Madres migrantes terminan su recorrido en México, aunque no las búsquedas de sus desaparecidos

Tras 16 días de haber ingresado a México, las madres migrantes se llevan las promesas de autoridades, un poco de esperanza por algunos reencuentros que presenciaron y la esperanza de algún día ser ellas quien encuentren a su familiar desaparecido.

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Cuartoscuro

Más de 4 mil kilómetros recorridos y 16 días después de haber entrado a México, las mujeres centroamericanas que integraron la Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos regresaron a sus países de origen.

Ellas terminaron el recorrido por México, pero no han acabado la lucha por encontrar a sus seres queridos, pues desde sus países de origen seguirán buscando y pidiendo a las autoridades mexicanas que den resultados para lograrlo.

Esa es una de las principales promesas que se llevan de la Procuraduría General de la República (PGR), pues según el titular de Atención a Migrantes, Javier Pérez Durón, irán a los países centroamericanos para ofrecer, en cada uno de los casos, los avances que se han realizado y verificar lo que falta por hacer.

No fue la única dependencia donde les hicieron promesas de acciones que ellas esperan que se cumplan.

En Michoacán, el subsecretario de Enlace Legislativo, Daniel Moncada, las recibió y dijo que cotejarán las listas de personas desaparecidas con los detenidos que se encuentran en los penales estatales, aunque no les permitirán el acceso a estos sitios para preguntar por pistas de sus seres queridos.

Además, el mismo funcionario les dijo que implementarán acciones para que su ADN sea cotejado con las personas muertas que son localizadas en ese estado, aunque no precisaron la forma en que se hará.

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Algunos kilómetros antes, en Tapachula, Chiapas, el secretario del ayuntamiento, Luis Miguel del Pino, afirmó que fungirán de enlace para ayudar a encontrar a una persona de quien tienen pistas que falleció en ese municipio y se comprometió, con carta firmada de por medio, a capacitar a su personal en materia de derechos humanos para que respeten a las personas migrantes.

Al coincidir en el paso por México, con el éxodo de personas centroamericanas que intentan llegar a Estados Unidos, la exigencia que tenían de “verdad y justicia” cambió a una de libre tránsito: eso fue lo pidieron en cada una de las paradas que hicieron en los ocho estados que visitaron.

Eva Ramírez, integrante de la caravana y acompañante de las mujeres que buscan a sus familiares, afirmó que no confían en las promesas de las autoridades, por lo que continuarán con sus propias acciones de búsqueda para poder encontrar a sus seres queridos.

Por ejemplo, uno de los principales resultados de la Caravana fue crear una red mundial de madres de migrantes desaparecidos con la participación de países de todos los lugares del mundo, quienes se apoyarán para capacitarse y buscar.

Las caravanas, como la que realizaron este año, fueron un ejemplo de la forma en que las mujeres del mundo se pueden organizar para buscar personas desaparecidas. En Italia ya se organizó una, tomando como referencia las acciones hechas por las centroamericanas, y en otros países como Mauritania se planean acciones similares.

“Nos ha hecho sentir que estamos avanzando, pensar que tenemos unos pasos adelantados frente a otras madres, entonces ver de qué forma hemos hecho búsqueda otras madres, estamos adelantadas porque tenemos organización, tenemos empoderamiento (…) lo que creo que en otras partes del mundo hace falta”, contó Catalina López, de Guatemala.

Uno de los fines de las caravanas es que las personas encuentren pistas de sus desaparecidos, lo que en esta ocasión hicieron al menos dos mujeres quienes no ven a sus familiares desde hace mucho tiempo, aunque esas pistas deberán ser corroboradas.

Además, lograron cuatro reencuentros. Tres estaban planeados, es decir las mujeres venían ya sabiendo que iban a volver a abrazar a sus hijas e hijos.

Leticia Martinez viajó desde Honduras y abrazó en Chiapas a su hija Merza Mayorga después de 14 años; Juliana Mejía lo hizo desde Nicaragua y vio también en Chiapas a su hija Martha Munguía después de 12 años; Sara Melendez de Honduras logró reencontrarse en Ciudad de México con Freddy Rodríguez después de 13 años. 

Pero hubo uno más, un reencuentro no planeado de dos hermanas que tenían 10 años sin verse y de quienes las integrantes de la Caravana pidieron no dar los nombres por seguridad de la que radica en México.

Ella al ver por los noticieros los letreros de su búsqueda llamó a los números que aparecían, logró hablar con su hermana y viajó hasta Villahermosa, Tabasco, donde estaban las buscadoras, para estar con ella por un día y restablecer el contacto.

Cada uno de estos reencuentros fueron “medicina para el alma” de las mujeres que esperan algún día ser ellas quienes estén en el lugar de abrazar a su familiar.

Mientras, se reconfortan con un abrazo entre ellas, con darse ánimos unas a otras y con saber que siguen planeando búsquedas desde donde estén para algún día encontrarlos a todos.

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