Elecciones intermedias en Estados Unidos: Donald Trump, a examen
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Elecciones intermedias en Estados Unidos: Donald Trump, a examen

En la elección intermedia de este 6 de noviembre no solo se juegan posiciones de la Cámara Baja, el Senado y 36 gobernadores. También se define el rumbo que seguirá el país en materia de derechos políticos y libertades civiles los próximos años.
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Por Eileen Truax /Newsweek en Español
4 de noviembre, 2018
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LOS ÁNGELES, CA.– El martes 30 de octubre, a una semana de las elecciones intermedias en Estados Unidos, el presidente Donald Trump amaneció con una nueva idea: declarar, durante una entrevista matutina, su intención de presentar una orden ejecutiva para terminar con el derecho a la ciudadanía estadounidense por nacimiento; un principio que ha estado vigente en la Constitución por 150 años, y que establece que cualquier persona nacida en suelo estadounidense es ciudadana de ese país.

Aunque no es la primera vez que esta idea se plantea desde el gobierno con la intención de negar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes irregulares, el revuelo causado por la declaración del presidente, quien afirmó que no es necesario hacer una enmienda constitucional para hacer el cambio –lo cual es falso: sí es necesario y requiere de la aprobación de dos terceras partes del Congreso– logró distraer la atención de algunos medios, y de la opinión pública, del asunto más relevante de la semana: el asesinato de once personas en una sinagoga de Pittsburgh, Pennsylvania, a manos de Robert Bowers, un hombre que en redes sociales solía escribir frases antisemitas y también se presentaba como seguidor de Trump.

Al margen del debate generado en torno a la legalidad de la propuesta de Trump –la mayor parte de los expertos en derecho e inmigración coinciden en que esta no es viable–, el esfuerzo del presidente por reforzar su discurso antiinmigrante, argumentando la defensa de los derechos de los estadounidenses, ha sido leído como un recurso desesperado para conservar a su base republicana en los comicios de la primera semana de noviembre.

“Con esta propuesta el presidente Trump claramente busca encender a sus seguidores (…) y usa a los inmigrantes como ‘chivo expiatorio’ para alentar a sus bases, apenas a unos días de una elección importante”, comentó casi de inmediato Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición de Los Ángeles por los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA), una de las principales organizaciones proinmigrantes.

La Unión de Derechos Civiles de Estados Unidos, la poderosa ACLU que ha logrado frenar acciones como la llamada “Muslim Ban”, emitió un comunicado en el mismo sentido: “El presidente no puede borrar la Constitución con una orden ejecutiva. Esto es un intento transparente y descaradamente inconstitucional para sembrar la división y avivar la llama del odio antiinmigrante en los días previos a la elección”.

La relevancia de esta elección, tal vez la más importante de las “midterms” de los últimos años, no radica solamente en las posiciones que están en juego. Además de los 435 representantes de la Cámara Baja, 34 senadores y 36 gobernadores que serán electos, estos comicios, y lo que ocurre alrededor de ellos, constituyen un referéndum de facto para evaluar a la administración de Trump –cuyo nivel de aprobación está en los 42 puntos–. El resultado determinará el nivel de control o alianza entre el presidente y el Congreso, y por tanto, el rumbo que seguirá el país en materia de derechos políticos y libertades civiles en los próximos años.

LA BATALLA POR EL CONTROL

Las elecciones intermedias en un país suelen ser, en general, un referente para evaluar la percepción pública del gobierno en turno. En el caso de Estados Unidos, la euforia que genera el triunfo del candidato que llega a la Casa Blanca entre sus seguidores, suele moderarse una vez que han pasado dos de los cuatro años del periodo de gobierno, cuando es posible contrastar las promesas de campaña y las acciones desde el poder.

Históricamente, desde la Guerra Civil, el partido del presidente en turno suele perder terreno en el Congreso en las elecciones intermedias; con excepción de dos años –1934 y 2002–, el promedio de pérdida es de 32 escaños en la Cámara Baja y dos en el Senado. Este año, para recuperar el control del Congreso –actualmente ambas cámaras tienen mayoría republicana, el partido del presidente–, los demócratas necesitan ganar 24 nuevos escaños en la primera y dos en la segunda.

Si los demócratas logran recuperar una, o ambas cámaras, tendrán la oportunidad de frenar la agenda legislativa de Trump y su partido, que incluye, entre otras medidas de corte conservador, recortes de impuestos y el intento de cancelar la Ley de Acceso a la Salud conocida como “Obamacare”. Pero no solo eso: una mayoría demócrata en el Congreso abre la oportunidad de vetar algunos nombramientos realizados por el presidente, y de citar a declarar a actores determinantes en las investigaciones que involucran a la actual administración, incluidas la intervención de Rusia en las elecciones de 2016, las acusaciones de acoso sexual, y los negocios personales del Trump señalados como posible conflicto de interés.

Las encuestas recientes entre votantes registrados coinciden en que esta es una posibilidad, al menos en la Cámara Baja. En todos los casos la preferencia de los votantes por los candidatos del Partido Demócrata está por encima de los del Partido Republicano; en la mayoría de las encuestas la diferencia ronda los 10 puntos porcentuales. En todos los casos estas encuestas no especifican los nombres de los candidatos, solo su afiliación política.

Además de las posiciones congresionales, las 36 gubernaturas que van a la boleta electoral este noviembre constituyen otro factor de peso o contrapeso político. Actualmente el Partido Republicano está en control de 33 de los 50 estados, y de 67 de las 99 legislaturas estatales. Un avance demócrata en el número de gobernadores estatales significa un avance de la agenda progresista, o al menos un freno a la agenda conservadora, que involucra leyes de salarios, registro de votantes, regulación de energía, control de armas y recaudación de impuestos.

Un detalle más: tras la realización del Censo de 2020, serán los legisladores electos este noviembre a quienes corresponderá, con base en los resultados de este ejercicio demográfico, distribuir recursos y ajustar las políticas públicas que serán aplicadas en el país durante la siguiente década.

BRECHA IDEOLÓGICA

Aunque en las encuestas genéricas se registra una tendencia que favorece a los candidatos del Partido Demócrata, un desglose de las preferencias por grupos revela el impacto de las políticas y de la narrativa emitidas desde el gobierno en los últimos dos años.

Una encuesta realizada por el think tank Pew Research Center, a principios de octubre, identificó amplias diferencias en la visión de los votantes con respecto a los asuntos que consideran relevantes para el país, con base en su preferencia política, incluidos el sistema de justicia, el cambio climático, la desigualdad económica, la violencia con armas, y la inmigración ilegal.

La mayoría de los votantes registrados que apoyan a los candidatos demócratas al Congreso consideraron que 13 de los 18 temas mencionados representaban “grandes problemas” para el país. Entre los votantes que favorecen a un candidato republicano, en promedio solo cinco asuntos fueron considerados como relevantes.

Pero una diferencia tal vez más importante es la que se presenta en el tipo de asunto que cada uno de los grupos juzga relevante. Un ejemplo: siete de cada diez votantes demócratas consideró que la manera en que el sistema de justicia criminal trata a las minorías raciales y étnicas es un gran problema para el país; en el caso de los republicanos, solo uno de cada diez lo estimaron relevante.

Una diferencia igualmente amplia es la que arroja el tema del cambio climático –71 por ciento de los demócratas lo considera relevante, contra 11 por ciento de los republicanos–, mientras la brecha entre ricos y pobres resulta importante para 77 por ciento de los demócratas, y solo para 22 por ciento de los republicanos. En contraste, la inmigración ilegal fue calificada por los simpatizantes del Partido Republicano como el mayor problema nacional, pero es el menos importante para los del Partido Demócrata: solo 19 por ciento de ellos lo considera relevante, contra el 75 por ciento de los republicanos.

La brecha de opiniones entre los simpatizantes de ambos partidos ayuda a dimensionar las diferencias entre las agendas de los grupos que se disputarán el control del Congreso. Con respecto al control de armas, 79 por ciento de los republicanos se describieron como simpatizantes de la política que permite portar armas, contra 12 por ciento de los demócratas. El sexismo fue considerado un problema para la mitad de los demócratas y solo para el 12 por ciento de los republicanos.

El tema del sexismo ha tenido impacto también en el desglose por género. En una encuesta publicada por el diario The Washington Post, 54 por ciento de las mujeres registradas para votar manifestaron preferencia por los candidatos demócratas, contra 40 por ciento que optaron por los republicanos. La cifra contrasta con las respuestas de los hombres: 51 por ciento que apoya a los republicanos, contra 46 por ciento que apoya a los demócratas.

Otra encuesta realizada por la cadena CNN arrojó como resultado un 66 por ciento de preferencia de las mujeres por un candidato demócrata contra 33 por ciento de quienes dijeron preferir a un republicano. Al igual que la anterior, los hombres mostraron una mayor simpatía por los republicanos, esta vez 50-45.

Ambos ejercicios fueron realizados en la misma semana en la que se debatía en el Congreso la confirmación del juez Brett Kavanaugh como miembro de la Suprema Corte de Justicia estadounidense. Esto parece haber reavivado el interés de la base republicana, cuyos miembros consideraron que la investigación contra Kavanaugh por acoso sexual era parte de una maniobra política.

Una encuesta realizada por la cadena National Public Radio (NPR) en alianza con el Instituto Marista de Opinión Pública (Marist Poll), encontró que en el mes de julio solo 70 por ciento de los simpatizantes republicanos consideraban importantes las elecciones intermedias. El mismo ejercicio realizado en octubre mostró un aumento al 80 por ciento, casi alcanzando el promedio de los demócratas, un 82 por ciento.

“El resultado de las audiencias , al menos en el mediano plazo, es que la base republicana ha despertado”, afirmó Lee Miringoff, director del Instituto Marista.

Foto: AFP

JÓVENES Y VETERANOS

Además de la diferencia de preferencias por género y por tema, otros elementos en el desglose de las encuestas ayudan a construir un perfil del votante que irá a las urnas este noviembre.

Uno de los grupos que atrae mayor atención en el análisis del electorado es el de los jóvenes. Al ser cuestionados sobre cuán importante consideran la elección intermedia, solo 48 por ciento respondió que es “muy importante”.

En la encuesta realizada por Pew Research Center, este es el porcentaje más bajo entre grupos de edad, comparado con, por ejemplo, el 83 por ciento de votantes mayores de 65 años que dan importancia a la elección. Este grupo suele ser consistente en su participación electoral y se decanta mayoritariamente por los candidatos republicanos. Los jóvenes, por su parte, suelen preferir electoralmente a los candidatos demócratas, y a aquellos que no son políticos tradicionales.

Son estos candidatos, los que se mueven fuera del establishment, quienes más han llamado la atención en estos comicios. Para muestra, dos botones.

En las elecciones primarias del 26 de junio de 2018, Alexandria Ocasio-Cortez, una joven de 29 años de edad, de madre puertorriqueña y nacida en el Bronx, quien se describe como “política, educadora y activista”, obtuvo el triunfo en el 14vo distrito congresional de Nueva York, derrotando al veterano político y presidente del Caucus Demócrata del Congreso, Joe Crowley.

El triunfo de la joven, con un presupuesto de campaña considerablemente menor al de su contrincante, sacudió la escena política en uno de los estados más liberales del país, e inmediatamente sumó en torno suyo a organizaciones y personalidades de la política más progresista. Entre otros puntos de su agenda, en caso de llegar a la Cámara Baja, Ocasio-Cortez destaca su intención de promover el juicio político al presidente Trump.

Otro caso que ha captado la atención nacional es el de Beto O’Rourke, un político de 46 años de edad, originario de El Paso, que ha sido miembro de la Cámara Baja por el 16vo distrito congresional de Texas desde 2013, cuando derrotó al veterano congresista Silvestre Reyes. Este año, O’Rourke decidió buscar su paso al Senado compitiendo contra Ted Cruz, excandidato a la presidencia y uno de los iconos del Partido Republicano. En un fenómeno que ha sido calificado como “Betomania”, los grupos liberales y la gente joven han manifestado su apoyo a este demócrata que toca la guitarra y anda en patineta, y que presumiblemente perderá la contienda electoral, aunque algunos grupos ya lo ven como un “nuevo Obama” que podría tomar por asalto la candidatura a la presidencia en 2020.

En toda elección intermedia, el abstencionismo es un asunto que suele preocupar a los partidos, ya que las intermedias se caracterizan por una baja participación electoral en comparación con las elecciones presidenciales. En la última, la de 2014, la participación fue de 36.4 por ciento del padrón electoral.

Sin embargo, todo indica que este año el entusiasmo por ir a las urnas puede superar las cifras de las elecciones intermedias de los últimos 20 años. En los habituales sondeos que realiza Pew Research Center, 61 por ciento de los votantes registrados manifestaron entusiasmo por ir a las urnas, una cifra sin precedente en las décadas recientes; el entusiasmo es mayor entre los simpatizantes demócratas (67 por ciento) que entre los republicanos (59 por ciento).

Lee la nota completa en Newsweek en Español

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Cortesía Alcaldía de Iztapalapa

Cuitláhuac, el poco recordado hermano de Moctezuma que demostró que los españoles no eran invencibles

Poco mencionado en los libros de historia, este "guerrero invicto" fue el único que logró derrotar a las huestes de Hernán Cortés.
Cortesía Alcaldía de Iztapalapa
27 de diciembre, 2020
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Cuitláhuac, según un cómic recientemente publicado para conmemorar los 500 años de su muerte.

Cortesía Alcaldía de Iztapalapa
Un cómic recién publicado narra la vida de Cuitláhuac.

La historia de la conquista de México por los españoles se ha contado muchas veces y de muchas maneras.

Los nombres del rey mexica Moctezuma o del conquistador castellano Hernán Cortés les resultan familiares a la mayoría, pero, paradójicamente, hay un personaje central del que se ha hablado y escrito mucho menos.

Se trata de Cuitláhuac, hermano menor de Moctezuma.

A la muerte de su hermano en junio de 1520, Cuitláhuac le sucedió en el trono mexica y se puso al frente de la resistencia contra los invasores europeos, a los que derrotó en la llamada Noche Triste, causándoles numerosas bajas y expulsándolos de Tenochtitlán, la Ciudad de México actual.

Para Patrick Johansson, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y autor del libro “Cuitláhuac, señor de Iztapalapa y tlatoani de Tenochtitlán”, el heredero de Moctezuma “es importantísimo para los mexicanos porque fue el único que logró derrotar a los españoles en la guerra de la Conquista”.

En 2020 se cumplen 500 años de la muerte de Cuitláhuac, que sucumbió a la epidemia de viruela que se desató entre los mexicas tras la llegada de los españoles.

Aunque otra epidemia, la del coronavirus, ha ensombrecido la efeméride, se han organizado diversas actividades culturales para recordar y reivindicar su figura, descrita en un cómic reciente como “el guerrero invicto” del México prehispánico.

Quién fue Cuitláhuac

Sobre Cuitláhuac hay tantas dudas como certezas y los historiadores no han logrado rescatar completamente su biografía de entre la bruma del pasado.

Se sabe que nació en el último cuarto del siglo XV en Iztapalapa, hijo de Axayácatl, tlatoani o rey de los mexicas.

Fue tlatoani de Iztapalapa, una de las poblaciones que hoy conforman la Ciudad de México, cuya Alcaldía promueve ahora actos en su memoria y ha declarado 2020 como el año de Cuitláhuac.

Como capitán general de los ejércitos de su hermano Moctezuma, Cuitláhuac destacó en las campañas para someter a otros pueblos del actual México, algunos de los cuales se aliarían con las fuerzas de Cortés para luchar contra el dominio Mexica.

Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochitlan y del llamado "Valle de México".

DeAgostini/Getty Images
Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del valle de México, sobre el lago de Texcoco.

Al contrario que su hermano, Cuitláhuac receló desde el primer momento de los contingentes españoles y se mostró en contra de que Moctezuma, tlatoani de los mexicas, los recibiera en Tenochtitlán, la capital de su imperio. Pero Moctezuma se inclinó por no seguir sus consejos y recibió con honores a aquellos forasteros barbudos y provistos de armaduras.

Cómo venció Cuitláhuac a los españoles

Según el relato tradicional, en Tenochtitlán se vivió una revuelta general después de que el español Pedro de Alvarado ordenara matar a un grupo de guerreros locales aprovechando que se encontraban celebrando una fiesta en honor de sus dioses.

El episodio, ocurrido mientras Cortés combatía a otra expedición española enviada desde Cuba para capturarlo, pasó a la historia como la Matanza del Templo Mayor y provocó la ira de los mexicas, que sitiaron a los españoles en el Palacio de Axayácatl.

Igual que otros notables mexicas, Cuitláhuac había sido hecho prisionero por Cortés, que poco después lo habría liberado para que regresara con provisiones en un momento en que los españoles ya no encontraban qué comer. Cuitláhuac rompió su promesa de regresar y se puso al frente de la resistencia mexica contra los invasores.

Pero Johansson cree en otra versión: “Aunque las fuentes no lo digan, probablemente Cuitláhuac estuvo de manera anónima detrás de la sublevación y el ataque contra los españoles desde semanas atrás”.

Las crónicas españolas señalan que Moctezuma murió como resultado de las pedradas que recibió de su pueblo cuando, siguiendo órdenes de Cortés, salió a lo alto del Palacio a intentar apaciguarlo, aunque todavía hoy los historiadores debaten sobre la veracidad de esta versión, que no coincide con la que aparece en las fuentes autóctonas.

Sea como sea, lo cierto es que Cuitláhuac rompió con la política de su hermano y se puso al frente de una feroz resistencia contra los conquistadores.

Una representación de México-Tenochtitlan

Cortesía de Tomás J. Filsinger
Ciudad de México-Tenochtitlan comenzó como una isla conectada por canales a los pueblos vecinos.

Con Cuitláhuac al mando, los mexicas se impusieron en lo que los españoles llamaron la Noche Triste y cada vez más en México empiezan a llamar la Noche Victoriosa del 30 de junio de 1520.

Los españoles y sus aliados indígenas tlaxcaltecas tuvieron que huir de la ciudad. Muchos perecieron al encontrar bloqueados los puentes que cruzaban los canales y acequias que la rodeaban.

“La estrategia de Cuitláhuac fue muy inteligente”, concluye Johansson

Cuitláhuac fue proclamado sucesor como tlatoani de Moctezuma y a las pocas semanas se celebró su subida al trono en una Tenochtitlán de la que habían desaparecido las cruces cristianas colocadas por los conquistadores y engalanada de nuevo con ofrendas a los divinidades indígenas.

Según escribió el padre Francisco Javier Clavijero en su “Historia Antigua de México”, publicada en 1780, “es de creerse que los sacrificios que se hicieron en la fecha de su coronación fueron de aquellos españoles que él mismo hizo prisioneros”.

Pero su reino estaba ya herido de muerte. Solo una semana después del triunfo en Tenochtitlán, los mexicas eran derrotados en la batalla de Otumba, un episodio que, a juicio de Johansson, revela que “los mexicas tenían una idea ritual de la guerra”, que no logró imponerse a la “guerra moderna de los españoles”.

Cuitláhuac contrajo la viruela, enfermedad llegada con los europeos que diezmó a la población y a los ejércitos mexicas, y murió el 3 de diciembre, o a finales de noviembre según otras fuentes.

De personaje a oscuro a líder que reivindicar

En el Mexico actual, instituciones como la Alcaldía de Iztapalapa intentan que este indígena rebelde alcance por fin el papel que, a su juicio, le corresponde en el relato del pasado mexicano.

No será tarea fácil. La huella de Cuitláhuac en la historia se ha visto perjudicada por la escasa información que hay sobre él en las fuentes.

Cuitlahuac, representado en los "Códices Matritenses".

Dominio público.
Apenas hay información sobre Cuitláhuac, representado en esta imagen de los “Códices Matritenses”.

Son pocos los textos contemporáneos que hablan de él y son obra de los mismos españoles a los que combatió, como Bernal Díaz del Castillo, que lo menciona en su “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, o el propio Cortés, que lo cita en las célebres “Cartas de relación”.

Para Beatriz Ramírez, cronista responsable del Archivo Histórico de Iztapalapa, “los escritores desde el siglo XVI, sobre todo los más españolizados, preferían hablar de los personajes que apoyaron al Ejército español antes que de alguien que le infligió una derrota”.

Un danzante con un traje prehispánico

Getty Images
Algunas comunidades han seguido recordando año a año la memoria de Cuitláhuac.

Pero la investigadora recuerda que entre varios pueblos originarios se ha honrado su memoria con ofrendas florales y otros ritos que han llegado hasta hoy, y reivindica al guerrero mexica “como un ejemplo de la defensa de la tierra del que se puede tomar ejemplo”.

Johansson destaca que “los textos españoles describen a un hombre inteligente y valeroso”.

“Mucho antes que su hermano Moctezuma, supo ver la amenaza que suponían los invasores para toda una cultura y una forma de vida, y por eso quiso hacerles la guerra desde el principio”.

Seguramente fue esa una de las razones que lo impulsaron a enviar embajadas a otros pueblos indígenas proponiendo una confederación contra los españoles, en una tentativa en la que Johansson aprecia el “primer proyecto nacional de los pueblos indígenas”.

¿Por qué fracasó ese intento?

Responde Johansson: “Los mexicas habían sido terribles a la hora de someter a los otros pueblos del México prehispánico”.


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