Guardia Nacional: Puntos clave de la iniciativa de Morena que permite a militares vigilar las calles
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Guardia Nacional: Puntos clave de la iniciativa de Morena que permite a militares vigilar las calles

Incluye en sus artículos la desaparición gradual de la Policía Federal, convierte a los militares en auxiliares del Ministerio Público Federal, lo que significa que podría encomendárseles la ejecución de órdenes de aprehensión, de cateo, o de cualquier índole que obtengan los fiscales.
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20 de noviembre, 2018
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La iniciativa de reforma constitucional con la que se busca crear la Guardia Nacional habilita la intervención de los soldados y marinos que la conformen en tareas de seguridad pública, algo que hasta ahora solo era competencia constitucionalmente de las autoridades civiles, y los faculta para hacer detenciones en flagrancia, como lo haría un policía preventivo.

Además convierte a los militares adscritos a la Guardia Nacional en auxiliares del Ministerio Público Federal, lo que significa que podría encomendárseles la ejecución de órdenes de aprehensión, de cateo, o de cualquier índole que obtengan los fiscales.

La iniciativa presentada por los diputados de Morena y que se publica en la Gaceta Parlamentaria, reforma 13 artículos de la Constitución con lo que se pretende legalizar a la Guardia Nacional como una institución de seguridad nueva del Estado, conformada por Policía Militar, Policía Naval y Policía Federal, todos bajo mando castrense.

Pero además se incluye en sus artículos transitorios dos puntos clave: la desaparición gradual de la Policía Federal y una disposición especial que exceptúa a los militares adscritos a la Guardia Nacional del candado establecido en el artículo 129 de la Constitución, que impide a soldados intervenir en tiempos de paz en acciones que sean distintas a las de seguridad nacional.

“Para estar acordes con la interpretación recientemente emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con relación a la Ley de Seguridad Interior, establecemos en el régimen transitorio una excepción expresa y específica para que a los miembros de las policías militar y naval que se incorporen a la Guardia Nacional no les sea aplicable la limitación que dispone el artículo 129 de la Constitución, según la cual en tiempos de paz las autoridades militares no pueden realizar funciones diversas a las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”, indica el documento.

La iniciativa hace énfasis en que se trata de una medida “transitoria” y que al momento de cumplirse tres años de su formulación deberá ser evaluada para revisar sus alcances. No obstante, la misma iniciativa considera a la Guardia como la solución para la ausencia de instituciones policiales confiables, sumado a la necesidad de que el Ejército siga encabezando el combate a la delincuencia con un marco legal adecuado.

La propuesta ya fue turnada a la Comisión de Puntos Constitucionales para su dictaminación, así como a las de Gobernación y de Seguridad Pública para su opinión.

A continuación se presentan los puntos clave de esta iniciativa que requeriría la aprobación de dos terceras partes del Congreso Federal y de al menos 17 congresos estatales para que los cambios a la Constitución surtan efecto.

La justificación

De acuerdo con la iniciativa, en los últimos dos sexenios el combate a la delincuencia ha seguido una lógica de “guerra” y “confrontación”, en donde se ha echado mano de las fuerzas armadas sin que existiera un contexto legal propicio para ello.

Se prometió, añade el documento, que el uso de las fuerzas armadas sería provisional mientras se fortalecía a la Policía Federal y se depuraban a las policías estatales y municipales, pero nada de eso ocurrió. En cambio, cada vez se volvió más común el uso del Ejército y la Marina para hacer frente a los grupos delictivos.

“Ambos se enfrascaron, en cambio, en una lógica de guerra que agravó la inseguridad ciudadana, generó una catástrofe de derechos humanos y, paradójicamente, fortaleció a la delincuencia al impulsar a los grupos delictivos a diversificar y extender sus actividades”, señala el documento.

El resultado, agrega la iniciativa de Morena, es que a doce años de distancia no se ha recuperado ni la paz social ni la seguridad. Sostiene que México se ha vuelto un “país de víctimas” con el 90 % de los delitos impunes. A ello se suma la carencia de una corporación policial “profesional, capaz de prevenir e investigar y detener a presuntos culpables de actos ilícitos”.

“En la crisis de violencia e inseguridad actual es evidente que el Estado no puede asegurar el cumplimiento de la legalidad ni reconstruir la paz sin el concurso de los institutos armados. El retiro de los soldados y marinos de las tareas de seguridad pública colocaría a diversas regiones y a sus habitantes en una total indefensión ante la criminalidad organizada”, concluye el documento.

La “solución”

Para resolver ambos problemas, tanto el de la imposibilidad de retirar a las fuerzas armadas del combate a la violencia así como el de la ausencia de una fuerza policial eficaz, la iniciativa propone crear la Guardia Nacional conformada por policías militares y navales, y a la que se sumarán policías federales.

“Estará expresamente encargada de prevenir y combatir el delito en todo el territorio nacional y dotada de la disciplina, la jerarquía y el escalafón propios de los institutos castrenses. Se propone que adicionalmente a sus funciones como garante de la seguridad y la paz públicas y la preservación de la vida, la libertad y los bienes de las personas, la Guardia Nacional esté facultada como auxiliar del Ministerio Público”, indica la iniciativa.

El documento justifica el hecho de que la Guardia esté adscrita a la Secretaría de la Defensa Nacional, bajo el argumento de que “los institutos militares nacionales son los únicos que tienen el personal, la capacidad, el espíritu de cuerpo y las instalaciones requeridas para empezar a conformar la Guardia Nacional desde el próximo 1 de diciembre”.

La iniciativa subraya que si bien la Guardia Nacional nace como una institución dependiente del mando militar, el diseño de sus planes, programas y acciones serán diseñados por autoridades civiles. Se reitera además que aunque su formación será castrense, se impartirán cursos de derechos humanos, uso adecuado de la fuerza, entre otros. Se invita a la CNDH a participar en este proceso.

“Los esquemas de profesionalización, adiestramiento y certificación se realizarán sobre la base de una formación policial”, explica la iniciativa.

Los cambios a la Constitución

Para llevar todo lo anterior a la práctica la iniciativa de Morena plantea modificaciones a trece artículos de la Constitución (13, 16, 21, 31, 32, 36, 55, 73, 76, 78, 82, 89 y 123) pero además añade artículos transitorios para garantizar que la nueva fuerza no resulte inconstitucional y que se le sumen los recursos humanos y materiales con los que ahora cuenta la Policía Federal.

A continuación se presentan los puntos más importantes entre lo que se pretende reformar.

Cambios Artículo 21

Se plantean varias modificaciones y agregados a este artículo. Entre ellos el de la incorporación del nuevo concepto de Guardia Nacional, que queda definido como sigue:

“La Guardia Nacional es una institución del Estado que participará en la salvaguarda de la libertad, la vida, la integridad, y el pleno ejercicio de los derechos de todas las personas, protegiendo su seguridad, sus bienes, así como preservar el orden, la paz pública, los bienes y recursos de la Nación; esta institución estará conformada por hombres y mujeres que previo los requisitos de la ley, la aplicación de los exámenes de ingreso, permanencia y ascenso, así como los procesos de profesionalización, integrarán un cuerpo especializado con estructura, funciones y estándares sobre el uso de la fuerza debidamente establecidas en su ley orgánica”.

Se añade que la Guardia Nacional deberá coordinarse con otras instituciones de seguridad pública y procuración de justicia.

En este mismo artículo se añade que al tratarse de delitos federales la Guardia podrá actuar como “auxiliar del Ministerio Público Federal”.

Aunque la iniciativa no lo explica, lo anterior significa que la Guardia tendría las mismas facultades que la Policía Federal Ministerial que también actúa como auxiliar del MP Federal. Entre esas facultades se encuentra el cumplimiento de órdenes de aprehensión, de cateo, de investigación y de cualquier otra que el MP disponga.

También se incluye un agregado en otro párrafo de este artículo para modificar lo que antes estaba redactado simplemente como “la seguridad pública es una función a cargo de la federación, las entidades….” Y que en su lugar diga “la seguridad pública es una función a cargo de la federación, a través de las instituciones que para tal efecto dispone esta Constitución, las entidades…”. Con ello se posibilita la intervención de la Guardia en este aspecto.

Finalmente se añade en este artículo que “El Estado Mexicano reconoce la jurisdicción de la Corte Penal Internacional”.

LEE: Organizaciones piden a AMLO no crear Guardia Nacional; es una falsa salida a crisis de inseguridad, dicen

Cambios Artículo 16

Este artículo de la Constitución detalla en uno de sus párrafos que “Cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que cometa un delito o inmediatamente después de haberlo cometido, poniendo sin demora a disposición de la autoridad más cercana y esta a su vez del MP”.

La reforma que plantea Morena es que a dicho párrafo se le añada lo siguiente “De la misma forma actuarán las autoridades encargadas de salvaguardar los derechos de las personas, sus bienes, preservar el orden y la paz pública, así como los bienes y recurso de la Nación”.

Como se ve dicha definición coincide con la de la función de la Guardia Nacional. En consecuencia, la reforma habilita a este cuerpo de orden militar a detener a personas que presuntamente estén cometiendo delitos en flagrancia o inmediatamente después de haberlos cometido.

A este artículo se adicionan otras disposiciones como el hecho de que cualquier detenido por la Guardia Nacional debe ser trasladado a una agencia del MP y nunca a un cuartel militar.

Cambios Artículo 13

Aquí se añade un párrafo extra a lo que ya señala este artículo para establecer expresamente el fuero civil y no militar que prevalecerá sobre la Guardia Nacional. La redacción es la siguiente:

“Las faltas y delitos cometidos por integrantes de la Guardia Nacional en el ejercicio de sus funciones serán conocidos por la autoridad civil correspondiente”.

TRANSITORIO QUINTO

En este transitorio la iniciativa hace hincapié en que la Guardia Nacional se mantendrá “en tanto persista la crisis de violencia e inseguridad en el país” con una primera evaluación dentro de tres años.

Pero además dicho artículo transitorio crea un régimen de excepción que permitirá a los militares de la Guardia intervenir en tareas policiales, algo que está prohibido por el artículo 129 constitucional que señala que al Ejército solo le competen las funciones propias de su disciplina en tiempos de paz.

“Los miembros de la policía militar y naval adscritos a la Guardia Nacional quedan exceptuados de la prohibición a que se refiere el artículo 129 de esta Constitución”, indica el transitorio.

Cabe señalar que fue este artículo el que motivo, entre otras cosas, a la Corte a declarar que era inconstitucional la Ley de Seguridad Interior, pues regularizaba la intervención de fuerzas armadas en tareas de seguridad pública.

TRANSITORIO SEGUNDO

Este artículo plantea la desaparición gradual de la Policía Federal con el objetivo de que sus elementos sean trasladados a la Guardia Nacional. De hecho su función legal, que es la de salvaguardar la vida, seguridad y derechos de las personas (artículo 2 de Ley de Policía Federal), será ahora responsabilidad de la Guardia Nacional.

Así se establece:

Se faculta al Ejecutivo Federal para emitir las disposiciones de carácter general que estime necesarias, con el fin de que las funciones previstas en el artículo 2 de la Ley de la Policía Federal, sean asumidas, en lo que corresponde, por la Guardia Nacional, con la gradualidad que permita asegurar la continuidad de las respectivas funciones y puedan llevarse a cabo la transferencia de recursos humanos, materiales y financieros respectivas”.

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Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

Expertos han advertido que tras la retirada de la OTAN y de EE.UU. Afganistán podría estar en camino a una caótica guerra civil.
16 de agosto, 2021
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Los talibanes fueron derrocados del poder en 2001, tras una incursión militar liderada por Estados Unidos, pero poco a poco el grupo islamista fue ganando fuerza a lo largo y ancho de Afganistán, hasta retomar efectivamente el control del país a mediados de agosto de 2021.

Mientras EE.UU. se prepara para completar la retirada de sus tropas antes del 11 de septiembre, tras dos décadas de guerra, los talibanes invaden puestos militares afganos, pueblos y aldeas, y ciudades clave, incluida Kabul.

Los talibanes habían entrado en conversaciones directas con EE.UU. en 2018, y el año pasado ambas partes llegaron a un acuerdo de paz en Doha que comprometía a Estados Unidos a retirarse y a los talibanes a no atacar a las fuerzas estadounidenses.

También acordaron no permitir que alQaeda ni otros militantes operaran en las zonas que controlaban, además de continuar con las conversaciones de paz internas. Pero los talibanes siguieron atacando a las fuerzas de seguridad afganas y a la población civil.

Finalmente, el domingo 15 de agosto, el Talibán declaró la victoria después de que el presidente afgano, Ashraf Ghani abandonara el país y su gobierno colapsara.

EE.UU. y otros países con presencia en Afganistán están corriendo a contrarreloj para evacuar a sus ciudadanos mientras cientos de afganos tratan desesperadamente de abandonar el país. El regreso al poder de los militantes islamistas marca el final de casi 20 años de la presencia de la coalición liderada por EE.UU. en Afganistán.

BBC Mundo hace un repaso de cómo surgió este grupo islámico, la vida bajo su mandato, así como su relación con Pakistán y el grupo al Qaeda.

1. ¿Cómo surgió el Talibán?

Los talibanes, o “estudiantes” en lengua pastún, surgieron a principios de la década de 1990 en el norte de Pakistán tras la retirada de Afganistán de las tropas de la Unión Soviética.

Se cree que el movimiento, predominantemente pastún, apareció por primera vez en seminarios religiosos, en su mayoría pagados con dinero de Arabia Saudita, en los que se predicaba una forma de línea dura del islam sunita.

Los combatientes de la milicia talibán suben a bordo de su camioneta Toyota con lanzacohetes antitanque RPG-7 y rifles de asalto.

TERENCE WHITE/AFP via Getty Images
El uso de jeeps rápidos de los talibanes fue un factor importante en su sorpresiva captura de la capital afgana.

La promesas hechas por los talibanes, en las áreas pastún que se encuentran entre Pakistán y Afganistán, fueron restaurar la paz y la seguridad y hacer cumplir su propia versión austera de la sharia, o ley islámica, una vez en el poder.

Desde el suroeste de Afganistán, los talibanes ampliaron rápidamente su influencia.

En septiembre de 1995 capturaron la provincia de Herat, fronteriza con Irán, y exactamente un año después capturaron la capital afgana, Kabul, derrocando al régimen del presidente Burhanuddin Rabbani, uno de los padres fundadores de los muyahidines afganos que resistieron la ocupación soviética.

En 1998, los talibanes controlaban casi el 90% de Afganistán.

2. ¿Cómo era la vida bajo los talibanes?

Cansados ​​de los excesos de los muyahidines y de las luchas internas después de la expulsión de los soviéticos, la población afgana en general recibió con buenos ojos a los talibanes, cuando estos aparecieron por primera vez.

Su popularidad inicial se debió en gran parte a su éxito erradicando la corrupción, frenando la anarquía y trabajando para que las carreteras y las áreas bajo su control fueran seguras, impulsando así el comercio.

No obstante, los talibanes también introdujeron y apoyaron castigos acordes a su estricta interpretación de la ley islámica: ejecutando públicamente a asesinos y adúlteros que habían sido condenados y amputando a los que habían sido declarados culpables de robo.

Asimismo, los hombres debían dejarse crecer la barba y las mujeres tenían que llevar un burka que les cubría todo.

Mujeres afganas desplazadas, 19 de octubre de 2016.

Getty Images
Los talibanes prohíben la música, el maquillaje y desaprueban que las niñas de 10 años o más vayan a la escuela.

Los talibanes también prohibieron la televisión, la música, el cine, el maquillaje y desautorizaron que las niñas de 10 años o más fueran a la escuela.

Algunos afganos seguían haciendo estas cosas en secreto, arriesgándose a recibir castigos extremos.

Los talibanes fueron acusados ​​de diversos abusos culturales y de violaciones a los derechos humanos.

Un ejemplo notorio fue en 2001, cuando los talibanes siguieron adelante con la destrucción de las famosas estatuas del Buda de Bamiyán en el centro de Afganistán, a pesar de la condena e indignación que esto causó en todo el mundo.

3. ¿Cuál es su relación con Pakistán?

Pakistán ha negado repetidamente las acusaciones de que ayudó a darle forma a los talibanes, pero son pocas las dudas de que muchos afganos que inicialmente se unieron al movimiento fueron educados en madrasas (escuelas religiosas) en Pakistán.

Pakistán también fue uno de los únicos tres países, junto a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU), que reconocieron a los talibanes cuando tomaron el poder.

Igualmente, fue la última nación en romper relaciones diplomáticas con el grupo.

Talibanes

Getty Images
Los talibanes fueron acusados ​​de diversos abusos culturales y de violaciones a los derechos humanos.

Por un momento, los talibanes amenazaron con desestabilizar a Pakistán desde las áreas que controlaban en el noroeste.

Uno de los ataques de los talibanes paquistaníes más notorios y condenados internacionalmente tuvo lugar en octubre de 2012, cuando la colegiala Malala Yousafzai(quien luego obtendría el Nobel de la Paz)recibió un disparo cuando se dirigía a su casa en la ciudad de Mingora.

Sin embargo, una gran ofensiva militar que tuvo lugar dos años más tarde, tras la masacre de la escuela de Peshawar, redujo en gran medida la influencia del grupo en Pakistán.

Al menos tres figuras clave de los talibanes paquistaníes murieron en ataques con aviones no tripulados estadounidenses en 2013, incluido el líder del grupo, Hakimullah Mehsud.

4. ¿Aliados de al Qaeda?

Los talibanes se convirtieron en uno de los focos de atención en todo el mundo tras los ataques al World Trade Center de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

Fueron acusados ​​de servirles de santuario a los principales sospechosos de los ataques: Osama bin Laden y su movimiento al Qaeda.

El 7 de octubre de 2001, una coalición militar liderada por Estados Unidos lanzó ataques en Afganistán y, para la primera semana de diciembre, el régimen talibán ya se había derrumbado.

Mapa del control taliban

BBC

El entonces líder del grupo, Mullah Mohammad Omar, y otras figuras importantes, incluido Bin Laden, eludieron la captura a pesar de haber sido una de las persecuciones más grandes del mundo.

Según informes, muchos altos dirigentes talibanes se refugiaron en la ciudad paquistaní de Quetta, desde donde guiaron al grupo. Pero Islamabad negó la existencia de lo que se bautizó como el “Quetta Shura” en Pakistán, un grupo de veteranos del régimen talibán.

Sin embargo, durante conversaciones de paz con EE.UU., los talibanes aseguraron que no albergarían de nuevo a al Qaeda, organización que se encuentra muy disminuida.

5. ¿Quién lidera el grupo?

Mawlawi Hibatullah Akhundzada fue nombrado comandante supremo de los talibanes el 25 de mayo de 2016, después de que Mullah Akhtar Mansour muriera en un ataque con aviones no tripulados estadounidenses.

En la década de 1980, participó en la resistencia islamista contra la campaña militar soviética en Afganistán, pero su reputación es más la de un líder religioso que la de un comandante militar.

Akhundzada trabajó como jefe de los Tribunales de la Sharia en los años 1990.

Se cree que tiene unos 60 años y ha vivido la mayor parte de su vida dentro de Afganistán. Sin embargo, según expertos, mantiene estrechos vínculos con la llamada Quetta Shura, los líderes talibanes afganos que dicen tener su base en la ciudad paquistaní de Quetta.

Como comandante supremo del grupo, Akhundzada está a cargo de los asuntos políticos, militares y religiosos.

6. ¿Cuál es la situación actual?

Pese a las graves preocupaciones de los funcionarios afganos sobre la vulnerabilidad del gobierno sin apoyo internacional contra los talibanes, el presidente de EE.UU., Joe Biden, anunció en abril de 2021 que todas las tropas estadounidenses habrían abandonado el país para el 11 de septiembre, dos décadas después de los ataques al World Trade Center.

Habiendo sobrevivido a una superpotencia durante dos décadas de guerra, los talibanes comenzaron a apoderarse de vastas extensiones de territorio, amenazando con derrocar una vez más a un gobierno en Kabul.

Lo lograron a mediados de agosto de 2021, cuando declararon la victoria y el presidente afgano Ashraf Ghani abandonó el país.

Se cree que el grupo ahora es más fuerte en número que en cualquier otro momento desde que fueron derrocados en 2001, con hasta 85.000 combatientes a tiempo completo, según estimaciones recientes de la OTAN.

El avance fue más rápido de lo que muchos temían.

El general Austin Miller, comandante de la misión liderada por Estados Unidos en Afganistán, advirtió en junio que el país podría estar dirigiéndose hacia una caótica guerra civil, a la que llamó una “preocupación por el mundo”.

Según informes, una evaluación de la inteligencia estadounidense realizada el mismo mes había concluido que el gobierno afgano podría caer dentro de los seis meses posteriores a la salida del ejército estadounidense.

Finalmente, ocurrió mucho antes.


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