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Cuartoscuro Archivo

En México cada vez hay más homicidios y menos sentencias; Oaxaca y Morelos con 99% de casos impunes: estudio

La tasa de homicidios intencionales en Guerrero, Baja California y BCS supera a la de países como Honduras y Venezuela.
Cuartoscuro Archivo
7 de noviembre, 2018
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En los últimos tres años los homicidios dolosos en México se han disparado más de 50 por ciento. Sin embargo, las sentencias condenatorias por este delito en el mismo periodo han disminuido. Es un nivel de impunidad que va en ascenso y en algunos estados como Morelos y Oaxaca, ya alcanza niveles del 99 por ciento.

Esto son los principales hallazgos de un nuevo estudio sobre impunidad en el delito de homicidio elaborado por la organización Impunidad Cero, y que hoy se presenta públicamente. El informe subraya además que en algunos estados como Guerrero o Baja California, la tasa de homicidios supera a la de países como Honduras y Venezuela.

De acuerdo con los datos oficiales reunidos por el estudio a partir de solicitudes de transparencia, en promedio, por cada 10 víctimas de homicidio doloso que se registran en nuestro país, solo se dictan dos sentencias condenatorias. Lo anterior significa que, en proporción, al menos ocho de cada diez asesinatos carece de esclarecimiento alguno.

El fenómeno se ha agravado por el crecimiento de la violencia frente a un sistema de justicia que, por el contrario, ha perdido eficacia. A partir de la información de 24 estados que proporcionaron información suficiente, el estudio destaca que los homicidios crecieron de 10 mil 463 casos en 2014 a 16 mil 369 en 2017, lo que equivale a un alza del 56.4 por ciento.

Por el contrario, el número de sentencias condenatorias por homicidio doloso bajó de 2 mil 899 casos en 2014 a 2 mil 121 casos en 2017, que es una reducción del 26.8 por ciento.

Lo anterior arroja un promedio nacional de 85 por ciento de impunidad en homicidio doloso en 2017, pero hay estados con niveles aún peores que eso. En Oaxaca y Morelos, la proporción de impunidad en este delito (de acuerdo con la metodología empleada por el estudio) es del 99.4 por ciento en ambas entidades. O lo que es la mismo, prácticamente ningún asesinato se resuelve en esos estados.

Hay otros nueve estados con un nivel de impunidad superior al 90 por ciento: Guerrero, Chiapas, Baja California Sur, Tamaulipas, SLP, Nayarit, estado de México, Tabasco y Baja California. Y a ellos se suman nueve entidades con porcentajes de 70 a 80 por ciento en cuanto a impunidad: Chihuahua, Michoacán, Tlaxcala, Guanajuato, Jalisco, Coahuila, Quintana Roo, Sonora y Nuevo León.

Los casos menos críticos son los de Ciudad de México, donde el estudio calcula una impunidad del 65.8 por ciento, Hidalgo con 62.6 por ciento, y Durango con 52.4 por ciento.

Yucatán es la única entidad – de las 24 que proporcionaron información – en donde en 2017 hubo paridad en cuanto a la cifra de víctima de homicidio (46) con las sentencias por ese delito (48).

El estudio de Impunidad Cero también muestra que, en promedio, apenas el 30 por ciento de las averiguaciones y carpetas de investigación que se inician con homicidio doloso terminan con alguna resolución como una consignación al juzgado. Es decir, la mayor parte de las investigaciones ni siquiera se concluyen.

“El análisis de la impunidad en el delito de homicidio doloso en los estados del país, resulta más desalentador que en nuestro estudio anterior, ya que más de la mitad de las entidades presentan evidencia de colapso en su sistema de investigación, persecución y justicia penal (hace dos años era una tercera parte de las entidades federativas): las instituciones son ineficientes ante el aumento en el número de homicidios, en tanto que su capacidad de respuesta se ve menguada, provocando un menor número de condena” señala el informe.

De los peores niveles de violencia del mundo

El estudio de Impunidad Cero advierte que en regiones de México se registran niveles de homicidio intencional que están a la par (y a veces superan) a los sitios más violentos del mundo.

De entrada, de los 36 países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México es el país que tiene la mayor tasa de homicidios con 19.6 casos por cien mil habitantes en 2016. Muy lejos se encuentra el segundo sitio, Estados Unidos, con una tasa de 5.3 homicidios y Lituania, en tercer sitio, con 5.2 casos.

El resto de los países integrantes de la OCDE tienen tasas de homicidio inferiores a tres casos por cada cien mil habitantes.

En 2016, El Salvador fue el país con la mayor tasa de homicidios del mundo 82.8 crímenes intencionales por cada cien mil habitantes. Le sigue Honduras con 65.5 casos por cada cien mil habitantes y Venezuela con 56.3 casos asesinatos. Para ponerlo en proporción, la tasa de homicidios promedio a escala global es de 6.2 casos.

México tiene una tasa de asesinatos muy por encima a la del promedio mundial, con 19 casos por cien mil habitantes, pero a su vez es inferior a la de varios países de América Latina. Sin embargo, el análisis a nivel de entidades federativas muestra que algunos estados sí se ubican en la realidad de los países más violentos.

El informe destaca los casos de Baja California Sur con una tasa de 69.1 homicidios dolosos por cada cien mil habitantes; Guerrero con 64.3 casos por cien mil habitantes y Baja California con 58.3 asesinatos. En todos los casos se trata de tasas de violencia superiores a las de Honduras y Venezuela.

Y también con tasas críticas se ubica a Sinaloa con 43.8 homicidios por cada cien mil habitantes y Chihuahua con una tasa de 41.7 casos.

El informe también advierte que algunos estados presentan una mucha mayor proporción de homicidios intencionales respecto a los no intencionales. Por ejemplo, mientras que en Querétaro el 37 por ciento de los homicidios que ahí se registran son intencionales, en Ciudad de México el porcentaje es de 60 por ciento y en Baja California Sur llegan hasta casi 90 por ciento.

A nivel nacional los homicidios dolosos son la séptima causa de muerte, pero en el sector de la población de los 15 a los 39 años de edad representan la principal causa de muerte.

Soluciones para la crisis

Ante el panorama creciente de la violencia y de los índices de impunidad en el país, el informe de Impunidad Cero considera prioritario que se debe trabajar en ambas vertientes. Por un lado reducir la violencia atacando sus causas y por el otro lado fortalecer el aparato de investigación con el que cuenta el Estado mexicano.

Para ello se requiere primero, de información confiable. El informe plantea que 2 de cada 3 homicidios se cometen con arma de fuego pero hace las siguientes preguntas: ¿En qué horarios se comete cada tipo de homicidio? ¿Qué móvil puede presumirse? ¿Estuvo vinculado con ingesta de alcohol o estupefacientes? ¿Conocía la víctima a su victimario? ¿Cómo se emprendió la huída?

El análisis, elaborado por los investigadores Guillermo Zepeda Lecuona y Paola Jiménez Rodríguez, destaca que si no se tiene claras las respuestas a esas preguntas no se puede implementar una estrategia efectiva de prevención.

“La violencia en los barrios, en las escuelas, en las familias y en general en todos los lugares en donde se presente, puede reducirse con acciones preventivas focalizadas. Si se tiene claro el diagnóstico pueden establecerse metas plausibles y verificables” destaca el análisis.

A la par de ello los expertos insisten en que deben implementarse estrategias como la georreferenciación adecuada de los sitios donde se comete un homicidio para conocer zonas de alta vulnerabilidad y diseñar intervenciones adecuadas.

En cuanto al apartado de investigación, el informe destaca como en algunos países como Colombia o Guatemala, donde se han reducido niveles de violencia “se han establecido unidades de investigación conformadas por equipos de ministerios públicos, policías y peritos con cargas de trabajo acotadas que comparten información, reciben retroalimentación de otras unidades y desarrollan operativos específicos para allanar los obstáculos en el esclarecimiento de los delitos”.

Impunidad Garantizada

El informe de impunidad Cero sustenta sus datos en solicitudes de información dirigida a los estados, y fija el nivel de impunidad de homicidio en un 85 por ciento. Explica que los datos de Inegi no permiten conocer ya información relacionada con variables específicas como las sentencias por casos de homicidio dolosos.

No obstante Animal Político publicó en mayo pasado el reportaje Matar en México: Impunidad Garantizada, sustentado en microdatos de Inegi que sí arrojan los datos relacionados con las condenas por homicidio doloso. La conclusión es que casi el 95 por ciento de los homicidios registrados en México entre 2010 y 2016 no han sido esclarecidos.

Como parte de dicha investigación se documentó que las corporaciones de policía y de procuración de justicia en México adolecen, entre otras cosas, de recursos humanos y materiales para enfrentar la carga de trabajo, pero también se advierten serias deficiencias en temas de capacitación, de protocolos y de respeto a los derechos humanos.

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Justin Trudeau: cómo pasó de ser "la esperanza joven" de la política a perder su popularidad en meses

Cuatro años después de su llegada al poder, la gran popularidad de Trudeau cayó en picada y hoy tiene una de las aceptaciones más bajas en la historia democrática canadiense. ¿Qué ocurrió para que buena parte de la población le diera la espalda?
Getty Images
20 de septiembre, 2019
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Hasta hace poco más de un año, era “la esperanza joven” de la política mundial.

Al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, lo llamaban el “Paris Hilton” de la política canadiense, la “mejor apuesta” del “mundo libre”, el “primer gobernante de la era de Instagram”…

Y en su país -sobra decirlo- era toda una sensación: el inteligente uso de su imagen y de las redes sociales no solo lo hizo uno de los políticos más populares de la historia de la nación, sino que comenzó a ser visto como una alternativa ante el ascenso global de la extrema derecha y el discurso de Donald Trump.

Pero cuatro años después de su llegada al poder, el “mito” en torno a Trudeau y su luna de miel con la política canadiense parece haber llegado a su fin.

Los escándalos de corrupción en su gobierno desde inicios de este año no solo mermaron notablemente su nivel de aceptación popular, sino que también le han puesto cada vez más difícil su intención de repetir mandato tras las elecciones del próximo 21 de octubre.

Y, por si fuera poco, ahora se vio envuelto por una nueva polémica.

Varias fotografías y videos publicadas esta semana y que lo muestran en su juventud con la cara y las manos pintadas de negro provocaron un gran revuelo en el país, donde ese tipo de disfraces es visto como un símbolo racista.

El primer ministro se disculpó públicamente y consideró un “error” haberlo hecho, pero no logró calmar los ánimos ni acallar las voces de políticos de la oposición que incluso pidieron su renuncia.

Sin embargo, no es la primera vez que Trudeau se ve envuelto en polémicas similares: durante su viaje a India el año pasado, el mandatario fue duramente criticado por utilizar vestimenta típica del país asiático y considerarlo como una falta de respeto a las tradiciones locales.

Pero ¿qué llevó a que la figura de Trudeau, uno de los políticos canadienses más populares de todos los tiempos, perdiera buena parte de su apoyo en cuestión de meses?

Los inicios

Trudeau llegó al poder en un momento en el que Canadá buscaba un cambio radical y un rostro joven al frente del país, luego de casi una década de gobierno del conservador Stephen Harper.

“Había un fuerte sentimiento de necesidad de cambio, de deshacerse de Harper, de los conservadores y salir adelante”, le dijo a la BBC la politóloga Laura Stephenson, profesora de la Universidad de Western en Canadá.

Según la experta, la primera campaña por el gobierno federal de Trudeau estuvo llena de promesas audaces: legalizar el cannabis recreativo, traer al país a 25.000 refugiados sirios, revisar el sistema electoral del país…

Y los votantes respondieron de forma positiva a su campaña y al profundo contraste que marcaba con la era de Harper.

Trudeau

Getty Images
Durante su visita a India, Trudeau fue duramente criticado por su vestimenta.

Muchas de sus promesas fueron cumplidas a los pocos años. Logró una reforma tributaria, aumentó los impuestos a quienes ganan más de US$150.000 y los redujo para la clase media y personas con menores ingresos.

Apostó por la defensa de los temas de género, impuso un impuesto al carbono, legalizó el suicidio asistido, aceptó refugiados sirios cuando otros países no lo hicieron, mantuvo el desempleo a un nivel bajo y manejó hábilmente la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte cuando el gobierno de Trump lo puso en riesgo.

A la vez, un uso estratégico de sus políticas y las redes sociales lo volvieron un político conocido en todo el mundo, indica Stephenson.

Así, pronto se convirtió en el segundo político más popular de la historia canadiense y en un abanderado de las causas liberales.

Popularidad en picada

Según Stephenson, aunque Trudeau tiene un historial de logros que en principio le permitiría seguir en el poder -y es hábil a la hora de promocionar lo que conseguido por su gobierno- los resultados concretos de su gestión en cuatro años son mixtos.

Una encuesta realizada el pasado mes de agosto por el Instituto Angus Reid de Canadá indicó que aproximadamente el 60% de la población canadiense desaprueba su gestión, mientras que sus niveles de aceptación solo rondaban el 30%.

Esa última cifra es menos de la mitad de la que tenía su predecesor al final de su mandato y una de las más bajas en la historia democrática canadiense.

Trudeau

Getty Images
La popularidad de Trudeau fue en caída durante el último año.

Según Stephenson, varios factores conllevaron al creciente desencanto, entre ellos el propio “mito” creado en torno a su figura.

“En retrospectiva, parece predecible que una marca tan bien diseñada, tan simbólica y emotiva, fomente idealizaciones que en realidad ningún político pueda igualar“, escribió sobre Trudeau el diario británico The Guardian.

Pero, sin duda, el gran quiebre en su popularidad tuvo lugar en la primavera pasada.

Un escándalo de corrupción llevó a varios funcionarios de su gabinete a renunciar tras ser señalados de querer influir para entorpecer un juicio penal que enfrenta la firma ingeniería canadiense SNC-Lavalin, una de las más importantes del país.

De hecho, el mes pasado, una instancia de vigilancia ética consideró que el primer ministro había violado las reglas federales de conflicto de intereses al tratar de influir en la decisión sobre la realización del juicio.

SNC-Lavalin

Reuters
SNC-Lavalin tiene su sede central en Quebec.

Pero para muchos, según señala Stephenson, esto fue la gota que comenzó a desbordar la copa del desencanto, aunque no la única.

Para la analista, muchos de los proyectos de Trudeau se quedaron en palabras o no lograron estar al nivel de lo que prometió en su día, por ejemplo:

  • Legalizó la marihuana, pero rechazó la petición de eliminar las penas de los condenados por posesión simple.
  • Nombró un gabinete con equilibrio entre hombres y mujeres, pero se negó a reformar el sistema electoral del país, lo que habría permitido a más mujeres llegar al Congreso.
  • Prometió impulsar la lucha contra el cambio climático, pero apoyó la expansión del oleoducto Trans Mountain que lleva petróleo crudo y refinado desde Alberta hasta la costa de Columbia Británica y que es visto como una amenaza por varias comunidades originarias.

Además, Canadá tampoco está en camino de cumplir para el año 2030 su objetivo plasmado en el Acuerdo de París de reducir sus gases de efecto invernadero en un 30% por debajo de los niveles de 2005.

Para el líder opositor canadiense Jagmeet Singh, el gobierno de Trudeau ha estado lleno de “palabras bonitas y promesas vacías” y, al parecer, esto ha generado descontento y ha hecho que su popularidad caiga a más de la mitad de la que tenía en 2016.

El mayor enemigo de Trudeau

A un mes de las elecciones generales en el país muy pocos se aventuran a dar por seguro qué pasará el 21 de octubre.

Desde 1939, los primeros ministros canadienses han repetido generalmente en sus cargos por un segundo mandato.

Las posibilidades de Trudeau son inciertas, pero en los mejores escenarios los medios canadienses vaticinan que necesitará formar un gobierno de coalición.

Trudeau

AFP
El futuro político de Trudeau frente al gobierno de Canadá es incierto.

Las encuestas indican que los liberales siguen teniendo un liderazgo en regiones decisivas como Quebec y Ontario, dos provincias que representan 199 de los 338 escaños en la Cámara de los Comunes.

Pero de acuerdo con Stephenson no solo son los “débiles” resultados de su gestión los que ahora juegan en contra del primer ministro.

Los canadienses siguen esperando un cambio. Y, de acuerdo con la experta, el mayor enemigo que ahora tiene Trudeau es… el propio Trudeau.

“Ya no es más la nueva cara. No sabemos cómo va a saber jugar eso”, afirma.


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