Política migratoria de México no puede estar subordinada a la de Trump: equipo de AMLO
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Carlo Echegoyen/Newswek México

Política migratoria de México no puede estar subordinada a la de Trump: equipo de AMLO

En entrevista, Tonatiuh Guillén, futuro comisionado del Instituto Nacional de Migración en el gobierno de López Obrador, explica los planes para lograr “un giro” en la política migratoria de México.
Carlo Echegoyen/Newswek México
11 de noviembre, 2018
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“Hay que ver la posibilidad de un nuevo acuerdo con Estados Unidos. La política migratoria mexicana no puede estar subordinada a la del Gobierno de Trump”. La frase, dicha en boca de un activista, o de un académico, tendría relevancia, pero no pasaría de una declaración más de las muchas que se han hecho sobre el tema.

Pero, en este caso, la importancia de la sentencia es que quien la pronuncia tajante es Tonatiuh Guillén, el próximo comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM); la institución que organizaciones civiles y activistas han señalado recurrentemente como el gran “brazo ejecutor” de la política de contención migratoria de Estados Unidos en la frontera sur de México con Guatemala, especialmente a raíz del lanzamiento del Plan Frontera Sur, en julio de 2014.

Tonatiuh Guillén es doctor en ciencias sociales por el Colegio de México (Colmex) y fue director del Colegio de la Frontera Norte entre 2007 y 2017. En esta entrevista, Guillén habla de sus planes, y de los del nuevo gobierno de López Obrador, para lograr “un giro” en el perfil policiaco del INM y en la política migratoria del país, que promete dejar en el pasado el Plan Frontera Sur, y el uso recurrente de policías federales y soldados para detener a cientos de migrantes en redadas masivas, para impulsar políticas de desarrollo en la frontera sur mexicana y en el Triángulo Norte de Centroamérica.

Además, Guillén asegura que los tres objetivos prioritarios en el interior del INM será tener “cero denuncias” de violaciones a derechos humanos, cortar de raíz la corrupción en la institución y en las estaciones migratorias, y atender la problemática de los menores migrantes.

—El 29 de octubre fue anunciado como próximo comisionado del INM, una institución que organismos nacionales e internacionales de derechos humanos ha señalado de manera recurrente por violaciones a derechos y corrupción. ¿Le han llamado más para felicitarlo o para desearle suerte?

Tonatiuh, que viste un sobrio traje azul marino y una camisa a cuadros de un color azul más claro, suelta una sonora carcajada que hace eco en el despacho del Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial (Centro Geo), desde el que concede esta entrevista.

“Dirigir el INM es una tarea muy compleja, es cierto. Pero estoy contento porque hay una voluntad de cambiar las cosas en el Instituto. Y por eso acepté involucrarme con entusiasmo, porque si me hubieran invitado para mantener la misma inercia, diría: ‘Gracias, pero no’”.

—¿Cuál es su plan para cambiar el INM?

—Lo que hemos dialogado con Alejandro Encinas (próximo subsecretario de Derechos Humanos) y con Olga Sánchez Cordero (que será titular de la Segob) es que, a partir del 1 de diciembre, en el INM haya un énfasis en el concepto de derechos humanos. Es decir, queremos que el respeto y la defensa de los derechos humanos esté presente en todos los procesos del Instituto, que sean el eje en materia de política migratoria. Y esto responde a la idea de López Obrador de modificar el perfil del Instituto.

—Las organizaciones civiles han criticado que el perfil del INM ha sido claramente policiaco, especialmente cuando al inicio del actual sexenio se nombró como comisionado a Ardelio Vargas, que venía de una dilatada carrera en la Policía Federal y en el Cisen.

—Así es. Hasta ahora, lo que hemos visto especialmente en los últimos días (con el tema de la caravana migrante), es una política de contención migratoria muy agresiva y sin precedentes. Hemos visto prácticas en las que, incluso, ha llegado a intervenir la Policía Federal, la cual consideramos que no debería de estar en el panorama del proceso migratorio. Por eso, una de las rutas de trabajo es que el INM pase de ser un Instituto de un corte que, en algunos momentos, ha parecido policial, a una institución de servicio de los procesos migratorios.

—¿Quiere decir que en el nuevo INM ya no intervendrá la Policía Federal?

Tonatiuh Guillén niega con la cabeza mientras escucha la pregunta y posa las palmas de la mano sobre la mesa.

“Es que estamos confundiendo los planos —responde—. Es decir, no estamos ante una invasión militar de alguien que viene de un país extranjero. Los migrantes son personas con mucha desesperanza y con necesidad de todo. Y por eso creemos que ese no es el modo”.

A continuación, el exdirector del Colegio de la Frontera Norte apoya la espalda en la silla, y antes de que el periodista le vuelva a preguntar, añade:

“Hay una coyuntura muy difícil, que es la presión de Estados Unidos. Este es otro factor que también hay que ver. Es decir, hay que ver la posibilidad de un nuevo acuerdo con Estados Unidos. Porque no puede la política migratoria mexicana estar subordinada a la política migratoria de Estados Unidos, o a intereses de coyuntura electoral en aquel país. Debemos avanzar a un nuevo acuerdo con Estados Unidos. Y, por otro lado, México debe recuperar esa tradición solidaria y de hermandad con Centroamérica, con un liderazgo internacional que sea capaz de concitar la participación de Estados Unidos, Canadá y de Europa, para tener un nuevo acercamiento a la comprensión del proceso migratorio”.

Cuartoscuro

TRUMP ESTÁ HISTÉRICO

En este punto, el periodista saca a colación las últimas declaraciones de Donald Trump, que un día acusa a México de no querer cerrar su frontera sur para detener a la caravana migrante, otro lo felicita porque desplegó a policías federales en el Río Suchiate, en la línea con Guatemala, y muchos otros amenaza con desplegar miles de sus tropas militares en los estados fronterizos con México para impedir el paso de las personas indocumentadas que buscan solicitar asilo en su país.

—¿Con Donald Trump, que por momentos parece histérico en sus discursos en contra de la migración indocumentada, ven posible un diálogo? —cuestiona el periodista.

—Hay que entender que Trump está histérico en forma, pero es una manipulación. Francamente, creo que está utilizando a la migración, y concretamente a la caravana de migrantes, como una herramienta de su política electoral.

—Sigamos con Estados Unidos. En julio de 2014, poco después de que el entonces presidente Obama y Peña Nieto tuvieran reuniones por la “crisis de los niños migrantes”, el gobierno mexicano lanzó sorpresivamente el Programa Frontera Sur que, tal y como documentó Animal Político en una investigación, disparó las detenciones de migrantes, aunque prometía desarrollo y trabajo en la frontera. ¿Qué va a pasar ahora con este Programa?

Tonatiuh entrelaza los dedos de las manos y esboza una sonrisa: “Es que, formalmente, no hay ningún Programa Frontera Sur –responde tajante—. O sea, no está escrito, nadie te lo va a dar, y no sé cuáles fueron los entretelones del diálogo entre Obama y Peña. No obstante, creo que el Plan Frontera Sur planteó escenarios (de desarrollo) que se quedaron muy cortos, fragmentados, y en algunos puntos distorsionados. Y lo que está planteando ahora López Obrador es avanzar hacia algo completamente distinto, que implica cortar con esa historia y plantear un escenario de desarrollo que no solo debe impactar positivamente en la parte mexicana, sino en toda la región de Centroamérica. Especialmente, en Honduras, porque el gran tema de movilidad y de la crisis humanitaria está sucediendo hoy en ese país”.

—¿Así buscaría el nuevo gobierno frenar la migración de Centroamérica?

—La palabra “frenar”, tal vez, no sería el propósito. De lo que se trata es de ver cómo generas desarrollo en la región y pasas de una movilidad en la que migrar sea una decisión de la persona y no porque esté obligada a huir.

—¿Pero cómo piensan generar ese desarrollo?

—El presidente electo ya ha mencionado algunos mecanismos, como visas de trabajo. Y seguramente se pensará en otros mecanismos como el visado fronterizo, y acuerdos con los países de origen de la migración en el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala—Honduras—El Salvador). Hay que avanzar hacia una flexibilización de normas que impidan que grandes volúmenes de personas estén en una situación, literal, de clandestinidad, escondiéndose, y muy vulnerables.

—Sí, pero la migración indocumentada no va a desaparecer, y el INM continuará deteniendo a migrantes…

—Claro, hay que reconocer también la realidad: los flujos de personas van a persistir, al menos en el corto, mediano plazo. Y de nuevo, subrayo el caso de Honduras; ahí la migración va a persistir. Y ahí también hay que ser muy críticos con el estado hondureño, la clase política hondureña, y de la élite económica hondureña, que tienen modelos de gobierno y de desarrollo absolutamente excluyentes.

—¿Qué van a plantear para enfrentar esa situación?

—Por un lado, hay que avanzar en la modernización y formalización de la dinámica de los flujos migratorios; es decir, de los procedimientos, de las reglas y condiciones, y también cerrar la puerta al tráfico de personas. Y por otro, decir claramente: ‘Honduras, tienes un problema’, y tenemos que colaborar para entrarle al problema de manera determinada, porque, si no, vamos a estar jugando eternamente al gato y al ratón.

—Volviendo al tema del uso de policías. Trump amenaza con usar a la Guardia Republicana para detener a indocumentados, lo cual originó reacciones airadas en México. Sin embargo, en nuestro país, sobre todo con el Plan Frontera Sur, el Ejército, la Marina y múltiples corporaciones policiacas, también lo hacen desde hace una década. Le insisto en la pregunta anterior: ¿esto se acabará a partir del 1 de diciembre?

—No va a ser un acto mágico ni instantáneo, desde luego, porque seguramente habrá inercias que persistan durante un tiempo. Pero como política es algo que ya no debiera de ocurrir.

—Ya, ¿pero y si ocurre?

—Si ocurriera, tendría que haber las aclaraciones, las explicaciones, y el ofrecimiento de disculpas si fuera el caso. Por ejemplo, si un policía federal, o un soldado, detiene a un migrante sin que exista un oficio de por medio (tal y como lo exige la Ley de Migración), entonces estamos ante una detención arbitraria y fuera de la norma. Desafortunadamente, sabemos que esto ocurre. La iniciativa ahora es no hacernos de la vista gorda cuando suceda, sino actuar y sancionar.

—Pero, entonces, ¿las policías y los soldados detendrán o no a migrantes?

—A partir del 1 de diciembre, la idea es que la policía y el Ejército no intervengan en la detención de migrantes, y si lo hacen, que lo hagan siempre conforme a la ley, es decir, con un oficio donde se les pide ayuda de manera muy puntual, por un caso muy concreto. En otras palabras, su actuación debe ser la excepción y, además, la excepción de muy última instancia.

LA META, CERO DENUNCIAS

El contador digital de la grabadora sobrepasa ya los 30 minutos de plática. Momento de hablar ahora de cuál es el plan del nuevo gobierno para “transformar” al INM, una institución que organismos de la sociedad civil, como Sin Fronteras o el Centro de Derechos Humanos Fray Matías, han denunciado en reiteradas ocasiones por las malas condiciones de las estaciones migratorias, a las cuales califican directamente como “cárceles”, y donde, por ejemplo, el comité ciudadano del Instituto denunció, en un informe en agosto de 2017, que los funcionarios amenazan a los migrantes con dejarlos sin comer si no aceptan la deportación voluntaria. O donde la denuncia de la existencia de celdas de castigo, de extorsiones, agresiones físicas, y humillaciones, también son recurrentes.

—¿Cómo piensan combatir la corrupción en el INM? —se reanuda la entrevista.

—Es un tema que nos preocupa mucho
—responde Tonatiuh presto, y con el semblante serio—. Ya hay una revisión de quejas, denuncias y de recomendaciones de la CNDH. Es decir, ya hay un mapa de puntos críticos, y a esos puntos hay que entrarle en detalle, y ver si hay responsabilidades. Por eso, el tema central es la reforma de los procesos del Instituto, para que la probabilidad de que ocurra un escenario (de corrupción) sea casi cero. La meta es que tengamos cero denuncias, sobre todo en violaciones a derechos humanos.

—¿Cero denuncias?

—Sí, ese es el objetivo. El INM es cliente habitual de la CNDH y de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), y eso hay que revisarlo para que ya se acabe.

—¿El mensaje, entonces, para quienes están trabajando en el INM ahora mismo es que habrá cero tolerancia con la corrupción?

—Absolutamente. Y no solo cero corrupción. Debe haber, además, la voluntad muy explícita de ser una institución constructiva y para el desarrollo de México. El INM tiene capacidad para ser una institución de desarrollo. Simplemente, como observatorio de movilidad de todas las personas, ya es una gran fuente de información fantástica.

—¿Qué va a pasar con las estaciones migratorias? Existen múltiples informes sobre la mala situación que los migrantes enfrentan en estos centros.

—Junto con el tema de la atención de niños migrantes, atender la situación en las estaciones migratorias será prioridad número uno. Hay historias, como la existencia de celdas de castigo, que deben quedar para siempre en el olvido.

—¿Se van a construir más estaciones en el nuevo sexenio?

—Vamos a ver cómo se mueve el mapa. Lo que es imprescindible es que esas situaciones (celdas de castigo) no sucedan de nuevo. Hay toda la voluntad y las condiciones para que estas cosas ya no se repitan. Si tienes la disposición del presidente, y de Olga Sánchez Cordero, se pueden generar cambios.

—Mencionaba usted el tema de los menores migrantes. La sociedad civil ha denunciado también en múltiples ocasiones que, a pesar de lo que establece la ley mexicana, y las leyes internacionales, de que no pueden estar en una estación migratoria, sino en albergues del DIF o de la sociedad civil, los niños son también recluidos junto a los adultos.

—Sí, como te decía, los niños, niñas y adolescentes migrantes son prioridad uno. Lo tenemos que resolver, aunque tampoco será un acto de magia, ni que se soluciona por medio de un decreto. Pero hay que reconocer su gravedad y actuar.

—Desde el INM se ha alegado también en muchas ocasiones que no hay sitio suficiente en los albergues del DIF para estos menores…

—Sí, pero es que tampoco estamos haciendo nada para que haya más lugares, ¿no? —cuestiona Tonatiuh mostrando la palma abierta de la mano derecha—. Es decir, no estamos buscando las condiciones para que haya más espacio, porque, efectivamente, no lo hay. Pero, perdón, estamos llenos de organismos de la sociedad civil y de instancias de cooperación, de gente solidaria, que ofrecen espacios. Pero si los gobiernos no toman la iniciativa, pues, efectivamente, no hay espacio.

—Otro argumento del INM es que no pueden separar a los menores de sus familias.

—Pues, entonces, que vayan todos juntos. Porque, además, no es una detención. Eso hay que cambiarlo también. Ya no debe ser un concepto de detención. Esos son los nuevos tonos que deberá tener la política migratoria mexicana. Pero volviendo a la pregunta de la falta de espacio a los albergues, yo lo que cuestionaría, más bien, es: ¿y qué se ha hecho, realmente, para que haya más espacio?

—¿Una opción sería hablar con la sociedad civil para buscar más albergues?

—Debe haber muchas fórmulas. Pero sí, la realidad es que la sociedad civil es un brazo muy potente en la protección de los migrantes en todo el trayecto migratorio. Pero el Estado tiene que asumir la responsabilidad que le toca.

—Pero, hasta ahora, la sociedad civil y el INM… como que no se llevan mucho, por decirlo coloquialmente.

—Pues debería ser justo al revés, porque estamos en un propósito común. Por eso habrá una nueva dinámica de apertura con la sociedad civil, y de inclusión en los procesos del Instituto. Porque el INM debería estar agradecido con la sociedad civil por su rol tan valioso en la protección de los migrantes.

—Por último, ¿qué va a pasar con la Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados (Comar)? Mientras el INM tiene un presupuesto de más de 1,000 millones de pesos y cientos de funcionarios, la Comar lleva años con un presupuesto de apenas 25 millones y no más de 30 funcionarios para atender a miles de migrantes que buscan asilo en México.

—Sí, tenemos una Comar, pero, en realidad, no tenemos una Comar. Y esto está reconocido por la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. No sabría precisarte el proyecto para la Comar, pero de lo que sí tengo conocimiento es de que hay la voluntad explícita de hacer una Comar muy potente y efectiva, no solo de membrete. Es decir, queremos una Comar fuerte, sólida, con capacidades, y que tenga una plena coordinación con el INM.

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Ana Gabriela Rojas

Legionarios de Cristo: 'El sacerdote y director de mi escuela me violaba y me hacía ver cómo abusaba de otras niñas'

Una de las víctimas de abuso sexual de los Legionarios de Cristo da su testimonio a BBC Mundo. Esta congregación reconoce que 33 de sus sacerdotes violaron a 175 menores.
Ana Gabriela Rojas
10 de febrero, 2020
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Los Legionarios de Cristo hicieron público un informe en diciembre pasado en el que reconocen que entre 1941 y 2019 miembros de su congregación violaron a 175 niños.

Según el documento, su fundador, el mexicano Marcial Maciel, abusó de 60 menores.

En estos días, como hacen cada 6 años, los legionarios están reunidos por ocho semanas en Roma.

Además de nombrar a sus nuevos líderes, tratarán entre otros temas “el camino para avanzar en la atención a las víctimas de abusos sexuales, los posibles encubrimientos, negligencias u omisiones en relación con los mismos en el pasado”.

Así se lo confirmó a BBC Mundo Pablo Pérez de la Vega, director de comunicación de esta organización en México.

Cita también un comunicado de la Santa Sede de 2010 emitido tras una vista a los legionarios en el que describen los comportamientos Marcial Maciel, fundador de esta congregación, como “auténticos delitos” y dicen que su vida fue “carente de escrúpulos”.

“Dicha vida era desconocida por gran parte de los Legionarios, sobre todo por el sistema de relaciones construido por Maciel, que había sabido hábilmente crearse coartadas, ganarse la confianza, familiaridad y silencio de los que lo rodeaban”, asegura el comunicado.

Otro de los sacerdotes acusados es Fernando Martínez, que, tras ser denunciado públicamente por varias de sus víctimas en México, ha aceptado haber cometido abusos.

A Biani López Antúnez la habría violado desde los 8 hasta los 10 años.

En ese entonces López Antúnez escribió una carta en la que le contaba a su maestra que el sacerdote y director de la escuela les daba a ella y sus compañeras “besos cada vez más cerca de la boca” y “las cargaba entre las piernas”.

Este es el testimonio de la ahora museógrafa de 37 años narrado en primera persona.


Biani López Antúnez, víctima de abuso sexual de los Legionarios de Cristo.

Cortesía de Biani López Antúnez
Biani López Antúnez en la época de los abusos con su maestra.

Cuando tenía 8 años mi familia se mudó de Ciudad de México a Cancún. Mis padres me metieron a una escuela de los Legionarios de Cristo, sin poder imaginar los terribles abusos que sufriría a manos del director y sacerdote, Fernando Martínez.

Fui alumna fundadora del Instituto Cumbres en Cancún en 1991. La escuela todavía estaba en construcción cuando comenzamos las clases.

Yo tenía 8 años y entré a tercero de primaria. Mis padres habían decidido que nos fuéramos a esa ciudad, que entonces era todavía muy pequeña, para que creciéramos en un entorno más sano y más cerca de la naturaleza.

El director de la escuela era el sacerdote Fernando Martínez. Ahora sabemos que Martínez había sido nombrado a pesar de haber sido ya acusado de abusos sexuales en otros colegios de Ciudad de México y Saltillo.

Él mismo había reconocido una acusación del 91 e incluso pidió no ser trasladado a Cancún porque no se sentía “firme” para aceptar esa responsabilidad tras las acusaciones.

Aún así, los legionarios pusieron mi colegio a cargo de un depredador sexual, que continuó con su comportamiento criminal a sus anchas.

El sacerdote Fernando Martínez, pederasta confeso.

Cortesía de Legioleaks.
El sacerdote Fernando Martínez fue trasladado por los Legionarios de Cristo a la escuela de Cancún a pesar de tener acusaciones de abusos sexuales.

Martínez fue ganándose nuestra confianza y fue aumentando sus abusos gradualmente.

Empezó con besos en la mejilla y que cada vez nos los daba más ceca de la boca, como de forma accidental.

Y así, fue subiendo de tono, con abusos mas graves, hasta que llegó a violarnos. Lo hizo en múltiples ocasiones.

Estaba coludido con una maestra, que sacaba a un grupo de tres niñas de nuestros salones de clases y nos llevaba a la dirección o a la capilla. Allí, cerraban las cortinas, las puertas y nos hacía todo tipo de cosas horribles.

A veces nos hacía leer la biblia, nos daba hostias o jugaba con los símbolos sagrados para distraernos y confundirnos y poder abusar de nosotros.

Las niñas salíamos llorando y nadie decía nada.

A mí me abusó durante dos años, desde que tenía 8 años hasta los 10. Además, me hacía ver cómo abusaba de otras niñas.

Fue algo terrible. Yo era muy pequeña y no entendía lo que estaba pasando. En un principio él era una figura de autoridad total. Era el sacerdote de la escuela, que supuestamente representaba a Dios. Además, era la máxima autoridad de la escuela. ¿Cómo ese señor podría hacer algo malo?

Marcial Maciel

Getty Images
Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo, violó a al menos a 60 niños.

Yo lloraba mucho. Todas llorábamos. Me acuerdo que me encerraba en el baño de la escuela a llorar y llorar. Regresaba a clases y me acostaba en la banca y seguía llorando.

Poco a poco tomé consciencia de estar siendo abusada. No podía con mis emociones y con mi cuerpo.

Tengo recuerdos muy vívidos de ciertos abusos. Me acuerdo muy bien de una vez que me hizo ser testigo de cómo violaba a otra niña más pequeña que yo, en la capilla de la escuela. Ahí me di cuenta de que esa pequeñita estaba sufriendo y que yo tenía que hacer algo por protegerla.

En una ocasión, una maestra de la escuela entró al baño y descubrió a un grupo de niñas que llorábamos. Nos preguntó qué nos pasaba, pero le dijimos que no podíamos contarle.

Nos pidió que escribiéramos una carta.

Yo la escribí, pero la dirigí a mi maestra, Lorena.

Además de los besos, yo pude articular que nos cargaba entre las piernas.

En nuestra mente infantil era difícil discernir que la maestra Aurora era su cómplice y que ella nos llevaba con él a sabiendas de lo que nos estaba haciendo.

Carta de Biani López Antúnez.

Cortesía de Biani López Antúnez
A los 10 años, Biani López Antúnez denunció a Fernando Martínez en una carta.

Así que le dijimos lo que estaba pasando. Ella nos dijo que lo iba a solucionar, pero que no se lo dijéramos a nuestros papás. Pero fue justo lo que hicimos.

Yo se lo dije a mi mamá y ella habló con otras mamás de las niñas que yo sabía que habían sido abusadas.

Ellas hablaron con Eloy Bedia Diez, que era el nuevo director territorial de los Legionarios, era junio de 1993.

Ahora sabemos que ya en diciembre de 1992 Ana Lucía Salazar, que era un año más pequeña que yo, le había dicho a sus papás que Martínez abusaba de ella repetidamente. A ella la violaba a solas.

Cuando hablaron con Martínez les dijo que la niña “había malinterpretado todo”.

Acudieron también con Bedia y con el obispo Jorge Bernal, que no hicieron nada. Seguramente pensaron que la denuncia de una sola niña no les iba a causar problemas.

Sus padres la sacaron de la escuela y volvieron a vivir en Monterrey.

Cuando nosotras cuatro lo acusamos también, Bedia informó a los padres de los alumnos que Martínez ya no estaba en Cancún. Sabemos que lo sacaron del país y se lo llevaron a Salamanca, en España, y lo pusieron en un noviciado, también en contacto con niños.

Bedia escribió recientemente que después de reunirse con nuestras mamás se reunió con todos los padres de familia de la escuela.

Lo que no especifica es que a esa segunda reunión no invitó a las madres de las víctimas. Y a ellos les contó una historia diferente. Les dijo que Martínez se tuvo que ir de México por un problema en el corazón y lo iban a operar en Miami.

Con Martínez fuera del país, mis padres ni siquiera pudieron denunciarlo legalmente.

“Señalada y avergonzada”

Y alrededor del tema se formó un gran escándalo. Unos sabían que Martínez se había ido por abusos sexuales. La gente se preguntaba quienes eran las niñas que habían sido abusadas.

Aunque no eran ataques directos contra mí, yo los escuchaba hablar. No sabían que era yo, pero estaban hablando de mí. Yo me sentía señalada y avergonzada.

Es lo que la sociedad hace: siempre señala a las víctimas y no al victimario.

Algunos incluso defendían al sacerdote diciendo que las acusaciones eran calumnias. “Cómo pueden decir algo así de un padre tan simpático y buena persona, quien le dio la primera comunión a nuestro hijos”, decían.

Papa Benedicto XVI

AFP
El papa Juan Pablo II y el papa Benedicto XVI (en la foto) supieron de los escándalos de los Legionarios de Cristo. Éste último le pidió a Maciel su retiro en 2006.

No sabemos cuántas víctimas fueron en nuestro colegio. Pero seguro que su informe se queda muy corto.

Solo reconoce a quienes los acusamos públicamente. Y dice que algunas otras acusaciones son falsas.

Por ejemplo, Martínez fue acusado de abusos sexuales por primera vez hace 50 años, en 1969. Y estuvo en contacto con niños por muchos años.

Denuncias públicas

El año pasado en mayo, fue otra vez Ana Lucía, que ahora es presentadora de radio y televisión, quien primero empezó a denunciar a Fernando Martínez, pero ahora públicamente.

Salió en muchos medios de comunicación hablando de lo terrible de los abusos.

Entonces me pareció que ella era muy valiente, pero que yo no podía hacer eso.

A raíz de sus denuncias, en noviembre del año pasado, Martínez le envió una carta a Ana Lucía pidiéndole perdón.

Marcial Maciel y el papa Juan Pablo II

Reuters
Marcial Maciel visitó al papa Juan Pablo II en 2004, poco después de que los escándalos en su contra se hicieran más fuertes.

“Perdón de rodillas”

“Estoy horrorizado y quiero con este breve mensaje apelar a tu generoso corazón y pedirte de rodillas perdón. Nadie más que Dios y tú pueden darme la paz“, dice.

“Sé que mi proceder de aquel entonces no estuvo a la altura de mi condición de sacerdote que debe acercar a las almas a él confiadas a Dios y máxime tratándose, como educador, de una persona con nuevas responsabilidades con las personas a él confiadas. No tengo justificante y lo deploro“, continúa.

Ahí también habla de las penas que le han sido impuestas: no tener ningún ministerio sacerdotal público, no vestir sotana y mantener una vida de oración.

Me parece que esos castigos son de risa para alguien que ha abusado sistemática y repetidamente de niños. Un depredador sexual, un pedófilo confeso.

Carta de Fernando Martínez pidiendo perdón a Ana Lucía Salazar.

Cortesía de Ana Lucía Salazar
Martínez reconoció los abusos a Ana Lucía Salazar y le pidió perdón en una carta.

“Monstruos del pasado”

Cuando empecé a ver a Ana Lucía en los medios, me sonaba su nombre, pero no me acordaba de ella porque no íbamos en el mismo grado.

Fue entonces que me contactó otra conocida de la escuela. Me contó que también a ella también había sido abusada y quería saber si también era mi caso.

Entré en shock. Me di cuenta que no solo eran las víctimas de las que yo sabía. Que había más.

Ese día terminamos hablando cuatro víctimas de Martínez. De repente, recordando los abusos regresaron todos los monstruos del pasado. No es que volviera a sufrir el trauma, más bien lo volví a vivir.

Los legionarios respondieron a las denuncias diciendo que iban a hacer una investigación especial de los abusos de Martínez.

Querían decir que son una legión renovada y transparente y que están preocupados por las víctimas. Y contrataron a una empresa estadounidense de control de daños, llamada Praesiduim.

Para su reporte no contactaron a Ana Lucía, solo contactaron a una de nuestras conocidas. Ella les dio mis datos y yo acepté verlos, pero fui con unos abogados.

Una persona con un rosario cristiano

Getty Images
Los Legionarios de Cristo admiten que la mayoría de los sacerdotes que cometieron abusos sexuales no han sido procesados civilmente.

“Investigación hecha a modo”

A cambio de mi testimonio, les pedí garantías de que no iban a compartirlo con los legionarios para que esto no afectara mi caso. Pero nunca más me volvieron a contactar.

Así que de seis víctimas de las que estamos en contacto, solo entrevistaron a una persona.

Cuando vi esa investigación me hirvió la sangre porque es una investigación hecha a modo donde le cargan todos los delitos al fundador Marcial Maciel.

Maciel es el único culpable porque ya esta muerto. Porque ya todos sabemos que era un criminal y a nadie le importa ya cargarle tres o cien delitos más.

Pero, por ejemplo, sabemos que el director general actual de los legionarios Eduardo Robles Gil, sabía de los abusos desde 2014 y no abrió entonces una investigación.

Dicen que intentaron presentar una denuncia en Quintana Roo. Pero ni siquiera dan a conocer un folio de la denuncia. Dicen que no procedió porque ya había prescrito. Pero que ellos ya son transparentes y quieren colaborar con las autoridades civiles.

En el informe les piden perdón a las víctimas. Lo que me pareció vomitivo. Porque en realidad nunca les hemos importado.

Un mapa con países con presencia de Legionarios de Cristo

Legionarios de Cristo
Los Legionarios de Cristo están presentes principalmente en países de América y Europa.

Cuando salió a la luz su reporte, los medios de comunicación lo publicaron ampliamente. Hablaron de una “investigación histórica” y daban la versión de la legión, que supuestamente se ha renovado y está buscando atender a sus víctimas.

Pero me pareció tan mal que todos le aplaudieran, que fue cuando me decidí a hablar públicamente para apoyar lo que está diciendo Ana Lucía.

“El daño nunca prescribe”

Queremos que los delitos sexuales contra los niños no prescriban. Porque el daño nunca prescribe: sigue ahí y es permanente. No se puede dar un plazo de tiempo para denunciar algo que es tan terrible y es tan difícil de hablar siquiera.

Es un abuso que rompe la infancia y el desarrollo de los niños.

Ahora Martínez tiene 80 años y está recluido en una casa de Roma, cumpliendo un castigo supuestamente duro para él. Pero, sus encubridores están manejando la legión.

Esa es nuestra lucha. Que ya no estén a cargo de niños que pueden ser sus víctimas.

Papa Francisco

Reuters
El papa Francisco se comprometió este año a que los responsables de los abusos y de encubrirlos sean llevados ante la justicia.

Tienen muchas escuelas de paga en México y otras partes del mundo y son una de sus principales fuentes de ingresos. Así que los padres al poner ahí a sus hijos, además de ponerlos en peligro, están financiando una institución delictiva.

Los legionarios fueron fundados por un criminal, por un pederasta. Si ya saben esto y que la legión no ha hecho nada contra los que han encubierto esos delitos, pues como institución no tiene razón de ser.

A los delincuentes y sus encubridores lo único que les detendrá de cometer abusos será que los metan en la cárcel.

“De víctima a victimario”

Por el reporte también nos enteramos de que nuestro violador había sido abusado a su vez por Marcial Maciel, el fundador de los legionarios.

Es un discurso muy manido, muchos dicen que si eres víctima te vuelves victimario. Pero para mí es incluso ofensivo. Yo fui víctima y nunca he abusado de nadie. Ninguna de mis compañeras lo ha hecho.

Yo no tengo compasión por él. Creo que precisamente lo hicieron público para que algunos lo justificaran. Pero yo creo que es al revés. Que a cambio de su silencio los legionarios lo han protegido y le han encubierto 50 años de abusos.

En 1997, nueve ex legionarios enviaron una carta a Juan Pablo II denunciando a Marcial Maciel de abusos sexuales e hicieron públicas las acusaciones. Y Martínez no está entre ellos.

Niño

Getty Images
“Los abusos sexuales marcan para siempre a las víctimas, aunque a cada una de forma distinta”, dice López Antúnez.

Los niños en realidad nunca les importamos. Solo significamos un negocio de donde sacar dinero para financiarse y para abusarnos.

Pero esos abusos te marcan de por vida. A cada víctima de manera diferente.

Yo me salí de esa escuela en cuanto pude. Y después me cambié de ciudad y luego de país. Siempre intentaba poner más y más distancia, como que quería huir. Intentaba empezar siempre una vida nueva en otro lugar donde nadie me conociera.

También, he llegado a la conclusión que mi trauma no me ha permitido tener hijos. Fisiológicamente estoy sana. Pero tengo un bloqueo. Me da terror pensar en tener una niña pequeña que pueda ser abusada.

A las víctimas que no han hablado públicamente las entiendo. Cada quien tiene sus tiempos, lo procesa diferente. Yo lo respeto. A lo mejor ellas dentro de unos años quieren hacer su denuncia. O tal vez nunca la quieran hacer. Eso también se respeta. Yo sé que están rotas, porque yo también lo estoy.


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