Cuando los implantes médicos dañan (y a veces matan)

Los gobiernos de todo el mundo fracasan en la protección de los pacientes ante fallas de los dispositivos médicos. Los millones de dólares que se mueven en la industria y la escasa regulación sobre los aparatos, desencadenaron una crisis mundial de salud pública.

Cuando los implantes médicos dañan (y a veces matan)

Desde Ámsterdam, Seúl, Lima y Mumbai, hasta la pequeña ciudad estadunidense de Hiawassee, Georgia, los implantes médicos enferman, mutilan y a veces matan a las personas para las que fueron diseñados.

Las autoridades sanitarias de todo el mundo no han logrado proteger a millones de pacientes de implantes que no han sido probados correctamente y que pueden perforar órganos, provocar descargas eléctricas al corazón, pudrir los huesos y envenenar la sangre, administrar sobredosis de opiáceos y causar otros daños innecesarios, según una investigación de un año liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (International Consortium of Investigative Journalists, ICIJ), en alianza con periodistas de 36 países, entre ellos Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, de Quinto Elemento Lab y la revista Proceso.

Los gobiernos imponen estándares de seguridad más bajos a los complejos implantes médicos que a los nuevos medicamentos. Los dispositivos defectuosos permanecen en el mercado en tanto se acumulan las lesiones. En un sistema global sin restricciones, las compañías retiran los implantes del mercado en algunos países mientras continúan vendiéndolos en otros.

Los dispositivos médicos proporcionan claros beneficios para la mayoría de la gente y los implantes pueden mejorar radicalmente la salud, incluso salvando muchas vidas. Pero los hallazgos de la investigación del ICIJ cuestionan si la industria de dispositivos –que afecta la vida de miles de millones de personas– está innecesariamente colocando a millones de pacientes en riesgo de sufrir serios daños en su búsqueda de lucro y ganancia.

En cientos de entrevistas realizadas en todo el planeta como parte de la investigación, los pacientes han confirmado que nadie les advirtió sobre los riesgos que conllevaba implantarse los dispositivos y describieron con detalles la serie de espeluznantes complicaciones que han padecido.

En Sudáfrica, Renate Scheepers, de 51 años de edad, se someterá este mes a una cirugía para que le retiren de la vejiga una malla para tratar la incontinencia, después de soportar años de recurrentes episodios de atroz dolor abdominal. Más de 100 mil mujeres que alegan haber sido perjudicadas por mallas defectuosas han entablado demandas contra los fabricantes en todo el mundo.

En la India, Vijay Vojhala, un ex vendedor de equipos para hospitales residente en Mumbai, de 44 años de edad, sufre de problemas de visión, dificultad para caminar y arritmia cardiaca que atribuye al implante de cadera marca Johnson & Johnson, a la que se culpa de haber envenenado a miles de pacientes. A más de medio millón de personas se les implantó esta cadera “metal sobre metal” antes de que fueran retiradas del mercado.

En Estados Unidos, Charlissa Dawn Boyce, de 27 años de edad, murió después de que un desfibrilador marca St. Jude Medical —que le implantaron aún cuando había sido retirado del mercado por presentar problemas con la batería— no logró devolverle el ritmo a su corazón, según afirma su familia en una demanda presentada en Tennessee. Casi 350 mil dispositivos fueron implantados en todo el mundo antes de ser retirados masivamente del mercado en 2016 por contar con baterías defectuosas.

El proyecto The Implant Files constituye el primer examen mundial de la industria de dispositivos médicos y las instituciones que los supervisan. Los periodistas del ICIJ y un equipo de más de 250 reporteros y especialistas en datos de 58 organizaciones periodísticas de 36 países examinaron en todo el mundo cientos de casos como los anteriores. La investigación se basa en el reportaje realizado en Holanda por Jet Schouten, periodista de investigación de Dutch Public Broadcasting, que formó parte del equipo internacional.

The Implant Files revela una industria ferozmente competitiva que en repetidas ocasiones ha ido en contra de las autoridades policiales, financieras y sanitarias de todo el mundo, y que ha utilizado su formidable poder de cabildeo para presionar a los reguladores para que éstos aceleren la aprobación de sus productos y reduzcan los estándares de seguridad.

De hecho, desde 2008 los fabricantes han pagado a las instancias reguladoras en Estados Unidos y otros países al menos mil 600 millones de dólares para resolver las acusaciones de corrupción, fraude y otras violaciones a la ley, de acuerdo con una revisión realizada por ICIJ a los registros del Departamento de Justicia y a la Comisión de la Bolsa de Valores de Estados Unidos.

También han pagado miles de millones de dólares a pacientes. Desde 2015 una sola compañía, Johnson & Johnson, ha accedido –o ha sido obligada por las autoridades de Estados Unidos– a pagar al menos 4 mil 300 millones de dólares a quienes han alegado que sufrieron daños por implantes de cadera, malla y engrapadoras quirúrgicas defectuosas.

Los gobiernos de docenas de países en África, Asia y Sudamérica no regulan los dispositivos médicos en absoluto, sino que confían en las autoridades europeas o en la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de Estados Unidos, cuya supervisión se considera más rigurosa que la de cualquier otra agencia de salud en el mundo… (aquí puedes consultar el resto del reporte)

Base de datos internacional

Los pacientes alrededor del mundo ahora tienen acceso a información sobre los dispositivos médicos peligrosos o defectuosos, incluyendo aquellos que amenazan la vida, gracias a la publicación de una base de datos que reúne por primera vez información de diferentes países.

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y sus socios recabaron esta información, como parte del trabajo “The Implants Files” que se realizó durante un año en 36 países.

La base de datos internacional de dispositivos médicos (IMDD, por sus siglas en inglés) llena un grave vacío de información. Ofrece una visión sin precedentes de un sistema roto. Le permite a los usuarios explorar aproximadamente 70,000 avisos de retiro de productos, alertas y advertencias de seguridad de fabricantes que fueron realizadas en más de 11 países en su primera publicación. Los usuarios pueden investigar por nombre del dispositivo, por fabricante o por país.

El ICIJ y sus socios —entre ellos Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, Quinto Elemento Lab y Proceso— está divulgando los datos a favor del público interesado para suministrar alertas de seguridad vitales y recursos potenciales a aquellos pacientes a quienes, en la mayor parte del mundo, hasta ahora se les ha privado de esta información. El ICIJ agregará datos de más países a medida que estén disponibles.

La investigación periodística de “The Implants Files” descubrió que menos del 20 por ciento de los países del mundo cuenta con información pública en línea que le permita a los ciudadanos encontrar alertas de seguridad y datos de solicitudes de retiro de dispositivos médicos.

El equipo de investigación de “The Implants File”, más de 250 corresponsales y especialistas de datos de 58 organizaciones mediáticas que trabajan con el ICIJ, frecuentemente tuvo que enfrentar la resistencia oficial mientras colaboraba para recopilar y analizar millones de archivos, avisos de retiro de productos y otras advertencias en cuanto a la seguridad de los dispositivos.  

De entre los avisos de retiro de dispositivos hubo más de 2,100 en Estados Unidos por defectos que, según se consideró, representaban un “cambio razonable” en cuanto a “problemas de salud serios o la muerte”. En Canadá se reportaron 347 avisos similares.

La información que la IMDD pone a disposición incluye más de 6,700 datos de España, Finlandia y México que nunca antes se habían revelado al público, que se obtuvieron a través de solicitudes de información realizadas por colegas del ICIJ en dichos países.

A todas aquellas personas que cuenten con información que contribuya a este esfuerzo, se les motiva a compartir sus recomendaciones y comentarios con el ICIJ y los periodistas investigadores de “The Implants Files”, quienes continuarán investigando y creando esta base de datos de servicio público.

La base de datos completa está disponible para descargarse de conformidad con los términos específicos.

El texto completo se puede consultar en https://contralacorrupcion.mx/implantfiles/  

Traducción: Quinto Elemento Lab / Alan Porter

Traducción al español: MCCI/Angie Uribe Pérez

Close
Comentarios