Plan de AMLO contradice recomendaciones internacionales para México de retirar el Ejército y fortalecer la policía civil
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Cuartoscuro

Plan de AMLO contradice recomendaciones internacionales para México de retirar el Ejército y fortalecer la policía civil

Distintos mecanismos de la ONU, naciones en el Examen Periódico Universal y la CIDH han advertido sobre los peligros de militarizar la seguridad pública.
Cuartoscuro
Por Arturo Daen
15 de noviembre, 2018
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La propuesta de seguridad del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, va en contra de llamados de mecanismos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y de organismos ciudadanos para desmilitarizar la seguridad pública, y apostar por la capacitación adecuada de corporaciones civiles.

Para el Examen Periódico Universal (EPU), procedimiento en el que los países de la ONU evalúan entre sí su situación de Derechos Humanos, y cuya edición más reciente ocurrió el pasado 7 de noviembre en Suiza, relatores de Naciones Unidas advirtieron al mundo que en México prevalecían los casos de uso excesivo de la fuerza y ejecuciones extrajudiciales, a manos de instancias como el Ejército.

En esa línea, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos alertó sobre la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, como una medida que “consolidaba un modelo de seguridad que no había dado los resultados esperados”, esto en referencia al uso de las Fuerzas Armadas para combatir al crimen organizado.

Estados Unidos, como parte de su intervención en el EPU, preguntó a México cuándo tendría lista a su policía civil, para reasumir su rol como encargada de la seguridad pública, y cuándo el Ejército dejaría de participar en esas funciones.

Suiza cuestionó cómo México haría compatible la Ley de Seguridad Interior con las normas o acuerdos internacionales en materia de derechos humanos, en tanto que Reino Unido expresó su preocupación por un reporte de 2014 del relator Juan E. Méndez, en el que se señaló que la tortura es generalizada en México, en las etapas de detención e investigación, por parte de policías, pero también a manos de las fuerzas armadas.

En ese reporte del relator, desde ese entonces, se indicó que la militarización de la seguridad pública, con más de 32 mil elementos cumpliendo tareas propias de corporaciones civiles, y una Gendarmería con entrenamiento militar, comprometía “los principios que deben regir la fuerza pública y las garantías de los detenidos”.

Expertos de distintos Grupos de Trabajo han recomendado que, por el contrario, se trabaje en la capacitación y el fortalecimiento adecuados de las fuerzas policiales civiles.

“Cualquier nueva ley de seguridad debería hacer hincapié en el papel primordial de las autoridades civiles, principales responsables de proteger los derechos humanos mediante la inclusión de estrictos controles”, señalaron en 2017. 

Con ese contexto de preocupación internacional, desde el lunes pasado la Suprema Corte de Justicia de la Nación comenzó a discutir la constitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior; organizaciones ciudadanas en México, agrupadas en el colectivo #SeguridadSinGuerra, celebraron que al menos seis ministros adelantaran que votarán por la inconstitucionalidad de dicha ley.

Leer: 6 ministros de la Corte van contra la Ley de Seguridad Interior; con 8 votos se declara inconstitucional

Sin embargo, con la presentación del plan de López Obrador, que entrará en funciones como presidente el 1 de diciembre, integrantes del colectivo advirtieron sobre la posibilidad de un nuevo retroceso, e insistieron en que la militarización de la seguridad pública no ha logrado resolver el problema de violencia.

“Alguna vez @AlfonsoDurazo dijo que en tres años veríamos el retiro de los militares de las calles. Ahora nos dice que en ese lapso tendremos la consolidación de la militarización. #PlanNacionalDePazYSeguridad”, publicó en su cuenta de Twitter la investigadora Catalina Pérez Correa.

“Ni por donde empezar a lamentar la descomunal militarización anunciada por @lopezobrador_”, mencionó Lisa Sánchez, de México Unido contra la Delincuencia.

López Obrador dijo que en su gobierno será creada una Guardia Nacional, como instrumento “primordial en la prevención del delito, la preservación de la seguridad pública, la recuperación de la paz y el combate a la delincuencia en todo el país”.

Esa Guardia Nacional estará integrada por elementos de las policías Militar y Naval, así como de la actual Policía Federal, además de reclutar a jóvenes civiles, con la mira de tener una corporación de 50 mil elementos, siempre con formación castrense.

“Las tareas permanentes de formación de elementos dependerán del Sistema Educativo Militar con profesores civiles y militares. Esa formación podrá perfeccionarse mediante especializaciones en universidades con posgrados en Seguridad Pública y Procuración e Impartición de Justicia”, se lee en el plan (aquí puede consultarse completo).

“El mando operativo de la Guardia Nacional estará a cargo de oficiales del Ejército Mexicano o, en las zonas costeras, de la Armada de México”, se detalla.

Aunque la Guardia Nacional será de carácter militar, se menciona que sus elementos podrán participar en labores de “prevención, investigación, detención” e incluso presentación de detenidos ante el Ministerio Público.

Alfonso Durazo, próximo secretario de Seguridad Pública, reconoció en la presentación del plan que las Fuerzas Armadas no fueron concebidas para hacer tareas de seguridad pública, aunque justificó su utilización para esas labores señalando “la descomposición y la ineficacia de las corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno”.

Lo anterior, sin ofrecer un programa para recuperar el buen funcionamiento de dichas corporaciones policiales, estatales, municipales y federales, y en cambio sí apostar a una Guardia Nacional militarizada, dando a sus elementos entrenamiento físico castrense, además de “una formación académica y práctica en procedimientos policiales, derecho penal, derechos humanos, perspectiva de género, primeros auxilios, protección civil y otros conocimientos necesarios para el buen desempeño de los elementos”.

Previo a que López Obrador hiciera público su plan, seis mecanismos o procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU enviaron una carta a los ministros de la Suprema Corte de Justicia, expresando sus preocupaciones sobre la Ley de Seguridad Interior, y expresando su desacuerdo con lo militarización.

“Nos preocupa especialmente que las Fuerzas Armadas realicen tareas que no les son propias y para las que no han sido entrenadas, lo cual cuestiona su capacidad de acción efectiva en tareas de seguridad ciudadana y combate del crimen, y podría favorecer la comisión de graves violaciones de derechos humanos”, indicaron.

Los integrantes de los mecanismos insistieron en que han existido numerosas recomendaciones, de órganos de tratados y expertos/as independientes de las Naciones Unidas, respecto a la necesidad de “restringir al máximo” la participación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad, de separar debidamente funciones policiales y militares.

El Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias, recordaron, recomendó desde 2011 y luego en 2015 considerar en el corto plazo el retiro de las fuerzas militares de las operaciones de seguridad pública.

“Es menester hacer hincapié en que la mencionada recomendación tiene sustento en la trágica historia en las últimas décadas del continente americano, cuando la perpetración de desapariciones forzadas generalizadas y sistemáticas ha estado íntimamente relacionada con la participación de las fuerzas armadas en actividades de seguridad interior”, advirtieron.

Esta carta fue firmada por el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria; el Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias; la Relatora Especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias; el Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión; el Relator Especial sobre la situación de los defensores de derechos humanos, y el Relator Especial sobre el derecho a la privacidad.

Amnistía Internacional consideró que el plan de López Obrador es “preocupante”, ya que “repite esencialmente el modelo de seguridad militarizada fallido”, y que ha permitido la comisión de graves violaciones de derechos humanos a manos de las fuerzas armadas.

“El nuevo gobierno debería romper el paradigma militar de seguridad y establecer un nuevo modelo. Deberían ser las instituciones civiles las responsables de la seguridad en el país y deben mantener el control de las operaciones. La propuesta del presidente electo de continuar la militarización debería ser enmendada para enfocarse en el fortalecimiento y profesionalización de las policías civiles”, dijo Tania Reneaum, Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México.

En el EPU previo, de 2013, naciones como Polonia, Estados Unidos y Canadá recomendaron a México “adoptar y aplicar medidas apropiadas que permitan un funcionamiento eficaz de las fuerzas de seguridad públicas con sujeción al control civil”, “reformar la policía civil”, y “la profesionalización de la policía”.

Otras instancias internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, también se han expresado en contra de la militarización, y han advertido sobre sus peligros.

“En la región, y específicamente en México, la experiencia demuestra que la intervención de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna en general viene acompañada de violencia y graves violaciones a los derechos humanos”, apuntó la CIDH desde el año pasado.

“Es fundamental la separación clara y precisa entre la seguridad interior como función de la Policía y la defensa nacional como función de las Fuerzas Armadas, ya que se trata de dos instituciones substancialmente diferentes en cuanto a los fines para los cuales fueron creadas y en cuanto a su entrenamiento y preparación”, concluyó en su mensaje, también con el contexto de la Ley de Seguridad Interior.

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El inquietante aumento de los suicidios entre las mujeres en Japón durante la pandemia

Los efectos económicos y sociales de la pandemia y una conducta de imitación por casos de suicidio entre celebridades están impulsando este "impactante" fenómeno en el país asiático.
23 de febrero, 2021
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Japón informa de los suicidios con mayor rapidez y precisión que cualquier otro país del mundo. A diferencia de la mayoría de los países, se recopilan las cifras al final de cada mes.

Durante la pandemia de covid-19 los números han contado una historia inquietante.

En 2020, las tasas de suicidio en Japón subieron por primera vez en 11 años. Lo más sorprendente es que, mientras los suicidios masculinos descendieron ligeramente, las tasas entre las mujeres se dispararon casi un 15%.

Solo en octubre, la tasa de suicidios femeninos en el país dio un salto de más del 70%, en comparación con el mismo mes del año anterior.

¿Qué está ocurriendo? ¿Y por qué la pandemia parece estar afectando mucho más a las mujeres que a los hombres?

*Advertencia: Algunos pueden encontrar el contenido de esta historia perturbador

Encontrarse cara a cara con una joven que ha intentado suicidarse en repetidas ocasiones es una experiencia inquietante. Ha despertado en mí un nuevo respeto por quienes trabajan en la prevención del suicidio.

Estoy sentada en un centro de acogida en el barrio rojo de Yokohama, dirigido por una organización benéfica dedicada a la prevención del suicidio que se llama Proyecto Bond.

Al otro lado de la mesa hay una mujer de 19 años, con el pelo recogido. Está sentada. Muy quieta.

En silencio, sin mostrar emoción alguna, empieza a contarme su historia.

Dice que todo empezó cuando tenía 15 años. Su hermano mayor empezó a abusar de ella con violencia. Al final se escapó de casa, pero eso no puso fin al dolor y la soledad.

Acabar con su vida parecía la única salida.

“Desde el año pasado por estas fechas, he estado entrando y saliendo del hospital muchas veces”, me cuenta.

“Intenté muchas veces suicidarme, pero no lo conseguí, así que ahora supongo que he renunciado a intentar morir”.

Lo que la detuvo fue la intervención del Proyecto Bond. Le encontraron un lugar seguro para vivir y empezaron a darle asesoramiento intensivo.

Jun Tachibana es la fundadora del Proyecto Bond. Es una mujer fuerte, de 40 años, con un optimismo infatigable.

Jun Tachibana

BBC
Tachibana, del Proyecto Bond, afirma que la covid-19 parece estar llevando al límite a quienes ya son vulnerables.

“Cuando las chicas tienen verdaderos problemas y sufren, realmente no saben qué hacer”, asevera.

“Nosotros estamos aquí, dispuestos a escucharlas, a decirles: estamos con vosotras”.

Tachibana afirma que la pandemia parece estar llevando al límite a quienes ya son vulnerables.

Describe algunas de las desgarradoras llamadas que ha recibido su personal en los últimos meses.

Escuchamos muchas frases como “Quiero morir” o “No tengo adónde ir”, asegura. “Dicen: ‘Es tan doloroso, me siento tan sola que quiero desaparecer'”.

Para quienes sufren abusos físicos o sexuales, la pandemia ha empeorado mucho la situación.

“Una chica con la que hablé el otro día me confesó que su padre la acosa sexualmente”, cuenta Tachibana.

“Pero, debido a la pandemia, su padre no trabaja mucho y está más en casa, así que no puede escaparse de él”.

Un patrón “muy inusual”

Si se observan los anteriores periodos de crisis en Japón, como la crisis bancaria de 2008 o el colapso del mercado bursátil y la burbuja inmobiliaria a principios de la década de 1990, el impacto se dejó sentir sobre todo en los hombres de mediana edad.

Se observaron grandes picos en las tasas de suicidio masculino.

Pero la crisis de la covid-19 es diferente, está afectando a los jóvenes y, en particular, a las mujeres jóvenes. Las razones son complejas.

Número de suicidios en Japón. 2008 - 2020. .

Japón solía tener la tasa de suicidio más alta del mundo desarrollado.

En la última década, ha tenido un gran éxito en la reducción de las tasas de suicidio: han caído alrededor de un tercio.

La profesora Michiko Ueda es una de las principales expertas en suicidios de Japón. Me cuenta lo impactante que ha sido presenciar el fuerte retroceso de los últimos meses.

“Este patrón de suicidios femeninos es muy, muy inusual”, me revela.

“Nunca había visto un aumento tan grande en mi carrera como investigadora en este tema. Lo que ocurre con la pandemia de coronavirus es que las industrias más afectadas son las que cuentan con personal femenino, como el turismo y el comercio minorista y las industrias alimentarias”.

Japón ha visto aumentar considerablemente el número de mujeres solteras que viven solas -muchas de ellas optan por ello en lugar de casarse- lo que desafía los tradicionales roles de género que aún perviven en el país.

La profesora Ueda afirma que las mujeres jóvenes también son mucho más propensas a tener empleos precarios.

depresión

Getty Images
En octubre del año pasado, 879 mujeres se quitaron la vida. Esto supone un aumento de más del 70% respecto al mismo mes de 2019.

“Muchas mujeres ya no están casadas”, relata.

“Tienen que mantener su propia vida y no tienen trabajos permanentes. Así que, cuando ocurre algo, por supuesto, se ven afectadas muy duramente”.

“El número de pérdidas de empleo entre el personal no permanente es enorme en los últimos ocho meses”.

Hay un mes que destaca. En octubre del año pasado, 879 mujeres se quitaron la vida. Esto supone un aumento de más del 70% respecto al mismo mes de 2019.

Los titulares de los periódicos dieron la voz de alarma.

Algunos comparaban el número total de suicidios de hombres y mujeres en octubre (2.199) con el número total de muertes en Japón por coronavirus hasta ese momento (2.087).

Algo particularmente extraño estaba ocurriendo.

El 27 de septiembre del año pasado, una actriz muy famosa y popular llamada Yuko Takeuchi fue encontrada muerta en su casa. Después se conoció que se había quitado la vida.

Yuko Takeuchi

Getty Images
La actriz japonesa Yuko Takeuchi fue encontrada muerta en su casa y los expertos han percibido un efecto de imitación.

Yasuyuki Shimizu es un antiguo periodista que ahora dirige una organización benéfica dedicada a combatir el problema del suicidio en Japón.

“Desde el día en que se hace público que un famoso se ha quitado la vida, el número de suicidios aumenta y se mantiene así durante unos 10 días”, estima.

“A partir de los datos podemos ver que el suicidio de la actriz el 27 de septiembre provocó 207 suicidios femeninos en los 10 días siguientes”.

Si se observan los datos de los suicidios de mujeres de la misma edad que Yuko Takeuchi, las estadísticas son aún más reveladoras.

“Las mujeres de 40 años fueron las más influenciadas de todos los grupos de edad”, sostiene Shimizu.

“Para ese grupo (la tasa de suicidio) se duplicó con creces”.

Otros expertos coinciden en que existe una conexión muy fuerte entre los suicidios de famosos y un repunte inmediato de los suicidios en los días posteriores.

El fenómeno de los famosos

Este fenómeno no es exclusivo de Japón, y es una de las razones por las que informar sobre el suicidio es tan difícil.

Cuanto más se hable del suicidio de un famoso en los medios de comunicación y en las redes sociales, mayor será el impacto en otras personas vulnerables.

Una investigadora de este tema es Mai Suganuma. Ella misma vivió de cerca un suicidio. Cuando era adolescente, su padre se quitó la vida.

Ahora colabora en apoyar a las familias de otras personas que se han suicidado.

Y al igual que el coronavirus está dejando a familias sin poder llorar a sus seres queridos, también está haciendo más difícil la vida a los parientes de las víctimas de suicidio.

“Cuando hablo con los familiares, su sentimiento por no poder salvar a su ser querido es muy fuerte, lo que a menudo hace que se culpen a sí mismos”, explica Mai Suganuma.

People walk past the entrance of an Karaoke store closed due to the spread of the conoravirus in Tokyo

Getty Images
Las calles de Japón se han vaciado por la tercera ola de la pandemia.

“Yo también me culpé por no haber podido salvar a mi padre”.

“Ahora les dicen que deben quedarse en casa. Me preocupa que el sentimiento de culpa se haga más fuerte. Para empezar, los japoneses no hablan de la muerte. No tenemos una cultura de hablar de los suicidios”.

Japón se encuentra ahora en la tercera ola de infecciones por covid-19, y el gobierno ha ordenado un segundo estado de emergencia.

Es probable que se prolongue hasta bien entrado febrero. Más restaurantes, hoteles y bares están cerrando sus puertas. Más personas están perdiendo sus empleos.

Para Ueda hay otra pregunta persistente. Si esto ocurre en Japón, sin cierres estrictos, y con relativamente pocas muertes por el virus, ¿qué está ocurriendo en otros países donde la pandemia es mucho peor?


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