Mecanismos de protección a periodistas y defensores no funcionan en América Latina: RSF
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Mecanismos de protección a periodistas y defensores no funcionan en América Latina: RSF

Los mecanismos tienen fallas como falta de personal, recursos. Que los gobiernos impulsen su creación es un paso importante, pero solo el primero para consolidarlos, señaló el director del despacho Américas de Reporteros sin Fronteras.
Cuartoscuro
Por Lizbeth Padilla @liz_pf / Quito, Ecuador
15 de noviembre, 2018
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Los cuatro mecanismos de protección a periodistas y defensores de derechos existentes América Latina no funcionan. En ellos hay falta de recursos humanos y financieros, señaló Emmanuel Colombié, director del despacho Américas de Reporteros sin Fronteras.

Aunque dijo, su existencia “es una señal positiva de que el gobierno considera el problema (de los ataques a la prensa y defensores) como importante y central”.

Colombié señala que los mecanismos de México, Colombia, Honduras y Guatemala funcionan mal.

“Entrando en detalles, hay muchos problemas porque los equipos de los mecanismos no tienen capacitación suficientes para trabajar y proponer medidas, hay falta de recursos humanos y financieros”, explicó el representante de Reporteros sin Fronteras durante el encuentro Periodismo en Debate 2018, organizado por la Universidad de San Francisco de Quito.

El mecanismo colombiano es el más viejo del continente. Éste nació en agosto de 2000 y es el modelo en el cual se basa el de México.

Sin embargo, tiene fallas, pues hubo casos de corrupción, en que escoltas de periodistas protegidos eran infiltrados que daban información sobre los protegidos, recordó Colombié.

En el caso de México, el representante de RSF señaló que hay ineficiencia, pues periodistas y defensores que estaban dentro del mecanismo fueron asesinados.

El consejo del mecanismo mexicano fue notificado en octubre pasado que 727 defensores de derechos humanos y periodistas quedarán sin medidas de protección por falta de presupuesto.

En el pasado Examen Periódico Universal (EPU) de Derechos Humanos, que se llevó a cabo en Ginebra, Suiza, las naciones pidieron a México reforzar el mecanismo de protección a periodistas y defensores de derechos humanos, y terminar con la impunidad de sus asesinados.

En lo que va del sexenio, más de 40 periodistas y al menos 110 defensores de derechos humanos han sido asesinados.

Desde Ginebra, el subsecretario de Derechos Humanos, Rafael Avante, explicó que en los últimos seis años, el mecanismo había dado protección a 1,030 periodistas.

Sin embargo, dijo, “pese a estos esfuerzos, debemos reconocer y lamentar los homicidios que se han cometido en contra de estas personas, tres de las cuales, eran beneficiarias de este mecanismo”.

Colombié señala que si bien la iniciativa de crear mecanismos para proteger a periodistas y defensores de derechos humanos debe venir del gobierno, también se deben trabajar con la sociedad civil y los periodistas “para tener el mejor mecanismo posible”.

“No existe el sistema perfecto, pero hay que promover que exista”, añadió. Este dijo es el caso de Ecuador, donde en enero pasado dos periodistas del diario El Comercio y un conductor del medio fueron secuestrados y asesinados por disidentes de las FARC, en la frontera con Colombia.

Tras este hecho, organizaciones de periodistas impulsan la creación de un mecanismo de protección para Ecuador.

Qué falla en los mecanismos

En su reporte, América: Situación de los Mecanismos de Protección para los Defensores y Defensoras de los Derechos Humanos, Amnistía Internacional señala las fallas de estas figuras.

Sobre el mecanismo colombiano señala que si bien “ha salvado vidas y tras años de aplicación, ha hecho avances en relación con la adopción de un protocolo para implementar un plan de protección colectiva”, sus medidas previstas “siguen siendo principalmente policiales”.

Lo que ha sido criticado por organizaciones de la sociedad civil, pues algunas medidas de emergencia tienen repercusiones negativas en los derechos humanos de las personas protegidas.

Uno de los retos que afronta, dice AI, es la impunidad sobre los ataques contra defensores y defensoras de los derechos humanos.

Honduras comenzó con su mecanismo en 2015. A tres años de su implementación, Amnistía señala entre sus fallas que no se ha superado el enfoque policial de las medidas de protección, de debe también garantizar la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones.

Al igual que Colombia, debe luchar contra la impunidad en los ataques en la adopción de medidas para luchar contra la impunidad en los casos de ataques contra ellos.

En Guatemala, dice AI, “no existe ningún enfoque sistemático o coordinado de las autoridades de la protección de las defensoras y defensores”. La impunidad también es un reto para las autoridades cuando proporcionan protección: “la adopción de medidas efectivas para contrarrestar el uso indebido del sistema de justicia contra defensores y defensoras, y la estigmatización de éstos”.

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Escándalos con la vacuna del coronavirus: cómo la lucha contra el COVID-19 desnuda viejos vicios de América Latina

El desarrollo de vacunas para combatir el coronarios ilusionó a la región, golpeada con especial dureza por la pandemia. Después surgieron los problemas.
27 de febrero, 2021
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En Argentina, Ecuador y Perú, los escándalos tumban a ministros de Salud. En Brasil, hubo al mismo tiempo escasez y desperdicio de vacunas. Y en otros países de la región recién llegan las primeras dosis.

La vacunación contra el COVID-19 se volvió de pronto un espejo flamante de viejos problemas del subcontinente como la corrupción, el favoritismo, la falta de planificación o la incapacidad para resolver grandes desafíos.

Cuando México protestó la semana pasada en Naciones Unidas por el “acaparamiento” de vacunas en los países ricos, puso el foco sobre algo reconocido por la Organización Mundial de la Salud: la alarmante brecha en la distribución global de las dosis.

Pero el rezago de la vacunación en Latinoamérica respecto a otras regiones se debe también a deficiencias propias, advierten expertos.

Por ejemplo, la carencia de materiales elementales como viales o filtros en México retrasó el envase y la distribución de millones de dosis de la “vacuna latinoamericana” producida en Argentina tras un acuerdo con la farmacéutica AstraZeneca.

“Hay una cuestión de dependencia externa, pero esa dependencia también es un fallo de América Latina: no tenemos la capacidad de producir esas vacunas, mientras que India o China, que eran tan subdesarrollados como nosotros hace 30 años, logran hacerlo”, dice Miguel Lago, director ejecutivo del Instituto de Estudios para Políticas de Salud (IEPS) en Brasil, a BBC Mundo.

“Terminemos con la payasada”

Con cerca de un cuarto de las muertes por COVID-19 en el mundo, pese a tener 8,5% de la población global, América Latina ha sido golpeada con especial dureza por la pandemia.

La región también sufrió el año pasado el peor desplome económico mundial tras la llegada del coronavirus, con una contracción de 7,4% del PIB según estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

Exministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos

Getty Images
El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, renunció tras un escándalo por el envío de vacunas a un geriátrico donde estaba su madre.

En este contexto, el descubrimiento de las vacunas contra el coronavirus ilusionó a los latinoamericanos con ver pronto la luz al final del túnel.

Sin embargo, los esfuerzos de vacunación regional han estado marcados por polémicas, demoras y frustraciones.

Las renuncias de los ministros de Salud en Argentina, Ecuador y Perú ocurrieron después que en sus países se denunciara favoritismo en el acceso a las vacunas que escasean para la población en general.

El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, dimitió a su cargo este viernes, en medio de investigaciones por el envío de parte de las primeras dosis de vacunas a un geriátrico privado donde estaba su madre.

En Argentina y Perú se reveló que funcionarios, exgobernantes o personas influyentes también se vacunaron de forma preferencial, sin seguir las reglas puestas al resto de la población.

Durante una visita a México esta semana tras pedir la dimisión de su ministro, el presidente argentino, Alberto Fernández, buscó enterrar el escándalo: “Terminemos con la payasada”, dijo.

El presidente argentino, Alberto Fernández, durante una visita a su par mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Getty Images
El presidente argentino, Alberto Fernández, se refirió a la polémica por “vacunas VIP” en su país durante una visita a su par mexicano López Obrador.

El mandatario aludió a la investigación judicial abierta sobre el caso denominado “Vacunatorio VIP” en su país y sostuvo que “no hay ningún tipo penal en Argentina que diga ‘será castigado el que vacune a otro que se adelantó en la fila'”.

Pero otros creen que estos casos son síntomas de antiguos vicios de la región, como el irrespeto a las normas o el uso de recursos públicos para beneficio de algunos.

“En todos los países donde saltan escándalos se repite una práctica bastante común: eludir las estructuras formales del Estado para canalizar las vacunas sin planes y protocolos claros y transparentes de atención a las poblaciones vulnerables. Más bien lo contrario: protejo y atiendo a los míos”, escribió Felipe Burbano de Lara, sociólogo, politólogo y columnista del diario El Universo de Ecuador.

Chile es el país de la región donde el proceso de inoculación avanza de forma más aceitada: casi 17% de su población de 19 millones fue vacunada en febrero.

Plan de vacunación masiva en Chile.

Getty Images
En Chile la campaña de vacunación masiva avanza con rapidez.

El caso chileno es visto como una prueba de que en la región es posible vacunar a tasas similares o incluso superiores al mundo desarrollado gracias a una robusta red de atención de salud que falta en otros países, además del poder adquisitivo y la rapidez del gobierno para comprar millones de dosis.

Pero tampoco Chile ha estado libre de polémicas en su campaña de vacunación: al menos 37.000 personas en ese país se adelantaron a su turno sin tener factores de riesgo, según datos oficiales.

“Ninguna fuerza”

Otro país latinoamericano que evidencia los contratiempos de vacunación en la región es Brasil, donde menos de 4% de la población ha recibido dosis hasta ahora.

Además de tener sus propias denuncias de irregularidades en el acceso a las vacunas, Brasil experimenta una escasez de dosis que expertos atribuyen a errores de planificación del gobierno de Jair Boslonaro.

Grandes ciudades brasileñas como Río de Janeiro, Porto Alegre o Salvador llegaron a suspender las inoculaciones por falta de vacunas, mientras también se reportaban en el país desperdicios de dosis abiertas que perdieron validez antes de ser inyectadas.

Vacuna en Rio de Janeiro

EPA/ANTONIO LACERDA
La primera etapa de vacunación en Brasil tuvo al mismo tiempo escasez y desperdicio de dosis.

Los países más rezagados de América Latina en la carrera de la vacunación contra el COVID-19 son Guatemala, Honduras, Nicaragua y Uruguay, que apenas importaron sus primeras dosis esta semana, mientras Cuba aún busca desarrollar sus propias vacunas.

Algunos observan que otra característica histórica de la región, como la falta de unidad y coordinación entre los países, también afectó sus posibilidades de demandar más vacunas al resto del mundo.

“América Latina no negocia como bloque, sino que cada país negocia como puede, entonces claro que no tiene ninguna fuerza”, señala Lago.

Se estima que, sin acelerar su ritmo actual de vacunación, varios países latinoamericanos podrían tardar años en alcanzar los niveles de inmunidad necesarios en sus poblaciones para volver a la normalidad.

Ciudad de Panamá

Getty Images
La lentitud de la vacunación en América Latina puede profundizar viejos problemas sociales de la región, como la desigualdad.

Como si se tratara de un círculo vicioso, esto amenaza a su vez con profundizar problemas sociales de una región que ya era considerada la más desigual del mundo.

Nora Lustig, una profesora de economía en la Universidad de Tulane, advierte que los efectos podrían llegar incluso a largo plazo por el cierre de escuelas para niños de familias de bajos recursos.

“En la medida que no tengas la capacidad de crear un espacio de normalidad a través de un proceso de vacunación más rápido”, dice Lustig a BBC Mundo, “vas a tener un impacto sobre la economía, la desigualdad y la pobreza”.


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