Los gigantes de la tecnología médica disparan sus ventas y las muertes crecen
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Los gigantes de la tecnología médica disparan sus ventas y las muertes crecen

Medtronic, una empresa nacida en un garaje y que ahora domina el mundo, ha retorcido e incumplido la legislación en su incansable camino hacia el éxito.
Por Sydney P. Freedberg y Scilla Alecci
26 de noviembre, 2018
Comparte

En el otoño de 2008, Medtronic —una de las empresas fabricantes de dispositivos médicos más grandes— iba en caída libre. La compañía enfrentaba cientos de demandas judiciales porque uno de sus aparatos cardíacos, sin causa aparente, estaba provocando ataques de corazón a algunos pacientes. En otros casos, el dispositivo era incapaz de evitarlos.

Las autoridades estadounidenses estaban investigando a Medtronic por acusaciones de haber sobornado a médicos europeos para que utilizaran sus dispositivos. Tan sólo unos meses antes, la empresa había accedido a pagar 75 millones de dólares al sistema de salud pública de Estados Unidos por haber aplicado sobrecostos en la venta de sus productos.

El 12 de octubre de 2008, el responsable de la oficina de ética de Medtronic envió tres carpetas de documentos confidenciales a los inspectores del Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos, que incluían una copia del código de conducta de Medtronic. Constaba de diez páginas y se comprometía a “no pagar sobornos, cometer cohecho o realizar cualquier otro desembolso que fuera ilegal”.

Entre esos documentos estaba la copia de una carta firmada por el director ejecutivo de la empresa, William Hawkins, remitida a sus empleados. “No podemos permitirnos hacer algo que ponga en duda nuestro compromiso con la integridad. Ni la gestión contable, ni nuestros instintos competitivos, ni siquiera la orden de un superior lo justificaría”, escribió.

A lo largo de la última década, las posiciones han cambiado. Medtronic ha escalado al primer puesto de la industria mundial de los dispositivos médicos. Ha duplicado sus ingresos anuales hasta alcanzar los 30,000 millones de dólares en 2017 y ha abierto oficinas en más de 160 países.

Pero también ha violado su compromiso con la integridad a escala global, revela el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), luego de un trabajo de un año de duración que explora la industria de los productos médicos llamada: “The Implant Files”.

En el transcurso de esos diez años, desde que la compañía se comprometiera a velar por la ética de sus actuaciones, gobiernos de países en los cuatro continentes han acusado a Medtronic de promover el uso no autorizado de sus productos, estafar a autoridades públicas de salud, fijar precios de mercado, pagar a médicos para que elaboraran estudios a su favor y por violar las normas de libre competencia.

En los Estados Unidos, el departamento de Justicia demandó a Medtronic por problemas de seguridad en sus dispositivos. En India, las autoridades regulatorias revelaron sobreprecios y el gobierno de China multó a la trasnacional por prácticas monopólicas.

La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos investigó a Medtronic por supuestos esquemas de sobornos en Alemania, Francia, Grecia, Polonia, Turquía y Malasia, aunque finalmente los expedientes fueron archivados tras seis años de investigaciones sin consecuencias.

Medtronic ha negado cualquier tipo de irregularidad y asegura que cumple con las leyes que combaten la corrupción.

Sin embargo, la compañía y sus filiales también se enfrentan a acusaciones por arreglo de contratos en Brasil, a investigaciones por supuestas prácticas irregulares en la comercialización de dispositivos vasculares en Estados Unidos y a acusaciones por evasión fiscal en Italia.

Una investigación en 36 países

Más de 250 periodistas —entre ellos de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, Quinto Elemento Lab y la Revista Proceso— y analistas de datos de 58 medios de 36 países trabajaron durante un año para publicar la investigación “The Implant Files”, que incluyó testimonios de más de 50 empleados de Medtronic. También hubo decenas de entrevistas con funcionarios, pacientes, médicos y expertos.

El director ejecutivo de Medtronic, Omar Ishrak, declinó hablar con los periodistas. En una declaración escrita, el portavoz de la multinacional, Rob Clark, indicó que la prioridad de Medtronic es la seguridad de los pacientes. Añadió que la empresa tiene los “más altos estándares éticos en su negocio”.

Clark negó que se pagara a los médicos para usar o promocionar los productos de Medtronic de forma ilegal. La compañía no respondió a las preguntas específicas sobre su mala praxis narrada a lo largo de este reportaje, pero subrayó que muchas de las acusaciones estaban basadas en “reclamos infundados de los litigantes y críticos con la industria”.

Un análisis de ICIJ de los incidentes adversos registrados en los organismos reguladores de Estados Unidos, entre 2008 y 2017, revela que los productos fabricados por Medtronic y sus filiales están relacionados con la muerte de 9,300 personas y causaron lesiones de mayor o menor gravedad a otras 292,000.

En 2017, uno de cada cinco incidentes médicos reportados estaba vinculado a dispositivos de Medtronic; más del doble respecto a cualquier otro competidor. Registros de las autoridades de Noruega, Japón y Australia también señalaron a Medtronic como uno de los fabricantes con mayor número de incidentes adversos reportados por pacientes en los últimos cinco años.

En la respuesta al ICIJ, el portavoz de Medtronic enfatizó que los sistemas de seguridad y la continua supervisión de los productos, antes y después que actúen los organismos reguladores, garantizan que los pacientes los usen con la plena confianza. Aun así, afirmó Clark, todos los productos médicos, por muy bien diseñados que estén y por muchos exámenes que pasen, siempre conllevan un riesgo.

Diez años después de su compromiso de ética, Medtronic ha desembolsado 6,700 millones de dólares para resolver los reclamos y las demandas judiciales de 20,000 pacientes. En ese mismo periodo, la multinacional acumuló ingresos netos por cerca de 34,000 millones. Su valor de mercado creció hasta los 124,000 millones de dólares en 2017, cuando diez años antes era de 35,000 millones.

“El modelo de negocio de Medtronic tiene mucho éxito, incluso si provoca invalidez a los pacientes”, afirma el doctor Chales Rosen, un cirujano de California especializado en columna vertebral y cofundador de la Association for Medical Ethics, un grupo activista de enfermos. Rosen ha revelado en sus estudios cómo hay consultores pagados por la industria y ha hecho públicas las relaciones económicas entre las compañías de productos médicos y los doctores.

Los costos por retirar productos del mercado o por pagar indemnizaciones por responsabilidad civil son “relativamente menores” comparados con la cantidad de beneficios que genera la industria, según Rosen. Agrega que es “solo el precio de hacer negocio”.

El texto completo se puede consultar en https://contralacorrupcion.mx/implantfiles/

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La Federación Internacional de Natación refuerza restricciones para las nadadoras transgénero en torneos de élite femeninos

Las nadadoras transgénero no podrán participar en competiciones femeninas de élite si han pasado por cualquier etapa del proceso de pubertad masculina.
19 de junio, 2022
Comparte

La Federación Internacional de Natación (FINA) prohibió que nadadoras transgénero compitan en las pruebas élite de mujeres si han pasado por cualquier etapa del proceso de pubertad masculina.

La nueva política requiere que las competidoras transgénero hayan completado su transición antes de los 12 años para poder participar en competencias femeninas.

Además, la organización buscará establecer una categoría “abierta” para las competencias de natación de participantes cuyas identidades de género son diferentes a las que se les asignó al nacer.

La medida, que fue aprobada por un 71% de los votos de los 152 miembros de FINA, fue descrita como “solo un primer paso hacia la completa inclusión” de atletas transgénero.

La decisión se tomó durante un congreso general extraordinario en el marco del Campeonato Mundial en Budapest, Hungría.

Con anterioridad, los miembros de FINA escucharon el informe de un grupo de trabajo compuesto por figuras del mundo de la medicina, la ley y el deporte.

“La testosterona durante la pubertad masculina altera los factores fisiológicos determinantes del rendimiento humano y explica las diferencias de rendimiento humano basadas en el sexo, que se consideran claramente evidentes a la edad de 12 años”, dijo el doctor Michael Joyner, fisiólogo y experto en rendimiento humano y miembro del panel.

“Aun si la testosterona se suprime, los efectos que alteran el rendimiento se retienen”.

La doctora Sandra Hunter, una especialista en las diferencias de sexo y edad en el rendimiento atlético, coincidió, indicando que esas ventajas son de origen estructural, como la altura, longitud de extremidades, tamaño del corazón, tamaño de los pulmones y son retenidos.

“El enfoque de FINA en la formulación de esta política fue amplio, basado en la ciencia e inclusivo, y, muy importante, el enfoque de FINA hizo énfasis en competitividad justa”, alegó Brent Nowicki, director ejecutivo del ente regulador.

La decisión de FINA viene después de la medida tomada en jueves por la UCI, que regula el ciclismo, de duplicar el período de tiempo antes de que una ciclista haciendo su transición pueda competir en carreras femeninas.

Lia Thomas compitiendo para la Universidad de Pennsylvania

Getty Images
La nadadora Lia Thomas compitió como hombre durante tres temporadas antes de iniciar su transición. Su caso ha sido central en el debate del derecho de mujeres transgénero de competir.

El tema en la natación se convirtió en el centro de atención por las experiencias de la nadadora estadounidense Lia Thomas.

En marzo, Thomas se convirtió en la primera nadadora transgénero -de quien se sabe- en ganar el principal título universitario nacional en EE.UU. con su victoria en las 500 yardas (457,2 metros) femeninas estilo libre.

Thomas había nadado para el equipo masculino de Pennsylvania durante tres temporadas antes de iniciar un tratamiento de reemplazo de hormonas en la primavera de 2019.

Desde entonces ha roto varios récords para su equipo universitario de natación.

Más de 300 nadadores universitarios, del equipo nacional y de equipos olímpicos firmaron una carta abierta en apoyo a Thomas y todas las nadadoras y nadadores transgénero y no binarios, pero otros atletas y organizaciones han manifestado dudas sobre la inclusión trans.

Algunas de las compañeras de equipo de Thomas y sus padres escribieron cartas anónimas apoyando su derecho a la transición, pero señalaron que era injusto que compitiera en las categorías femeninas.

La federación de natación de Estados Unidos actualizó su política para nadadores élite en febrero, para permitir a atletas transgénero competir en eventos élite pero con miras a reducir cualquier ventaja injusta, incluyendo la imposición de pruebas de testosterona 36 meses antes de competencia.

Uno de los debates más acalorados en el deporte

La discusión sobre la inclusión de mujeres transgénero en los deportes femeninos ha dividido las opiniones tanto dentro como por fuera de los círculos deportivos.

Muchos alegan que las mujeres transgénero no deberían competir en deportes femeninos por las supuestas ventajas que podrían retener -pero otros insisten en que el deporte debería ser más inclusivo.

El presidente de World Athletics (el ente de atletismo internacional) Sebastian Coe dijo que la “integridad” y el “futuro” de los deportes femeninos quedarían muy “frágiles” si las organizaciones deportivas no atinan bien con sus regulaciones para atletas transgénero.

El meollo del debate sobre si las atletas transgénero deberían o no competir en deportes femeninos involucra un complejo equilibrio de inclusión, justicia deportiva y seguridad -en esencia, si las mujeres trans pueden competir en categorías femeninas sin tener una ventaja injusta o presentando una amenaza de lesión a sus competidoras.

Las mujeres trans tienen que seguir una serie de reglas para competir en deportes específicos, incluyendo en muchos casos bajar sus niveles de testosterona por cierta cantidad, durante un período establecido de tiempo, antes de competir.

Hay preocupación, sin embargo, como lo resalta la decisión de FINA, que las atletas retienen una ventaja al pasar por la pubertad masculina sin que se hayan bajado los niveles de testosterona.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=bjntTyBEu24

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.