá que tener cuidado con los resultados iniciales. Las particularidades de este proceso, marcado por la pandemia y las distintas normas para contabilizar y publicar el voto por correo y anticipado, pueden confundir.

Pese a que se espera que Florida sea uno de los que más rápido publique resultados, dada su vasta experiencia en el voto por correo y las semanas que ya lleva contabilizando sufragios, puede haber giros importantes durante la noche.

“Podríamos ver algo parecido a un vuelco rojo, por la manera en que Florida procesa los votos”, advierte en conversación con BBC Mundo Geoffrey Skelley, analista electoral de FiveThirtyEight.

El experto menciona las encuestas que apuntan a que, en esta ocasión, el voto por correo suele ser demócrata y que un mayor número de republicanos han expresado que votarán el día de las elecciones.

“Por eso, en un estado como Florida, es muy posible que los primeros resultados sean mayoritariamente de los votos por correo o anticipado y por ello podríamos ver que a los demócratas les está yendo mejor al principio y quizá luego los republicanos vayan ganando apoyo, debido a los votos del día de las elecciones, que tenderán a ser más pro-Trump”.

No obstante, se trata de estimaciones y en uno de los condados de Florida que puede inclinar la balanza (el más poblado, Miami-Dade) la participación de ciudadanos registrados como republicanos era hasta este domingo un 7% superior a aquellos registrados como demócratas, informó el diario The Miami Herald.

El muro azul que “cayó” en 2016: Wisconsin, Michigan y Pensilvania

Pero si Trump aguanta en Florida, la atención se girará hacia el llamado “muro azul”, por el color demócrata: los tres estados que se consideraban un bastión del Partido de Hillary Clinton en 2016 y que Trump consiguió voltear por un estrecho margen de votos.

Wisconsin, Michigan y Pensilvania forman parte del conocido como “cinturón de óxido”; el corazón de la industria que impulsó el país en el siglo XX y que se vio posteriormente vapuleado por un proceso de desindustrialización, creciente competencia global y externalización, que llevó a la pérdida de empleo y a una merma demográfica.

Allí Trump ganó por unos 80.000 votos en conjunto y menos del 1% en cada estado, con el discurso de convertir a EE.UU. en el súperpoder industrial de nuevo, un mensaje que está repitiendo en esta campaña mientras Biden va avanzando en las encuestas: en los tres estados, saca una ventaja al presidente de entre 4 y 6 puntos porcentuales.

mapa del Medio Oeste

BBC

Las urnas cerrarán en estos estados entre las 20:00 y las 21:00 hora del este (01:00-02:00 GMT), pero los resultados pueden tardar.

En dos de los tres no se ha permitido contabilizar los votos por correo o anticipados antes del día de las elecciones —en Michigan, con 16 votos electorales, se permitió empezar a procesarlos el día antes—, por lo que se espera que haya demoras… e importantes cambios.

“Esperamos ver al menos algo de vuelco azul en Pensilvania, porque las autoridades electorales no pueden procesar el voto por correo hasta las 7:00 de la mañana del día de las elecciones y por ello hay una gran posibilidad de que gran parte del voto publicado al principio sea de los sufragios de ese día ”, explica el analista de FiveThirtyEight.

Gran parte del voto por correo ya está en manos de los centros electorales, lo que puede acelerar el proceso, apunta Skelley.

No obstante, las autoridades de Pensilvania, con 20 votos electorales y considerado por algunos analistas el estado que determinará el resultado de las elecciones este año, señalaron que “la inmensa mayoría” de los votos acabarán de ser contados para el viernes, día 6.

Por lo que si la carrera está reñida y depende de Pensilvania, pueden pasar días hasta que sepamos el ganador. Eso sin contar las disputas legales para las que ambas campañas ya se preparan.

“Estamos seguros de que tomará más tiempo del habitual (…) Probablemente no sabremos los resultados la noche de las elecciones”, advirtió el gobernador Tom Wolf la semana pasada.

Joe Biden, izquierda, y Donald Trump, a la derecha.

Getty/EPA
Si la carrera está reñida, toda la atención pueda caer sobre Pensilvania.

Ambos candidatos han evidenciado la importancia del Medio Oeste, con numerosas visitas a la zona, y la agenda de Biden el 3 de noviembre refuerza esa idea: tanto él como su compañera de fórmula, la candidata a la vicepresidencia Kamala Harris, pasarán el día haciendo campaña en Pensilvania.

Wisconsin y Michigan presentan una situación similar, aunque en su caso, las probabilidades de conocer la mayor parte de los resultados durante la noche y la madrugada del día 4 parecen mayores.

“Creo que seremos capaces de saber los resultados de la elección en Wisconsin, esperemos que esa misma noche o quizá como tarde al día siguiente”, dijo el gobernador Tony Evers a principios de mes.

Un importante detalle sobre ese estado, con 10 votos electorales en juego: la legislación estatal no permite que las autoridades locales paren la contabilización de votos y continúen el miércoles, por lo que será una noche larga para muchas localidades.

Las posibles e importantes sorpresas: Georgia, Arizona, Texas

Los cambios demográficos que experimentan Georgia, Arizona o Texas —con sociedades cada vez más diversas— parece estar dando una nueva esperanza a los demócratas.

Los tres (con 65 votos electorales en conjunto) tienen una asentada tradición de voto republicano. Los tres apostaron por Donald Trump en 2016. Y los tres se consideran estados en juego este año.

Quizá el más sorprendente de todos ellos —y el más improbable— sea Texas, que no vota por un candidato demócrata desde 1976 y se ha empezado a considerar “campo de batalla” desde hace relativamente poco.

Los analistas prevén conocer gran parte de los resultados de Arizona, donde las encuestas dan a Biden la victoria por un 1,1%, durante la noche electoral, pero si la ventaja de uno u otro candidato no está clara puede que no provean un resultado final en días.

Georgia y Texas, por su parte, “deberían realizar el conteo de la mayoría de votos el 3 de noviembre, pero el escrutinio se podría alargar hasta el miércoles o jueves”, apuntan desde FiveThirtyEight.

Votante proTrump pidiendo 4 años más del presidente.

Getty Images
Trump se llevó Texas en 2016 con el 52,2% de los votos.

En el caso de Texas, el estado no ha relajado las medidas para poder votar por correo, como sí han hecho otros territorios del país que verán un gran porcentaje de sufragios emitidos de ese modo; pero ya ha superado la participación que registró en 2016, impulsada por el voto anticipado en persona.

Si Biden —que ahora va más de 2 puntos por detrás en las encuestas en ese estado— consiguiera llevarse el gran Texas, sumaría 38 votos electorales… y haría historia.

La participación está siendo alucinante. Algo nunca visto”, subrayaba la semana pasada en conversación con BBC Mundo David Becker, director ejecutivo del Centro de Investigación e Innovación Electoral y exfuncionario del Departamento de Justicia.

En total y a un día de las elecciones, la participación ya ha superado los 90 millones. En 2016, votaron un total de 138 millones de estadounidenses.

“Significa que los votantes realmente han entendido los desafíos ”, incide Becker, “y eso ayuda a garantizar que las elecciones se celebren con el menor número de contratiempos posible”.

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BBC

¿Qué pasa si no hay un claro ganador?

  • Si no hay resultados claros el 3 de noviembre, tendremos que esperar días -o semanas- a que acabe el escrutinio.
  • Es habitual que todos los votos no sean contabilizados en la noche electoral pero este año puede tomar aun más tiempo.
  • Además, podrían producirse disputas legales, lo que añadiría incertidumbre al proceso y puede llevar a que las cortes jueguen un rol en las elecciones. Como ocurrió en el 2000, con Gore vs. Bush.
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BBC

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