EPU 2018: México reconoce ante el mundo su deuda en Derechos Humanos; naciones señalan retos y deficiencias
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Arturo Daen

EPU 2018: México reconoce ante el mundo su deuda en Derechos Humanos; naciones señalan retos y deficiencias

La delegación mexicana fue cuestionada por más de 100 representantes de países sobre el caso Ayotzinapa, Tlatlaya, los asesinatos a periodistas y defensores, así como la tortura. México reconoció que la tasa de impunidad en el país es alta y que hay "retos considerables" en protección a derechos humanos.
Arturo Daen
Por Arturo Daen @ArturoDaen / Ginebra, Suiza
7 de noviembre, 2018
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El mundo lanzó este miércoles críticas y recomendaciones al Estado mexicano, sobre las carencias que prevalecen en materia de Derechos Humanos; la delegación de México, en tanto, aceptó que persisten “retos considerables”, por casos de tortura, desaparición forzada y asesinatos de periodistas y defensores.

Como parte del Examen Periódico Universal (EPU), del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, más de 100 representantes de países hablaron sobre México en el Palacio de las Naciones de Ginebra, en lo que también fue considerado por organizaciones ciudadanas y expertos consultados como una especie de evaluación o examen final al gobierno saliente de Enrique Peña Nieto, porque es el segundo EPU que se aplica durante su periodo como jefe del Estado mexicano. El primero fue en 2013.

LEE: EPU2018: A 9 años del primer examen de México sobre Derechos Humanos, ONG señalan que ha incumplido

Estados Unidos tocó temas sensibles. Pidió al Estado mexicano identificar a los responsables de las desapariciones en el caso Ayotzinapa, y los hechos de tortura durante la investigación del caso, señalados por la oficina de la ONU en México.

También señaló que la corrupción sigue facilitando la impunidad en el país, y que hay 37 mil personas desaparecidas y no localizadas, sin que se hayan aplicado en su totalidad las disposiciones de la ley aprobada en materia de desaparición forzada.

Los casos de Ayotzinapa y Tlatlaya, lamentó Estados Unidos, siguen en la impunidad.

Uruguay y Paraguay pidieron a México aceptar la competencia del Comité contra las desapariciones forzadas de la ONU, para conocer casos particulares o individuales, medida que el gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto ha rechazado. Países como Costa Rica y Benín coincidieron en este punto.

Australia, en su oportunidad, señaló su preocupación porque México no tenga hasta ahora una Fiscalía General independiente, lo que contribuye a que persistan la corrupción y la impunidad. Otras naciones, como Reino Unido, también señalaron este punto, la importancia de que el país logre tener una Fiscalía autónoma, que no esté atada al Ejecutivo en turno.

Una recomendación que hicieron varios países es la de reforzar el mecanismo de protección para defensores de derechos humanos y periodistas, con medidas como asegurarle un presupuesto a largo plazo, como señaló Alemania.

La preocupación prevaleciente sobre este punto, se da con el antecedente de que más de 40 periodistas y 100 defensores de derechos humanos han sido asesinados en México, en lo que va de este sexenio.

Naciones como Madagascar y Malasia, por otro lado, señalaron que en México persisten la pobreza y la pobreza extrema, y la discriminación hacia sectores como niños migrantes o indígenas, que no tienen recursos.

Otro punto donde también hubo menciones recurrentes, fue el de que México tome medidas para combatir la violencia de género y los feminicidios.

El subsecretario para Asuntos Multilaterales, Miguel Ruiz Cabañas, líder de la delegación mexicana para este EPU, reconoció que México enfrenta “retos considerables” en materia de derechos humanos. 

“No venimos ni a minimizarlos ni a negarlos”, dijo el funcionario mexicano.

Entre esos “retos considerables”, Ruiz Cabañas mencionó los problemas de tortura, desaparición forzada, amenazas y violencia contra defensores y periodistas, la violencia contra las mujeres y contra los migrantes, y la discriminación contra pueblos indígenas.

Hay una “tasa de impunidad lastimosamente alta”, dijo el subsecretario, lo que exige a los tres poderes del país fortalecer los esfuerzos, como ordena la Constitución, en materias como consolidar los cambios en el sistema de justicia.

El líder de la delegación también dijo que México se mantiene como un país abierto al escrutinio internacional, y aseguró que el Estado seguirá trabajando con la sociedad civil, para atender las recomendaciones que se hagan en este Examen.

El subsecretario de Derechos Humanos, Rafael Avante Juárez, dijo que si bien en México se ha implementado un mecanismo de protección para defensores de derechos humanos y periodistas, “debemos reconocer y lamentar que continúan los homicidios en contra de estas personas”.

Avante dijo que tres periodistas y defensores, que eran beneficiarios de este mecanismo de protección, al que se han destinado 38 millones de dólares de presupuesto, fueron asesinados.

“El esfuerzo, aunque destacado, debe profundizarse de manera que tengan acceso a este Mecanismo, más periodistas y defensores de derechos humanos en riesgo, particularmente aquellos que habitan en comunidades rurales”, dijo Avante Juárez.

Según el funcionario, actualmente el mecanismo de protección cuenta con “recursos suficientes”.

En su participación, el comisionado nacional de Búsqueda de Personas, Roberto Cabrera Alfaro, dijo que México tiene un “grave problema” en materia de desapariciones forzadas, con más de 37 mil casos de personas desaparecidas o no localizadas.

Previo al EPU, decenas de organizaciones ciudadanas agrupadas en el #ColectivoEPUMx señalaron que, desde el Examen de 2013 y hasta 2018, periodo que coincide con el gobierno de Peña Nieto, México tuvo un retroceso en materia de Derechos Humanos.

LEE: Examen final para EPN: Qué es el #EPU de Derechos Humanos y por qué es importante para México

En representación del Poder Legislativo, la senadora Kenia López Rabadán dijo en el Palacio de las Naciones que el país vive “tiempos críticos” en materia de Derechos Humanos.

Decir Ayotzinapa en México, mencionó, “produce duelo y desamparo”, esto en referencia que en el caso de la desaparición de 43 normalistas impera la impunidad.

La senadora criticó que aunque los mexicanos señalan como problema número uno la corrupción y la impunidad, el actual gobierno insistió en mantener a la Procuraduría General de la República sin un titular.

El gobierno de Peña Nieto, apuntó también la legisladora, no tuvo voluntad política para dejar consolidado el Sistema Nacional Anticorrupción.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU, a partir de lo expuesto en el examen de este 7 de noviembre, emitirá un listado de recomendaciones para México.

Luego, en marzo de 2019, el Estado mexicano deberá responder qué recomendaciones acepta, y cuáles no; para ese momento ya estará en funciones el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Ve aquí el examen completo de México.

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Cambio climático: el país que se está preparando para su posible desaparición

El cambio climático es una amenaza existencial para la pequeña nación de Tuvalu. Y sus autoridades ya se preparan para el peor de los escenarios: que todo el territorio quede sumergido.
30 de noviembre, 2021
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Piensa por un momento en tu hogar, tus raíces, el lugar que más amas en el mundo.

Y qué difícil sería siquiera imaginar que ese sitio, literalmente, desapareciera de la faz del planeta.

Para los habitantes de decenas de estados insulares se trata de un temor real.

El aumento del nivel del mar por el cambio climático ya está causando en estas islas pérdida de terrenos y escasez de agua potable.

En BBC Mundo exploramos la situación de una pequeña nación en el océano Pacífico, Tuvalu, que no solo ha venido urgiendo a los países más contaminantes a reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Esta nación también se prepara legalmente para el peor de los escenarios: la sumersión total de su territorio.

El ministro de Justicia, Comunicaciones y Relaciones Exteriores de Tuvalu, Simon Kofe, envió un dramático mensaje a la COP26, la reciente cumbre de cambio climático en Glasgow, Escocia.

Nos estamos hundiendo, pero lo mismo le pasa a todo el mundo“, afirmó.

Con el agua hasta las rodillas, en un sitio que años atrás era un terreno seco, Kofe dejó en claro que el drama que hoy enfrenta Tuvalu es solo un presagio de los graves impactos del cambio climático que azotarán cada vez más, aunque en formas diferentes, a muchos otros países del mundo.

El nivel del mar, una amenaza existencial

Tuvalu tiene nueve pequeñas islas y está aproximadamente a 4.000 km de Australia y de Hawái. Sus vecinos más cercanos son Kiribati, Samoa y Fiyi.

“Es una nación insular de baja altitud. El punto más alto sobre el nivel del mar es de 4 metros“, explicó el ministro Kofe a BBC Mundo.

Todo el país tiene 26 kilómetros cuadrados, donde viven cerca de 12.000 personas.

Franja de territorio de Tuvalu con el océano a un lado y una laguna al otro

Getty Images
“Vivimos en franjas de tierra muy delgadas y en algunas áreas se puede ver de un lado el mar abierto y al otro una laguna”, señaló Kofe.

Al igual que Kiribati y las Maldivas, entre otros, Tuvalu es un país conformado por atolones, y por ello es especialmente vulnerable al calentamiento global.

Los territorios de estas naciones se asientan sobre arrecifes de coral en forma de anillos, completos o parciales, que rodean una laguna central.

Vivimos en franjas de tierra muy delgadas y en algunas áreas se puede ver el océano a ambos lados, de un lado el mar abierto y al otro una laguna”, señaló Kofe.

“Lo que hemos estado experimentando a lo largo de los años es que con el aumento del nivel del mar vemos la erosión de partes de la isla”.

Mapa que muestra la ubicación de Tuvalu en el Pacífico

BBC

Tuvalu viene enfrentando además ciclones más fuertes y períodos de sequías, agregó el ministro. Y la mayor temperatura del océano ha blanqueado arrecifes de coral, vitales para la protección costera y la reproducción de peces.

Pero hay otro problema aún más acuciante: la intrusión de aguas oceánicas.

El mar y su impacto en el agua potable

El agua del océano se está filtrando bajo el suelo en ciertas áreas y esto afecta los acuíferos, explicó Kofe.

“El agua potable la obtenemos normalmente de la lluvia, pero en algunas islas solían también cavar pozos para acceder al agua subterránea.

“Hoy eso no es posible debido a la intrusión de agua de mar, por lo que básicamente dependemos solo del agua de lluvia”.

Palmeras caídas por la erosión del suelo en la costa

Getty Images
El océano ha ido ganando terreno y algunos árboles ya no tienen donde afirmar sus raíces.

La penetración de agua salina también inutilizó terrenos para agricultura. El gobierno de Taiwán financia y administra actualmente en Tuvalu un proyecto experimental para producir alimentos en condiciones controladas.

“La salinidad en la arena hace que sea muy difícil para nosotros cultivar nuestros alimentos y dependemos cada vez más de los productos importados“, afirmó Kofe.

“El proyecto del gobierno taiwanés tuvo que importar el suelo y el fertilizante”.

Joven examinando papayas en la granja Fatoaga Fiafia

Getty Images
Taiwán financia en Tuvalu la granja Fatoaga Fiafia para cultivar alimentos en condiciones controladas. Hubo que importar la tierra debido a la salinidad del suelo.

La lucha de los países insulares

Los estados insulares como Tuvalu han reclamado durante más de 30 años acciones climáticas concretas a nivel global.

En 1990, naciones insulares del Pacífico formaron una alianza diplomática con otras del Caribe, como Antigua y Barbuda, y del océano Índico, como las Maldivas. El objetivo era crear un frente común en las negociaciones sobre cambio climático.

La Alianza de Pequeños Países Insulares, Aosis por sus siglas en inglés, tiene hoy 39 miembros y ha jugado un papel clave en visibilizar el grave impacto del calentamiento global en los países en desarrollo.

Maestra corrigiendo el trabajo de un niño en una escuela en Tuvalu

Getty Images
Una escuela en Tuvalu. Las naciones insulares vienen luchando por su futuro ante el cambio climático hace más de 30 años.

La insistencia de Aosis fue crucial, por ejemplo, para que se incluyera en el Acuerdo de París en 2015 una referencia a la importancia de hacer frente a los llamados “daños y pérdidas”, las compensaciones por perjuicios climáticos irreversibles a los que no es posible adaptarse.

En un mensaje a la COP26, el actual presidente de Aosis, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, recordó que “la contribución de los pequeños estados insulares en desarrollo a las emisiones globales de CO2 es menos del 1%“.

“Nuestros países son los menos responsables del daño ambiental a nivel mundial”, agregó Browne.

“Pero nosotros pagamos el precio más alto“.

Ese precio ha quedado cada vez más claro gracias a múltiples estudios científicos.

Qué dicen los científicos

El Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, IPCC por sus siglas en inglés, señaló en su informe del 9 de agosto de este año que la tasa anual de aumento del nivel del mar a nivel global se triplicó entre 1901 y 2018, situándose actualmente en 3,7 mm por año.

Sin embargo, “la situación es peor en la región de las islas del Pacífico“, señaló a BBC Mundo desde las Islas Salomón el Dr. Morgan Wairiu, experto en cambio climático y coordinador y autor principal del capítulo sobre pequeñas islas del informe del IPCC.

“En el Pacífico sur, el aumento promedio regional del nivel del mar fue de 5 a 11 mm por año en el período de 1900 a 2018″.

SI bien no hay datos específicos sobre Tuvalu, en el caso de los atolones de las Maldivas las reservas de agua dulce se redujeron entre un 11% y un 36% debido al aumento en el nivel del mar, agregó el experto.

Una mujer extrae agua de un tanque de almacenamiento

Getty Images
La intrusión del mar está afectando las reservas de agua potable.

Se proyecta que aún un aumento del mar de un metro impactará la biodiversidad terrestre de las islas y áreas costeras de baja altitud tanto en forma directa (por la pérdida de hábitat por sumersión), como indirecta (por intrusión de agua salina, salinización de manglares costeros y erosión del suelo).

El IPCC predice en su informe un aumento promedio global del nivel del mar de poco más de un metro para 2100 en un escenario de emisiones altas, pero también advierte: “un aumento cercano a 2 metros para 2100 y 5 metros para 2150 en un escenario de emisiones muy altas de gases de invernadero no puede ser descartado debido a la profunda incertidumbre de los procesos de las capas de hielo”, una referencia al derretimiento del hielo en Groenlandia y la península Antártica.

Un niño camina sobre bolsas de arena apiladas para aminorar el avance del mar

Getty Images
Con bolsas de arena Tuvalu intenta aminorar el avance del mar.

El Dr. Wairiu señaló que el estrés hídrico en las islas pequeñas del Pacífico será 25% menor con un calentamiento de 1,5 °C, en comparación con un aumento de temperatura de 2 °C.

El experto resumió así el principal riesgo para las pequeñas islas del Pacífico:

“La acumulación y amplificación de riesgo a través de efectos en cascada en ecosistemas y los servicios que aportan, probablemente reducirá la habitabilidad de algunas islas pequeñas”.

Un estudio de 2018 realizado por científicos en Estados Unidos y Países Bajos, entre otros, señaló que “la mayoría de las naciones de atolones serán inhabitables para mediados de este siglo“.

La razón es que “el aumento del nivel del mar exacerbará las inundaciones por olas marinas”.

Una situación legal sin precedentes

Ante la realidad contundente del cambio climático y la falta de acciones drásticas a nivel global, Tuvalu procura otras vías de cara al futuro.

“El peor de los escenarios es, obviamente, que nos veamos obligados a reubicarnos y nuestras islas estén completamente sumergidas bajo el océano”, señaló Kofe a BBC Mundo.

“Y según el derecho internacional, en este momento un país solo puede tener una zona marítima si posee un territorio terrestre del que trazarla”.

Funafuti, la capital de Tuvalu. El gobierno quiere seguir teniendo acceso a su zona marítima aún si todo el territorio queda sumergido.

Getty Images
Funafuti, la capital de Tuvalu. La nación quiere tener acceso a su zona marítima aún si todo el territorio queda sumergido.

“Las normas internacionales en este momento no están a favor de países como nosotros si desaparecemos, porque es un área totalmente nueva del derecho internacional, nunca hemos visto un país desaparecer debido al cambio climático”.

Tuvalu explora actualmente avenidas legales para que se acepte a nivel internacional que aún si el país desaparece, siga siendo reconocido como Estado y tenga acceso a los recursos de su zona marítima, según explicó Kofe.

“Hay muchos enfoques que estamos viendo y uno es reinterpretar algunas de las leyes internacionales existentes a favor de la proposición de que las zonas marítimas son permanentes y que nuestro Estado también es permanente… Queremos que más países reconozcan esto.

“Y a nivel nacional, en nuestra política exterior, si un país desea establecer relaciones diplomáticas con Tuvalu, una de las condiciones que ponemos es que reconozca que nuestra condición de Estado es permanente y que nuestros reclamos sobre nuestras zonas marítimas también lo son”.

A diferencia de Kiribati, Tuvalu no ha comprado tierras en Fiyi, aunque Kofe señaló que este país “hizo un anuncio público de que ofrecerían tierras a Tuvalu si nos sumergimos en el futuro”.

El ministro prefiere no enfocarse en una posible reubicación.

“No hemos identificado los países a los que nos gustaría mudarnos, porque también somos conscientes de que la reubicación puede usarse como una excusa por algunos de los países más grandes que pueden decir: ‘les damos tierras para que se muden y nosotros seguimos con nuestras emisiones de gases de efecto invernadero'”.

“Para nosotros la reubicación es un último recurso”.

La batalla legal por compensación

Tuvalu también busca lograr algo que los países en desarrollo piden a viva voz y los países ricos se han negado a conceder: compensación por “daños y pérdidas” causados por el cambio climático.

Junto al gobierno de Antigua y Barbuda, Tuvalu acaba de registrar una nueva comisión ante Naciones Unidas.

“Una de las ideas detrás de la creación de esta comisión es que a través de ella tengamos acceso al Tribunal Internacional del Derecho del Mar y podamos pedirle una opinión consultiva sobre daños y pérdidas”, señaló Kofe.

El Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, Alemania, tiene el mandato de resolver las disputas relacionadas con la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982.

Los países de la Unión Europea y otras 167 naciones ratificaron esta convención. Y si bien Estados Unidos no es una de ellas, algunos de los países que más emiten gases de invernadero como China e India sí han ratificado el acuerdo.

Simon Kofe en una reunión de trabajo en Tuvalu

Min. de Relaciones Exteriores de Tuvalu
Simon Kofe (en el centro en la imagen), señaló que su país busca vías alternativas en el derecho internacional para obtener compensación.

La nueva comisión de Tuvalu y Antigua y Barbuda pedirá a los jueces del tribunal una opinión consultiva sobre si pueden reclamar compensación de países que han calentado el océano a través de sus emisiones, según señaló a la prensa Payam Akhavan, abogado que representa a ambas naciones.

Si la opinión del tribunal es favorable,los países insulares podrán plantear demandas de indemnización ante el mismo tribunal u otras cortes internacionales o nacionales, agregó.

En el caso de la nación caribeña de Antigua y Barbuda la mayor amenaza no es el aumento del nivel del mar, sino los eventos climáticos extremos cada vez más intensos y frecuentes.

El huracán Irma devastó en 2017 la isla de Barbuda, la segunda más grande del archipiélago, y fue necesario mudar temporariamente a toda la población local, unas 1.600 personas, a la isla principal, Antigua.

Barbuda fue “arrasada” por el huracán Irma y Tuvalu “literalmente va a desaparecer”, afirmó Akhavan. “¿Cómo se compensa a una nación entera por la pérdida de su territorio?”.

Para el abogado, ambas naciones insulares “están cansadas de palabras vacías y compromisos vagos y ahora quieren usar el derecho internacional para replantear todo el tema del cambio climático”.

En 2009, los países ricos prometieron dar a las naciones en desarrollo US$100 mil millones anuales a partir de 2020 para ayudar en su transición a economías de bajo carbono y adaptación al cambio climático. Sin embargo, durante la COP26, tanto el gobierno británico como el enviado de Estados Unidos, John Kerry, dijeron que es probable que esa meta se cumpla solo en 2023.

“Es devastador”

En su mensaje final ante la COP26, la ministra de Medio Ambiente de las Maldivas, Aminath Shauna, señaló que la diferencia entre “un aumento de temperatura del planeta de 1,5 grados y 2 grados para nosotros es una sentencia de muerte”.

Aún después de la COP26, un estudio estimó que el planeta va camino a un calentamiento catastrófico de al menos 2,4 grados para fin de siglo.

Una mujer con una niña en brazos en Tuvalu

Getty Images
“Es devastador para cualquiera tener la idea de que su casa podría ser arrasada en los próximos años. La idea de que sus hijos y nietos tal vez no tengan un lugar donde vivir”.

Para los habitantes de Tuvalu, la probabilidad de acabar como refugiados climáticos aumenta con cada año de inacción a nivel global.

Es devastador para cualquiera tener la idea de que su casa podría ser arrasada en los próximos años. La idea de que sus hijos y nietos tal vez no tengan un lugar donde vivir”, reflexionó Simon Kofe.

“Es triste, y si hablas con muchas personas en Tuvalu tienen lazos muy fuertes con la tierra, la cultura y la historia que tenemos aquí en estas islas. Es muy difícil siquiera pensar en dejar Tuvalu en el futuro”.

¿Qué siente a nivel personal Kofe, un ministro de 37 años con la enorme responsabilidad de luchar por la supervivencia de su país, aunque esta dependa en gran medida no de Tuvalu sino de lo que hagan los países con mayores emisiones?

“Reconozco que es una tarea muy difícil la que tenemos como líderes en países como Tuvalu. Pero mi enfoque siempre ha sido no invertir demasiado de mi mente en cosas que no puedo controlar”, le dijo Kofe a BBC Mundo.

“Continuaremos abogando y urgiendo a otros países a cambiar de rumbo y reducir sus emisiones. Pero también tenemos que ser proactivos a nivel nacional.

“Esa es en parte la razón por la que estamos preparándonos para el peor de los escenarios posibles.

“Así que tenemos dos enfoques, uno es continuar la acción a nivel internacional, y por otro lado hacer nuestra parte a nivel nacional. Creo que eso es todo lo que puedes hacer. No estoy seguro de que pueda hacer nada más que eso”.


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