Toma de protesta de AMLO: ¿por qué en México se le llama así a la investidura del presidente?
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Archivo / Cuartoscuro

Toma de protesta de AMLO: ¿por qué en México se le llama así a la investidura del presidente?

Aunque el nuevo mandatario mexicano dijo que se enfocará más hacia su país que al exterior, eso no ha evitado que algunos líderes lo vean como una esperanza de la izquierda en América Latina, mientras que otros solo desean tener buenas y pragmáticas relaciones con él.
Archivo / Cuartoscuro
30 de noviembre, 2018
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El momento culminante de la posesión presidencial en México viene precedido por 61 palabras.

En una ceremonia en la sede del Congreso nacional en Ciudad de México, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) realizará el 1 de diciembre una promesa de cumplimiento de la ley, tal y como lo dicta la Constitución.

Al acto se le llama “toma de protesta” y la representación del pueblo -los diputados y los senadores- son los encargados de tomar esa declaración al nuevo mandatario.

Al contrario de lo que ocurre en otros países, en la ceremonia de investidura mexicana no hay un juramento ni se abre espacio a simbolismos religiosos, como evocar a Dios o usar una Biblia en el acto.

“Cuando México como Estado dejó su vínculo con la Iglesia, en el siglo XIX, todos esos signos que tenían que ver con el juramento religioso se cambiaron por una terminología liberal, que es la protesta”, explica a BBC Mundo el analista jurídico Mario Melgar.

Es por ello que para “protestar” el cargo, el presidente electo debe pronunciar las siguientes 61 palabras:

“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere, que la Nación me lo demande”.

Cámara de Diputados de México

Getty Images
El acto de la “toma de protesta” se realiza en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados.

López Obrador deberá pronunciar estas palabras ante los miembros del Congreso para culminar el acto con el que asumirá el poder en México.

Después recibirá la Banda Presidencial, la prenda con los colores de la bandera que utiliza el presidente cuando toma el cargo y también en diversas ceremonias de gala, como el festejo de la Independencia o en recepciones de embajadores.

Pero como Melgar señala, el acto de la “toma de protesta” ante el Congreso es en realidad un ritual más que un acto legal.

“Es un formalismo, porque el poder cambia a las 00:00 horas del 1° de diciembre. Los mandos militares entregan a esa hora el control del país y la fuerza del Estado“, dice el doctor en Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Pero ¿por qué el presidente “protesta”?

Juramentación, investidura o asunción son algunos de los términos más comunes en el idioma español para el acto político de asumir un cargo público como la presidencia.

En México se dice “protestar”, palabra que entre sus significados está el de “expresar queja o disconformidad”, según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE).

Enrique Peña Nieto

Getty Images
El presidente Enrique Peña Nieto cumplió con el acto protocolar el 1 de diciembre de 2012.

Pero el término también está correctamente usado para este tipo de protocolos, pues entre las acepciones de la RAE también se encuentran:

  1. Declarar o proclamar un propósito.
  2. Confesar públicamente la fe y creencia que alguien profesa y en que desea vivir.
  3. Aseverar con ahínco y con firmeza.

Para Melgar, “semánticamente es lo mismo: quien jura o protesta, promete”.

“Es sinónimo de juramento, pero no tiene esa connotación religiosa. No se jura, sino se protesta, se hace el compromiso, se promete”, añade.

No obstante, fuera de México resulta extraño que la palabra utilizada sea “protestar”, pues el término es comúnmente usado -incluso entre los mexicanos- para referirse a su acepción de “expresar queja o disconformidad”.

López Obrador en el Zócalo

Getty Images
López Obrador acudirá a la Plaza de la Constitución (o Zócalo), la plaza más importante del país donde acostumbra a hacer mítines masivos.

Para la ceremonia de este año, la oficina de AMLO anunció que añadirá un simbolismo más: recibirá en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio Nacional, un “bastón de mando” de representantes de pueblos indígenas.

“En las distintas etnias sigue vigente el bastón de mando. Cuando los presidentes o gobernadores visitan estas demarcaciones donde hay práctica de reglas se le entrega al visitante un bastón de mando. Es un símbolo de respeto”, dice Melgar.

¿Y por qué no hay juramento?

Los cambios que ha tenido este protocolo presidencial reflejan también cómo México se fue transformando en un Estado laico, sin influencia de la Iglesia, a lo largo de su historia.

La Constitución de 1824, la primera del país independiente, estaba en el otro extremo: declaraba que la religión del país “es y será perpetuamente la católica, apostólica y romana”.

Entonces, el presidente entrante estaba obligado a decir:

“Yo, ‘N’, nombrado presidente de los Estados-Unidos Mexicanos, juro por Dios y los Santos Evangelios“.

Texto de la Constitución de 1824

Cámara de Diputados
El artículo 101 constitucional de 1824 marcaba como requisito la pronunciación de un juramento.

Para la década de 1850, México tuvo un conflicto bélico entre liberales y conservadores que desembocó en el triunfo de la separación Estado-Iglesia.

Surgió entonces la Constitución de 1857, que mantuvo el acto de “jurar” para cumplir con la Carta Magna, pero eliminó las referencias religiosas:

“Juro desempeñar leal y patrióticamente el encargo de presidente de los Estados Unidos Mexicanos, conforme a la Constitución, y mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión”.

La promulgación de las Leyes de Reforma, posteriores a esa Constitución de 1857, terminaron por sustituir el “juramento” y en su lugar se especificó que el presidente debía “protestar”.

La Constitución de 1917, vigente hasta la actualidad, eliminó cualquier simbolismo religioso.

El “efecto AMLO” en la Constitución

Este acto político permaneció sin cambios durante décadas, pero el propio López Obrador dio pie de algún modo a modificar la Constitución tras la controvertida elección de 2006 en la que participó.

El político resultó derrotado por una diferencia de 0.56% de los votos según el conteo oficial, por lo que los legisladores de su coalición bloquearon el Congreso para evitar que el presidente electo, Felipe Calderón, rindiera su protesta.

Diputados forcejean

Getty Images
El 1 de diciembre de 2006 hubo forcejeos para impedir que Felipe Calderón llegara al Congreso.

Finalmente, Calderón pudo cumplir con el acto en medio de gritos y forcejeos, pero ese momento provocó que se añadieran varios párrafos a la Constitución para ampliar las reglas protocolarias.

El documento ahora dice que, de no poder hacerlo ante el pleno del Congreso, la toma de protesta presidencial se podrá efectuar ante una comisión de legisladores o ante el presidente de la Suprema Corte.

Felipe Calderón rinde su protesta presidencial

Getty Images
En 2006, Calderón pudo acceder finalmente al Congreso por una puerta trasera del recinto para dar por cumplida la “toma de protesta”.

Con la mayoría casi absoluta de legisladores de Morena, el partido del presidente electo, no hay indicios de que la “toma de protesta” de AMLO vaya a llegar al extremo de lo sucedido hace 12 años.

Y dada la gran cantidad de decisiones de gobierno que ha anunciado desde que fuera electo el 1 de julio, muchos dicen en tono de broma que el político, en realidad, rendirá su primer informe de gobierno.


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Clases en línea exigen protocolos de seguridad digital

Expertos recomiendan implementar protocolos de seguridad digital en las aulas virtuales.
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1 de diciembre, 2020
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Los autores de la Norma Mexicana Escuelas Responsables en el Uso de Internet (NMX-I-319-NYCE-2018) recomiendan la adopción de estos lineamientos de seguridad digital en las instituciones educativas públicas y privadas que han implementado aulas en línea, ante la emergencia sanitaria por Covid-19.

Ana Cecilia Pérez Rosales y Juan Pablo Carsi son socios directores de Capa8, una firma especializada en seguridad digital para las empresas. Como padres de familia, se dieron cuenta de que las escuelas requieren mayor capacitación para aprovechar las bondades de Internet, sin poner en riesgo las bases de datos que contienen información personal y familiar de su comunidad. 

A través de la iniciativa Escuelas Ciberseguras, Capa8 realiza campañas de concientización sobre seguridad informática y acompaña la adopción de la norma en las instituciones educativas que lo requieran.  

Pérez Rosales explica que dicha norma dicta un protocolo de seguridad digital que aún no es obligatorio; sin embargo, ante los retos que ha planteado la pandemia, las autoridades deberían considerar la importancia de instrumentar estos lineamientos de manera oficial. 

“Las escuelas han adoptado la tecnología. Lo han hecho para modernizarse, pero no han visto los riesgos y las amenazas ni cómo protegerse de ellos”, dice la especialista en informática. 

Las estadísticas con las que dispone Escuelas Ciberseguras muestran que, durante el confinamiento social, 73% de los niños, entre 3 y 16 años, utilizan algún tipo de dispositivo como tabletas, teléfonos inteligentes, computadoras o videojuegos en línea, sin que necesariamente estén supervisados por un adulto. 

Los peligros de permitir el uso de la tecnología sin seguir reglas básicas de seguridad implican posible robo de identidad al no cambiar las claves de acceso o al compartirlas. Los casos extremos del descuido en el uso de Internet para los menores implica dejarlos a merced de los depredadores sexuales. Otro riesgo más es el ciberacoso que puede prevenirse acordando con los adolescentes un reglamento sobre el uso de imágenes personales o selfies.

Estas medidas de seguridad también deben tomarse al ingresar a una aula virtual, donde el maestro deberá tener el control de quienes entran a la sesión, en todo momento. Funciones como activar la cámara web y compartir pantalla deben utilizarse resguardando la privacidad de los participantes. 

“La imagen es nuestro principal dato personal”, explica Pérez Rosales. En caso de que las clases sean grabadas por el profesor, deben resguardarse en un servidor seguro para evitar poner en riesgo a la comunidad educativa.

La experta en seguridad informática señala que las escuelas manejan datos sensibles de los niños y de sus familiares, pero “son sistemas de información que se encuentran poco protegidos”, de ahí la urgencia a concientizar sobre este tema.

Además advierte que las escuelas deben ser el canal para concientizar y actualizar a los padres de familia sobre navegación protegida en Internet, pues no hay plataforma 100% segura. 

“Debemos introducir temas de ciberseguridad entre niños y adolescentes. Enseñar civismo digital. Explicarles qué implica tener un perfil en redes sociales. Si no les damos esas herramientas a los niños, no hay control parental que surta efecto”, dice la directiva de Capa8. 

Se estima que 3 de cada 10 niños son contactados por extraños a través de Internet para concertar un encuentro personal. Acá otro dato que retoma Escuelas Ciberseguras, 2 de cada 10 víctimas de ciberacoso ha recibido fotos o videos con contenido sexual. 

Los servicios y los seminarios de capacitación que imparte Escuelas Ciberseguras son gratuitos. Actualmente, tienen una alianza con el Centro para Ciberseguridad y Educación de Estados Unidos para incluir entre sus materiales las lecciones de “Garfield enseña a los niños sobre seguridad en línea” como parte de las herramientas que utilizan para educar sobre privacidad, publicación segura y ciberbullying.

(Entrevistas: Delia Angélica Ortiz)

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