ONG critican Guardia Nacional de AMLO: En 12 años, la militarización no redujo la violencia, dicen
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Foto: Equipo de prensa de López Obrador

ONG critican Guardia Nacional de AMLO: En 12 años, la militarización no redujo la violencia, dicen

Académicos y activistas reconocen que el nuevo plan de seguridad de López Obrador busca ubicar y atacar las causas de la violencia, pero critican que la Guardia Nacional tenga un carácter eminentemente militar y no civil.
Foto: Equipo de prensa de López Obrador
30 de noviembre, 2018
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Luego de que el 15 de noviembre el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, presentó su Plan Nacional de Paz y Seguridad, que incluye la creación de una nueva fuerza de corte y formación militar, la Guardia Nacional, este jueves un grupo de organizaciones civiles criticó este plan por considerarlo una “continuación” de la estrategia de seguridad de los dos últimos sexenios, en los que las Fuerzas Armadas militares asumieron buena parte del combate a la delincuencia.

En una mesa de discusión celebrada en el Centro de Exploración y Pensamiento Crítico, de la Universidad Iberoamericana, organizaciones como el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro (CentroPro), Causa en Común, y especialistas en seguridad como Ernesto López Portillo, coordinador del Programa de Seguridad de la Ibero, recordaron que el uso de las fuerzas armadas en labores policiacas no redujo los niveles de violencia en México.

Al contrario, según datos oficiales, el último año del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto será el más violento del que haya registro oficial en México: 28 mil 500 víctimas, casi la misma cantidad de homicidios que se registró en todo 2017, que hasta ahora había sido el año más violento, por delante incluso de 2011 y 2012, los años con más asesinatos del sexenio de Felipe Calderón.

“La estrategia de militarización del país no ha servido para reducir la violencia”, subrayó Mario Patrón, director del Centro Pro, quien añadió que, a la fecha, no hay datos empíricos que respalden una propuesta de seguridad basada en el uso de fuerzas castrenses.

Y, precisamente, ese es uno de los puntos que el Centro Pro critica del nuevo Plan Nacional de Seguridad.

Si bien la organización civil reconoció que en el Plan hay una “perspectiva integral” del problema de inseguridad, que busca ubicar las causas y consecuencias de la violencia, establecer medidas de respeto a los derechos humanos, y mejorar la salud, educación, y los ingresos de las familias, por otro lado, mostró su preocupación por el poco pesode las policías civiles en la nueva Guardia Nacional, y el predominio en ésta de las fuerzas militares para hacerse cargo de preservar la seguridad pública.

“Los grandes ausentes en el Plan son las policías civiles”, remarcó Patrón, quien además criticó que en el caso de la nueva Guardia Nacional aún no se conozca a profundidad “cuál será su diseño real y su alcance”.

“¿En qué va a consistir la Guardia Nacional? –preguntó el activista durante la mesa de debate-. Aun no lo sabemos a ciencia cierta. Solo conocemos declaraciones de distintos actores que, además, varían según si las hace Alfonso Durazo (próximo titular de Seguridad Pública) o la ministra Olga Sánchez Cordero (próximo titular de la Segob). Hasta ahora, solo tenemos conjeturas, cosas inconcretas”.

Mario Patrón también señaló que desde la sociedad civil se ha planteado en varias ocasiones la necesidad de cambiar un modelo de seguridad de corte militarizado por uno de corte civil, puesto que en 12 años de guerra contra el crimen organizado no hay datos comprobables que puedan argumentar el éxito del uso de las fuerzas castrenses en labores de seguridad. Incluso, dijo, hay una “coincidencia” del inicio de la llamada ‘guerra contra el narco’ y el aumento de los índices de violencia.

Además, agregó Patrón, la militarización también ha provocado otro “efecto perverso”.

“El incentivo perverso para que las policías municipales y estatales no se profesionalicen es, justamente, la militarización del país, ya que esto es algo a lo que recurren los gobernadores para no fortalecer a sus policías. Y una Guardia Nacional no va a acabar con ese incentivo perverso”, apuntó el activista, quien dijo que es necesario “debatir el nuevo modelo de seguridad que requiere el país”.

Ejército no rinde cuentas

Durante su intervención, Catalina Pérez Correa, investigadora de Estudios Jurídicos del CIDE, expuso que en los dos últimos sexenios no ha habido rendición de cuentas, ni transparencia, ni un sistema de control en la operación de las fuerzas militares en el combate al crimen.

“Por ejemplo, llevamos casi cinco años sin que el Ejército responda a cuántas personas ha matado en enfrentamientos armados en este país. Y, a pesar de este dato, ahora le estamos dando a la policía militar y a la policía naval enormes facultades y atribuciones en seguridad pública”, apuntó la investigadora, que criticó que ninguna autoridad vigila el uso de la fuerza letal por parte de los militares en los enfrentamientos con civiles.

“Tenemos un contexto en el que hay numerosos enfrentamientos entre militares y civiles, pero nadie está investigando las razones de esos enfrentamientos, ni qué sucede en ellos. Y esto incentiva que el uso de la fuerza letal se aplique, porque no hay un control interno ni externo”, agregó.

Pérez Correa dijo que otro de los problemas del nuevo Plan de Seguridad es que está centrado en combatir el crimen organizado, y no en la delincuencia común, a pesar de que muchos de los delitos que se registran en el país tienen que ver con asaltos a transeúntes, robos a casa habitación, y violencia intrafamiliar, entre otros.

“Estamos generando una estrategia de seguridad para enfrentar un fenómeno específico (el narcotráfico y el crimen organizado), y el problema es que esa presencia militar está generando más violencia, y está afectando negativamente a que en los estados no se cuente con instituciones de seguridad sustentables, duraderas, y que realmente atienda los problemas cotidianos de la gente”, concluyó la investigadora.

“Preocupa cambio de discurso de AMLO”

Daira Arana, investigadora de Causa en Común, recordó que, durante muchos años, López Obrador manifestó públicamente que las Fuerzas Armadas no debían cumplir funciones de seguridad pública y que la estrategia de militarización no había dado buenos resultados.

“Preocupa mucho el cambio radical de discurso de López Obrador sobre seguridad. Y ese cambio coincide con la reunión que tuvo (el 29 de octubre) con el próximo titular de la Sedena (general Luis Crescencio Sandoval). Por eso, la pregunta es: ¿Qué se discutió en esa junta?”, planteó Arana.

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Vacuna contra la COVID-19: ¿quién decide si es segura?

Reino Unido es el primer país en aprobar la vacuna de Pfizer/BioNTech contra el nuevo coronavirus para uso masivo. La noticia genera muchas preguntas sobre las vacunas y su seguridad. Aquí respondemos algunas de ellas.
Getty Images
2 de diciembre, 2020
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Las autoridades sanitarias de Reino Unido aprobaron la vacuna contra el coronavirus de Pfizer/BioNTech para uso generalizado, el primer país del mundo en hacerlo. Pero, aunque muchas personas desean ponerse una inyección lo antes posible, a otras les preocupa introducir algo desconocido en su cuerpo.

Aquí despejamos algunas dudas que suscitan las noticias sobre las vacunas.

¿Cómo sabemos que una vacuna es segura?

Esta es la primera pregunta, y la más importante, que hacen los científicos cuando comienzan a diseñar y probar una nueva vacuna o tratamiento.

Las pruebas de seguridad comienzan en el laboratorio, con ensayos e investigación en células y animales, antes de pasar a los estudios en humanos.

El procedimiento requiere comenzar poco a poco y solo pasa a la siguiente etapa de prueba si no hay problemas de seguridad pendientes.

¿Qué papel tienen los ensayos?

Si los datos de seguridad de los laboratorios son buenos, los científicos pueden verificar que la vacuna o el tratamiento son efectivos.

Eso significa realizar pruebas en un gran número de voluntarios, alrededor de 40.0000 personas en el caso de Pfizer/ BioNTech.

Vacuna de Pfizer/BioNTech

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La vacuna de Pfizer/BioNTech se desarrolló en apenas 10 meses.

En los ensayos, a la mitad de las personas se les administra la vacuna y a la otra mitad una inyección simulada o de placebo.

Para evitar sesgos, ni a los investigadores ni a los participantes se les dice a qué grupo de esos pertenecen hasta que se hayan analizado los resultados.

Todo el trabajo y los hallazgos se revisan y verifican de forma independiente.

Los ensayos de la vacuna de COVID-19 se han realizado a una velocidad vertiginosa, pero no se han saltado ninguno de estos pasos.

Las pruebas de la vacuna de Oxford/AstraZeneca se suspendieron voluntariamente en una etapa para investigar por qué había muerto un participante, entre muchos miles. Se reinició una vez que quedó claro que lo ocurrido no estaba relacionado con la vacuna.

¿Quién aprueba las vacunas o los tratamientos?

Solo se aprueba una vacuna si el regulador gubernamental -en el caso de Reino Unido es la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA) que depende del Departamento de Salud- está satisfecho y considera que esta es segura y eficaz.

Después de que la MHRA se convirtiera en la primera agencia del mundo en aprobar una vacuna de COVID-19, su directora, June Raine, dijo: “El público puede estar absolutamente seguro de que los estándares con los que hemos trabajado son equivalentes a los de todo el mundo”.

Ahora los controles de la vacuna continuarán para asegurarse de que no haya más efectos secundarios o riesgos a largo plazo.

En Estados Unidos el organismo encargado de aprobar cualquier vacuna contra el COVID-19 es la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA).

Una vez autorizada una vacuna, la FDA continúa supervisando la producción y evaluando los lotes para controlar potenciales efectos indeseados y asegurarse de que siga siendo segura y efectiva.

Una persona recibiendo una vacuna.

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Algunos grupos en la sociedad tendrán prioridad a la hora de recibir las vacunas aprobadas.

En Latinoamérica ocurre una situación similar.

En México, por ejemplo, el ente encargado de aprobar las vacunas contra el COVID-19 es la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de la Secretaría de Salud.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, dijo a fines de noviembre que Pfizer/BionTech ya había entregado “el expediente de solicitud de registro sanitario” de la vacuna contra el COVID-19 a la Cofepris y, por ende, se está a la espera de una respuesta.

¿Qué contienen las vacunas de COVID-19?

Hay muchas vacunas distintas en desarrollo para el COVID-19.

Algunas contienen el virus pandémico en una forma debilitada.

La vacuna de Oxford/AstraZeneca utiliza un virus inofensivo alterado.

Las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna utilizan fragmentos de código genético para provocar una respuesta inmune y se denominan vacunas de ARNm.

Estos fragmentos no alteran las células humanas, solo le presentan al organismo instrucciones para que desarrolle inmunidad contra el COVID-19.

Otras inmunizaciones para COVID contienen proteínas del coronavirus.

Las vacunas a veces contienen otros ingredientes, como aluminio, que hacen que la vacuna sea estable o más eficaz.

¿Me enfermará una vacuna?

No hay evidencia de que alguno de estos ingredientes cause daño cuando se usa en cantidades tan pequeñas.

Las vacunas no provocan enfermedades. En cambio, enseñan al sistema inmune a reconocer y combatir la infección contra la que han sido diseñadas.

Algunas personas sufren síntomas leves, como dolores musculares o un poco de fiebre, después de ser vacunadas.

Esta no es la enfermedad en sí, sino la respuesta del cuerpo a la vacuna.

Una persona sosteniendo un frasco de vacuna contra el covid-19 y una jeringa.

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Más de 10 potenciales vacunas contra el coronavirus se encuentran en la fase III de sus ensayos clínicos, la última etapa antes de la aprobación por parte de las agencias reguladoras.

Las reacciones alérgicas a las vacunas son raras.

El profesor Sir Munir Pirmohamed, quien asesora a la MHRA, dijo que no había identificado ninguna “reacción adversa grave” durante el ensayo de la vacuna Pfizer/BioNTech.

“La mayoría de los efectos adversos fueron leves y de corta duración, por lo general duraron uno o dos días, similares al tipo de efectos producidos después de cualquier otra vacuna”, dijo.

¿Es seguro que alguien que ha tenido ya COVID-19 se vacune?

Es probable que incluso a las personas que han tenido COVID-19 en el pasado se les ofrezca la vacuna.

Eso se debe a que la inmunidad natural puede no durar mucho tiempo y la inmunización podría ofrecer más protección.

Las autoridades sanitarias en Inglaterra afirman que no hay preocupaciones de seguridad en aplicar la vacuna a las personas que hayan sufrido COVID-19 de larga duración.

Pero aquellos que actualmente padecen de COVID-19 no deben recibir la vacuna hasta que se hayan recuperado.

¿Son las vacunas contra el COVID-19 respetuosas con el bienestar animal?

Algunas vacunas, como la del herpes y la vacuna nasal contra la gripe infantil, pueden contener gelatina de cerdo.

Y algunas vacunas se producen en huevos de gallina o en células de embriones de pollo.

Molécula de coronavirus

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Hay muchos tipos de armas que se están probando en la lucha contra el COVID-19.

Hay cientos de vacunas contra el COVID-19 en desarrollo.

Aún no tenemos detalles sobre todos los ingredientes, pero se espera que muchas de las vacunas sean aptas para vegetarianos o veganos.

Si todo el mundo se pone la vacuna, ¿entonces yo ya no necesito hacerlo?

Existe una abrumadora evidencia científica de que la vacunación es la mejor defensa contra infecciones graves.

Las vacunas contra el COVID-19 parecen evitar que las personas se enfermen gravemente y podrían salvar vidas.

Las primeras dosis que estén disponibles probablemente se ofrecerán a las personas con mayor necesidad, como los ancianos, que están en el grupo de personas de mayor riesgo.

Todavía no está claro cuánta protección podrían brindar las vacunas en términos de evitar que las personas propaguen el COVID-19.

Si se puede realizar el proceso bien, vacunar a suficientes personas podría detener la enfermedad.


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