5 mil mdp después, no se sabe si el 97 % de policías municipales tiene habilidades básicas
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5 mil mdp después, no se sabe si el 97 % de policías municipales tiene habilidades básicas

Pese a dinero invertido se incumplen metas mínimas de evaluación de desempeño, capacidades básicas y control de confianza. Se gasta dinero pero se desconoce beneficio, reveló la Auditoría Superior de la Federación.
Cuartoscuro
10 de noviembre, 2018
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En 2017, el gobierno federal entregó casi 5 mil millones de pesos a los municipios del país para subsidiar la capacitación y evaluación de sus policías. Sin embargo, tras concluir el año, apenas 10 mil de los más de 300 mil agentes municipales acreditaron tener las habilidades básicas mínimas para desempeñar el trabajo. Entre esas habilidades se encuentra, por ejemplo, saber disparar un arma de fuego, o hacer una detención de manera legal.

¿La razón? Pese al dinero invertido y los subsidios entregados, los municipios solamente consiguieron evaluar en habilidades básicas a 13 mil agentes municipales, de los cuales,  aproximadamente 1 de cada 4 no pasaron la prueba.

“Por lo anterior en 2017 el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) desconoció si el 97 % (328 mil 112) de los 338 mil 343 elementos policiales en activo contaron con las competencias básicas para desempeñar sus funciones, debido a que únicamente 10 mil 231 elementos obtuvieron la acreditación en dichas prueba”, señala la Auditoría Superior de la Federación.

Esto forma parte de los resultados de una auditoría de desempeño al Sistema Nacional de Seguridad Pública para evaluar el uso, aplicación e impacto que en 2017 tuvieron los subsidios por 4,971 millones 700 mil pesos que la Secretaría de Hacienda transfirió a 300 municipios de los 32 estados del país, como parte del Programa de Fortalecimiento para la Seguridad (FORTASEG).

Además de los hallazgos en la deficiente evaluación y capacitación, los auditores determinaron que no existen indicadores para dar seguimiento al uso adecuado de los recursos en los municipios y, en consecuencia, tampoco hay certeza del impacto y beneficios que genera la transferencia de todo este dinero.

“En síntesis se carece de información confiable sobre los resultados obtenidos mediante la implementación de todo este programa presupuestario”, señala la ASF.

La capacitación de más de 300 mil policías municipales para la cual se destinan estos subsidios, se queda corta desde el diseño de las metas de evaluación.

Un ejemplo de ello es el tema de las competencias o habilidades básicas. La evaluación de las mismas, explican los auditores, tiene la finalidad de determinar “si los elementos que integran las instituciones de seguridad pública cumplen con las capacidades de armamento y tiro policial; acondicionamiento físico y defensa; conducción de vehículos policiales; detección y conducción de personas; manejo de bastón PR-24”.

Se trata de saber si los agentes cuentan con los conocimientos elementales para ser un policía. Por ley, se tienen que acreditar estas competencias básicas cada tres años.

En México, hay 338,343 policías municipales en activo, pero la meta fijada por el Sistema Nacional de Seguridad de evaluación de competencias básicas en 2017 fue de 35,549 agentes. Es decir, el objetivo era evaluar apenas a un 10 % del estado de fuerza total con el que se contaba.

Esa meta mínima tampoco se alcanzó, pues al cierre del año solo se acreditó la evaluación de competencias básicas de 13,574 elementos, el 38 % de lo que se había marcado como objetivo.

Y si a eso se suma que de los policías evaluados hubo 3,343 que no aprobaron (en promedio 1 de cada 4), el saldo final es de solo 10,231 policías municipales con las competencias mínimas certificadas, de los más de 300 mil en activos que hay en el país. Esto equivale a un 97 % de la fuerza policial no certificada en habilidades básicas.

“Hay serias deficiencias en el proceso de planeación y de programación para determinar las metas anuales en la aplicación de las evaluaciones de competencias básicas y de desempeño, ya que no se consideró la capacidad operativa real y la asignación de recursos”, indica el informe de los auditores.

Las mismas deficiencias observadas en el área de competencias básicas se extienden a otro tipo de evaluaciones. Por ejemplo, la obligación de evaluar el “desempeño” de los policías y sus grados de eficacia y eficiencia. Son pruebas que también deben hacerse cada tres años.

Lo que los auditores encontraron fue que la meta a cumplir era demasiado corta: apenas 43,808 de los más de 330 mil agentes en activo. Pese a esto, no se cumplió el objetivo pues al cerrar el año solo se había evaluado en desempeño 36,450 elementos (el 83 % de lo presupuestado y el 10 % del estado de fuerza total).

Hubo casos como Nayarit, donde no fue evaluado el desempeño de un solo elemento de la policía municipal. Cuestionado por los auditores sobre esta situación el SESNSP respondió que “no tiene la facultad de incidir en la decisión de Nayarit o de cualquier otro municipio de evaluar o no a los integrantes de sus instituciones de seguridad pública”.

Otra meta incumplida fue la de evaluar en control de confianza (polígrafo, salud, habilidades, entorno socioeconómico) a los policías municipales. En este caso la meta que se había fijado era un poco más ambiciosa: evaluar a 84, 261 agentes en total, que equivalía al 25 % del estado total de fuerza. Pero tampoco se logró.

El análisis de los auditores arroja que al finalizar 2017 se reportaron a 69,309 elementos evaluados en control de confianza, que equivale al 82 % de la meta que se había planteado. En consecuencia, esto significa que menos de la cuarta parte de todos los policías municipales en activo fue examinada en control de confianza el año pasado.

En tanto, el Secretariado Ejecutivo justificó que hay imprevistos que dificultan la aplicación de las evaluaciones, como la inasistencia de los policías a las fechas de evaluación, las bajas de personal, las incapacidades o comisiones especiales a las que se asignan a los elementos.

En cuanto a temas de capacitación, área para la cual también están destinados los recursos del subsidio, el informe arroja que se capacitó a 186,233 policías municipales. Esta cifra se encuentra por encima de la meta planteada, sin embargo, se trata apenas del 55 % del estado de fuerza total de agentes que hay en activo.

¿Dinero tirado a la basura?

En su informe de resultados la ASF considera que los subsidios que se otorgan a los municipios para la capacitación y evaluación de los agentes municipales con el objetivo de fortalecer la seguridad del país operan “de manera inercial y con deficiencias”.

Esto se debe a que el dinero que se pacta entregar a los municipios y queda signado en el Presupuesto de Egresos de la Federación sí se distribuye, sin embargo, su mera repartición no implica que con ello los resultados sean positivos, pues se carece de los indicadores adecuados para el seguimiento, por lo que no se sabe si el dinero tiene alguna utilidad real.

Lo que los auditores encuentran al auditar el manejo de estos recursos es que el ente coordinador -en este caso el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública- no realiza realmente un seguimiento a profundidad sobre la forma en cómo se maneja el dinero y tampoco pide cuentas precisas sobre lo mismo.

No hay forma de medir el impacto que tiene la aplicación de los recursos pues desde el diseño de los planes se carecen de indicadores adecuados para ello. Se dice que se apoya a los municipios para fortalecer a sus corporaciones de policía y en consecuencia abatir la violencia y mejorar la seguridad, pero no hay evidencia de que ello esté realmente sucediendo.

Y menos cuando las cifras de incidencia delictiva en el delito de mayor impacto, el homicidio, hoy se encuentra en niveles récord.

“Se desconoce la contribución del subsidio en el mejoramiento de las condiciones de seguridad pública al no contar con indicadores que le permitieran (al SESNSP) medir el avance en el fortalecimiento de las instituciones de seguridad pública municipales, y careció de información confiable sobre los resultados obtenidos mediante la implementación del programa presupuestario”, dice la ASF.

La auditoría extendió al SESNSP un total de ocho recomendaciones de desempeño para que se corrija esta situación, y a su vez una sugerencia a la Cámara de Diputados para que se revise la forma en cómo se asignan estos recursos y se evalúe la pertinencia de condicionar estos recursos a los municipios a cambio de demostrar su correcta aplicación.

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Semana Santa: ¿por qué las fechas cambian cada año? (y en qué se diferencian la Pascua cristiana y la judía)

¿Qué es la Pascua? ¿Por qué cristianos y judíos la celebran? ¿Cuáles son las diferencias y similitudes? ¿Por qué cada año cambia de fecha? Si te has hecho alguna de estas preguntas, te invitamos a que leas este artículo.
2 de abril, 2021
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Cruces judía y cristiana.

Getty Images
Las religiones cristiana y judía celebran la Pascua, aunque las fiestas tienen diferencias.

Existe una festividad religiosa muy importante tanto para los cristianos como para los judíos: la Pascua.

Cada año, los fieles de ambas religiones se reúnen para conmemorar y recordar diferentes hechos que marcaron acontecimientos en la historia de cada una de sus religiones.

¿Qué significa la palabra Pascua?

La palabra Pascua aparece en latín como “pascha”, en el griego πάσχα “páscha” y en el hebreo (pesáh) Pésaj en español, eseñala la Real Academia Española.

Y Pascua significa básicamente “paso” o “salto”.

La Pascua judía

Fieles rezan frente al Muro de los Lamentos

EPA
El Muro de los Lamentos es un sitio clave para los judíos durante el Pésaj.

En la antigüedad, la Pascua era una fiesta de pastores en la que se sacrificaba un cordero como ofrenda para pedir fecundidad.

Celebraran el paso del invierno a la primavera, y lo hacían luego de la primera Luna llena de la estación de primavera (en el hemisferio norte).

Luego pasó a ser una celebración de la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto.

Y en la actualidad, los judíos conmemoran la Pascua (Pésaj) como una de sus principales fiestas en la que recuerdan el paso que dio el pueblo hebreo junto con Moisés a través el Mar Rojo.

Celebran una cena familiar llamada Séder (órden en español) repleta de simbolismos además de rezos.

La Pascua cristiana

Hombre que interpreta a Jesús carga la cruz.

AFP
Las representaciones del calvario de Cristo cargando la cruz se repiten en varios puntos del planeta. Esta recreación es del jueves santo en Medellín, Colombia.

Para los cristianos, la Pascua también es la fiesta más importante de todo el año ya que en ella se celebra el paso de Jesús de la muerte a la vida.

La Pascua es la celebración de la resurrección de Jesús el domingo tras pasar tres días muerto para salvar a su pueblo.

Si bien no hay una tradición estricta sobre la comida, las familias cristianas se suelen reunir el domingo y concurrir a Misa para conmemorar que Jesús resucitó para salvar al pueblo.

¿En qué coinciden las Pascuas judías con las cristianas?

Existe una relación histórica y religiosa entre la Pascua judía y la cristiana.

Cristo murió el primer día de la fiesta judía que celebra la liberación por parte de Dios del pueblo judío de la esclavitud de Egipto, explica la Agencia Católica de Informaciones Aciprensa.

“La muerte de Jesús cumple la antigua ley hebrea en lo referente al cordero pascual que los judíos comen la noche víspera del 15 de Nisan (el primer mes del calendario hebreo bíblico, que comienza con la conmemoración de la salida de los judíos de la esclavitud en Egipto)”, añade.

Cena Séder.

Getty Images
La cena durante el Pésaj es clave en la celebración de los judíos.

Cristo muere el mismo día de la Pascua judía en el que se matan a los corderos.

En ambos casos se produce un sacrificio y una liberación.

¿Por qué las fechas de la Semana Santa cambia cada año?

Las fechas de las Pascuas cambian todos los años para judíos y para cristianos.

Si bien muchos años coinciden, no es una regla estricta ya que las festividades se rigen por diferentes calendarios.

Los judíos comen el cordero pascual la víspera del 15 de Nisan.

Jesús celebró la Última Cena durante la Pascua judía, es decir, el 14 de Nisan, murió en la cruz el 15 de Nisan y resucitó el domingo siguiente, que ese año fue el 17 de Nisan.

Pero es muy difícil pasar una fiesta antigua del calendario judío al cristiano, dice Aciprensa.

Los judíos tienen un calendario lunar de 354 días y los cristianos uno solar de 365.

Hombre lleva corona de espinas.

AFP
Un hombre en México representa a Jesús con la corona de espinas en Ciudad de México

En el Imperio Romano se decretó entonces que la Pascua sería un domingo porque Jesús resucitó ese día de la semana.

Por eso se optó por celebrar la Pascua el primer domingo después de la primera luna llena, posterior a la llegada de la primavera en el hemisferio norte.

Sin embargo, cabe destacar que no todos los cristianos celebran la Pascua el mismo día. Los ortodoxos, por ejemplo celebran la Pascua en otra fecha porque siguen el calendario Juliano.

La fecha para celebrar la Pascua tanto para cristianos como para judíos varía entre fines de marzo y fines de abril cada año.


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