Estados gastan sin control: casi 2 mil 500 mdp de fondos federales son mal manejados
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Estados gastan sin control: casi 2 mil 500 mdp de fondos federales son mal manejados

Los recursos provienen del Fondo para el Fortalecimiento Financiero (FORTAFIN). Edomex, con Eruviel Ávila y Alfredo del Mazo, y Puebla con Moreno Valle y José Antonio Gali, concentran la mayor parte de irregularidades.
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6 de noviembre, 2018
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) descubrió múltiples irregularidades, desde subejercicios hasta posible desvío de recursos, por casi 2 mil 500 millones de pesos que la federación le entregó a los estados en 2017 y que proviene de un fondo que carece de reglas claras de operación, indicadores objetivos de seguimiento y mecanismos de transparencia.

Se trata del denominado Fondo para el Fortalecimiento Financiero (FORTAFIN) cuyo presupuesto erogado, además, terminó siendo casi 20 veces superior a lo que originalmente se había contemplado en el Presupuesto de Egresos de 2017. Pasó de 3 mil 256 millones originalmente aprobados a más de 55 mil millones al cierre del año pasado.

Debido al tamaño de las irregularidades, la ASF informó que ha ordenado un paquete de nuevas auditorías emergentes para dar seguimiento al destino del dinero extraído de este fondo perteneciente al denominado Ramo 23, el cual ha sido señalado por abrir la puerta a hechos de corrupción, como los llamados “moches”.

En los informes de resultados presentados al Congreso, la ASF advirtió que muchas entidades federativas incluso usan con absoluta discrecionalidad los recursos que reciben de este fondo y deposita el dinero en sus cuenta concentradoras, hecho que de por sí ya es ilegal.

“Se observó la carencia de reglas de operación y de criterios claros y objetivos para su asignación a cada estado, tampoco para su contabilidad incluso algunos estados los clasificaron incorrectamente como participaciones y los depositaron en la cuenta licuadora”, indicó la Auditoría.

Fallas de todos colores

Para analizar la forma en que se estaban usando los recursos del FORTAFIN, la ASF practicó 17 auditorías de cumplimiento financiero, una de ellas a la Secretaría de Hacienda como la entidad responsable de coordinar el fondo y 16 más a distintas entidades federativas que recibieron recursos del mismo durante el año pasado.

El resultado fueron diversas irregularidades detectadas por un monto que asciende a 2 mil 477 millones de pesos y que los estados tienen la obligación de aclarar. En caso contrario se considerará un presunto daño al erario público que dará paso a las denuncias penales ante la Procuraduría General de la República.

Del total del dinero mal manejado hay 1 mil 269 millones de pesos, el 50.5 %, que corresponden a recursos que las entidades reportaron haber gastado sin que existen documentos suficientes que acrediten que realmente se invirtió en algo. Es decir, falta evidencia que lo pruebe. Esta es la irregularidad más común.

La segunda irregularidad detectada con mayor frecuencia y que asciende a un monto de 829.5 millones de pesos (33 % del monto total observado) corresponden a recursos que las entidades recibieron pero no gastaron, y que sin embargo tampoco fueron devueltos a la Secretaría de Hacienda. Es dinero que no aparece.

Los auditores también encontraron anomalías en el gasto 87.3 millones de pesos que se destinaron al pago de obras de mala calidad o que no se ejecutaron. A su vez se reportaron 77.1 millones de pesos que se pagaron como anticipos por servicios que no fueron compensados.

Además hubo pagos improcedentes o en exceso que, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, suman 56 millones de pesos. El resto del dinero reportado corresponde a otras irregularidades.

Pero sumando a lo anterior, lo que la ASF considera como “crítico” es el hecho de que sin aparente justificación, el monto original del FORTAFIN aprobado en el presupuesto de 2017, y que era del orden de los 3 mil 243 millones de pesos, haya crecido hasta los 55 mil millones de pesos Es un sobre ejercicio del 1,600 % entre lo aprobado y lo que se terminó erogando al final.

¿Qué estados fueron los principales beneficiados con este incremento? El estado de México que terminó recibiendo 8 mil 528 millones de pesos; seguido de Guerrero con 3 mil 792 millones de pesos; Michoacán con 3 mil 771 millones de pesos; Ciudad de México con 3 mil 422 millones de pesos; y Chiapas con 3 mil 328 millones de pesos.

El aprobar una cantidad para este fondo y terminar gastando mucho más no es un hecho aislado. Un análisis de la organización México Evalúa arrojó que en el año 2016 al FORTAFIN se le asignó en el presupuesto mil 560 millones de pesos y sin embargo, al finalizar aquel año el monto se había elevado a más de 65 mil millones de pesos, un crecimiento descontrolado de más del 4 mil por ciento.

En opinión de los auditores, lo anterior es posible gracias a la falta casi absoluta de reglas y criterios reales sobre la utilidad de este fondo, sus alcances y los criterios para repartirlo.

“No existe un marco jurídico que regule a quién otorgar los recursos, los motivos, el monto y la temporalidad. Actualmente, la entrega de recursos se efectúa por medio de convenios que la Secretaría define, los cuales no se publican en el Diario Oficial de la Federación (…) No existe claridad sobre el problema o necesidad pública que atiende el fondo, ni se cuenta con una justificación adecuada sobre su pertinencia y alcance” indica el análisis.

Edomex y Puebla, focos rojos

El Estado de México y Puebla son las dos entidades en donde se concentra el mayor monto de recursos de este fondo manejados irregularmente.

Por ejemplo, de los 1 mil 269 millones de pesos gastados sin que exista la comprobación suficiente, el 56.4 % corresponde exclusivamente a dinero entregado al estado de México en la gestión de Eruviel Ávila y Alfredo del Mazo,  mientras que el 37 % son recursos asignados a Puebla, durante las administraciones de Rafael Moreno Valle y José Antonio Gali.

Y de los casi 830 millones de pesos del FORTAFIN que la Auditoría reportó como no ejercidos pero tampoco devueltos, el 44.5 % corresponden a Puebla y el 22.4 % al estado de México.

En el caso específico de la entidad mexiquense, los auditores establecieron que prácticamente 2 de cada 5 pisos del fondo entregados a dicho estado presentan irregularidades en su manejo.

Pero además del dinero faltante los auditores determinaron que la entidad federativa pudo haber hecho una promoción indebida de servicios y obras que pagó con este fondo federal. Lo anterior ya que, por ejemplo, en algunos conceptos no se incluyó la leyenda “Este programa es público, ajeno a cualquier partido político. Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa”, mientras que en obras realizadas tampoco se colocó la frase “Esta obra fue realizada con recursos públicos federales”.

“En conclusión, el Gobierno del Estado de México no realizó un ejercicio eficiente y transparente de los recursos del fondo para el Fortalecimiento Financiero, en incumplimiento de la normativa que regula su ejercicio” determinaron los auditores.

En el caso de Puebla lo auditores encontraron irregularidades en más del 60 % del dinero que la entidad federativa recibió del fondo. A lo anterior se suma un problema de opacidad ya que el gobierno estatal incluso incumplió con la entrega de los informes mínimos que tiene que devolver a la Secretaría de Hacienda para certificar el manejo de los recursos.

El cúmulo de irregularidades que los auditores encontraron en estos y los demás estados revisados dejó un saldo de 56 pliegos de observaciones por igual número de posibles fraudes al erario público, que de no solventarse a la brevedad se convertirán en denuncias penales ante la PGR.

A ello se suman 39 promociones de responsabilidad sancionatoria, que son casos en los la ASF actúa en contra de funcionarios en específico con la finalidad de que reparen económicamente el daño que podrían haber causado.

Un hoyo negro

El Fondo para el Fortalecimiento Financiero es uno de los fondos que pertenecen al llamado Ramo 23, una partida de recursos que el gobierno federal destina para los estados, pero que de acuerdo con el análisis tanto de la ASF como de organizaciones especializadas en el tema, carece de controles mínimos e indicadores serios, lo que favorece que con él se cometen actos de corrupción.

“No existen reglas de operación, ni criterios claros y objetivos por parte de la SHCP, para determinar qué monto y vertiente del FORTAFIN se asigna a cada entidad federativa” señaló la ASF en el último paquete de auditorías entregadas.

En enero pasado la organización México Evalúa advirtió de la forma en como este fondo y en general los recursos del Ramo 23 han crecido de forma exponencial con controles mínimos sobre su aplicación. Advirtió que ello favorece que su utilización fines políticos o de corrupción.

“Una de las razones por las cuales el Ramo 23 es propenso al uso político, es que a través de él se crean programas que otorgan subsidios a los gobiernos locales para financiar proyectos de inversión física, entre otros apoyos, programas que la propia Auditoría Superior de la Federación ha señalado estar caracterizados por la falta de transparencia en cuanto a sus objetivos y uso de recursos, así como por la carencia de lineamientos”, indicó la organización en su análisis.

El manejo discrecional e irregular de los recursos de este fondo han quedado evidenciados en casos como el de Chihuahua donde, a principios de 2018, el gobernador de esa entidad Javier Corral denunció que el gobierno federal había decidido no entregarle más de 200 millones de pesos cuya entrega ya estaba plasmada en un convenio.

El mandatario estatal atribuyó esta situación a una supuesta represalia por los procesos que su administración había promovido en contra de exfuncionarios priistas señalados de actos de corrupción.

Los fondos de este ramo también son el origen de los denominados “moches”, como se le denomina a cantidades de dinero que eran prometidas por legisladores a distintos estados a cambio de obtener, posteriormente, algún beneficio. Por ejemplo el porcentaje de un contrato que se firmara a partir de ellos. Esto es posible gracias  a la falta de controles y de reglas claras en el manejo de estos recursos.

En ese contexto tanto la Auditoría como México Evalúa insisten en la urgencia de reglamentar los usos de estos fondos y los convenios que se firman con los estados, definir cuáles son sus objetivos (para qué se tiene que usar el dinero), así como los tiempos de entrega de los recursos e indicadores que permitan evaluarlo.

 

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Lo que los últimos estudios revelan sobre cuántas horas de sueño necesitas para pensar y sentirte mejor

Lograr dormir las horas suficientes de forma regular es crucial para mantener el funcionamiento normal del cerebro, así como para mejorar el estado de ánimo y el comportamiento tanto de niños como de adultos.
Por Barbara Jacquelyn Sahakian, Jianfeng Feng y Wei Cheng / BBC News Mundo
6 de mayo, 2022
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La mayoría de nosotros tiene problemas para pensar claro después de pasar una noche de mal sueño, con la mente nublada y la incapacidad de funcionar como de costumbre en la escuela, la universidad o el trabajo.

Podrás notar que no te concentras bien o que tu memoria no está en su punto. Como quiera que sea, décadas de mal sueño pueden potencialmente producir una disminución cognitiva.

El mal sueño también afecta el estado de ánimo y el comportamiento de las personas, ya sean niños o adultos. De manera que, ¿cuánto sueño necesita nuestro cerebro para poder operar apropiadamente a largo plazo? Nuestra nueva investigación, publicada en Nature Aging, ofrece una respuesta.

El sueño es un componente importante para mantener el funcionamiento normal del cerebro. El cerebro se reorganiza y se recarga durante el sueño. Además de remover los desperdicios tóxicos y fortalecer nuestro sistema inmune, el sueño también es clave para la “consolidación de la memoria”, durante la cual nuevos segmentos de recuerdos basados en nuestras experiencias son transferidos a nuestra memoria de largo plazo.

Una cantidad y calidad óptima de sueño nos permite tener más energía y mejor bienestar. Posibilita el desarrollo de nuestra creatividad y pensamiento.

Investigadores que observaron a bebés entre los tres y 12 meses notaron que un mejor sueño está asociado a mejores resultados de comportamiento en el primer año de vida, como la habilidad de adaptarse a nuevas situaciones o la regulación eficiente de la emoción.

Hay importantes cimientos fundamentales para el conocimiento, incluyendo la “flexibilidad cognitiva” (que nos permite cambiar de perspectiva fácilmente), y que están vinculados al bienestar posterior en la vida.

La regularidad del sueño parece estar conectada a la “red neuronal por defecto” (RND), que involucra a las regiones que están activas cuando estamos despiertos pero sin que estemos haciendo una tarea específica, como cuando descansamos mientras nuestra mente vaga.

Esta red incluye regiones que son importantes para la función cognitiva, como la corteza cingulada posterior (que se desactiva durante las funciones cognitivas), los lóbulos parietales (que procesan la información sensorial) y la corteza frontal (implicada en la planeación y cognición compleja).

Ilustración con la silueta de un hombre dormido y el cerebro y sistema nervioso superpuesto

Getty Images
El cerebro se reorganiza y se recarga durante el sueño.

Hay señales de que, en adolescentes y adultos jóvenes, el mal sueño puede estar asociado con cambios de conectividad dentro de esta red. Esto es importante porque nuestros cerebros todavía se están desarrollando hasta entrada la adolescencia y en la temprana adultez.

La alteración de esta red puede entonces tener un efecto colateral en la cognición, como la interferencia en la concentración y el procesamiento basado en el recuerdo, así como en procesos cognitivos más avanzados.

La alteración de los patrones de sueño, incluyendo la dificultad de caer y permanecer dormido, son características significativas del proceso de envejecimiento. Estas alteraciones del sueño son candidatos altamente verosímiles a ser contribuyentes a la disminución cognitiva y los desórdenes psiquiátricos en gente mayor.

Siete horas, pero no más ni menos

Una mujer de mediana edad con dificultades para dormir

Getty Images
Todos reaccionamos diferente a la falta de sueño.

El objetivo de nuestro estudio es conocer mejor el vínculo entre el sueño, la cognición y el bienestar.

Encontramos que tanto el sueño insuficiente como el excesivo contribuían a una deficiencia en la función cognitiva de una población de mediana a avanzada edad de 500 mil adultos tomados del UK BioBank (un banco de datos biomédicos en Reino Unido).

Sin embargo, no estudiamos a los niños ni adolescentes, y como sus cerebros todavía se están desarrollando, es posible que requieran diferente duración de sueño óptimo.

Uno de nuestros descubrimientos clave fue que siete horas de sueño cada noche era óptimo, con más o menos que eso aportando menos beneficios en cognición y salud mental.

De hecho, encontramos que las personas que durmieron esa cantidad tuvieron en promedio mejores resultados en exámenes cognitivos (incluyendo velocidad de procesamiento, atención visual y memoria) que aquellos que durmieron más o menos. Los individuos también necesitan consistentemente siete horas de sueño, sin mucha fluctuación en duración.

Dicho eso, todos respondemos ligeramente diferente a la falta de sueño. Descubrimos que la relación entre la duración del sueño, la cognición y la salud mental estaba mediada por la genética y la estructura cerebral.

Observamos que las regiones del cerebro más afectadas por la privación de sueño incluían el hipocampo, bien conocido por su papel en el aprendizaje y la memoria, y las regiones de la corteza frontal, implicada en el control vertical de la emoción.

Una doctora examina a un hombre mayor

Getty Images
La privación del sueño puede afectar el aprendizaje y la memoria.

Pero, aunque la falta de sueño puede afectar nuestros cerebros, también puede ocurrir a la inversa.

Es posible que el encogimiento asociado con la edad de las regiones del cerebro involucradas en la regulación del sueño y la vigilia contribuya a los problemas para dormir más adelante en la vida. Puede, por ejemplo, reducir la producción y secreción de melatonina, una hormona que ayuda a controlar el ciclo de sueño, en adultos más viejos.

Este descubrimiento parece sustentar otra evidencia que sugiere que hay un vínculo entre la duración del sueño y el riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer y demencia.

Mientras siete horas de sueño son óptimas para protegernos contra la demencia, nuestro estudio indica que dormir lo suficiente también puede ayudar a aliviar los síntomas de la demencia protegiendo la memoria.

Esto realza la importancia de monitorear el sueño en pacientes mayores con desórdenes psiquiátricos y demencia para poder mejorar sus funciones cognitivas, salud mental y bienestar.

Cómo mejorar nuestro sueño

Un buen comienzo es asegurarnos de que la temperatura y la ventilación en nuestros dormitorios sean buenas: deberían estar frescas y aireadas.

También podrías evitar beber mucho alcohol y no ver películas de terror u otro contenido alarmante antes de irte a la cama. Idealmente, deberías estar en un estado calmado y relajado cuando intentas entrar en sueño. Pensar sobre algo agradable y relajante, como la última vez que estuviste en la playa, funciona para muchos.

Una mujer de espaldas dentro de un mar cristalino observando una idílica isla en la distancia

Getty Images
Piensa en un momento agradable que tuviste para relajarte y poder dormir.

Soluciones tecnológicas como las apps o dispositivos personales también pueden beneficiar la salud mental, así como registrar el sueño y garantizar la consistencia de la duración del sueño.

Para disfrutar la vida y funcionar óptimamente en la vida diaria, podrías entonces monitorear tus propios patrones de sueño para asegurarte de que estás obteniendo siete horas de sueño de manera regular.

*Barbara Jacquelyn Sahakian es profesora de Neuropsicología Clínica y Christelle Langley es investigadora asociada de posdoctorado en Neurociencia Cognitiva, ambas de la Universidad de Cambridge; Jianfeng Feng es profesor de Ciencia y Tecnología para la Inteligencia Inspirada en el Cerebro y Wei Cheng es principal joven investigador de Neurociencia, ambos de la Universidad de Fudan. Su artículo original fue publicado en The Conversation, cuya versión en inglés puedes leer aquí.


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