La SEP paga deudas de universidades estatales sin exigirles mejorar sus finanzas
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Cuartoscuro

La SEP paga deudas de universidades estatales sin exigirles mejorar sus finanzas

La Auditoría advierte que hace 11 años se apoya a las universidades con sus problemas financieros para pagar pensiones y jubilaciones sin tener un plan para que se vuelvan autosuficientes.
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta @iartetam
5 de noviembre, 2018
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) advirtió en su revisión de la Cuenta Pública de 2017 que la Secretaría de Educación Pública (SEP) lleva 11 años financiando un programa de rescate financiero para universidades públicas de los estados que no pueden pagar sus jubilaciones y pensiones, sin saber qué tanto contribuye a solucionar estos problemas y sin un plan para determinar por cuántos años será necesario hasta que las instituciones sean autosuficientes.

En 2017, la SEP repartió entre 28 universidades 589.3 millones de pesos, “sin que la dependencia pudiera determinar en qué medida contribuyó el programa a reducir los problemas financieros de las UPES (Universidades Públicas Estatales) para el pago de pensiones y jubilaciones y lograr su viabilidad, lo que representa un riesgo de erogar recursos de forma inercial”, y esto sin conocer el beneficio para los poco más de 200 mil trabajadores de las universidades con derecho a pensión, según consignó la ASF en la auditoría de desempeño 2017-0-11100-07-0139-2018.

A valor presente, la deuda de estas universidades ascendería a 1 billón 269 mil 694.3 millones de pesos, y gracias a la reestructuración financiera que el gobierno federal promovió, se logró ahorrar el 62.2%. Aun así, por cada 10 pesos que las instituciones están obligadas a pagar, el fondo de apoyo federal tiene sólo 4.1 pesos, de acuerdo con la ASF.

El programa tiene deficiencias, según la Auditoría, desde sus reglas de operación. Por ejemplo, no está previsto cuánto es lo máximo que le puede dar a cada universidad ni por cuánto tiempo, ya que no hay un plan de hasta cuándo necesitarán ese dinero extra para solucionar sus problemas financieros.

Tampoco se ha buscado que las universidades tengan fuentes alternativas de ingresos para que sus deudas lleguen a ser viables. El programa no se ha asegurado de que haya coordinación entre dependencias y entidades para evitar duplicidades, no hay mecanismos de seguimiento para decidir si se ajusta o se cancela y, por si fuera poco, no hay garantías de que el dinero haya ido a parar únicamente a las universidades.

No sólo la SEP incumplió sus obligaciones, sino también las universidades beneficiarias. De las 34 que pueden recibir apoyos, sólo 28 presentaron sus proyectos financieros para tener el apoyo. De ellas, 12 no pusieron metas de reducción de su propio déficit, y las otras 16 sí lo hicieron pero sin enfocarse en hacer reformas o buscar maneras de resolver sus problemas financieros.

La ASF no detalla cuáles son las 28 universidades que recibieron dinero el año pasado, pero entre las que ya han sido ayudadas en otras ocasiones están las Autónomas de Guerrero, San Luis Potosí, Yucatán, Zacatecas, del Estado de México, Chiapas, Nuevo León, Sinaloa y de Morelos. También la Universidad de Colima, de Guadalajara, de Guanajuato, de Sonora, la Universidad Michoacana, la Veracruzana y el Instituto Tecnológico de Sonora.

No es la primera vez que la Auditoría señala deficiencias en este programa. En 2014, reclamó que no se había garantizado la aplicación y comprobación del dinero entregado, ni había consecuencias en caso de incumplimiento, y que los estados ni siquiera habían abierto las cuentas bancarias específicas para administrar esos recursos. En 2015, repitió la observación a que las entidades no abrían las cuentas bancarias, y reprochó una falta de transparencia y publicación de informes trimestrales.

“Para 2017, la SEP careció de la evidencia documental para demostrar que efectuó el seguimiento financiero de la aplicación de los recursos asignados exclusivamente en aquellos rubros autorizados y en los términos establecidos en los convenios suscritos con las UPES. Cabe señalar que con la fiscalización de las Cuentas Públicas 2014 y 2015 la ASF observó los mismos hallazgos a la SEP, los cuales no han sido corregidos”, recordó el informe.

Por todo esto, en sus conclusiones la Auditoría Superior recomendó que la SEP replantee el diseño del programa y su implementación.

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Coronavirus; ¿Qué produce una respuesta inmunitaria más fuerte: la infección natural o la vacuna?

Si bien ambas producen una respuesta inmunitaria, te explicamos por qué es mejor la protección que te puede ofrecer una vacuna contra el SARS-CoV-2.
16 de diciembre, 2020
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Reino y Estados Unidos iniciaron ya su programa de vacunación masiva contra el coronavirus con la vacuna de Pfizer/BioNTech.

La inmunización, producida en Bélgica, es un nuevo tipo de vacuna llamada ARN que utiliza un pequeño fragmento del código genético del virus para enseñarle al cuerpo a combatir la COVID-19 y generar inmunidad.

El resto de las vacunas —incluidas la rusa Sputnik V, que comenzó a suministrarse de forma masiva en Moscú, la china Sinovac, la estadounidense Moderna o la británica Oxford-AstraZeneca— continúan en la carrera y la aprobación de algunas de ellas se espera de forma inminente.

En Reino Unido, los primeros en recibir la dosis inicial de las dos necesarias para alcanzar la inmunidad completa son las personas mayores de 80 años, los profesionales de la salud en primera línea, así como los trabajadores de las residencias de ancianos.

Y mientras que la mayoría de la población espera con ansias que le llegue su turno, hay quienes miran a la vacuna con recelo por las incógnitas que todavía no tienen respuesta.

Una de las preguntas que se repite (aunque no necesariamente entre quienes están en desacuerdo con la vacunación) es, ¿Qué genera una respuesta inmune más fuerte: la infección natural o la vacuna?

BBC Mundo conversó con tres expertos en el tema en busca de una respuesta.

Según el caso

En pocas palabras: aún no se sabe.

“Hay algunas enfermedades donde la vacuna protege más que la enfermedad y otros casos donde la enfermedad brinda más protección que la vacuna”, le explica a BBC Mundo Carlos Rodrigo, vacunólogo y Director Clínico de Pediatría del Hospital Germans Trias i Pujol, en Barcelona.

Paciente de covid-19

Getty Images
Mientras que a algunas personas el virus les provoca pocos o ningún síntoma otros deben ser hospitalizados o conectados a un respirador.

Rodrigo da como ejemplo enfermedades clásicas como el sarampión, la varicela o las paperas, donde la infección natural es la que otorga una inmunidad más prolongada, donde lo habitual es que una vez que la pasas no te vuelvas a enfermar.

En otro tipo de infecciones, como las provocadas por neumococos o meningococos (dos tipos de bacterias) en niños o por el virus del papiloma humano (VPH) —un grupo de virus que puede causar verrugas y varios tipos de cáncer— la situación es exactamente opuesta.

En el caso del VPH, por ejemplo, la vacuna genera una respuesta inmune más potente que la inmunidad natural, ya que esta última es particularmente débil.

Esto se debe a que, entre otra cosas, el virus emplea varias tácticas para evadir al sistema inmune, le explica a BBC Mundo Maitreyi Shivkumar, profesora de Biología Molecular en la Facultad de Farmacia de la Universidad De Montfort, en Reino Unido.

“Muchos virus, entre los que se incluye el VPH tienen proteínas que bloquean la repuesta inmune o simplemente mantienen un perfil bajo para no ser detectadas”.

En cambio la vacuna, “contiene una concentración alta de una sola proteína —la que sobresale de la superficie del virus y la que detecta el sistema inmune— en su forma más pura”.

Al suministrar una gran cantidad de esta proteína, la respuesta que se genera es mucho más fuerte, señala Shivkumar.

Y, además, la vacuna permite que, “de cierta forma, el sistema inmune no se distraiga con otros trozos del virus (como ocurriría en una infección natural)”, añade la experta, aunque aclara que son pocos los casos donde la inmunidad generada por la vacuna es mayor a la que suscita la infección natural.

“Por lo general las vacunas son tan buenas como la infección (en este sentido), o brindan suficiente inmunidad y eso es lo que se quiere lograr”.

¿Cómo se posiciona la covid-19 en este sentido?

Dado que se trata de una enfermedad nueva y de que los estudios sobre la vacuna fueron diseñados para determinar su seguridad y eficacia más que para evaluar la longevidad de la inmunidad, no sabemos con exactitud por cuánto tiempo se extiende el efecto protector de ninguna de las dos.

HPV

Getty Images
En el caso del VPH, la vacuna genera una respuesta inmune más fuerte que el virus mismo.

Lo que sí sabemos es que, a diferencia de la infección natural, de la que podemos recibir una dosis viral variable (alta, mediana o baja) que produce diferentes niveles de inmunidad, “cuando te suministran una vacuna, recibes una dosis predeterminada que sabemos provoca una respuesta inmune fuerte y apropiada, capaz de prevenir la infección en un gran porcentaje de los casos”, le dice a BBC Mundo Jennifer Gommerman, inmunóloga de la Universidad de Toronto, Canadá.

“Hay muchas similitudes: las dos cosas —la infección natural y la vacuna— generan anticuerpos neutralizantes e inmunidad celular (el proceso que activa entre otras cosas a las células T)”.

“Pero una de las grandes diferencias es que las vacunas no provocan el daño colateral de una respuesta inmune extremadamente robusta, que en mucha gente puede ser perjudicial y causar daño en los pulmones”, explica la experta.

Sin vacuna, dice Carlos Rodrigo, atravesar la enfermedad es “una aventura, un azar, una ruleta rusa: mientras que a algunas personas no les ocasiona ningún problema, a otras les causa problemas gravísimos. Y a otras no tan graves pero persistentes en el tiempo, e incapacitantes”.

Por último otra de las ventajas de la vacuna es que al suministrar una dosis fija, “se garantiza una respuesta imunitaria estandarizada en toda la población. Es una forma de controlar la respuesta y no dejarla al azar”, añade Shivkumar.

Y si tuve covid-19, ¿es necesario vacunarme?

En opinión de Gommerman, deberías dejar que vacunen a otros primero porque tu cuerpo todavía debería tener memoria del virus y por lo tanto capacidad para combatirlo, pero luego es importante que lo hagas.

Vacunación

Getty Images
Aunque hayas tenido covid-19, es aconsejable recibir la vacuna.

“Primero que mucha gente nunca tuvo confirmación de haber tenido el virus”, dice. “Cuando nos llega gente que piensa que ha tenido covid-19 y se les hace la prueba de anticuerpos, no siempre dan positivo porque en realidad no han estado expuestos al virus”.

Esa ya es una buena razón para darse la vacuna. Pero por otro lado, “hasta donde sabemos, no hay consecuencias negativas de darse la vacuna después de haber tenido el virus. Es como reforzar tu respuesta inmunitaria”, señala la experta.

Y, tercero, “tu respuesta inmune pudo haber sido muy buena o no, dependiendo de a cuánto virus estuviste expuesto, y como esa carga es variable, no sabrás en que parte del espectro te encuentras, por lo tanto, es mejor darse la vacuna”.

Rodrigo tiene una visión similar, aunque recomienda hacer un test primero para verificar si la persona aún tiene anticuerpos.

Estas personas “no serían prioritarias, pero es posible que al cabo de unos cuantos meses, la inmunidad natural no sea suficiente”.

“Habrá que evaluar si todavía tiene anticuerpos, porque en casos que los haya, la vacuna es inútil”.


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