Pemex se niega a limpiar 4,500 lugares contaminados por fugas de sus ductos; dice que no le toca
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Pemex se niega a limpiar 4,500 lugares contaminados por fugas de sus ductos; dice que no le toca

Sin dar pruebas, Pemex atribuye la contaminación a derrames por tomas clandestinas que no son su responsabilidad. Hay riesgo de salud pública y daño al medio ambiente, advierte la ASF.
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2 de noviembre, 2018
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En México hay más de 4 mil 500 sitios contaminados por fugas de gasolina o hidrocarburos en ductos de Petróleos Mexicanos. Son lugares que representan un daño al medio ambiente y un riesgo a la salud pública, por lo que deben ser limpiados, sin embargo Pemex se niega a hacerlo. ¿La razón? Dice que no es su responsabilidad. Argumenta, sin probarlo, que las fugas son producto de robos y actos vandálicos.

Así lo revela una investigación realizada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) al manejo que hace Pemex de los recursos que destina a los rubros de protección ambiental y remediación ecológica, y en donde la atención de sitios contaminados es una de las tareas fundamentales.

La realidad es que más del 80 por ciento de los puntos identificados siguen contaminados, y algunos de ellos tienen hasta 40 años de estarlo.

Incluso, desde 2016, Petróleos Mexicanos suspendió cualquier trabajo relacionado con limpieza de puntos contaminados por hidrocarburo. A ello se suma, además, el retraso o la falta de retiro de residuos peligrosos en casi 50 centros destinados para su almacenamiento. Las repercusiones sociales de esto, advierte la ASF, pueden ser graves.

“A partir de mayo de 2016, Pemex Logística no realizó acciones de remediación de suelos y subsuelos que fueron contaminados por el derrame de hidrocarburos, tampoco realizó el retiro de residuos peligrosos en los centros de trabajo, por lo que existe el riesgo de efectos adversos en la salud humana, la flora, la fauna y el medio ambiente”, advierten los auditores.

Negligencia y pretextos

De acuerdo con el informe de resultados de la auditoría de cumplimiento financiero 2017-6- 90T9K-15-0494-2018 494-DE, Petróleos Mexicanos tiene un registro total de 5 mil 270 sitios contaminados por fugas o derrames de hidrocarburos, que acumulan un total de mil 37 hectáreas.

La ASF subraya que Pemex tiene la obligación de atender dichos sitios de manera inmediata, primero para minimizar o limitar la dispersión de hidrocarburos, y después para realizar la limpieza de los suelos y subsuelos contaminados. Además debe dar aviso a la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente (ASEA), para el seguimiento e inspección de la limpieza de los sitios.

Pero al efectuar la verificación de la atención a dichas zonas, los auditores encontraron que Pemex no realiza ningún trabajo en 4 mil 509 sitios, que equivalen al 85.5 por ciento del total. De ellos 2 mil 238 sitios son lugares que fueron contaminados entre diciembre de 1978 y abril de 2016, mientras que en 2 mil 271 lugares la contaminación ocurrió entre mayo de 2016 y diciembre de 2017.

Al cuestionarle el motivo, la empresa estatal dijo que se debe a que son lugares contaminados por tomas clandestinas en sus ductos, y a que cuenta con un resolutivo de la Suprema Corte que la “excluye de la responsabilidad” de atender estos lugares contaminados.

La Auditoría considera que lo argumentado por Pemex no se sostiene. Primero porque el resolutivo de la Corte que usa de justificación atañe a un solo caso (en Tamaulipas), sin que sea vinculante con los más de 4 mil restantes .Y segundo porque la empresa no presentó ninguna evidencia para sostener que, efectivamente, todos esos sitios fueron contaminados a causa de actos vandálicos o tomas clandestinas.

En ese contexto la ASF emitió una recomendación dirigida a la filial Pemex Logística para que, a la brevedad, se atienda la contaminación registrada en dichos lugares y notifique para su seguimiento a la ASEA, o de insistir en no hacerlo, proporcione la documentación que acredite, caso por caso, que el percance se debe a una toma clandestina y que cuenta con una resolución judicial que la exime de trabajar en dicho punto.

De no atenderse dicha recomendación la Auditoría cuenta con facultades para iniciar los procedimientos administrativos e incluso penales que correspondan.

En este mismo rubro, Petróleos Mexicanos indicó que tiene un registro de 722 puntos contaminados por fugas de hidrocarburos los cuales están en el estatus de “concluido” o “remediado” tras haber sido limpiados. Sin embargo los auditores no encontraron la documentación comprobatoria, ni el visto bueno de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente, que ampare que esto es real.

En respuesta a esta observación Pemex reconoció que “no cuenta con todos los expedientes de dichos sitios” por lo que prometió que su área jurídica ambiental revisará nuevamente cada uno de los casos.

En ese contexto la ASF emitió otra recomendación a la empresa estatal para que revise los procedimientos con los cuales clasifica un sitio contaminado como atendido, y que exista certeza de ello.

Bodegas peligrosas

Por otro lado los auditores verificaron los almacenes y centros en los cuales Pemex tiene la obligación de almacenar, tratar y eliminar los residuos peligrosos que se generan como resultado de sus actividades industriales. Y aquí también se encontraron irregularidades.

De entrada la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos establece la obligación de que los centros que manejan residuos de riesgo estén debidamente registrados ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para su correcto seguimiento
e inspección.

Pero los auditores encontraron que en 2017 hubo 114 centros en los que Pemex almacenó residuos que no fueron debidamente registrados ante esa secretaría.

Lo anterior puede traer consigo multas y sanciones para Petróleos Mexicanos, así como la clausura definitiva de dichos centros.

Peor aún. La norma establece que los residuos que se almacenan en los centros de trabajo deben ser procesados y eliminados en un plazo no mayor a seis meses, sin embargo, en 14 de estos almacenes se detectaron retrasos de hasta 23 meses en la eliminación de estos residuos.

Además hay otros cuatro centros de trabajo donde no se habían retirado los residuos peligrosos los cuales, al cierre de 2017, ya habían cumplido hasta 16 meses de permanencia en dichos sitios.

Y finalmente los auditores descubrieron que en otros 28 centros de manejo de residuos no había información ni siquiera para determinar la antigüedad que tenían los mismos, sin que al cierre del año pasado estos hubieran sido retirados.

En respuesta a estas irregularidades, Pemex envió un oficio a la ASF fechado el pasado 31 de julio, en el que indicó que en el caso de los 14 centros donde se retiraron con retraso los residuos, se tuvieron que pedir prórrogas a la autoridad ambiental debido a recortes presupuestales que dificultaron su manejo. No obstante, la empresa no proporcionó evidencia de que estos permisos se hubieran concedido.

Y en el caso de los centros restantes en donde los residuos no han sido retirados, la empresa no proporcionó razón alguna sobre esta situación.

Por ese motivo la Auditoría emitió una recomendación formal a Petróleos Mexicanos, para que se fortalezca el control de los centros de residuos, ya que su mal manejo es una potencial amenaza tanto al medio ambiente, así como para la población en general.

Gastos dudosos

En su informe de resultados los auditores también advirtieron dudas respecto a pagos por poco más de mil 200 millones de pesos, que Pemex reportó como parte del presupuesto ejercido en materia de limpieza y atención de sitios contaminados.

Y es que al revisar las cuentas de donde fueron erogados dichos recursos, se detectaron que estas están relacionadas con rubros distintos, como por ejemplo mantenimiento de edificios, servicios de consultoría, instalación de maquinaria, servicios legales, agua, entre otros.

En respuesta a ello, Pemex sostuvo que el dinero sí se ha invertido en temas relacionados con limpieza de sitios contaminados, y sostuvo que revisaría los tabuladores y clasificación para que esto quedara más claro. La Auditoría dijo que hasta la presentación de este reporte lo anterior no se había corregido.

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Cómo tu manera de conducir puede revelar signos tempranos de alzheimer

Una investigación muestra cómo pequeños cambios en la forma de conducir podrían exponer signos preclínicos de la enfermedad.
14 de julio, 2021
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La manera de conducir de todo el mundo cambia a medida que se envejece. Pero en algunas personas surgen sutiles diferencias en la forma de controlar un vehículo, que, según los científicos, están relacionadas con las primeras fases de la enfermedad de alzheimer.

En un experimento para averiguar si estas diferencias en la conducción pueden detectarse mediante dispositivos de localización basados en el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), un grupo de personas mayores de 65 años del Estado de Washington (EE.UU.) aceptó que se vigilara su conducción durante un año.

Lo que los investigadores querían averiguar era si el mero estudio de los hábitos de conducción de este grupo podía revelar el comienzo de la enfermedad, sin necesidad de utilizar procedimientos médicos invasivos o costosos.

Tras 365 días acumulando la información, están seguros de que sí se podría.

Entre las 139 personas que participaron en el estudio, las pruebas médicas ya habían demostrado que alrededor de la mitad tenía la enfermedad de Alzheimer en fase muy temprana o “preclínica”. La otra mitad no la tenía.

El análisis de su conducción reveló diferencias detectables entre los dos grupos.

En concreto, los que tenían alzhéimer preclínico tendían a conducir más despacio, a hacer cambios bruscos, a viajar menos por la noche y a registrar menos kilómetros en general, por ejemplo. También visitaban una menor variedad de destinos cuando conducían, ciñéndose a rutas ligeramente más limitadas.

escáner

Getty Images
En el caso del alzhéimer, un diagnóstico precoz es fundamental.

“La forma en que las personas se mueven en su entorno cotidiano, desde los lugares que visitan hasta la forma en que conducen, puede decirnos mucho sobre su salud”, afirma Sayeh Bayat, candidata al doctorado en la Universidad de Toronto, que dirigió el estudio.

Los rastreadores GPS instalados en los coches de los participantes revelaron con detalle estos movimientos y el momento en que se produjeron.

Los investigadores que llevaron a cabo el estudio habían dividido previamente a sus participantes entre los que padecían la enfermedad de alzhéimer preclínica y los que no, utilizando para ello pruebas médicas como el análisis del líquido cefalorraquídeo y la tomografía por emisión de positrones (TEP).

Pero utilizando los resultados de los datos de conducción, pudieron diseñar un modelo que podía predecir la probabilidad de que alguien tuviera alzhéimer preclínico utilizando simplemente su edad y sus datos de conducción por GPS. La precisión fue del 86%.

“Utilizando estos pocos indicadores… se puede realmente, con una confianza muy alta, identificar si una persona tiene la enfermedad de alzhéimer preclínica o no”, expone Bayat.

El modelo fue aún más preciso (90%) cuando se añadieron los resultados de una prueba genética para el alzhéimer conocida como genotipo de la apolipoproteína E (APOE), que indica si se puede tener un riesgo heredado de la enfermedad.

(Aunque hay que tener en cuenta que este grupo es una pequeña minoría de las personas que acaban desarrollando alzhéimer).

Pero la predicción basada únicamente en la edad y la manera de conducir era casi igual de precisa.

Sayeh Bayat, a PhD candidate at the University of Toronto

Roe Lab
La investigadora Sayeh Bayat utilizó dispositivos GPS para medir la forma de conducir de los pacientes que tenían la enfermedad en un grado incipiente.

Una predicción con poco coste

Se necesitan estudios aleatorios más amplios para demostrar una relación definitiva entre los comportamientos de conducción detectados y la enfermedad de alzhéimer preclínica.

Sin embargo, pero el hecho diferencial posible es que esta investigación podría suponer una forma barata de detectar esta condición en una etapa temprana y potencialmente apoyar el tratamiento.

Pero también plantea la cuestión de si las personas mayores querrían que se siguiera tan de cerca su comportamiento, incluso si hubiera beneficios para la salud.

El hecho de que el comportamiento de los conductores cambie cuando tienen alzhéimer está bien documentado.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE.UU. sostiene que los familiares pueden llegar a notar que su ser querido tarda más en completar un viaje sencillo, que conduce de forma más errática o se confunde de pedal, por ejemplo.

Ancianos en un coche

Getty Images

Sin embargo, es difícil detectar desde el principio los cambios más sutiles, como la conducción más lenta. Esta distinción, cuenta Bayat, requiere la recopilación de datos a lo largo del tiempo para un análisis detallado.

Añade que los participantes en el estudio con alzhéimer preclínico, en algunos casos, conducían menos por la noche, restringían su conducción a zonas ligeramente más reducidas alrededor de su casa o viajaban más despacio de lo esperado.

La mejor manera de predecir, a través de los datos de conducción, si alguien sin alzhéimer preclínico puede estar en riesgo de desarrollarlo podría ser controlar su manejo en la carretera durante un período de tiempo más largo.

Esto podría revelar cambios en su conducción, sostiene Bayat.

Laura Phipps, del centro Alzheimer’s Research de Reino Unido, afirma que el estudio es “realmente interesante” y añade que los cambios en el comportamiento al volante suelen ser percibidos por los familiares de una persona a la que posteriormente se le diagnostica la enfermedad.

“Lo que nos dirán es que, a menudo, uno de los primeros síntomas o signos que notaron es que su ser querido empezó… a perderse”, dice Phipps.

Pocos fármacos para las primeras etapas

La especialista explica que actualmente hay relativamente pocos fármacos disponibles para tratar la enfermedad de alzhéimer en su fase inicial, pero espera que esto cambie en el futuro.

Si este fuera el caso, disponer de una indicación precoz de quiénes son propensos a desarrollar la enfermedad -sin necesidad de procedimientos costosos o invasivos- podría ayudar a los médicos a saber cuándo prescribir los tratamientos.

anciana

Getty Images
La enfermedad puede empezar en el cerebro hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas, dicen los expertos.

“Las investigaciones han demostrado que, en realidad, la enfermedad puede empezar en el cerebro hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas”, afirma.

Los datos sobre la conducción u otros comportamientos, como los cambios en la forma de hablar, también podrían impulsar cambios en el estilo de vida que ayuden a mantener a raya el alzhéimer.

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido aconseja cuidar la salud cardíaca y mantenerse activo social y mentalmente, entre otras medidas preventivas que la ciudadanía puede tomar.

La idea de que el análisis de la forma de conducir podría ayudar a las personas a controlar e incluso a retrasar el inicio de los síntomas más graves del alzhéimer suena tentadora.

Pero siempre existe la posibilidad de que se produzcan errores en este análisis. O que los resultados tengan consecuencias negativas.

El riesgo de los datos

Muchos conductores de todas las edades ya permiten que su aseguradora utilice la telemática o una caja negra para medir su manera de conducir, lo que puede dar lugar a una prima de seguro más baja.

Pero en el futuro, ¿podrían estos dispositivos predecir con exactitud su riesgo de padecer alzhéimer y tenerlo en cuenta también?

Aunque este escenario potencial está muy lejos del mercado de los seguros, es algo que podría preocupar a los actuales propietarios de cajas negras, que ya han tenido problemas con la precisión de sus dispositivos en el pasado.

Rhoda Au, de la Universidad de Boston, sostiene que los clientes deberían tener más control sobre el destino de sus datos en general, para evitar una discriminación injusta de sus hábitos o comportamientos.

Azuga tracking device

Roe Lab

“Deberían tener derecho a decidir qué se comparte y qué no”, afirma.

Señala en broma que su propia forma de conducir podría considerarse errática: “Sólo pienso: Dios, esta gente de Google debe pensar que estoy loca… No tengo sentido de la orientación”.

La especialista cree que, en general, los nuevos sistemas de recopilación de datos diseñados para encontrar correlaciones sutiles entre el comportamiento y las condiciones médicas, probablemente tengan fallos. Pero dadas las posibles ventajas de poder identificar a tiempo a las personas con riesgo de desarrollar la enfermedad de alzhéimer, hay buenas razones para explorar cuidadosamente esas posibilidades ahora.

“Hay que empezar por algún sitio”, reflexiona.


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